Escribiendo Hojas En Un Libro

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 El Sacrificio

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MensajeTema: El Sacrificio   Miér Sep 28, 2011 6:48 pm

El Sacrificio

Tantos años siendo vampiro y nunca había conocido a una chica como Mariana, tan dulce, espontánea, inteligente, hermosa, audaz y romántica. Solo una por un periodo logró cautivar mi corazón, María; pero, eso que yo pensaba que era amor, jamás lo fue. Más tarde descubriría que era obsesión e ideas equivocadas. Mariana o Lali, como le decimos cariñosamente, no tardó mucho en darse cuenta de mi verdadera identidad, por más que intenté ocultárselo tarde o temprano ella lo descubriría; y, así fue.

- Qué eres? Qué escondes Peter?

- Es algo que no te puedo decir. No te conviene saberlo Lali

- Necesito saberlo Peter. No puedo estar con una persona que me miente y no confía en mi

- La, yo te amo, pero creo que es lo mejor. Es mejor que no sepas

- Por qué?

No tardó mucho en buscar e indagar para caer en la realidad: que yo era un vampiro, había vivido muchos anos escondido, evitando beber sangre humana, pero para ese entonces ya lo había superado. Podría considerarme como un humano más, si es que eso era posible. Al principio, Lali intentó rehuirme y yo acepté, haría lo que a ella la hiciera feliz, así yo sufra. Porque estar sin ella era como estar muerto, aunque ya lo estuviera. Pero, al darse cuenta que no hacía daño y que nos amábamos, se jugó. Se jugó por mí, por nosotros. Lali, una chica de 17 anos, tomó la decisión de amarme y dejarme amarla. Algo que era demasiado maravilloso.

Recordaba todo eso mientras hacíamos el amor en mi cama. Acariciaba cada parte de su cuerpo, su espalada desnuda, su cabello, sus mejillas, sus muslos, sus labios, y ella se encontraba en mi cuello, su refugio desde siempre. Ese lugar guardado y creado solo para ella. Era tan fascinante verla feliz, enamorada, tan fascinante escuchar nuestros corazones, en realidad el suyo, latir con fuerza, escuchar nuestras respiraciones entre cortadas.

- Te amo Peter, te amo muchísimo

- Yo también te amo La, más de lo que te imaginas

- Lo sé – suspiró. Hubo un silencio - Tengo miedo Pitt – agregó al cabo de un rato - tengo miedo de no volver a verte

- Tranquila mi amor. Marco va a querer matarte, pero nosotros lo vamos a evitar. No vamos a dejar que te hagan daño amor – tenía el mismo temor que ella, perderla para siempre no estaba dentro de mis posibilidades. La amaba y amo demasiado. Pero necesitaba calmarla, y calmarme a mí también. Necesitaba la esperanza de que la íbamos a salvar.

- Me lo prometes? – asentí con la cabeza, daría mi vida por salvarla – pero, prométeme una cosa también

- Qué?

- Que si pasa lo que creemos que va a pasar, vas a seguir con tu vida – la miré a los ojos, contemplándola. Me fijé en el flequillo que caía por su rostro, la hacía ver tan dulce; aunque de por sí ella era hermosa en todos los sentidos. Siempre la consentía en todo, pero no podía prometerle lo que me estaba pidiendo; simplemente no estaba dentro de mis deseos. La miré suplicándole, pidiéndole por favor que no me hiciera prometer algo que no iba a poder cumplir; porque, hay algo que los vampiros tienen.. y es que, siempre cumplen con sus promesas

- Amor – le repliqué suplicando, resistiendo esas ganas de largarme a llorar. Y sí, cuando el sentimiento es muy fuerte, lágrimas recorren nuestras mejillas blancas. Ella besó mi nariz, y se quedó ahí, dejando que nuestras frentes se chocasen, dejando que nuestras respiraciones se mezclen, dejándonos a los dos en silencio, con los ojos cerrados, imaginándonos el futuro

- Promételo Peter – susurró antes de que su voz se quebrara y sus lágrimas mojaran mi rostro y se mezclaran con las mías

- La…no puedo – dije aún con los ojos cerrados. Es que no podía entender que era imposible vivir sin ella? Ya lo había hecho durante años, pero hacerlo ahora que la amaba… imposible

No dijimos nada más, ella me abrazó por el cuello y yo la estreché fuerte entre mis brazos, sintiendo la desnudez de su cuerpo chocarse con la mía. Por qué Marco tenía que complicar todo? Lo odiaba, a él y a su estúpido orgullo y adicción; odiaba su misión. Odiaba que quisiese matar a Lali para usar su sangre; usarla para convertirse en el más poderoso de todos. Dejé que mi cuerpo botara todo el sentimiento contenido y esperé a que ella lo hiciese también; nos quedamos abrazados por un largo rato, hasta que ella se quedó dormida. La alejé de mis brazos y suavemente la recosté de nuevo en la cama; para poder así contemplarla desde arriba.

Me recosté a su lado, recordando cuando la conocí, cuando la vi por primera vez; recordé cómo ella me había cambiado por completo, había pasado de ser un completo desilusionado del amor, un completo ente que seguía en el mundo por miedo a la muerte, para pasar a estar lleno de dicha, lleno de ilusión, lleno de amor, para entender que la vida eligió que yo fuese ese ser extraño porque así era como finalmente iba a encontrar la felicidad.

Suspiré reiteradas veces hasta que el cansancio llegó a mí; eso era algo que detestaba de los vampiros, podía cerrar los ojos, pero nunca quedarme dormido. Ya ni recordaba lo que era estar dormido, lo que era soñar, sonreír mientras uno ingresaba en un mundo donde todo es posible. Recosté mi cabeza en el pecho de Lali, sintiendo los latidos de su corazón y su respiración acompasada; me hundí en la tristeza, cómo era posible? No podía permitir que ese corazón dejara de latir, ese sonido rítmico que hacía que mi mundo girase en torno a ella, ese sonido que hacía que mi corazón, enterrado en algún lugar, latiese también.

***

Y, ahora nos encontrábamos afuera de mi casa, en plena luna llena. No podía dejar de mirarla a los ojos, esos que me hacían recordar lo mucho que la amaba; esos que me enamoraron por completo. Ella resistía las ganas de llorar, lo sabía porque notaba ese puchero que ansiaba salir; quería hacerse la fuerte por mí, para que no sufriera. Pero, eso era imposible; y, odiaba tanto este momento, me odiaba por no poder hacer nada, no poder cambiar lo que estaba por suceder.

- Listo. Vamos Mariana, no podemos perder más tiempo - dijo Marco, con la voz dura como el hielo

- Te amo – susurró

No tuve tiempo para responderle, ni para abrazarla y besarla por última vez. Se había esfumado como el viento, Marco se la había llevado, sin dejarme contemplarla por última vez. De pronto, caí en la realidad, ella no volvería; jamás lo haría. Grité y lloré como nunca antes lo había hecho, me lancé al suelo y dejé que rabia y dolor se desquitara en ese lugar; largué todo hasta que sentí que mi cuerpo ya no daba más. Me tiré al suelo, de espaldas, contemplando la luna, imaginándomela a ella. Tenía que hacer algo, le había estado dando vueltas al asunto desde que Marco dio su ultimátum, desde que él apareció en la ciudad a imponer su autoridad. No se me había ocurrido nada hasta el momento y la idea de mi hermano, era completamente descabellada. Tenía que haber alguna solución.

Hasta que recordé, recordé las palabras de Marco: “El sótano estará bien, ahí podemos realizar el conjuro”. El sótano, quedaba a varios kilómetros, pero si me apuraba podía llegar a tiempo. No me importaba perder la vida si es que ella se salvaba; yo ya había vivido por demasiado tiempo, era el momento de Lali, ella recién empezaba a experimentar la vida y como humana, un deseo que yo tuve por poco tiempo. Ella era inocente, no tenía por qué sufrir por culpa de Marco. Sintiendo un poco de ilusión, salí disparado de casa, corrí lo más rápido que pude, descargando toda mi energía y todo lo que mi esencia me permitía.

Dudé unos segundos cuando llegé a las afueras del sótano, tenía que pensar en un plan; no podía permitir que salga todo mal. Tenía que salvar a Lali, porque si no, nada de lo que hiciese tendría sentido. Pero, no tuve tiempo de pensar, porque apenas me moví escuché un gritó proveniente del suelo; era ella, el amor de su vida, que gritaba. Gritaba fuerte, era un grito de dolor, de sufrimiento. No, no podía resistir, no podía permitir que ella sufra; me mataba por dentro escucharla aullar de dolor. Sin pensarlo dos veces, ingresé por la puerta que daba al sótano, bajé las escaleras corriendo pero intentando no hacer ruido. Y, me detuve. Había llegado demasiado tarde.

- No!! Mi amor!!

Corrí hacia ella que yacía en el suelo con los brazos extendidos; tenía sangre, mucha sangre alrededor y un profundo corte en el estómago. Recosté mi cabeza en su pecho mientras acariciaba su rostro con dulzura, dejando que las lágrimas corran mis mejillas. Jamás me había sentido tan vulnerable, con tanto dolor; y, jamás me había sentido tan furioso conmigo mismo y con otro vampiro. Dejé que mi cuerpo se irguiera, dejé que mis colmillos salgan y me permití hacer algo que hace mucho tiempo que no hacía; total, que importaba, si ella ya estaba muerta. Me lancé contra él y sin dejarlo pensar ataqué su cuello. Pero, Marco era más poderoso que ningún otro así que no se dejó vencer.

Estuvimos varios minutos en pelea, sentía que mis ataques eran en vano porque parecía como si a él no le hiciese afecto alguno mis golpes. De pronto sentí que alguien me ayudaba, volteé la mirada y no sólo era una persona, sino varias. Mi hermano había venido a ayudarme y junto con él, mis amigos los brujos y los lobos; sí que éramos un círculo de amigos; Marco no duró mucho tiempo más vivo. Cuando terminé de desquitarme, volteé la mirada hacia donde yacía mi … mi, ex novia? Pero, ella ya no estaba.

- Dónde está? – grité

- Tranquilo Peter!! Tranquilo!!

- No me tranquilizo. Dónde está?!! – me volví hacia mi hermano, dispuesta a pelearle si no me daba respuesta

- Se la llevó Cande, pero ella va a estar bien. Tranquilo!

Ella iba a estar bien? De qué hablaba? Totalmente enfurecido le tiré un golpe en su rostro, gritando que me dijese donde estaba. Necesitaba saberlo, quería al menos enterrarla con mis propias manos; observarla por última vez. Era irónico, él siempre era el enfurecido y yo el tranquilo; ahora, él intentaba contener sus ganas de romperme el cuello de una y yo no podía controlar mi humor.

- Está en casa..per..

No lo dejé terminar porque apenas dijo esas palabras salí corriendo hacia casa. Tardé unos minutos en llegar, estaba realmente cansado y mi velocidad era menor. Lali estaba recostada en el sillón, con los ojos cerrados y con color en su cuerpo; ya no estaba rodeada de sangre, sino algo limpia; Cande, su mejor amiga vampira, yacía de pie al lado de ella. Me acerqué rápidamente hacia ella y besé sus labios; y fue ahí cuando me di cuenta. Estaba viva. Cómo era eso posible? Sentí el latido de su corazón, bastante lento pero suficiente para hacerme sonreír como un tonto; a veces parecía como si toda mi vida me hubieran mentido, como si en verdad no fuera un vampiro; era tan vulnerable.

- Mi amor??

- Está dormida, pero seguro que pronto despierta

- No .. no entiendo…

- Ella te lo va a explicar Peter – suspiró - Nunca había visto algo así

- Algo así cómo? – la miré, intentando comprender

- Un amor tan puro como el de ustedes – sonrió – dan tanto por el otro

- Es que ella es mi vida entera – sonreí ampliamente antes de dejar otro beso en sus labios, extrañándolos tanto

- Y tú eres el de ella también

Me sonrió de vuelta antes de irse y dejarnos solos. La estuve contemplando demasiado tiempo, maquinando ideas de cómo era posible que estuviese viva; igual no importaba, lo que importaba ahora es que ella estaba bien.

- Amor – susurré, cuando vi que ella empezaba a despertarse

- Te amo – más linda podía ser? Sonreí y me maldije por no llorar. Quería llorar de alegría, pero mi cuerpo y mi esencia no me lo permitía. Me lancé a su boca, cual fiera y la besé hasta que ella se alejó, siempre olvidaba que era humana y necesitaba respirar

- Yo también te amo mi amor – sonrió débilmente y rozó su nariz con la mía; algo tan característico de ella – cómo…

- Le hice caso a tu hermano – me interrumpió – tomé la pastilla

- Lali! – le refuté – pero podías haberte…

- Convertido en un vampiro?? – asentí – qué más daba Peter, esa pastilla me daba la oportunidad de salvarme. La pastilla evitaba que me muriese si la sangre de Marco llegaba a mi corazón; pero, no lo hizo y por eso no me convertí … pero..

- Eres una tonta! – ella rió, sabía que no lo decía con esa intención – no puedes convertirte en vampiro; no puedes dejar tu vida de humana atrás

- No me importa eso Peter – acarició mi rostro, es inexplicable el sentimiento que recorrió mi cuerpo al sentir su mano cálida contra mi mejilla – lo único que me importa es estar para siempre contigo.. y voy a hacer lo que sea para conseguirlo..

- La… - sabía que cuando ella se proponía algo, lo conseguía

- Ya lo vamos a negociar – me dijo pícara

- Te amo

Quiso agregar algo, pero no la dejé. Ya tendríamos tiempo para eso; y, mucho. Marco estaba muerto, el peor enemigo ya no existía. Ya no había nada que nos separase, ahora solo quedaba nuestro futuro; ese que Lali quería cambiar. Además, era lindo tenerla para toda la vida, no?


Hace mucho se me ocurrio la idea y había escrito el comienzo de la historia.
Hoy día abrí el Word y me dieron ganas de continuarla; aunque no quedo como seguramente quería que quedase - no es la misma idea original - igual, me gusto como quedo Aunque el final esta un poco bajo jajaja

Bueno, espero les guste
Ah, por cierto: totalmente basado en la serie Vampire Diaries y en Crepúsculo
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