Escribiendo Hojas En Un Libro

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 Hades (Continuación de Halo)

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MensajeTema: Hades (Continuación de Halo)   Sáb Dic 24, 2011 5:21 pm

Capítulo Uno: Los Chicos están bien


Cuando sonó la campana, Peter y yo recogimos nuestras cosas y nos dirigimos hacia el estacionamiento. A pesar que se pronosticaba un día cálido, el cielo estaba bastante nublado y gris.

- Vienes a casa para la cena? – le pregunté a Peter, enredando mi brazo en el suyo – Gastón quiere intentar preparar burritos – Peter me miró y rió a carcajadas – qué es tan gracioso?
- Solo me quedé pensando – dijo – cómo es que en todas las pinturas, los ángeles siempre son guardias del trono o están peleando con los demonios? Me pregunto porque nunca los pintaron haciendo burritos en la cocina
- Pues tenemos que mantener una reputación – dije, resistiendo la risa – entonces, vienes?
- No puedo – suspiró – le prometí a Bauti que me quedaría con él para hacer las calabazas de Halloween
- Dios. Siempre me olvido de Halloween
- Deberías empezar a sentir el espíritu de la fiesta
- Lo sé. Pero, es que toda la idea me altera. Porque alguien quiere vestirse de zombie o de fantasma? Es como si las peores pesadillas de uno se hacen realidad
- Lali – Peter dejó de caminar y me sostuvo por los hombros – es un feriado, tranquila!

Tenía razón, tenía que dejar de ser tan aguafiestas. Habían pasado seis meses desde el incidente con Benjamín y las cosas ya estaban bien y en paz. Peter y yo estábamos más juntos que nunca; cada día estaba más lindo. Él había empezando a ir al gimnasio más seguido, sus músculos se notaban cada vez más, su pecho y brazos estaban más formados que antes. En su dedo índice de la mano derecha, llevaba puesto el anillo que le regalé después que me ayudó a recuperarme del ataque de Benjamín. Era un delgado anillo de plata, con los tres símbolos de la fe: una estrella, un trébol y las iniciales de Jesús. Yo tenía uno igual; era nuestra forma de estar comprometidos.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando llegamos al auto de Peter. Subí y empecé a estirar mi cuerpo, aspirando el olor familiar de los asientos del auto. Amaba el auto tanto como Peter lo hacía, nos había acompañado desde el principio, desde nuestra primera cita a “Amorcitos” hasta la noche del cementerio.

- Ya pensaste en algún disfraz?
- Para qué? – pregunté sin pensar
- Para Halloween!
- Aún no. todavía estoy pensando. Y, tú?
- Qué te parece Batman? – me guiñó el ojo – siempre he querido ser un superhéroe
- Solo quieres pretender que manejas un Batimóvil - sonrió
- Me conoces demasiado

Cuando llegamos a casa, Peter se quitó el cinturón y se acercó a mi cuerpo, presionando sus labios con los míos, en un beso suave y dulce. Sentí como si el mundo no existiera, solo nosotros dos. Cuando Peter soltó mis labios, regresé a la realidad, como si alguien me hubiera despertado de un largo sueño.

- Te recojo mañana temprano – dijo, con su voz aún ronca – como siempre

Bajé del auto sonriendo y vi como se alejaba de casa; no entré a la misma hasta que lo vi doblar en la esquina. La comida ya estaba preparada cuando llegué; mis hermanos estaban en la terraza. Rochi, leyendo un libro y Gas concentrado en su guitarra. Me uní a ellos, agachándome para acariciar a Rocco que estaba recostado en el jardín.

- Cómo hacen para llegar a casa más temprano que yo? – me quejé – yo vengo en carro y ustedes caminando!
- Tengo mis trucos – dijo mi hermano, sonriendo – además, yo no me detengo cada dos minutos para expresar mis sentimientos
- Nosotros no paramos para expresar sentimientos! – discutí. Gas alzó una ceja
- Entonces no era el carro de Peter el que estaba estacionado a dos cuadras del colegio?
- Tal vez – odiaba que tuviera razón – pero cada dos minutos es una exageración! – Rochi rió a carcajadas
- Ay, Lali. Relájate

Al día siguiente, Cande y yo nos sentamos con las chicas en el jardín del colegio, nuestro lugar para conversar. Cande había cambiado desde que Euge había fallecido; a ella, más que a las demás, le costaba sobrellevar su muerte pues era su mejor amiga y la más parecida a ella. Cande había intentado olvidarse de Euge, concentrándose en cómo conquistar a Gastón; su plan de vestirse modestamente, sin maquillaje y con ropa recatada seguía en pie. Yo pensé que se olvidaría pronto de Gas, pero me equivoqué; cada día parecía más enamorada de él.

- Yo voy a ir como una malcriada colegiala – dijo María
- Osea que vas a ir como lo que eres? – dijo divertida Cande
- Muy graciosa. De qué vas tú?
- Voy como Campanita, el hada de Peter Pan
- No es justo! – se quejó Belén – todas quedamos en ir como conejitas de playboy!
- Lo siento – interrumpí – pero, no se supone que los disfraces deben dar miedo?
- Es que la idea es que sea algo masivo, la oportunidad para mezclarnos con el sexo opuesto – dijo Daki
- Recuerdan cuando jugamos a la guija en séptimo grado? – preguntó Dani. Todas asintieron
- Hicieron qué? – pregunté, sin poder creerlo
- Jugamos a la guija. Es cuando…
- Ya sé que es! – dije – pero, no deberían jugar con esas cosas
- Te dije Dani! – exclamó Daky – te dije que era peligroso. Recuerdas cómo se cerró de golpe la puerta?
- Sí, porque tu mamá la cerró – dijo María
- Ella no fue, estaba durmiendo
- No importa. Creo que deberíamos intentarlo de nuevo el viernes en la fiesta – dijo María – qué dicen chicas? Quién se apunta?
- Yo no – dije

Las miradas frías y con los ojos entrecerrados me revelaron que no me dejarían retractarme.

- Lali, cuando vas a pasar más tiempo con nosotras? – se quejó María – siempre estás con Peter, date un respiro
- Estamos juntos porque somos enamorados – dije obvia
- Claro, pero eso no significa que estén todo el día pegados como chicles
- Exacto. Creo que deberías tener más salidas de solo chicas – sugirió Belén
- Está bien – dije, quizás tenían razón y no debería ser tan dependiente de Peter – cuando salimos?
- Este viernes, en la fiesta de Halloween – dijo Dani, sabía lo que se venía – participarás en la guija
- No… yo…
- Lali, tranquila. No va a pasar nada – dijo Cande

Respiré hondamente, lo que pensaban hacer era bastante peligroso, pero no quería perder a las únicas amigas que tenía del colegio y menos que pensara que era una aguafiestas.

- Son tan inmaduras – me quejé cuando estaba con Peter, caminando hacia la clase de francés – quieren jugar a la guija y vestirse como conejitas
- Qué clase de conejitas? – preguntó, alzando una ceja
- De playboy, creo. Lo que sea que eso signifique – Peter rió
- Eso está perfecto – me guiñó un ojo y yo seguía sin entender de qué se reía – pero, no dejes que te obliguen a hacer algo que tú no quieres
- Pero, son mis amigas
- Y? Si tus amigas se lanzan de un precipicio, tú también lo harías?
- Por qué lo harían? – pregunté alarmada – alguna de ellas tiene problemas en casa? – Peter se carcajeó
- Es solo una expresión amor
- Una expresión tonta – dije con enfado – crees que debería ir como un ángel? Como en la película de Romeo y Julieta?
- Habría cierta ironía en ello. Un ángel haciéndose pasar por un humano que se hace pasar por un ángel. Me encanta


Capítulo Dos: Noche Demoniaca


El viernes llegó más rápido de lo que esperaba; realmente no quería que llegase la fiesta de Halloween. Prefería pasar la noche en casa junto a Peter, pero no quería decepcionar a mis amigas.

Gastón negó con su cabeza en sorpresa cuando me vio con el disfraz, que consistía en un vestido blanco de algodón, una sandalias al estilo gladiador que Cande me prestó y un par de alas que alquilé en la tienda de disfraces. Era una parodia de mí misma.

- No crees que es un poco obvio? – me preguntó Gas
- Para nada – dije – si alguien sospecha que soy superhumana, esto los hará dudar por completo
- Lali, eres una mensajera de Dios, no una detective de una película para niños. Intenta recordar eso
- Quisieras que me cambie? – suspiré
- No, no lo harás – dijo Rochi, acariciando mi mano – el disfraz es hermoso, perfecto para una fiesta de secundaria – Gas se encogió de hombros

Cuando Peter llegó llevaba puesto un traje de vaquero, con jeans azules, botas largas y una camisa a cuadros. Incluso tenía un sombrero totalmente al estilo.

- Truco o trato? – me dijo sonriendo
- Sin ofender, pero no te pareces en nada a Batman
- Ain’t no need to be nasty now, ma’am (No es necesario que sea tan mala, señorita) – me dijo en inglés, imitando el acento de los vaqueros texanos. Reí
- Vas a quedarte con el personaje toda la noche, verdad? – dije, aún riendo
- Probablemente. Te estás muriendo de amor por mí, verdad? – Gas tosió recordándonos su presencia. Se sentía incómodo cuando Peter y yo nos poníamos dulces
- No se queden hasta muy tarde – dijo Rochi – mañana nos vamos a otro pueblo para curar más almas
- No te preocupes – le prometió Peter – la traeré de regreso justo cuando el reloj de las 12 de la noche
- Es necesario que se comporten como el Príncipe y la Princesa? – Peter y yo nos miramos, sonriendo
- Sí – dijimos al unísono

Fue media hora de camino a la casa abandonada donde se realizaría la fiesta. Cuando estábamos por llegar, el camino estaba lleno de velas que iluminaban el pasaje y no se veía nada más que desierto alrededor. Mientras Peter manejaba, yo lo observaba por el rabillo del ojo; se veía tan lindo al volante. Manejaba con una sola mano y la otra iba acariciando mi mano. La luz de la luna iluminaba su ventana y su rostro. Volteó a mirarme, algunas sombras cubría sus facciones.

- En qué piensas, amor? – me preguntó
- En lo mucho que te amo – sonrió – en serio eres un vaquero? Porque para mí sigues siendo Batman – dije divertida. Él rió
- Soy lo que quieres que sea – sonrió de lado antes de concentrarse de nuevo en la pista

Apenas llegamos, nos dirigimos hacia la casa, ya que el jardín estaba poblado de chicos borrachos, sin polo, jurándose Jacob Black de la saga “Crepúsculo”. La casa reflejaba totalmente el alma de Halloween; era antigua y grande, que necesitaba urgente una capa de pintura. Solo el primer piso estaba lleno de luces y gente, en el segundo todo permanecía a oscuras. Aparte de nosotros, alrededor no había ni señal de población; no había vecinos, motivo por el que habían elegido la casa ya que nadie nos obligaría a hacer menos bulla. En la reja principal, había un espantapájaros que a ratos parecía que cobraba viva.

- Me produce escalofríos verlo – le dije a Peter, señalando el espantapájaros – se ve tan real – me estreché a su cuerpo y él pasó un brazo alrededor de mi cintura
- No te preocupes. Solo persigue a las chicas que no aman a sus enamorados – levanté una ceja
- No es gracioso! Además, las chicas creen que no es saludable que pasemos tanto tiempo juntos
- Bueno, no me importa lo que digan ellas – dejó un beso en mi pelo, aferrándome a su cuerpo
- Eso es porque te encanta llamar la atención! – le dije divertida
- Cuidado La, creo que el monstruo puede escucharte……

Le di un golpecito suave en su pecho y el rió antes de capturar mis labios. La casa por dentro ya estaba llena de gente, de linternas y velas que iluminaba el lugar. Había toda clase de disfraces, vampiros, diablos, zombies, gatas, etc. Entrelacé mi mano con la de Peter, parecía una niña pero todos los personajes me daban miedo, como si fueran reales. Intentamos pasar entre la multitud, buscando a Cande que estaba con las chicas en la sala. Delante de ellas había una mesa llena de vasos vacíos y una botella de vodka a punto de ser terminada. Cande se había vestido, tal como dijo, como Campanita pero al estilo gótico; con harto maquillaje y un cuchillo con sangre de mentira, “incrustado” en su pecho.

- Campanita gótica, increíble Cande – la elogió Peter

Nos sentamos junto a ella y a las demás chicas que habían venido como conejitas de playboy.

- Ustedes dos apestan – dijo Mercedes, una chica de mi salón que siempre me miraba mal – esos disfraces son de lo peor!
- Qué tienen? – preguntó Peter, más por ser educado que porque le importase lo que ella pensara
- Te ves como Buddy de Toy Story – dijo, riendo – y Lali, por favor! Al menos pudiste venir como los ángeles de Charlie. No hay nada que de miedo en ustedes!
- Tú disfraz tampoco da miedo – dijo Cande, defendiéndonos
- Yo pienso lo contrario – dijo Peter, resistiendo la risa
- Cállate, Buddy
Peter no respondió, sus amigos de wáter polo llegaron, y él se puso de pie para saludarlos. Lo burlaron por el disfraz, pero él no hizo más que reír. Cuando regresó, fuimos por algo para tomar. Peter cogió una cerveza para él y yo, una gaseosa. Fuimos a la terraza, y nos sentamos en unos sillones bastante cómodos. Apenas estuvimos cinco minutos, que llegaron los amigos de Peter.

- Vamos, Peter – uno de los chicos lo llamó – vamos al lago – Peter gruñó
- Ya voy – dijo
- Ya conoces las reglas! El ultimo que llega, se lanza sin ropa! – Peter se puso de pie y yo lo miré sorpresa
- No irás, verdad?
- Es tradición ir al lago – rió – lo hacemos todos los años. Pero, no te preocupes, nunca llego último
- No estés tan seguro – dijo otro amigo – tenemos ventaja! – gritó, antes de correr junto a los otros, riendo

Peter dejó un beso fugaz en mis labios y salió corriendo, detrás de ellos. Aproveché para buscar a Cande, que estaba con las chicas, sentadas en las escaleras. María tenía una bolsa de papel, escondida en su brazo y todas estaban serias.

- Lali! – Cande me llamó – qué bueno que estás aquí. Ya vamos a empezar
- Empezar qué? – pregunté con curiosidad
- El juego de la guija – susurró – pensé que se olvidarían de aquello, hice una mueca
- Es en serio? – pregunté
- Sí – dijo María – vamos a buscar un cuarto vacío
- No – dije firmemente, negando con mi cabeza – vamos chicas, hay que hacer otra cosa
- Pero, es Halloween – dijo Belén – queremos hablar con los fantasmas
- A los muertos hay que dejarlos en paz – dije
- No seas aguafiestas – dijo Daky. Me sostuvo del brazo y empezó a arrastrarme por las escaleras, las otras chicas iban detrás – qué podría salir mal?
- Es una pregunta retórica? – pregunté, apartándome – qué no podría salir mal?
- No crees en fantasmas, verdad, Lali? – me preguntó María – solo queremos divertirnos
- Creo que no deberíamos jugar con esto – suspiré
- Está bien, no vengas – dijo María, enojada – quédate abajo, sola, esperando a que Peter regrese; como siempre haces. Igual nos divertiremos sin ti – me miró enojada y las demás la acompañaron

Cómo explicarles que todo era realmente peligroso? Todas pensaban que era una niñita tonta, que tenía miedo por cualquier cosa; pero no sabían a lo que se enfrentaban. Yo era un ángel y no podía permitirles que vayan sin mí; si algo pasaba, al menos tenía que estar yo para intentar solucionarlo.

- Chicas! –las llamé – espérenme


Capítulo Tres: Cruzando la línea


Seguí a Cande y a las chicas al cuarto de invitados; la habitación estaba vacía, excepto por una cama y cortinas en la ventana. Las chicas se sentaron en un círculo al tiempo que María sacaba la guija de su bolsa de papel. La colocó al centro, las palabras “SÍ” y “NO” resaltaban por su color rojo. Belén sacó un vaso de la bolsa y lo puso boca abajo, en el tablero del juego.

- Ok, vamos a empezar – dijo María. Cande sacó unas velas y empezó a prenderlas y a ponerlas alrededor de nuestro círculo - todas sosténganse de las manos. Y, pase lo que pase, no se suelten. Si rompemos el círculo, el espíritu queda libre

Todas hicimos caso, a pesar que me moría de miedo, intenté pensar que todo no era más que un juego tonto de adolescentes; nada malo tenía que pasar. María agachó su cabeza y cerró sus ojos y empezó a hablar en un tono de voz serio.

- Espíritus, los invocamos a que vengan hacia nosotros! No les haremos daño; solo queremos realizar una conexión. No tengan miedo. Si tienen alguna historia que contar, la queremos escuchar. Repito, no les haremos daño y ustedes tampoco nos harán daño a nosotras – respiró – chicas, pongan un dedo encima del vaso

Todas lo hicimos, esperamos unos segundos pero en la habitación reinaba un silencio abrasador; las chicas empezaron a mirarse entre ellas, algunas asustadas, otras incrédulas. Cinco minutos pasaron y solo se escuchaban nuestras respiraciones y a María, repitiendo cada cierto tiempo las mismas palabras. Pero, justo cuando las chicas empezaron a quejarse, el vaso empezó a moverse, deletreando algún mensaje. Todas estaban atentas, mientras María leía cada letra en voz alta.

Deténganse. Deténganse. Abandonen este lugar. Todas están en peligro

Todas empezamos a mirarnos, a ver quién estaba moviendo el vaso. Nadie creía que se estaba moviendo por sí solo.

Deténganse. Escuchen. El demonio está aquí.

- Por qué debemos creerte? – preguntó María – te conocemos?
- Sí – leímos en voz alta cuando el vaso se posicionó sobre la palabra
- Ok, ya sé que esto es un juego – dijo Dani – vamos, chicas. Quién está detrás de esto
- Cállate, Dani. Nadie lo está haciendo – dijo Belén – no arruines el momento!
- Realmente no esperas que crea que….
- Si te conocemos, dinos tu nombre – la interrumpió María. El vaso empezó a moverse
- Euge? – susurró Cande, intentando controlar las lágrimas – ok, esto no es gracioso. Quién lo hizo? Qué mierda les pasa a ustedes?
- No soy yo. Yo no lo hice – empezaron a decir todas a coro
- Y, sí no es una broma? – sugirió Daky – nadie de aquí es capaz de hacer algo así. Y, si es ella de verdad?
- Solo hay una forma de averiguarlo – dijo María – necesitamos una señal
- Pero, nos dijo que nos detengamos – protestó Cande
- Sí. Y, si nos está advirtiendo? – dijo Dani
- Te llamamos – dijo María, ignorando a las chicas – ven y muéstrate

Cande me estaba apretando tan fuerte la mano que me estaba doliendo y por poco cortando la circulación.

- Ven y muéstrate! – repitió María

La ventana se abrió de golpe, dejando entrar un viento fuerte, apagando las velas. Las chicas saltaron del susto, al igual que yo. Sentí el viento helado en mi cuello, como si fueran unos dedos que me acariciaban. Todas empezaron a sentir que había una presencia en la habitación y no era para nada amigable.

- Tenemos que detener esto – chillé – esto ya no es un juego
- No podemos dejarlo acá, Lali – dijo María – hay alguien aquí? – preguntó – danos una señal – el vaso se posicionó en SÍ – por qué has venido? Tienes algún mensaje? – de nuevo el vaso en SÍ – para quién es el mensaje? Dinos a quién has venido a ver
- Annabel Lee? – leyó Belén – no hay nadie aquí con ese nombre

Sentí un escalofrío en mi cuerpo. Ese nombre no significaba nada para ellas, pero sí para mí. Aún podía recordar el poema que Benjamín había leído en clase el primer día que estuvo en Venus Cove. Recordaba cómo sus ojos celestes se habían perdido en la profundidad de los míos. Realmente era él? Sin duda alguna, Benjamín Amadeo estaba de regreso, en el cuarto junto a nosotras.

- Dinos qué quieres – dijo María

Estaba a punto de callarla cuando la puerta empezó a temblar, abriéndose y cerrándose. Cande se soltó del círculo e inmediatamente pateó el juego, el vaso cayó al suelo, rompiéndose en mil pedazos; la ventana quedó totalmente abierta y la puerta se cerró de golpe.

- Ya no quiero seguir jugando! – chilló Cande – Lali tenía razón, esta fue una estúpida idea, y nunca debimos hacerla
- Está bien Cande – puse un brazo alrededor de sus hombros y la abracé, estrechándola entre mis brazos. Intentando no transmitirle el pánico que estaba sintiendo – vamos abajo y pretendamos que esto nunca pasó
- No creo que sea así de fácil – dijo María
- Párala, María – dije enojada – acaso no ves que está muerta de miedo?
- No, Lali, no lo entiendes. Cande rompió el círculo
- Y, qué?
- Lo que sea que hayamos atrapado en el círculo – susurró María – lo podríamos haber devuelto. Pero, ahora…. Cande lo dejó libre


Capítulo Cuatro: Carretera al Infierno


Me quedé mirando a mis amigas que estaban más que histéricas; la historia de lo sucedido no tardaría en pasarse de boca en boca. Suspiré hondamente y decidí que era momento de salir de la habitación; sentía una opresión rara en el pecho y como un mareo repentino. Bajé las escaleras y me dirigí al jardín, así podía respirar aire fresco. Quería encontrar a Peter, necesitaba el calor de sus brazos; pero, dónde estaba? Algo andaba mal, lo presentía.

Caminé un poco por el jardín, buscándolo pero no estaba; solo había parejas concentradas en saborear la boca del otro. Estaba sola, sintiendo un nudo en la garganta, hasta que alguien me tocó el hombro. Me sobresalté asustada.

- Hasta que por fin te encuentro, no sabía dónde estabas – era Cande
- Lo siento, tenía que salir de esa habitación
- Te entiendo, yo también me muero de miedo
- Cande, estoy preocupada, sabes dónde está Peter?
- No. Pero, vamos. Te acompaño a buscarlo

Apenas caminamos dos pasos antes de escuchar el sonido de una moto acercándose hacia nosotras. Era Mariano Torre, un amigo de Peter que jugaba en el equipo de Polo; llevaba puesto un traje negro y una gorra roja, con el nombre del colegio. Tenía el rostro compungido, totalmente preocupado por algo que estaba a punto de decirnos.

- Nano, pasó algo? – le preguntó Cande
- Hubo un accidente en el lago. Alguien llame a la ambulancia! – Agus y sus amigos que estaban cerca, escucharon y empezaron a buscar como locos por un teléfono
- No hay señal – dijo Agus
- Qué pasó? – preguntó de nuevo Cande. Nano me miró a los ojos y vi que me pedía perdón
- Lo retamos a que se lance al agua desde un árbol, pero no sabíamos que habían rocas. Se golpeó la cabeza y no se despierta

Lo dijo sin dejar de mirarme a los ojos; un hielo recorrió mi cuerpo. No era Peter, no podía ser él. Peter era responsable y él se dedicaba a cuidar a sus amigos. Por más que en el fondo sabía que hablaban de él, mi corazón no se detuvo hasta que lo escuché en voz alta.

- Quién está herido? – preguntó Agus
- Lanzani – había sido mi culpa, el único momento en el que nos separamos y justo le pasa algo a Peter. Por qué a él? Ya no sentía mi cuerpo, mis piernas me flaquearon y si no fuera porque Agus me sostuvo, me hubiera caído al suelo – puta madre, estamos cagados – dijo Nano, sosteniendo su cabeza con sus manos
- Estaba borracho? – preguntó Agus
- Claro que sí – dijo Nano – todos lo estábamos – en todo el tiempo que habíamos estado juntos, nunca había visto a Peter tomar más de dos vasos de cerveza; él decía que era irresponsable. No podía hacerme la imagen de él borracho, simplemente era algo imposible
- No – dije – Peter no toma
- Bueno, siempre hay una primera vez
- Cállense y llamen a una ambulancia! – chilló Cande quien inmediatamente puso una mano en mis hombros, al tiempo que chocaba su mejilla con la mía – va a estar todo bien Lali. Él va a estar bien
- Qué tan malo es? Deberíamos llamar a un doctor? – preguntó otro chico
- No estoy seguro. Se cortó la cabeza. Había un poco de sangre….
- Maldita sea! Necesitamos ayuda urgente
- Tengo que encontrarlo! – chillé – alguien dígame cómo llegar al lago
- Tranquila Lali – dijo Cande – alguien puede llevarla?
- No seas estúpida Cande – dijo otro chico – el lago está en el bosque. No puedes llegar en carro. Alguien vaya hasta la ciudad y llame a una maldita ambulancia
- Voy a ir – dije y empecé a correr. No podía dejar que pasara ni un minuto más, no cuando Peter estaba desangrándose
- Espera! Puedo llevarte – dijo Nano, al tiempo que me alcanzaba – te llevo en mi moto, es más rápido que ir corriendo en la oscuridad
- Qué esperas? – le dije impaciente a Nano. Él entendió y me ayudó a subir a su moto
- Agárrate fuerte – puso mis manos alrededor de su cintura – y nunca te sueltes, pase lo que pase

Nano prendió la moto y emprendimos rumbo.

- El lago no está para el otro lado? – grité, intentando hacerme escuchar por encima del ruido del motor
- Corto camino por acá

Cuando Nano se encaminó hacia la carretera y empezó a acelerar, escuché que alguien me llamaba; la voz venía de atrás. Incluso por encima del ruido del motor, escuchaba esa voz que tanto amaba y que me hacía sentir viva. Nano detuvo la moto y ambos miramos hacia el otro lado donde estaba Peter de pie, debajo de la luz de la luna. Mi corazón empezó a latir rápidamente, Peter estaba perfectamente saludable.

- Lali? – repitió mi nombre, se le notaba sorprendido – a dónde van? – preguntó – y, Nano, de donde sacaste esa moto?
- Peter! – chillé – gracias a Dios, despertaste! Cómo está tu cabeza? Todos están preocupados por ti. Tenemos que regresar y avisar que estás bien
- Mi cabeza? – preguntó – de qué estás hablando?
- Hablo del accidente! Quizás tengas una contusión, por eso no recuerdas. Nano, ayúdame a bajar de la moto
- Lali, estoy bien – dijo Peter – nada me ha pasado
- Pero yo pensé…. – empecé a decir y me detuve. No solo Peter estaba bien, sino que no tenía ninguna marca o evidencia de herida
- Lali – dijo suavemente – quiero que bajes inmediatamente de esa moto
- Nano? – él había volteado el rostro y había encendido la moto de nuevo
- Lali, me escuchaste? Baja de la moto, ahora!!

Peter intentó acercarse, pero algo se lo impedía. Intenté bajar de la moto, pero cuando puse mis pies en el suelo, Nano aceleró y yo tuve que aferrarme a su cuerpo porque si no iba a sufrir una caída. Nano empezó a dar vueltas alrededor de Peter y este estaba con el rostro totalmente compungido; tenía la misma expresión que en el cementerio, cuando Benjamín me capturó. Peter gritaba e intentaba acercarse a nosotros, pero algo se lo impedía de nuevo.

- Qué pasa? – lloré – Pitt, qué está pasando?
- Lali….él no es Nano – intenté lanzarme de la moto, sin importarme las consecuencias. Pero, no podía moverme y mis manos estaban aferradas a la cintura de Nano
- Detente! Déjame bajar! – grité
- Muy tarde – dijo Nano, aunque ya no era él. Su voz ya no era la misma. Su cuerpo empezó a transformarse, hasta que se convirtió en lo que había estado temiendo. Benjamín volteó el rostro y me miró a los ojos, con una sonrisa de satisfacción. Estaba igual que siempre y su mirada me produjo un escalofrío por todo el cuerpo
- No!! – gritó Peter – ALÉJATE DE ELLA!

Pero, ya era demasiado tarde. Benjamín aceleró la moto. Peter no dejaba de gritar y llorar por la frustración, por no poder moverse o hacer algo para salvarme. Empecé a sentir un enojo por todo mi cuerpo, esto no podía estar sucediendo, seguro era una pesadilla. Intenté apartarme de nuevo, pero no podía, tenía las manos secuestradas y mi cuerpo no me respondía. Benjamín avanzó un poco y finalmente Peter tuvo la libertad de su cuerpo; empezó a correr detrás de nosotros.

- Peter! – chillé

Nuestras manos se encontraron por unos segundos. Pero, Benjamín volteó bruscamente, dejando caer la moto encima de Peter. Grité al tiempo que Peter rodaba por la pista. Después no lo vi más, porque Benjamín emprendió carrera hacia la carretera, dejando el cuerpo de mi novio atrás. Empecé a rezarle a Dios, que Peter estuviera bien, que alguien fuera a ayudarlo. Mi cuerpo empezó a temblar y me fue imposible contener las lágrimas. Podía soportar cualquier cosa, menos perder a Peter; para mí, ese sería el fin de mi vida.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por lo que pasó después. Pasó algo que jamás me imaginé, ni siquiera en mis peores pesadillas. Nos encaminábamos hacia un hueco negro, que parecía que nos iba a tragar y jamás devolver. El viento golpeaba contra mi rostro y las lágrimas no dejaban de salir. Nos dirigíamos hacia las puertas del Infierno. Grité con todas mis fuerzas, presa del pánico y de todo lo que había sucedido; por un momento estuvimos en el aire, al tiempo que nos acercábamos al portal.

Benjamín apagó el motor cuando cruzamos y al voltear la vista atrás, la puerta del portal se cerró, dejando atrás la luna, los árboles, los pájaros y la tierra que tanto amaba. No tenía idea de cuánto tiempo estaría sin volver a verla. Lo último que recuerdo es el estar gritando y cayendo en la oscuridad.


Capítulo Cinco: Bienvenida a mi mundo


Cuando me desperté, miré a mi alrededor; no recordaba nada, cómo había llegado hasta aquí? Mi cabello estaba sudoroso, y mis alas del disfraz ya no estaban más. Estaba de pie, sola en la oscuridad, había musgo alrededor de mis pies y el aire olía extraño. Frente a mí, había una pared llena de grafiti y se escuchaba el sonido de las ratas corriendo alrededor. Cuando miré hacia arriba, noté que no había cielo, sino una especie de oscuridad, totalmente solitaria y sin luz. Noté que cerca a la pared había una moto y al concentrarme en ella imágenes de lo que había pasado antes de llegar, inundaron mi mente. Pero, eran como una especie de rompecabezas, imágenes difíciles de juntar.

- Toma un día o dos en acostumbrarte – me dijo una voz suave. Era Benjamín que me hablaba muy familiar, como si nos conociéramos desde siempre – por el momento vas a experimentar cierta desorientación y tu garganta seca
- Qué has hecho? – grité – dónde estoy?
- No te alarmes. Tranquila, no estás en peligro
- Qué hago aquí?
- No es un poco obvio? Eres mi invitada especial – lo miré curiosa y a la vez indignada – no te preocupes, este sitio puede ser muy divertido cuando estás con las personas correctas

El suelo empezó a vibrar y una puerta apareció cerca a nosotros. Afuera de la misma había un cartel con unas letras en mayúsculas y brillantes: ORGULLO, era el nombre.

- Orgullo es una de nuestras discotecas más populares – explicó Benjamín – vamos?

Mis piernas no me obedecían y tampoco quería que lo hagan. Benjamín se acercó y enredó mi mano en su brazo para guiarme. Un chico y una chica estaban afuera de la puerta. El chico estaba usando un traje negro y piercings por toda la cara, además de tatuajes. La chica, con un cigarro en la boca, unos tacos bastante altos de color rojo, un vestido escotado que mucho no le tapaba el cuerpo y los ojos delineados, totalmente negros y felinos que me miraban de pies a cabeza. Adentro, la música estaba a todo volumen y habían unas escaleras que conducían a lo más bajo del suelo.

Seguí a Benjamín por toda la escalera hasta que llegamos a una pista de baile, donde un montón de gente estaba bailando cuerpo a cuerpo. Había gente de toda edad; desde jóvenes hasta ancianos, e incluso niños que se encargaban de limpiar las mesas y llenar los vasos con alcohol. Sonaba la misma canción una y otra vez “I’m in Miami, bitch”, al tiempo que la gente se movía al ritmo de la música, junto a sus vasos de alcohol y sus cigarros en la mano.

- Benjamín – insistí, cogiendo su brazo – no me gusta estar aquí, quiero irme. Por favor, llévame a casa
- Debes estar muy cansada. Qué mal de mi parte el no haberme dado cuenta. Claro que te llevaré a casa – llamó con la mano a dos hombres con lentes que estaban en el bar – esta linda chica es mi invitada. Llévenla al Hotel Ambrosia. Asegúrense que llegue al último piso del hotel. Ya la están esperando
- Espera, a dónde vas? – pregunté, cuando empezó a alejarse. Él sonrió, complacido por mi dependencia en él
- Tengo unos asuntos que atender. Pero, no te preocupes, ellos cuidarán de ti. Sus vidas dependen de ello – dijo esto último mirando a los guardias

Ambos guardias me envolvieron en sus brazos al tiempo que me sacaban de la discoteca. Salimos a un lobby, donde me di cuenta que habían un montón de discotecas más. Mientras nos dirigíamos a un ascensor – habían más pisos hacia abajo? – vi a una chica con una mini falda que poco le tapaba junto a un top que enseñaba prácticamente todo su cuerpo; estaba junto a dos hombres que la tocaban por todo el cuerpo. Vi el terror en sus ojos. Los guardias me empujaron hacia el ascensor y bajamos un piso más antes de salir a unos túneles subterráneos. Subimos a un carro con las lunas polarizadas.

Estuve en el carro un buen rato. Mientras avanza notaba que había gente caminando al paso del auto, gente que parecía muerta, con sus rostros grises y sin dejo de ser felices. Finalmente, llegamos a un edificio, de color amarillo opaco, de aproximadamente 20 pisos. Era uno bastante grande y lujoso; ingresé al lobby, donde había una chica y un chico, que me miraban como si me fueran a comer en cualquier instante. Agradecí tener a los guardias. El ascensor era en forma de una cápsula y era completamente de vidrio.

- Bienvenida a Ambrosia – dijo la rubia que estaba en el mostrador – te hemos estado esperando. Tus cuartos ya están listos – sus uñas largas y de color rojos me produjo escalofríos
- Gracias – dije – es un lindo hotel, pero me podrías decir dónde estoy?
- Él no te lo ha dicho? – suspiró - bueno, mi amor. Estás en el Inframundo. Siéntete en casa – me dio una llave de plástico
- Disculpa? – dije – con eso quieres decir….. – claro que sabía a qué se refería, pero necesitaba que lo dijera en voz alta para creerle
- También conocido como el Infierno – me aclaró – pero, al señor Amadeo no le gusta que lo llamen así

No sé qué dijo después, porque la dejé de escuchar. Mis rodillas empezaron a temblar. Lo último que recuerdo es el suelo negro y los brazos de los guardias sosteniéndome. Cuando me desperté, estaba en una habitación; había una chimenea, y toda la decoración era de oro. Estaba recostada en una cama de color rojo, llevaba puesto un vestido azul de gala; no recordaba haberme cambiado. En la mesita que estaba al lado de la cama, habían dejado el desayuno: un té con tostadas. Me acerqué a la puerta e intenté abrirla, pero estaba con llave; a pesar de los lujos y la comodidad de la habitación, estaba secuestrada.

Miré por la ventana y vi la oscuridad, en este lugar no había ni el atardecer ni la luz del sol. Eso, además del silencio abrumador de toda la habitación, convertía a este lugar en nada más que soledad. Me recosté de nuevo en la cama y cerré los ojos, recordando cómo era vivir en Venus Cove, sentir la brisa del mar, del viento, el sonido de los pájaros en la mañana, el olor a comida; las lágrimas no tardaron en salir. Qué quería Benjamín conmigo? Era su forma de vengarse? Pero, si quería matarme, porque no lo había hecho ya? Para qué quería a un ángel en el infierno? Empecé a sentir un hueco en el pecho, como si algo me faltara; recordaba a mis hermanos, Rochi y Gastón, pero sentía que me olvidaba de alguien. Por más que lo intentaba, ese recuerdo no venía a mi memoria.

Después de unos largos minutos, una chica, vestida con el uniforme de limpieza, ingresó a la habitación.

- Disculpa señorita, desea que arregle su cuarto ahora, o regreso más tarde? – me lo dijo con un tono bastante educado y evitando el contacto con mis ojos
- No es necesario – me miró incómoda – bueno, ahora está bien – noté el alivio en su rostro. Me senté en una silla y dejé que se encargara de la limpieza - puedo preguntar tu nombre? – parecía de 16 años, y eso me produjo unas ganas de abrazarla
- Soy Luna
- Y trabajas en este hotel?
- Sí, señorita. Yo soy su empleada
- Mi empleada? – repetí – no necesito una
- Trabajaré duro
- Estoy segura que lo harás. Pero, la razón por la que no necesito una empleada es porque no planeo quedarme aquí mucho tiempo
- Usted no puede irse – dijo, negando con la cabeza – el señor Amadeo nunca deja salir a nadie – se tapó la boca con la mano, temiendo haber hablado de más
- Está bien, Luna – dije – puedes contarme lo que quieras. No diré nada
- No tengo permiso de hablarle. Si el príncipe se entera….
- Te refieres a Benjamín? Él no es un príncipe!
- No debería decir ese tipo de cosas en voz alta, señorita – susurró – él es príncipe del Tercer Círculo y la traición es una ofensa – la miré sin entender – hay nueve círculos en este mundo – me explicó – cada uno gobernado por un príncipe diferente. El señor Amadeo gobierna este distrito
- Qué idiota le dio tanto poder?. Digo…. – cambié el tono al notar la expresión de alarma en Luna – cómo así lo logró?
- Él era uno de los originales – se encogió de hombros, como si con eso explicara todo
- He escuchado sobre ellos
- Ellos una vez fueron ángeles, antes que fueran desterrados del Cielo – me era imposible imaginarme a Benjamín siendo un ángel
- Me pregunto qué quiere Benjamín de mi - murmuré
- Eso es fácil. Él solo quiere que usted sea feliz. Después de todo, usted va a ser su esposa – primero me reí, pensando que estaba haciendo un chiste de mal gusto. Pero cuando ella me miró totalmente seria, sabía que no estaba bromeando
- Creo que necesito ver a Benjamín – dije, intentando controlar el pánico – ahora mismo. Puedes llevarme donde él?
- Si, señorita. Él también ha solicitado verla
Luna me llevó por los pasillos del hotel, si es que había otros ocupantes, no parecía, porque no se veía a ninguna otra persona. Tomamos el ascensor antes de llegar al frente de una puerta de color marrón.

- Es más seguro si usted entra sola, señorita. Sé que él no le desea ningún mal

No discutí con Luna, no quería exponerla a los cambios de humor repentinos de Benjamín. Lo encontré de espaldas, mirando la chimenea que yacía en frente de él. Alrededor de su mesa, habían varias sillas y en la pared una pantalla gigante, seguro para proyectar imágenes, como cuando uno hace una exposición. Noté que no estábamos solos, un joven que se veía de mi edad, estaba sentado en una esquina, acariciando a un gato. Tenía el cabello negro, en rastas y unos ojos negros.

- Mariana, te presento a Pedro. Él es uno de mis asistentes y te estará vigilando. Pedro, levántate y dale la mano – se notaba que lo trataba como una mascota, como si lo estuviera entrenando. Cuando Pedro se acercó, vi que no tenía pierna, sino una prótesis. El roce de su mano con la mía fue áspero, por los callos en sus manos – bien – sonrió Benjamín – cómo te sientes Mariana? Siento que la llegada haya sido tan dramática, pero no sabía de qué otra forma traerte
- En serio? – dije, sarcástica
- Bravo, bravo – dijo aplaudiendo – has aprendido a ser toda una fiera. Eso es algo bueno. Te vas a quedar ahí, mirando a mi invitada como si fueras un cojo de porquería o vas a invitarle un poco de vino? – dijo esto último dirigiéndose a Pedro quien apenas lo escuchó obedeció y me trajo el vino
- No quiero tomarlo – dije, apartando el vino – quiero saber qué me has hecho. Hay cosas que quiero recordar, pero mi memoria está bloqueada. Desbloquéala!
- Cuál es el punto de recordar tu pasado? – sonrió – todo lo que necesitas saber es que fuiste un ángel, y ahora eres MI ángel
- Honestamente no crees que puedes tenerme aquí sin que hayan consecuencias? Alguna intervención divina?
- Pero, no lo estoy haciendo tan mal – rió – además, ya era momento que salgas de ese pueblo, te estaba haciendo daño
- Me enfermas!
- Bueno, bueno, no dejemos que te enojes el primer día. Por favor, siéntate – de pronto el tono de su voz era amigable, como si fuéramos dos amigos que se han reencontrado – tenemos mucho de qué hablar
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Sáb Dic 24, 2011 7:48 pm

Y bueno, si no la leo por alla, la leere por aca no?

No sabes la alegria enorme que me diste ..... que buen regalo de Navidad Mais ..... de verdad, un placer, leer esta continuacion por aca!"!!!!!!

Y te adelantaste a los hechos porque te la iba a pedir por mail.

Gracias enormes por subirla por aca.

Nos estamos leyendo.

Feliz Navidad a todas las personas de este foro !!!!!!!!!!!!

Mais: te quiero bella ..... besos enormes !!!!!!!!!!!!

Lau


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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Dom Dic 25, 2011 4:45 pm

Capítulo Seis: El Lago de los Sueños


- No voy a discutir nada contigo hasta que no tenga mis recuerdos de vuelta – dije, apretando mis dientes – esas memorias no eran tuyas

- Yo no te quité tus memorias, Mariana. Las he enterrado temporalmente y las encontrarás

- Me enseñarás cómo? No puedo hacerlo sola

- Dame una sola razón por la que deba ayudarte

- Basta de juegos!

- Mariana, has pensando que tal vez estoy haciendo esto por tu propio bien? Quizás así sea todo mejor

- Benja, por favor – dije suavemente, llamándolo por primera vez por su nombre de pila – ya no soy la misma persona de siempre. No me reconozco. Cuál es el punto de tenerme aquí si ni siquiera sé quién soy? – Benjamín suspiró fuerte

- Bueno – rápidamente, se puso de pie y se situó a mi lado – déjame ver qué puedo hacer

Benjamín presionó dos dedos fríos suavemente en mi cuello. Y con eso fue suficiente: recordé la última noche, en la fiesta de Halloween y lo recordé a él. Esos ojos verdes que me miraban, esa sonrisa de costado que me hacía flaquear en cualquier instante, esa risa que me confirmaba que cada día lo amaba más. Recordar a Peter me produjo una mezcla de tristeza y felicidad al mismo tiempo. Pero, unos segundos después, vi otra imagen, la de Peter tirado en el suelo al tiempo que Benjamín y yo nos alejábamos de él en la moto. Sentí un dolor en el pecho y una sensación de soledad. Todo mi cuerpo me dolía ante la sensación de separación y al pensar que él ya no estaba más. Me di cuenta que toda mi felicidad era causa de una sola persona: Peter; si él estaba muerto no iba a poder sobrevivir.

- Peter – susurré – por favor, dime que él está bien – Benjamín puso sus ojos en blanco

- Típico. Debí saber que todos tus pensamientos se irían directamente hacia él

- No era suficiente con secuestrarme? – chillé, con lágrimas en mis mejillas – cómo te atreviste a hacerle daño! Eres un maldito, cobarde; con un corazón amargado! – de pronto empecé a golpear el pecho de Benjamín, conteniendo las ganas de matarlo

- Te sientes mejor? – me preguntó cuando terminé, él no había intentado separarme – suficiente de melodrama – dijo – el chico lindo no está muerto. El impacto no lo mató, solo lo desmayó – sentí un alivio que me revivió. Peter estaba vivo! Estaba respirando y caminando en la tierra, quizás un poco herido, pero vivo – supongo que las cosas están un poco mejor ahora – dijo con una sonrisa – su muerte hubiera causado problemas entre nosotros

- Me prometes jamás hacerle daño?

- Nunca es un tiempo muy largo. Digamos que por ahora está a salvo

- Y, Gastón y Rocío están bien?

- Son una fuerza formidable, juntos. Igual, ellos no eran parte del plan, yo solo estaba interesado en traerte aquí y eso ya está hecho. Pero, no te preocupes, no voy a permitir que ninguno de tus errores cambie mi opinión sobre ti

- Déjame ir a casa – rogué

- Ya estás en casa – cogió mis manos y las presionó contra su pecho – siento si no puedo ser humano para ti; pero, tú tienes ciertas irregularidades también, así que no tienes por qué criticarme

- Al menos tengo un corazón. No vale nada si no sientes nada

- Ahí es donde te equivocas. Tú me haces sentir cosas, Mariana. Es por eso que debes quedarte. El Infierno es mucho más brillante estando tu aquí – solté mis manos

- No tengo que hacer nada. Puedo ser tu prisionera, pero no tendrás poder sobre mi corazón. Y tarde o temprano, Benjamín, vas a tener que aceptarlo – me volteé, lista para irme

- A dónde crees que vas? No puedes caminar así nomás, sin ningún guardia. No es seguro

- Ya veremos

- En serio te lo digo

- Déjame en paz! – grité – no me importa lo que tú quieras

- No digas después que no te advertí

Salí y empecé a caminar rápidamente al medio de la nada. Empecé a correr por los túneles, encontrando las millones de discotecas que había visto a mi llegada; todas las personas empezaban a verme, escrutándome con sus ojos. Seguí corriendo, cubriéndome la boca y la nariz, intentando no respirar el olor a humo y alcohol que emanaba por el aire. Hasta que llegué a un pasadizo, totalmente oscuro, pero a lo lejos podía escuchar gritos y gente siendo torturada. Mi cabeza me decía que me retire, que no quería ver eso, que tenía que buscar la salida al hotel; pero, mi instinto hizo que me acercara. Encontré un lago, lo que me recordó las palabras de Benjamín: El lago del Infierno espera por ti, mi dama.

Cuando me acerqué, noté que había dos clases de personas. Los torturadores y los torturados. Los primeros, usaban botas y sacos negros y en sus manos tenían cadenas de metal; los segundos, estaban desnudos o con algún tipo de tela que cubrían sus partes íntimas. Algunos gritaban de dolor ante el golpe de las cadenas en sus cuerpos; otros, resistían el agua hirviendo. Había otros que estaban amarrados con cuerdas al tiempo que un torturador los flagelaba y les hincaba agujas en sus cuerpos. Todo lo que podías ver era sangre, heridas y carne viva; me retiré inmediatamente, cayendo al suelo y empezando a gatear para escapar del lugar. En cualquier momento me desmayaría.

Había gateado apenas unos metros cuando Benjamín apareció. Por primera vez, estaba agradecida con su presencia.

- Cuánto viste? – me preguntó

- Todo

- Te advertí. Quieres que intente borrarte la memoria? Tendré cuidado en no borrarte el pasado

- No gracias. Fue algo que necesitaba ver

***

No podía dejar de pensar en Venus Cove, en lo mucho que extrañaba a mi familia, a mis amigos y a Peter. Sabía que estaban preocupados por mí. Extrañaba a mis hermanos, la rica comida de Gastón, su seriedad; la amistad y hermandad con Rochi. La risa y locuras de Cande. Pero, sobre todo, extrañaba a Peter, el olor de su carro, de su perfume; su sonrisa, sus brazos cálidos, su cuerpo grande.

Durante días después del horror en el lago, ingresé en una etapa de depresión. Tenía poco apetito, pero Luna era paciente conmigo. El asistente de Benjamín, Pedro, se había convertido en mi guaria personal y siempre me estaba cuidando, casi nunca me hablaba. Él, junto a Luna, se había vuelto mis constantes acompañantes. Una noche, como cualquier otra, Luna intentaba darme de comer y Pedro estaba divirtiéndose, jugando con un papel arrugado, que lo lanzaba hacia la pared. Luna se cansó de alimentarme y guardó sus cosas al tiempo que yo me acurrucaba en mi cama.

- Puedes sentarte – le sugerí a Pedro; me daba pena que estuviera todo el tiempo de pie, teniendo una prótesis. Me miró curioso – no le diré a nadie – dije, con una sonrisa. Por un momento dudó, pero después se sentó en el suelo, recostando su espalda en la pared

- Deberías intentar dormir – me sugirió. Era la primera vez que lo escuchaba hablar y que se dirigía hacia mi

- Gracias por el consejo, Pedro – él asintió

- Qué es lo que te pone triste todo el tiempo?

- Tan obvia soy? – pregunté, sonriendo apenas – él se encogió de hombros

- Puedo verlo en tus ojos

- Solo pienso en las personas que amo….. y cuando las volveré a ver

- Puede verlos de nuevo si quiere – murmuró

- Disculpa? – pregunté, sintiendo mi corazón latir alocadamente

- Ya me escuchaste – susurró

- Quieres decir que conoces una salida?

- No dije eso. Dije que podía volver a verlos

- Puedes decirme cómo? – empecé a sentir la esperanza brotando por mi cuerpo

- No puedo. Pero, puedo enseñarle – hizo la señal de silencio con su dedo en sus labios – pero, tenemos que ser cuidadosos. Si nos atrapan…..

- Haré lo que sea necesario – dije, interrumpiéndolo

- Hay cinco ríos en Hades. Uno es para olvidar tu pasado, pero hay otro que te permite retornar a este. Bueno, temporalmente. Toma agua de ese río y te dará la habilidad de visitar a tus seres queridos cuando quieras.

- Visitarlos, cómo?

- Podrás proyectarte – lo miré interrogativa, cada palabra que decía, sonaba como si todo se lo estuviera inventando. Él lo notó – tomar del Lago de los Sueños – empezó a explicar – crea un estado en el que puedas dividir tu espíritu de tu cuerpo físico. Se aprende con la práctica, pero alguien como tú seguro lo aprende rápido. Una vez que aprendes cómo hacerlo, puedes ir a dónde quieras

- Cómo sé que no me estás mintiendo

- Por qué lo haría? – dijo un poco indignado – Benjamín puede lanzarme al fuego si se entera de esto

- Entonces, por qué me quieres ayudar? Por qué arriesgar tu vida?

- Digamos que tengo ganas. Además, se nota que realmente necesitas esa visita – sonreí

- Ya lo has intentado?

- Cuando me enteré acerca de este lago, ya era demasiado tarde. Todos mis seres queridos estaban muertos. Pero, tú si puedes hacerlo, porque ellos aún están vivos

- Hagámoslo ahora – rogué

- No tan rápido. Puede ser peligroso

- Qué tan peligroso?

- Toma mucho tiempo y puede que no despiertes. Puede que quedes en coma por el resto de tu vida, viendo a tu familia todos los días, como si estuvieran en una pantalla. Sin poder hablarles o tocarlos. Eso quieres? – negué con la cabeza

- Está bien – dije – estás encargado de esto – pero, debes llevarme al lago ahora mismo!

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Dom Dic 25, 2011 5:20 pm

Hola!!!!
decirte que ya me lei la nove y me encanto,
te voy a seguir, ya lo sabes.
Muchos besos!!!
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Mar Dic 27, 2011 6:48 pm

Capítulo Siete: La cena de la bestia


Estábamos a punto de salir cuando apareció Benjamín vestido de gala. Pedro y yo intentamos disimular nuestro nerviosismo, caminando en direcciones opuestas; por suerte Benjamín no notó nada fuera de lugar.

- Qué bueno que ya estás despierta, querida – odiaba esa forma tan educada de hablar, como si estuviéramos en una película de los años 50 – espero que tengas hambre. He venido a llevarte a cenar

- De hecho estoy bastante cansada – me quejé – me iba a dormir

- En serio? Porque para mí te ves muy despierta; tus mejillas están completamente rosadas y se nota la adrenalina en tu cuerpo – me dijo, mirándome fijamente a los ojos

- Eso es porque acá hace mucho calor…. En serio, Benjamín, esperaba dormirme tempano hoy….

- Basta de excusas – me interrumpió – no voy a aceptar un no por respuesta, así que apúrate y vístete – me desesperaba su actitud tan cambiante. Por un momento era todo un niño y después oscuro y amenazador – además, quiero enseñarte

- Solo quiero estar sola

- Mariana, debes entender que hay ciertas reglas y deberes ahora. Hay personas importantes que están ansiosas por conocerte. Así… que estaré de regreso en 20 minutos y espero que estés lista. Por cierto – agregó – usa algo rosado, todo estarán maravillados con eso

La cena se llevó a cabo en una sala comedor, donde en medio de la mesa había un candelabro con fuego. Había vasos de champagne por toda la mesa y olía a comida francesa; todos los invitados estaban vestidos con sacos y ropa de pieles. Nos sentamos a la mesa, Benjamín y yo al centro; la mayoría de los invitados eran hombres, pero también había mujeres. Todos eran hermosos, pero de una manera diferente a mis hermanos; daban esa sensación de ser seductores y tentadores.

- Cuál es el problema princesa? – me preguntó Diego, uno que se había presentado cuando llegó – nuestra hospitalidad no está a tu altura?

- Wow, wow, wow un ángel en el Infierno – rió uno pelirrojo – quién diría que llegaría aquel día?

- Se va a quedar mucho tiempo? – se quejó un señor de barba – me da dolor de cabeza – todos se quedaron en silencio – es virgen? No he visto ninguna de esas por mucho tiempo. Podemos divertirnos con ella, Benja?

- Sí! Hay que compartirla!

- O sacrificarla. He escuchado que la sangre de las vírgenes hacen milagros

- Suficiente! – gritó Benjamín, al tiempo que daba un golpe en la mesa – Mariana no está disponible para alquiler y no la traje aquí para satisfacer a nadie. Recuerden que es mi invitada

- Exacto. Así que brindemos – dijo otro señor – por Benja y su nueva adquisición – alzó su copa y todos lo imitaron

- Y por nuestro eterna fuente de guía e inspiración – agregó Diego – Lucifer, Dios del Inframundo

Cada cierto tiempo, alguno de los invitados se retiraba de la mesa. Cuando le pregunté Benjamín a donde se iban, él me contestó que vomitaban la comida y luego regresaban a seguir comiendo. Al finalizar la cena, cuando Benjamín y yo nos retirábamos, noté que todos se habían recostado en el suelo y en parejas de dos, tres, hasta más personas, empezaban a tocarse y a besarse; simplemente, con las ganas de buscar placer. Me pareció algo tan repugnante, buscar placer con el cuerpo y con la comida, que tuve que correr para no vomitar.

Cuando llegué al hotel, encontré a Pedro esperándome en el lobby. Ingresamos al ascensor y apretó otro piso, definitivamente no estábamos yendo a mi cuarto. Confié en él y seguí su juego. Cuando llegamos al piso indicado, caminamos en silencio por el pasillo desértico; al fondo del mismo había una piedra. Pedro la removió y aparecieron unas escaleras que nos llevaban hacia abajo. Él ingresó primero y yo lo seguí, sosteniéndome de su espalda. Apenas descendimos, nos pusimos de pie frente a una pared que estaba llena de agua sucia y olorosa alrededor. Empecé a escuchar voces, voces que susurraban mi nombre.

- Entra – me dijo Pedro, señalando el bote que flotaba en el lago que rodeaba la pared – e intenta no hacer bulla. No queremos molestar nada

Obedecí. Mientras Pedro remaba, noté que el lago estaba lleno de cabezas de todo tipo. Quise gritar pero, Pedro me tapó la boca y advirtió que no hiciera sonido alguno. Finalmente, llegamos a un montículo hecho de rocas, en el medio había un círculo de agua, que brillaba como diamantes.

- Este es el lugar del que te hablaba. Esto es el Lago de los Sueños

- El que me permitirá volver a casa? – pregunté

- Sí. No físicamente. Pero podrás verla en tu mente

- Entonces, qué hago?

- Si bebes un poco, podrás ver lo que tu corazón más desea. Podrás proyectarte cuando quieras y en dónde quieras, porque el agua quedará en tu sangre por años.

Lo miré a los ojos y confié en él. Me arrodillé y cogí un poco de agua en mi mano antes de beberla. Miré hacia el lago en busca de alguna señal; mirar hacia ahí me daba la sensación de estar desconectada de mi cuerpo, como si cayera dentro de un embrujo. De pronto sentí como si alguien me golpeara en el pecho.

- No te preocupes – susurró Pedro – el lago está leyendo tus recuerdos así sabe a dónde llevarte

Por un momento nada pasó y solo se escuchaba el sonido de nuestras respiraciones. Pedro me hablaba, pero yo ya no lo escuchaba; ya lo estaba mirando desde arriba. El lago y sus alrededores empezó a disolverse aunque yo sabía que físicamente si estaba ahí. Empecé a sentir pánico cuando un nuevo lugar empezó a formarse a mí alrededor. Al principio se veía pixelado, como una fotografía, pero cuando empezó a esclarecerse, ya no tenía miedo. Más bien, sentí una emoción tan grande que sentí que mi corazón iba a explotar en cualquier momento. Estaba en casa.
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Mar Dic 27, 2011 6:53 pm

Capítulo Ocho: Reunión


La cocina de la casa estaba exactamente igual a como la recordaba; grande y con vista al océano. Estaba de pie, en medio de la misma, con todos mis sentidos funcionando, pero aún así era una espectadora. Unos segundos después, luego de haber caminando y tocado cada parte de la cocina como si realmente estuviera presente físicamente, apareció gente. Peter estaba sentado, con sus manos en su cabeza a tan solo unos metros lejos de mí. Las ojeras en su rostro reflejaban la mala noche que había pasado.

Intenté acariciarlo, pero no pude. Pasé mi mano por su rostro, pero esta se incrustó en el mismo, como si fuera un fantasma. Noté sus hombros y cuerpo tenso y la sensación de soledad. Rochi apareció unos segundos después, con su típico olor a fresa; se quedó mirando con preocupación a Peter.

- Necesitas algo? – le preguntó gentilmente

- No, gracias – sonaba distraído, como si su mente estuviera muy lejos. Rochi se puso a su lado, acariciando su hombro; pero, él se movió para quitar su mano, no quería ser consolado

- No podemos perder la esperanza. La encontraremos – Peter levantó la cabeza y la miró; noté la palidez de su rostro

- Cómo? No tenemos idea de a dónde se la ha llevado, o qué es lo que le está haciendo – su voz se quebró. Sentí un frío recorrer mi garganta

- Gastón está trabajando en ello. Él es bueno resolviendo misterios

- No deberíamos estar con él?

- Él sabe qué hacer, qué señales buscar

- Es mi culpa – dijo Peter después de un silencio – debí protegerla – sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero se las quitó antes que Rochi lo notara

- Ningún humano tiene chance ante esa clase de poder. No puedes culparte, Peter. No hay nada que podrías haber hecho – el aludido negó con la cabeza

- Claro que sí. Podría haberme quedado con ella. Si no hubiera ido a divertirme como un idiota al lago, nada de esto hubiese pasado – convirtió sus manos en dos puños y tragó saliva – no lo ves? Prometí que cuidaría de ella y no lo hice

- Tú no sabías lo que iba a pasar. Pero, podrías ayudarla ahora. Sé fuerte por ella – Peter cerró sus ojos y asintió

- Gas regresó – dijo Rochi cuando este empezó a abrir la puerta. Peter se levantó de la silla – suerte?

- Creo que encontré algo – dijo Gas – puede que sea un portal, olía a sulfuro

- Ay, no! – se quejó Rochi, sentándose en la silla más cercana

- Porque eso es importante? Un portal? Qué es un portal? Un portal a dónde? – preguntó Peter, totalmente preocupado y ansioso

- En este mundo hay aberturas – dijo Gas – que te llevan directamente a otro espacio. Los llamamos portales. Pueden aparecen de pronto o pueden ser conjurados por alguien poderoso

- Qué clase de espacios? Dónde está Lali? – se notaba el pánico en su voz

- El asfalto de la carretera estaba quemado – dijo Gas – solo hay un lugar que puede dejar marcas de esa clase – Peter respiró hondamente, esperando escuchar lo que se venía

- No es cierto

- Es cierto, Peter – Gas quitó la mirada de su rostro – Benjamín ha llevado a Lali al Infierno

Peter lo miró, sintiendo que era su peor pesadilla; su mirada estaba perdida y sus ojos brillaban, seguro esperaba a que Gas de pronto empezara a reír y revelara que todo era un mal chiste. Se quedó así por unos minutos, tieso como una piedra hasta que su cuerpo empezó a temblar. Gastón lo miró e hizo lo que nunca había hecho en su vida, se puso al frente de él, se arrodilló y puso su mano en su brazo, reconfortándolo. Primera vez que un arcángel se arrodillaba ante un humano, en un símbolo de humildad.

- No voy a mentirte – dijo Gas – no estoy seguro de cómo ayudar a Lali

- De qué estás hablando? – dijo Peter, con lágrimas recorriendo su rostro – tenemos que hacer algo! Lali no eligió esto. Ella fue secuestrada, recuerdan? En mi mundo, eso es una ofensa criminal. Estás diciéndome que eso es normal en tu mundo? – Gas suspiró

- Hay leyes que gobiernan al Cielo y al Infierno y que existen desde el inicio de los tiempos

- Y eso qué tiene que ver?

- Lo que Gas intenta decir es que nosotros no hacemos las reglas. Tenemos que esperar a que nos den instrucciones – dijo Rochi

- Esperar? – dijo Peter, ahora enojado – pueden esperar ustedes, pero yo no pienso quedarme aquí sentado sin hacer nada

- No tenemos otra alternativa – dijo Gas, que estaba perdiendo la paciencia

- Si hay otra solución, la encontraremos – dijo Rochi, intentando calmar la situación

- No será fácil – dijo Gas

- Pero no imposible, verdad? – Peter intentaba aferrarse a cualquier esperanza

- No, no imposible – dijo Rochi, sonriendo apenas

- Quiero ayudar

- Y lo harás, pero ahora tenemos que actuar con más cuidado

- El actuar sin pensar puede empeorar las cosas para Lali – advirtió Gas

- Cómo puede ponerse peor?

Me frustraba el no poder comunicarme, no poder decirles todo lo que sabía, contarles dónde estaba. Debía encontrar la forma de mostrarles que estaba presente. Cómo podían notarlo? Miré a Peter, sus brazos fuertes, su pulsera de tela que siempre usaba y el anillo de plata que le di, brillando en su dedo índice. Me acerqué a él y rocé mis dedos con los suyos.

- Peter! – chillé – Peter, estoy aquí! – escuché el eco de mi voz en la habitación. Gas, Rochi y Peter empezaron a mover sus cabezas, buscando señales, como si sintieran que algo había

- Estoy empezando a enloquecer o ustedes también lo escucharon? – mis hermanos se miraron incrédulos

- Lo escuchamos – dijo Gas, intentando comprender lo que había sucedido. Rochi cerró los ojos y sentí la energía expandiéndose por toda la cocina, buscándome

- No hay nada aquí – sin duda la conexión que había realizado se había ido

- No, yo escuché su voz….ella estaba aquí – dijo Peter, totalmente convencido

- Tal vez Lali está más cerca de lo que creemos – dijo Gas

Peter empezó a mirar alrededor de la cocina, buscando en el aire. Me enfoqué e intenté desesperadamente transmitirle mis pensamientos. Pero, sucedió lo opuesto y mi presencia en la habitación empezó a desvanecerse; sentí como regresaba y por más que me aferré a una silla, la cocina de mi casa desapareció. Todo se puso negro y cuando volvió la luz, vi mi cuerpo que yacía en el Lago de los Sueños; Pedro estaba ahí, moviéndome por los hombros.

- Regresa Mar. Es hora de volver – regresé a mi cuerpo, sintiendo de nuevo el frío y la soledad

- Por qué hiciste eso? – protesté – quería más tiempo

- No podemos irnos por mucho tiempo. Es muy arriesgado. Pero, no te preocupes, la magia quedará en tu cuerpo

- Estás diciendo que puedo proyectarme cuando quiera?

- Sip – dijo Pedro, orgulloso

- Gracias – me sonrió antes de sostener mi mano y ayudarme a levantarme

Regresamos al hotel a un paso apresurado, con miedo a que nos descubran. Lo único en lo que podía pensar era en los brazos de Peter, en sus manos acariciando mi rostro, en sus besos que me hacían olvidar del mal.
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Miér Dic 28, 2011 1:58 am

Capítulo Nueve: Soledad


Después de mi primer intento de proyección, era bastante difícil no pensar en otra cosa. Mientras pasaban los días, asumía todo lo que tenía que hacer sin quejarme, ansiosa por regresar de nuevo a Venus Cove. Así que cuando Luna me cepillaba el pelo o me arreglaba la ropa, pensaba en cómo haría de nuevo para ver a Peter. Durante esos días, Pedro se había convertido en algo más que mi guardia y había aprendido a leer mis pensamientos.

- Es aditivo, verdad? Al principio sientes que no es suficiente

- Se siente tan real

- Deberías ver tu cara. Se te ilumina cuando hablas de ellos

- Eso es porque ellos son todo para mí

- Lo sé, pero hay algo que no debes olvidar. Cada vez que los visites, ellos habrán avanzado en algo con sus vidas. Con el tiempo tu recuerdo quedará en el fondo de sus memorias. Al final, te sentirás como un fantasma que visita a unos extraños

- Nunca será así para mí – la idea de Peter haciendo su vida me producía escalofríos – además, no te olvidas de algo? No soy un fantasma, estoy viva

- Quieres volver ahora, verdad? – dijo sonriendo

- Claro que sí. Tú no?

- Siempre has sido así de impaciente?

- No. Solo desde que soy humana. Gracias de nuevo por enseñarme, Pedro. Necesitaba de algo que me permitiera sobrevivir en este lugar y ver de nuevo a mi familia significó mucho para mí – por primera vez lo vi sonrojarse

- De nada. Pero, por favor, ten cuidado. No sé de lo que Benjamín es capaz si se entera

- Lo seré. Pero, encontraré una forma de sacarnos de aquí

- Sacarnos? – repitió

- Claro. Ahora somos un equipo

No había pensado en ello hasta ese momento; pero ahora que lo había dicho en voz alta estaba más segura que nunca. Encontraría una forma de salvarnos. Cuando Pedro se fue a dormir, no podía dejar de pensar más que en Peter; me imaginaba su cuarto, lleno de sus trofeos de deportes. Por alguna razón, era ahí dónde más quería estar. Dónde estaba Peter en estos momentos? Estaba feliz o triste? Estaba pensando en mí? Me acurruqué en mi cama y al tiempo que sentía que mis ojos se cerraban, enfoqué mi energía en reconectarme con Peter en mi mente. Sentí como mi cuerpo se volvía más pesado pero al mismo tiempo ligero; no sé en qué momento mi espíritu se dividió de mi cuerpo físico.

De pronto, todo se desvaneció y aparecí en la cama de Peter. Él estaba recostado en la misma, boca abajo, con su rostro escondido en la almohada; ni siquiera se había molestado en quitarse los zapatos. En el suelo yacía un volumen de Las Mejores Universidades que su mamá nos había dado a ambos, insinuando que los dos debíamos escoger las diez mejores. Sonreí ante el recuerdo, recordando la conversación que tuvimos con Peter, unos días antes de la fiesta de Halloween.

- Vamos a ir a la misma universidad, verdad? – preguntó, pero sonó más a una afirmación que a una pregunta

- Eso espero – dije – pero depende de a dónde ELLOS quieran que vaya

- No me importa lo que digan ELLOS. Nada de excusas La. Le diremos lo que queremos nosotros

- Está bien – agarré el libro y empecé a pasar las páginas – y, qué tal Pennsylvania? – pregunté

- Estás bromeando?

- Por qué? Qué tiene de malo?

- Se conoce como el Club de las fiestas!

- Bueno, Universidad de Alabama? Cande y las chicas han postulado ahí

- Otros tres años con Cande? – arqueó sus cejas

- Me gusta Ole Miss – dije soñadora – qué piensas? Oxford será como aquí, nuestro pequeño mundo – Peter sonrió

- Creo que me gusta la idea. Y es cerca a casa. Ponla en la lista


La conversación estaba en mi mente como si hubiera sucedido ayer. Peter volteó su cuerpo, enfocando sus ojos en el techo; su mirada estaba perdida y se le notaba cansado. Lo conocía lo suficiente para saber lo que pensaba: Y, ahora? Qué hago ahora? Qué más puedo hacer? Sentía esa necesidad de susurrarle que todo iba a estar bien, pero no podía. Me acerqué a su cuerpo, quedando a unos centímetros de su rostro. Sus ojos estaban medio abiertos, grises y melancólicos, faltando su familiar brillo; sus ojos estaban llenos de lágrimas, las cuales empezaban a resbalar por sus mejillas. Peter nunca estaba así, él siempre estaba lleno de vida, incluso cuando algo le preocupaba. Odiaba verlo tan derrotado.

El sonido en la puerta me sobresaltó tanto que me alejé de él, como si la persona que ingresaba pudiese verme. Claudia entró y al ver a su hijo, la preocupación y las ganas de protegerlo llenaron su cuerpo. Él se veía tan hermoso que tranquilamente podía ser un ángel, pero increíblemente triste.

- Quieres que te traiga algo? – preguntó su mamá – casi ni has tocado tu comida

- No, gracias, mamá. Solo necesito dormir un poco

- Qué pasa contigo, mi amor? – Claudia se sentó en la cama – nunca te había visto así. Se trata de un problema de chicas? – su mamá no sabía nada. Peter no le había contado que yo había desaparecido, supongo porque él no quería que su mamá llamase a la policía o preguntase porque no me estaban buscando

- Mas o menos

- Bueno, estas cosas siempre se solucionan – puso una mano suavemente encima de la de Peter – y, sabes que tu padre y yo siempre estaremos cuando lo necesites

- Lo sé, ma. No te preocupes por mí. Estaré bien

- No lo tomes tan a pecho. Cuando somos chicos, tendemos a sentir cosas cien veces más fuertes que lo que realmente son. No sé qué habrá pasado entre tú y Lali, pero no puede ser tan malo – Peter soltó una carcajada y me imaginé en lo que estaba pensando

- Ya está, ma. Déjalo así. Este es mi problema. Estaré bien – Peter pensaba que mientras menos involucrada su mamá, mejor

- Está bien – Claudia besó su cabeza – pero, Peter, hijo…..

- Sí?

- Ella volverá – su mamá sonrió – todo estará bien – dijo antes de irse y cerrar la puerta

Cuando su mamá se fue, Peter se quitó los zapatos y se echó de costado, en busca del sueño; al menos podía desaparecer por unas cuantas horas y olvidarse del tormento. Cuando se quedó dormido, me senté a su lado, observándolo dormir, como una madre hace cuando su hijo está enfermo.

- Despiértate y brilla!

De dónde venía la voz? No había nadie en el cuarto de Peter. Pero, de pronto vi una puerta metálica que se abría y una figura oscura que ingresaba. Los dos mundos empezaban a juntarse; tenía que regresar rápido antes que Benjamín se diera cuenta y sospechara porque no despertaba.

- Dulces sueños, mi amor – susurré en el oído de Peter

- Lali – susurró en sus sueños

Sonreí y dejé que mi espíritu regresara. Abrí mis ojos con pesadez y vi a Benjamín al lado de la cama.

- No sabía que seguías durmiendo. Solo quería mimarte un poco – gruñí y me moví en la cama. Él dejó una rosa en la almohada

- Podrías ser menos cursi?

- No deberías insultarme. Esa no es manera de hablarle a tu otra mitad

- Tú no eres mi otra mitad! Nosotros no somos más que enemigos! – dije

- Eso dolió – dijo, poniendo una mano en su corazón

- Qué cosa quieres? – dije, enojada

- Alguien está de mal humor

- Por qué será? – dije sarcástica. Benjamín rió, se sentó rápidamente a mi lado, sus ojos mirándome profundamente, su corazón latiendo rápidamente

- No me gusta verte triste – murmuró – por qué no me dejas hacerte feliz? – lo miré sorpresa – sé que todavía no me quieres, pero creo que podemos trabajar en ello. Estaba pensando que tal vez si llevamos nuestra relación a otro nivel…… ambos tenemos necesidades, después de todo

- Ni siquiera lo pienses – le advertí, alejándome – ni te atrevas

- Por qué no? Puede mejorar tu humor – acarició mi brazo – no tienes que hacer nada, yo cuidaré de ti

- Estás demente? No voy a tener sexo contigo – dije con disgusto – además, por qué necesitas eso de mí? Acaso no tienes a tus prostitutas?

- Mariana, mi vida, no pido sexo. Puedo tener eso cuando quiera. Quiero hacerte el amor

- Deja de decir esas cosas y aléjate de mí

- Sé que me encuentras atractivo

- Eso fue hace mucho, antes de saber quién eras realmente – alejé mi mirada

- Espero que podamos llegar a un acuerdo. Creo que vas a necesitar un incentivo que te haga cambiar de idea

- Qué?

- Significa que tengo que buscar una manera más creativa de acercarme

- No me molesta. No hará ninguna diferencia

- Ya lo veremos

- Muchas cosas tendrían que cambiar para considerarlo

- Cómo cuáles?

- Para empezar, debes empezar a respetar mi privacidad. Odio la manera en que entras aquí sin tocar la puerta siquiera. Quiero una llave de mi cuarto, si quieres verme vas a tener que preguntar primero

- Bien. Qué más?

- Quiero poder moverme libremente

- Parece que no sabes lo peligroso que es moverse sola por aquí. Pero, puedo hablar con la recepcionista para que no te hagan nada – acarició mi labio inferior con su dedo

- Hay algo más, quiero regresar por una hora. Quiero decirle a mi familia y a Peter que estoy bien – Benjamín rió

- Qué clase de idiota crees que soy?

- Así que no confías en mí?

- Nada de juegos. Ambos sabemos que no eres buena mintiendo – hubo un silencio – vas a estar a mis pies, Mariana – dijo, al tiempo que se acercaba a la puerta – es solo una cuestión de tiempo
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Miér Dic 28, 2011 2:05 am

Capítulo Diez: Mensajero


La siguiente vez que me proyecté en casa, estaba lloviendo. En la mesa del comedor, estaban Peter, Rochi, Gas y Rocco que dormía plácidamente en el suelo; estaban comiendo pizza y tomando gaseosa, algo bastante inusual. Seguramente, Gas no estaba con ánimos de cocinar. Los tres estaban en silencio, como si se hubieran quedado sin inspiración, sin ideas, sin saber qué más discutir. De pronto el timbre sonó y todos se sobresaltaron. Rocco estaba a punto de correr hacia la puerta y ladrar, pero Gas le ordenó que se quedara quieto. Nadie hizo caso y todos estaban en silencio, hasta que volvió a sonar y esta vez por más tiempo y más fuerte. Gas suspiró, resignado.

- Creo que deberíamos abrir la puerta – dijo

- Pensé que habíamos quedado en no recibir visitas – dijo Rochi

- Creo que no tenemos alternativa. Ella no piensa irse sin que le demos una explicación

Rochi lo miró como si no estuviera del todo de acuerdo con Gas; pero la tensión eran tanta que lo dejó pasar y fue a abrir la puerta. Cande estaba del otro lado, estaba igual que siempre, con su pelo ondulado y sus ojos marrones.

- Por fin – dijo, enojada – dónde han estado? – puso una mano en su cadera, en posición de enojo e insinuando que esperaba una explicación. Cuánto extrañaba a mi flaquita

- Qué bueno verte – dijo Gas, los ojos de Cande se agrandaron ante tal confesión – por favor, entra

- Quieres un poco de té? – le ofreció Rochi

- No he venido aquí a socializar. Dónde está? En el colegio me dijeron que estaba enferma, pero ha pasado un montón de tiempo

- Cande…. – empezó Gas – es complicado….. y difícil de explicar

- Solo quiero saber dónde está y que le ha pasado. No me voy a ir hasta que me respondan

- Lali se ha ido por un tiempo – dijo Rochi – le ofrecieron la oportunidad de estudiar afuera y decidió aceptarla

- Claro que sí. Y se fue sin avisarle a sus amigas?

- Bueno, fue cosa de última hora. Estoy segura que ella te lo hubiese dicho si hubiera tenido tiempo

- Mentira! No me lo creo! Ya he perdido a una amiga, y no voy a perder a otra. No quiero que me sigan mintiendo! – Peter se puso de pie y respiró hondamente – creo que estás loco – dijo, refiriéndose a Peter – por meses he intentado separar a Lali de ti y de pronto ella desaparece de la faz de la tierra y tú estás aquí como si nada. Sé que no soy la chica más inteligente, pero no soy una idiota – continuó – sé que aquí pasa algo. Si Lali se ha ido por un tiempo, no hay forma que tú sigas aquí. Tú te hubieses ido con ella

- Ojalá lo hubiera hecho – dijo Peter, mirando al suelo, intentando controlar sus emociones

- Qué quieres decir con eso? – Cande se puso pálida

- Lali ya no está más en Venus Cove – explicó Gas – ni siquiera está en la ciudad….

- Eso no tiene sentido. Les dije que no me mientan!

- Cande – Gas se acercó a ella y puso sus manos en sus hombros – creo que sabemos dónde está Lali, pero no estamos del todo seguros

- Me estás intentando decir que ella ha desaparecido?

- No…algo así como secuestrada – ante la sorpresa, puso sus manos en su boca y abrió los ojos como platos

- Qué estás diciendo Gas? – lo acusó Rochi

- No tiene sentido mentirle. Ella es tan cercana a Lali como cualquiera de nosotros. Tal vez ella pueda ayudar

- No veo cómo. Ella no tiene nada que hacer aquí

- No me importa! – interrumpió Cande - si algún loco se la ha llevado, qué vamos a hacer?

- Mira lo que has conseguido – murmuró Rochi – los humanos no nos pueden ayudar – miró directamente a Peter – especialmente los que están involucrados emocionalmente

- Nosotros no estuvimos esa noche – dijo Gas – ellos son nuestros testigos

- Discúlpenme – dijo Cande – me acaban de llamar humana? Estoy completamente segura que no soy la única humana en esta habitación – Gas la ignoró

- Qué es lo último que recuerdas que Lali te haya dicho o haya hecho en la fiesta de Halloween? – Rochi cerró los ojos e intentó controlarse; seguía en desacuerdo con Gas en involucrar a Cande

- Bueno…..ella estaba molesta….

- Por qué?

- Bueno…..jugamos con la guija, por diversión. Lali nunca estuvo de acuerdo, ella decía que era una mala idea y nos insistía en que mejor no lo hagamos. Pero, no le hicimos caso….y las cosas se pusieron feas

- Qué has dicho? – dijo Rochi que ahora estaba pálida y sus manos en dos puños – qué estúpidas. Acaso sus papás no les enseñaron a no jugar con esas cosas?

- Tranquila, Rochi – dijo Cande – cuál es el problema? Qué tiene que ver ese estúpido juego con esto?

- Tiene todo que ver. De hecho, estoy segura que eso fue el origen de todo – dijo, casi hablando consigo misma – eso debe haber abierto un portal; sin este no hay forma que él haya podido regresar a Venus Cove

- Eh? – preguntó Cande, totalmente en blanco. De pronto Peter recobró vida, levantando su cabeza y mirando a Rochi

- Crees que el ritual de la guija lo trajo de vuelta?

- Traer de vuelta a quién? – interrumpió Cande

- Pueden ser mucho más poderosos de lo que pensamos – dijo Rochi – Gas, crees que esto pueda ser una señal?

- Creo que toda información vale. Tenemos que encontrar la forma de entrar

- Entrar a dónde? – insistió Cande

- Pero cómo encontramos la entrada? – murmuró Rochi – crees que podríamos hacer de nuevo el ritual? No, no, muy peligroso – se corrigió – quién sabe qué podamos dejar suelto

- Dejar suelto dónde? – chilló Cande

- Cállate! – gritó Peter, nunca lo había visto así – cállate por unos segundos! – Cande lo miró con sus ojos entrecerrados

- Tú cállate!

- Siempre tienes que ser tan inmadura?

- Estoy bastante segura que soy la única persona cuerda en esta habitación – dijo Cande – todos ustedes están locos

- No sabes lo que estás hablando. Acaso no hay ningún chico al que tengas que perseguir ahora?

- Cómo te atreves! – gritó Cande – María te dijo algo? No la escuches… ella está molesta porque….

- Basta! – gritó Peter, totalmente frustrado – no nos importa tus tontas peleas con María. Lali está perdida y no nos estás ayudando, así que porque no mejor te vas?

- No me voy a ningún lado – se cruzó de brazos

- Sí

- Oblígame

- Suficiente! – gritó Gas, totalmente serio – ninguno de los dos está ayudando – miró a Rochi – lo ves? Cande sabe cosas que nosotros no. Creo que deberíamos empezar a explicarle cosas…. – Peter alzó una ceja

- Vamos, esto va a ser interesante

- Siéntate, Cande – empezó Gas – e intenta escuchar sin interrumpir. Si tienes preguntas, las responderé después – Cande obedeció – nosotros no somos lo que parecemos. Es difícil de explicar, pero es importante que me creas. Confías en mí, Cande?

- Claro que sí – murmuró, mirándolo fijamente a los ojos – si no eres lo que pareces, entonces qué eres?

- Eso, no te lo puedo decir

- O qué, si no me tienes que matar? – Cande rodó sus ojos

- No. Pero, la verdad puede comprometer tu seguridad y la nuestra

- Él sabe la verdad? – dijo Cande, refiriéndose a Peter

- Él es una excepción – dijo Rochi

- En serio? Y, por qué yo no puedo ser una excepción también?

- Porque no nos creerías

- Inténtalo

- A ver…. Qué piensas acerca de lo sobrenatural?

- No tengo problema con ello. Yo veía “Charmed” y “Buffy, la caza vampiros” y toda esa clase de series

- Esto no es lo mismo

- Bueno…. La semana pasada leí el horóscopo y me dijo que conocería a un chico encantador y justo un chico en el bus me dio su número de teléfono. Soy una completa creyente

- Esto no sirve de nada – dijo Peter enojado, sentándose en el sofá, lejos de Cande

- Cande, vamos a hablar a la cocina

Justo cuando ambos empezaban a caminar, la habitación empezó a temblar y una luz ingresó por la ventana. Gas, que sabía que era lo que significaba, anunció que todos se calmaran y se acercó a la puerta de la casa. Cuando la abrió, se encontró con el arcángel Miguel; un ángel el doble de tamaño de cualquier humano, su cuerpo y rostro resplandeciente de luz. Cande, al verlo, entró en estado de shock y se desmayó.

- Hola hermano – dijo Gas

- Hola. Sabemos lo que está sucediendo y tengo un anuncio del cónclave

- Cuál es?

- Hemos encontrado una pista que puede ayudarlos – dijo Miguel – ella es la monja María Clara. La van a encontrar en el estado de Tennessee, en la Parroquia La Inmaculada

- Y, eso cómo nos va a ayudar?

- Eso es todo lo que les puedo decir, les deseo mucha suerte
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Miér Dic 28, 2011 2:09 am

Capítulo Once: Puedes mantener un secreto?


Antes que alguno pregunte algo más, el arcángel desapareció. Gas suspiró y recogió a Cande del suelo, dejándola en el sofá. Rochi fue a buscar un paño frío para ponérselo en su frente. Peter se sentó en el sillón, como si nada hubiese pasado, como si el ángel fuese cualquier persona natural. Él había aceptado lo supernatural como algo casual de la vida.

- Una monja? Cómo nos puede ayudar?

- Sí Miguel nos ha dicho que vayamos hacia ella, debe haber una razón – dijo Gas

- Entonces, iremos hacia Tennessee – concluyó Rochi

Gas y Rochi desaparecieron de escena en busca de maletas para el viaje, mientras que Peter se quedó cuidando a Cande, hasta que despertara. Peter se mantuvo unos minutos, recostado a su lado, mirándola de vez en cuando a ver si había algún tipo de reacción, hasta que ella bostezó y se despertó, situando una mano en su cabeza. Ahora que Cande despertó, Peter se levantó, mirándole a la distancia, intentando no alarmarla.

- Qué mierda pasó? – se refregó los ojos y miró hacia la puerta, dónde había estado Miguel

- Cómo te sientes?

- Bien, creo. Qué pasó?

- Te desmayaste. Seguro por el stress. Perdón por haberme comportado así, no quiero pelearme contigo

- Tienes que decirme qué pasó – le dijo, mirándolo a los ojos – incluso con mis ojos cerrados, podía ver la luz…..

- Tal vez necesites ver a un doctor – dijo Peter, mirándola seriamente – creo que has tenido una contusión

- No juegues conmigo, Peter. Sé lo que vi

- En serio? Y que podría haber sido?

- Un hombre. Al menos eso creo que era; uno enorme, y brillante y tenía alas….enormes alas, como un halcón! – Peter la miró seriamente, con sus labios serios y sus cejas alzadas. Realmente era todo un actor, haciéndole creer que estaba loca. Pero, Cande no era tonta - no me mires así! – chilló – tú también lo viste, yo sé que sí

- No sé de qué estás hablando

- Había un ángel ahí de pie! – señaló Cande la puerta – yo lo vi! No puedes hacerme creer que estoy loca – Peter se rindió

- Gastón! – lo llamó – deberías venir. El aludido ingresó a la habitación inmediatamente

- Cande, bienvenida. Cómo te sientes?

- Por qué no le dices a Gastón lo que viste? – claramente, a Cande le importaba lo que Gas pensara de ella

- Vi un ángel – dijo, convencida – no sé por qué vino o qué dijo, pero sé que estuvo aquí – Gas se quedó en silencio, seguramente pensaba qué decisión era correcta ahora. Después de unos minutos pensando, cruzó y se sentó en el sofá, al lado de Cande

- Estás segura que puedes manejar la verdad? Ten en cuenta que puede afectarte por el resto de tu vida – Cande asintió – bueno, entonces, lo que viste fue sin duda un ángel. De hecho, era el Arcángel Miguel. Él vino a ayudarnos, así que no tienes por qué temer

- Quieres decir que era real? – susurró – los ángeles son reales?

- Tan reales como tú – Cande frunció el ceño

- Por qué soy la única que se está asustando con esto? – Gas suspiró

- Miguel es mi hermano – dijo suavemente – somos uno y el mismo

- Pero tú…. – empezó Cande – tú no eres….cómo es…. No entiendo

- Cande….nosotros somos ángeles – ella lo miró como si estuviera a punto de desmayarse de nuevo

- No te preocupes, a mí también me tomó tiempo entenderlo – dijo Peter – Gastón, Rochi y Lali son ángeles

- Necesito saber que entiendes – insistió Gas – si es mucho para ti, puedo pedirle a Rochi que borre tus últimos recuerdos. Pero, si vas a ser parte de esto, necesito que lo pienses bien. Hay otro tipo de criaturas afuera que no son buenas como nosotros que se han llevado a Lali. Necesitamos estar unidos para traerla de regreso

- Está bien, Cande – dijo Peter, leyendo su expresión – Gastón y Rochi no dejarán que nada te pase

- Creo que necesitamos a Rochi – dijo Gas al ver que Cande no respondía

- No, espera. Lo siento, necesito un minuto. Quiero ayudar. Quién dices que se ha llevado a Lali?

- Fue secuestrada en Halloween por un demonio que ha estado acá antes – dijo Gas – creemos que regresó con el juego de la guija que hicieron ustedes. Lo debes recordar como Benjamín Amadeo

- El chico inglés?

- Sí

- Oh, por Dios. Lali tenía razón sobre la guija. Por qué no le hice caso? Todo esto es mi culpa

- No tiene sentido culparte – dijo Gas – ahora, necesitamos concentrarnos

- Está bien. Qué tengo que hacer?

- Nos vamos a ir a Tennessee en unas horas. Debes quedarte aquí y no decirle nada a nadie

- Espera – se puso de pie – no se van a ir sin mí

- Oh, claro que sí – dijo Peter

- Es más seguro que te quedes aquí

- No – insistió Cande – no puedes soltar una bomba como esta y después dejarme atrás

- No podemos perder tiempo. Vas a tener que hablar con tus papás, avisarle al colegio….

- A quién le importa el colegio? – dijo Cande antes de sacar su celular – le diré a mamá que me quedaré donde María por unos días

Antes que dijeran nada, Cande se había ido a la cocina a hablar. Unos minutos después, apareció Rochi con las maletas; aún seguía enojada con Gas por haber involucrado a Cande en todo el rollo. Noté en los ojos de mi hermana, que estaba lista para la batalla, lista para pelear con lo que sea y cómo sea, una guerra se aproximaba.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Miér Dic 28, 2011 5:34 pm

Capítulo Doce: Un Corazón


Sentía un cansancio inmenso, las ganas de estar en una cama y recostarme crecían conforme pasaban los minutos. Pero, no quería irme, quería ver por terminada la conversación, antes que fueran en busca de la monja. Peter también estaba cansado, se notaba la falta de energía.

- Debemos pensar claramente cómo lo vamos a hacer. No podemos apresurar las cosas, porque pueden salir mal

- Sentarse aquí a tomar té verde no va a ayudar a Lali. ustedes dos pueden pensar acerca del tema todo lo que quieran; pero, yo, voy a hacer cualquier cosa por traerla a casa. Si ustedes no están conmigo, entonces lo haré solo – Peter se levantó y estuvo a punto de irse, pero Gas fue suficientemente rápido y lo detuvo

- Tú no vas solucionar nada solo. Está claro? Controla tu testosterona por un minuto. Sé que quieres a Lali de regreso, todos lo queremos, pero actuar como un héroe no va a ayudarte

- Y sentarte aquí mirando la nada, tampoco va a ayudar. Lali me dijo una vez que tu nombre significa “Guerrero de Dios” y no lo veo por ningún lado

- Cuidado con lo que dices

- O qué? – lo miró desafiante a los ojos, Gas no dijo nada y esperó a que Peter solo se calmase – necesito salir de aquí y refrescar mi cabeza – dijo, empujando a Gas y saliendo de casa

Seguí a Peter quien se dirigía hacia la playa; se relajó un poco cuando su cuerpo chocó con la arena. Respiró hondamente varias veces, al tiempo que caminaba, con sus manos en los bolsillos. Se quedó contemplando un rato el mar, hasta que decidió quitarse los zapatos y su polo antes de correr en paralelo a las olas. Yo hice lo mismo, corriendo a su lado, sintiendo el relajamiento de su cuerpo, el cambio en su expresión, en sus ideas, dejando libre su mente, libre de culpas. No sé cuánto tiempo estuvimos así, solo sé que cuando él paró, mi casa se veía pequeña, como una hormiga. Agachó su cabeza, recostando sus manos en sus rodillas, al tiempo que recuperaba el aliento.

Fue ahí cuando decidí darle una señal de mi presencia; era el momento perfecto, su cuerpo ya no estaba tenso y su mente estaba despejada. Me separé una distancia de él y lo miré a los ojos antes de cerrar los míos y concentrar mi energía en mi corazón. Me imaginé concentrando esa energía en una pelota poderosa y brillante; esa pelota contenía todo mi amor, todos mis pensamientos, todo mi ser. Y después corrí. Corrí directamente hacia Peter, que ahora miraba hacia el mar, con sus pies dentro de la arena.

Cuando llegué hacia él, lo atravesé, con mi pelota llenando su cuerpo. Por un segundo, pude sentir su ser dentro de mí, mi esencia y la suya, juntas. Por ese pequeño segundo, compartimos un corazón, un cuerpo. Peter estaba atónito, e intentando entender qué había sucedido, tocó la zona de su corazón con su mano. Le tomó unos minutos procesar lo que había pasado, hasta que su expresión cambió de la pura confusión a la pura brillantez.

Cuando lo vi buscándome, supe que había hecho bien. Estaba orgullosa de mí, había logrado el contacto. Peter volteó hacia dónde yo estaba, físicamente invisible, pero espiritualmente más presente que nunca. Sus ojos verdes se encontraron con los míos y su boca empezó a curvarse en una sonrisa.

- Lali – murmuró – por qué te tardaste tanto?

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Miér Dic 28, 2011 5:43 pm

Capítulo Trece: Cómplice


Lo que había sucedido había sido más que besarlo, más que tenerlo a mi lado, durmiendo en la misma cama. Había abrazado su corazón con el mío, recorriendo sus venas, su sangre, había sentido mi energía recorrer su mente, su ser. Esa era la verdadera conexión y tenía que pelear por ella. Hasta el momento, había estado esperando pacientemente a que me rescataran; pero, ahora, como Peter, no podía esperar. Tenía que hacer algo. Benjamín me había secuestrado y eso no estaba bien; pero, sobre todo, no podía estar separada de Peter para siempre.

Las ganas de hablarle, de escuchar su voz, emanaban mi cuerpo; pero, no tuve tiempo de más porque la proyección se dio por terminada y la arena y el mar de Venus Cove empezó a desaparecer antes de volver a mi habitación del hotel.

- Pedro, cambio de planes – le dije, apenas lo vi sentado mirando a la nada misma – necesito tu ayuda

- No me gusta hacia dónde va esto… - dijo algo incómodo

- Quiero encontrar un portal – Pedro suspiró

- Me imaginé que esto vendría – dijo – pero, Mar, son casi imposibles de encontrar. Solo unos pocos demonios saben dónde están

- Soy un ángel, Pedro – presioné – debo tener algún tipo de detector que nos pueda ayudar. Uno nunca sabe

- Sí que admiro tu confianza. Pero, solo para que sepas; he estado buscando portales miles de veces y nunca he encontrado nada

- Tal vez tengamos suerte esta vez – dije con una sonrisa

- Me gustaría ayudarte pero si nos descubren, créeme que no van a tener compasión

- Entonces no nos van a descubrir

- No es tan simple

- Si lo es – presioné – y sí nos descubren, diré que fue toda mi idea, que te obligué – Pedro suspiró

- Está bien

- Perfecto. Entonces, dónde encontramos a esos demonios?

- Sí que eres peligrosa. Pero está bien, lo haremos. Pero, cómo nos vamos a esconder? Por todo este hotel hay cámaras y todos te observan como búhos

- Tengo una idea – dije, al tiempo que alzaba el teléfono

- Buenas tardes, señorita – dijo la recepcionista – cómo puedo ayudarla?

- Puede pasarme con el señor Amadeo? Necesito hablar con él

- Me temo que el señor está en una reunión. Me pidió que no lo interrumpieran

- Dígale que lo llama Mariana Esposito

- Por favor, espere – le tomó unos segundos cambiar de voz – mil disculpas, señorita Esposito. Ahorita mismo se lo paso

- Hola mi amor. Ya me extrañas? – dijo esa voz que tanto odiaba

- Tal vez – dije divertida – pero esa no es la razón de mi llamada. Quisiera pedirte permiso para algo

- Es un juego esto? Desde cuando me pides permiso para algo?

- Me acabo de dar cuenta que hay mucha mala onda entre nosotros - intenté que mi voz sonara dulce – no quiero que las cosas empeoren

- Uh-huh. Qué necesitas?

- Me preguntaba si podía visitar las discotecas. Ya sabes, juntarme con las ratas del lugar y empezar a conocer

- Quieres ir a festejar?

- Bueno, no realmente – dije – es que siento que he estado en este hotel por mucho tiempo. Creo que necesito hacer algo antes que me vuelva loca

- Está bien – dijo después de un instante – pero no puedes ir sola

- De hecho – dije – Pedro se ofreció acompañarme

- Pedro? – Benjamín rió – no va a ser de mucha ayuda en la pista de baile

- Lo sé. Pero puede servir de chamalán – solo quería saber si… - empecé a decir con voz suave – sí crees que…. Puedo estar a salvo con él? No lo conozco del todo, no es que seamos amigos ni nada – miré a Pedro, dándole una sonrisa – crees que él cuide de mí? No me va a hacer daño? – Benjamín rió

- Estarás perfectamente a salvo con Pedro. Él no va a dejar que nada te pase, porque sí me entero que algo te pasó, él sabe que lo degollaré

- Ok – dije, intentando controlar el disgusto – sí tu confías en él, entonces yo también

- Confío en que no vas a hacer nada estúpido, verdad?

- Sí lo estuviera por hacer, crees que te pediría permiso? – suspiré – mira, no te preocupes. Mejor me quedo acá en el hotel

- No, deberías ir – dijo ansioso – debes conocer este lugar, ya que pronto tendrás que llamarlo Casa. Le avisaré a los de seguridad que estás por salir

- Gracias. Regresaré temprano

- Qué bueno que decidas darte una vuelta. Sabía que pronto lo harías. Espero te diviertas

- Lo intentaré

- Anda a Hez, es una buena discoteca – le sonreí a Pedro, satisfecha con lo que había logrado

- Te creyó? – me preguntó Pedro cuando colgué

- Lo tengo a mis pies

Me puse histérica cuando no encontré nada para ponerme; necesitaba algún vestido que llamara un poco la atención. Pero, Luna llegó unos minutos después con una bolsa y un estuche con cosméticos. Luna me ayudó a ponerme el vestido negro con blanco que Benjamín me había mandado, junto con unos zapatos de taco de color rojo; además, me onduló el pelo y se encargó del maquillaje. Terminé irreconocible, al mirarme al espejo, me veía totalmente de plástico; con la boca roja y grande al igual que mis ojos, aretes gigantes cubrían mis orejas, además de base en mi rostro que ocultaba mi palidez.

Una limosina esperaba por nosotros afuera del hotel; sí que Benjamín se había emocionado con mi salida. Dentro de la misma, estaba Asia, una de las prostitutas y amantes de Benjamín; al menos eso fue lo que me había dicho ella. La discoteca quedaba bastante alejada del Hotel, en una zona llena de lujos y donde solo podías ingresar si tenías invitación. Dentro, había todo tipo de gente, desde humanos hasta demonios, los cuales fumaban como chimeneas. En medio de la misma, había juegos de casino, como ruletas y poker y al costado de las mismas, tubos metálicos donde mujeres y hombres se quitaban la ropa conforme el público lo exigía. Otra gente se encargaba de repartir pastillas de color blanco y polvos del mismo color; la ausencia de moral era enfermiza.

Nos sentamos en la barra, y Asia se encargó de pedirnos a ambas dos vasos de vodka. Pedro se encargaba de protegerme de las miradas curiosas y enfermizas de las demás personas. Su brazo protector en mis hombros me daba más seguridad que nunca.

- Creo que puedo ayudarte a encontrar lo que estás buscando – me dijo Asia, de pronto

- Solo hemos venido aquí para divertirnos – dijo Pedro

- Claro que sí. Se nota por la expresión de su rostro. Basta, Pedro. Me estás hablando a mí. Sé lo que ustedes quieren y tengo un contacto que puede ayudarles

- Nos estás ayudando? – pregunté incrédula – por qué?

- Bueno, digamos que Benjamín siempre fue mío. Y, ahora llegas tú y lo enamoras y él quita toda atención sobre mí. Creo que la mejor manera de alejarte de él, es ayudándote a….

- Es sacando a Mar de aquí – Pedro finalizó la frase

- Exacto. Créeme, nunca hago nada que no me beneficie

- Pero, te pones en peligro al ayudarnos

- Sí, pero mi ego está herido y no puedo controlarme

- Puedes decirnos qué sabes sobre los portales? – preguntó Pedro

- Yo no dije que sabía. Pero hay alguien que puede saber. Su nombre es Charlie

Charlie era un señor italiano, de unos 30 años aproximadamente. Era alto y con cabello negro, tenía todo el aspecto de un soldado romano. Me miró de pies a cabeza, totalmente curioso y en desacuerdo con mi presencia en el Infierno. Definitivamente, desde que había llegado, Benjamín empezaba a cambiar un poco su actitud y eso enojaba a sus subordinados y al pueblo.

- Con ese vestido no pasas desapercibida, querida – dijo – tú no perteneces aquí

- Bueno, al menos coincidimos en algo. Nos puedes ayudar?

- No lo sé. Tengo dos minutos nada más. Lo que estás buscando no lo vas a encontrar aquí. Los portales toman muchas formas, pero sobre el que he escuchado mucho está en Wasteland, afuera de los túneles

- No sabía que había algo fuera de los túneles – dije

- Claro que sí. Nada vivo, por supuesto. Solo almas perdidas

- Y, cómo lo reconocemos?

- El portal? Saliendo de aquí anda hacia el sur. Sabrás dónde encontrarlo… sí es que llegas lejos

- Cómo sé que puedo confiar en ti? – pregunté

- Porque quiero ver a Benjamín quemarse tanto como tú. Nos trata como basuras y estamos hartos

Pedro le agradeció y me sostuvo del brazo antes de alejarme de ahí. Me imaginé que sabía donde quedaba ese lugar. Antes de irnos, vi que Charlie lamía la oreja de Asia, al tiempo que le levantaba el vestido. Seguramente, le había ofrecido eso a cambio de la información. Me resultaba enfermiza la falta de confianza y lealtad que había en este lugar. Todo estaba basado en mentiras y decepciones, además de amenazas y apuestas. Me di cuenta, que aunque viviera dentro de las comodidades de Benjamín, como si fuera su reina, nunca sobreviviría en este lugar.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Miér Dic 28, 2011 5:47 pm

Capítulo Catorce: Portal


Empezamos a caminar hacia el sur, tan solo unos pasos más allá y el piso ya era bastante desértico y el viento fuerte y lleno de polvo. Parecía como si todo el color y la vida había desaparecido de pronto. Se sentían las almas perdidas y en una dimensión sin comienzo ni final. Una horrible y sofocante sensación me llenó, como si mi alma se separara de mi cuerpo. Mi corazón empezó a latir rápidamente y me sentí en la urgencia de parar. Pedro lo notó y sostuvo mi mano entre la suya, intentando calmarme.

- Estoy cansada

- No te detengas – susurró – este lugar tiene efecto en las personas. Tenemos que seguir moviéndonos – él lugar no afectaba a Pedro, quizás porque el vivir en el Inframundo lo había vuelto inmune – sí nos demoramos mucho, los Rastreadores pueden oler tu aroma

- Quiénes son ellos? – dije, con dificultad, empezaba a faltarme el aire

- Ahora no

- Vamos – insistí. Pedro suspiró

- Los Rastreadores persiguen a las almas que han venido hasta este lugar y las lanzan al Lago del Infierno

- Ese lugar es espantoso

- Shh – me dijo de pronto, poniendo una mano en mi boca – escuchas eso?

- Qué?

- Escucha – nos quedamos en silencio unos minutos hasta que escuchamos una voz que nos dejo fríos a ambos

- Lali! – chillaba la voz de una mujer – Lali, soy yo

- Quién eres? – pregunté con miedo. Sentía su presencia en el aire

- No te acuerdas de mí?

- No podemos verte – dijo Pedro – sal de las sombras

- Está bien. No te haremos daño. Estamos de tu lado

Abrí los ojos como platos y la boca ante la sorpresa cuando la figura de la chica empezó a salir de las sombras. Mientras se hacía visible, sabía exactamente quién era. La rubia divertida, sus labios particulares, su esbelta figura y sus ojos claros. Me miró a los ojos con tal determinación que sentí la tristeza que llenaba su cuerpo y si hubiese sido posible, mi corazón se hubiera partido en dos.

- Euge – susurré – eres tú? Qué haces aquí?

- Pregunto lo mismo – sonrió ausente. Vestía un short pequeño y un top y estaba descalza

- También te secuestraron? Benjamín te trajo aquí? – ella negó con la cabeza

- Me juzgaron, Lali – dijo suavemente – y mi alma fue mandada aquí

- Pero, cómo?

- Después que fallecí en el baño de mujeres, escuché voces a mí alrededor. Estaban haciendo una lista de mis pecados, calculando mis buenos actos. Y después, empecé a caer – se detuvo unos segundos – seguro te estás preguntando por qué terminé aquí

- No tienes que explicarme nada – susurré

- Sí, Lali. Yo estuve presente en el asesinato de un niño, hace unos años. Mi enamorado estaba borracho manejando junto conmigo y el niño estaba jugando en la calle. Lo atropellamos y nos fugamos, la familia nunca encontró al culpable. Nunca dije nada porque tenía miedo de perder mi reputación y que la gente hablara de mí

- Euge, lo siento mucho. Pero, eso no es crimen suficiente, hay cosas mucho peores que se realizan en la tierra…

- Está bien Lali….ya no hay marcha atrás – suspiró – pero, una cosa te digo – agregó, como acordándose de algo - tienes que escapar de aquí. Este lugar está lleno de odio; terminas odiándote a ti misma, sintiendo la soledad brotar por tus poros

- Tenemos que continuar Mar – susurró Pedro

- Camina con nosotros – le dije a Euge

Así lo hicimos; Euge aparecía y desaparecía de vez en cuando; a veces se escondía entre las sombras, pero aparecía de pronto a mi lado. La expansión del lugar era inmensa y se veía interminable; a la justas, pequeños cactus decoraban el lugar.

- No hay nada aquí – dijo Pedro, derrotado, después de caminar un rato – creo que deberíamos volver

- No podemos – protesté – Charlie dijo que hay un portal aquí. Necesitamos seguir buscando

- No tenemos que encontrarlo hoy día. Solo hemos perdido una batalla, no toda la guerra

- No seas maricón – dijo Euge – igual, creo que tiene razón, deberían irse de aquí

- Cuando tendré otra oportunidad? – empecé a resignarme

- No lo sé – dijo Pedro, disculpándose – pero ya hemos caminado suficiente – justo cuando volteamos, sentimos que el aire había cambiado

- Esperen! – chillé – cogiendo la mano de Pedro

- Qué pasó? – preguntó

- Algo se siente diferente. De hecho, algo huele distinto

- Descríbelo

- Creo que es sal – era un olor familiar, como el aroma del mar – el portal debe estar cerca. Creo….creo que puedo oler el mar!

- Allá! – señaló Pedro – eso debe ser, no puedo creer que lo hayas encontrado!

Volteé y miré hacia el frente, al fondo se veía una masa que se movía, de color roja. Corrí hacia esta, creyendo por un momento que desaparecería, pero no sucedió. Cuando choqué mi mano, se sintió como una energía que recorría mi cuerpo, que me jalaba hacia adentro. Era suficientemente grande para entrar de frente. Pedro y Euge estuvieron a mi lado en un instante, mirando fijamente. Pedro estaba ansioso y Euge totalmente excitada, con una sonrisa en su rostro. Metí mi brazo cuidadosamente por el portal y sentí como si algo lo atrapara. De pronto, me puse a pensar que quizás todo era una trampa de Asia y Charlie; después de todo eran demonios.

- Déjame intentarlo – me dijo Euge, al verme vacilar. Ingresó rápidamente y empezó a llamarnos desde el otro lado – conozco este lugar! – chilló Euge – Lali, no me vas a creer dónde estoy! – estaba llorando

- Estás en Venus Cove, verdad? – adiviné inmediatamente

- Sí, Lali – susurró – estoy en casa

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 12:48 pm

Capítulo Quince: Sacrificio


- Puedo ver desde aquí la terraza de tu casa! – chilló Euge

- Hay alguien ahí?

- No. Pero, el sol está resplandeciendo, no hay nubes en el cielo y hay alguien nadando en el mar… es tan hermoso acá. Qué estás esperando? Ven, Lali – dudé

- Euge. Crees que puedas quedarte ahí? Tú aún estás……

- Muerta – terminó mi frase – sé que lo estoy. Pero, no me importa. Prefiero ser un fantasma, libre de rondar por la tierra para siempre, que pasar un minuto más en este lugar – de pronto, abrió los ojos – Dios, hay alguien aquí. Puedo escucharlos

- Tranquila – le dijo Pedro – probablemente sea alguien en la playa. Recuerda que estás del otro lado

- Sí. Pero, no me puedo ver así. Qué pasa si es un chico guapo?

- Incluso si lo es, no podrá verte – le recordé

- Tienes razón – dijo, desilusionada

Suspiré y empecé a meter mi cuerpo por el portal; podía sentir el calor en mi cuerpo, la luz del sol sobre la mitad de mi rostro, el viento golpear contra mis mejillas. Ya tenía medio cuerpo adentro cuando empecé a sentir que el portal se estrechaba, como si supiera que lo que yo estaba haciendo, estaba mal. Una fuerza magnética que al principio me jalaba, ahora me botaba. Pero, no me dejé vencer y continué haciendo fuerzas.

- Ya casi estás del otro lado – me susurró Pedro – vamos, Mar

Sentí un aroma particular y me di cuenta que eso era lo que Euge había visto. Era Rocco que corría hacia mí. Casi lloro de la emoción y empecé a acariciarlo, diciéndole cuánto lo extrañaba. Era increíble como una mascota podía convertirse en algo tan importante en tu vida. De pronto, sentí ansiedad, Rocco no podía estar solo, tenía que estar con alguien; seguro era Gas. Él me vería y sabría qué más hacer, como ayudarme a pasar por completo, ayudaríamos a Pedro también y estaríamos a salvo. Continué en mi lucha contra la fuerza magnética hasta que escuché los gruñidos.

El sonido era estridente y se sentía cada vez más cerca. Veía a Euge, llena de colores y con una sonrisa en su rostro; y tenía a Pedro, empujándome por la espalda. Tenía que decidirme, Pedro seguía atrapado en Hades; yo le había hecho una promesa.

- Continúa! – me dijo, desesperado – ya estás casi ahí. No te rindas – noté el terror en su voz

Pero, no podía continuar. Pedro había sido como un hermano para mí en Hades y nunca lo podría abandonar. Me solté del portal, regresando al desértico lugar, al lado de Pedro. Él me miró devastado y sin poder creerlo. Ambos nos miramos y empezamos a correr, el terror poblaba nuestro cuerpo pues los gruñidos cada vez estaban más cerca. Juntos corrimos por el suelo rojo y desértico, Pedro ayudándome a levantarme cuando me caía de rodillas.

- No te muevas – me dijo, cuando nos escondimos detrás de una planta roja

Finalmente vi a las criaturas. Eran seis enormes perros negros, mostrando sus colmillos blancos. Eran enormes como lobos, baba caía de su boca y tenían unos ojos que parecían de unos dementes. Sus caras estaban llenas de cicatrices, pero sus cuerpos eran robustos y fuertes; y sus uñas eran afiladas.

- Mar, recuerdas los Rastreadores?

- Sí?

- Esos son

Los rastreadores empezaron a encerrarnos en un círculo, sus ojos amarillos nos inspeccionaban. No podíamos hacer nada, sí intentábamos escapar, ellos nos atraparían en un instante. No teníamos ningún arma, ningún método de defensa, ningún lugar dónde escondernos. Cerré los ojos al tiempo que los perros se acercaban. Pero, unos segundos después, un llanto se escuchó por detrás; Euge apareció, estaba de pie entre nosotros y los rastreadores.

- Qué haces? – chillé – regresa!

Vi como el portal se cerraba detrás de ella, la luz de Venus Cove reemplazada por el suelo rojo y desértico. Euge me miró, con lágrimas en los ojos. Sonrió apenas y negó con su cabeza.

- Euge! – grité – no hagas esto. Tienes la oportunidad de ser libre. Anda hacia el portal!

- Quiero hacer las cosas bien

- No – negué con la cabeza – no así

- Por favor. Déjame, por una vez en mi vida, hacer las cosas bien – los rastreadores dejaron de concentrarse en nosotros, acercándose hacia Euge – si yo regreso, me quedaré rondando en la tierra por la eternidad. Pero tú……tú puedes lograr una diferencia y el mundo te necesita. Además – rió – qué me pueden hacer? – antes que pueda decir algo, Euge se volteó hacia las criaturas – ey! sí, ustedes, horribles monstruos. Atrápenme si pueden!

Euge empezó a correr y los demás detrás de ella. Vi con horror que uno de ellos, atrapó el bolsillo de su short, arrastrándola por el piso, como si fuera un pedazo de objeto. Otro, mordió su pelo, jalándoselo y arrastrándola también. Sentí mi pecho estallar, mi corazón latía desbocado. Euge desapareció y el portal también. Pedro me agarró del brazo tan fuerte que me dolió.

- Corre – me dijo – tenemos que correr

Y, así lo hicimos. Cuando regresamos a Hez, estábamos tan cansados y sin aire que el VIP nos miró con desconfianza y no nos dejó entrar. Tuvimos que llamar a Asia.

- Qué hacen acá? Se supone que los rastreadores iban a dejarlos sin cuello! – la miré, cómo no lo vi antes? Ella nos había mandado hacia ese lugar con el objetivo de que terminemos degollados

- Deberías haberlos mencionado – dije. Todo lo que quería era llorar, pero no quería darle esa satisfacción a Asia

- Por qué no están muertos?

- Supongo que tenemos suerte – dije, desafiante

- Paren – interrumpió Pedro – déjame llevarla a casa

- No – Asia cogió mi brazo y me clavó sus uñas – quiero que desaparezcas

- No la toques – Pedro me quitó de su agarre y miró a Asia desafiante

- De qué estás hablando? Tal vez debería mencionarle a Benja la pequeña expedición de la que acaban de regresar – dijo amenazante

- Hazlo – Pedro se encogió de hombros – probablemente se enoje demasiado cuando se entere que nos ayudaste. Yo solo soy un chico cualquiera, pero él realmente confía en ti – Asia lo miró con odio – vámonos, Mar

- No creas que no voy a encontrar otra forma de vengarme! – dijo Asia, al tiempo que nos alejábamos – esto no ha terminado!

Cuando regresamos al hotel, tenía el objetivo de hablar con Pedro y decidir cuál sería nuestro próximo movimiento. Sí Asía había aceptado ayudarnos una vez, estaría dispuesta a hacerlo de nuevo. De alguna manera, el sacrificio de Euge, tenía que servir. Pero, cuando llegamos a la habitación, ninguno de los dos supo que decir; estábamos cansados y devastados con todo lo que había pasado. No sólo no habíamos podido escapar sino que Euge había pagado el precio. Me recosté en la cama, y sentí las lágrimas caer; una y otra vez las imágenes de los rastreadores jalando a Euge me mataba. Y, después, lo cerca que había estado de casa, el aroma de Rocco, de Gas. Finalmente, me quedé dormida, entrando en un profundo sueño.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 12:53 pm

Capítulo Dieciséis: La Princesa


Al día siguiente, me levantó un susurro urgente; Luna intentaba despertarme. Abrí los ojos con pesadez, no podía creer que ya era de mañana.

- Tiene que levantarse, señorita. El señor Amadeo espera por usted, en la planta baja. Quiere que se alista para una importante salida

- No quiero salir a ningún lado. Puedes decirle que no voy a ir. Dile que estoy enferma o algo – Luna negó con la cabeza

- Fue muy explícito, señorita. Me dio instrucciones, incluso de lo que debe vestir – me dio una caja con un vestido marrón, bastante glamoroso adentro

- Para qué es?

- Es para el desfile – la miré sin entender – el príncipe quiere presentarla a toda la gente

- Qué gente? – rodé mis ojos – ni que estuviéramos en el reino medieval

- Su gente

- Por qué no me dijiste esto antes?

- Porque sabía que se pondría mal. Este es un evento importante, no puede negarse – me recosté de nuevo en la cama, tapándome con las sábanas

- Ya veremos

- No sea tonta, señorita. Igual él la va a obligar a ir. Hoy día significa mucho para él – finalmente, le hice caso y salí de la cama. Entré a la ducha y cuando salí, Luna me ayudó a ponerme el vestido – parece una reina – dijo, con una sonrisa

Luna me acompañó al lobby donde una pequeña fiesta se estaba celebrando, la mayoría de las personas habían estado en la última cena. Cuando salí del ascensor, todos se voltearon a mirarme y Benjamín vino a mi encuentro, dándole una mirada seria a Luna por habernos tardado. Benjamín tomó mi mano y sonrió hacia los demás.

- Perfecto – me dijo

Una limosina de color rosado nos esperaba afuera. El chofer salió de la misma y nos abrió la puerta. Cuando nos sentamos, Benjamín le dijo algo en un lenguaje que no entendí y emprendimos rumbo. Manejó hasta que entramos a una carretera y de ahí volteamos en un terreno desolado, con otros vehículos estacionados. Cuando aparcamos noté a la gente, algunos sucios y fumando. Me di cuenta que algunos seguían con la misma ropa con la que habían muerto. Cuando bajamos del auto, la gente empezó a aplaudir y a silbar, al tiempo que buscaba un mejor lugar para vernos. Benjamín y yo subimos a un estrado, lleno de micrófonos y con dos tronos en medio; él enredó su brazo con el mío, como si fuéramos una pareja de Hollywood que está desfilando.

- Bienvenidos – dijo Benjamín, una vez que estábamos arriba – hoy día es un día especial, no solo para mí, sino para todo el imperio de Hades – el público empezó a aplaudir y gritar antes que Benjamín los calle con la mano – por favor, denle la bienvenida al Padre Benedicto – dijo – él será el conductor de esta ceremonia – un obispo, un hombre de Dios, subió al estrado y le hizo una reverencia a Benjamín

- No me voy a casar contigo – le dije, desafiante, cuando Benjamín regresó a mi lado

- No nos vamos a casar, mi amor. Eso es después

Antes que pudiera responder algo, él me empujó al centro del estrado. Todos me miraban con deseo en sus ojos.

- Esto – susurró Benjamín en mi oído – es tu reino y ellos son tu pueblo

- No soy tu princesa – dije – nunca lo seré

- Pero, ellos te quieren. Te necesitan. Te han estado esperando por mucho tiempo. Solo piensa en la diferencia que puedes lograr aquí

- No puedo ayudarlos

- No puedes o no quieres?

- Podemos empezar por favor? – nos interrumpió una voz del público

- Obispo – lo llamó Benjamín

- Estamos aquí para darle la bienvenida a un nuevo miembro de nuestra familia. El príncipe la ha estado buscando por muchos siglos y ahora, que la ha encontrado, compartimos su felicidad – empezó a hablar el obispo – ella viene de un lugar muy alto, un lugar conocido como el Reino de los Cielos. Deben adorarla. Deben servirla y arrodillarse ante ella. Les presento – concluyó – a la nueva Princesa del Tercer Círculo, el Ángel Mariana!

Se volteó hacia nosotros y se acercó hacia mí, para ponerme una corona en la cabeza. Justo cuando lo hizo, una luz iluminó el cielo rojo y una tormenta empezó, obligando a la gente cubrirse. El obispo nos sonrió y bajó del estrado al tiempo que la gente empezaba a retirarse hacia sus autos. Mientras nosotros bajábamos, vi que uno de los demonios sostenía a un niño por la garganta; el niño intentaba buscar aire, y se notaba el terror en sus ojos. Cuando el demonio se aburrió, lanzó al pequeño al suelo y se fue. Quise ir a ayudarlo, pero Benjamín me miró severamente. No podía soportarlo, le di un rodillazo en su estómago antes de salir corriendo al lado del niño. Quité la tierra de sus mejillas y puse mi mano en su pecho, esperando que la poca energía que me quedaba lo regrese con vida.

Cuando el color regreso a sus labios y sus ojos empezaron a abrirse, le sonreí tiernamente. Fue ahí cuando me di cuenta que tenía a una multitud a mí alrededor, mirándome. Vi a Benjamín a unos pasos más allá, mirándome indignado. Antes que pueda moverme, los guardaespaldas de Benjamín vinieron a mi encuentro, llevándome de regreso a la limosina.

- Jamás lo vuelvas a hacer – me gruñó Benjamín – somos hijos de Lucifer. Nuestro propósito es hacer sufrir, no aliviar el dolor

- Habla por ti

- Escúchame, uno de los pecados aquí es la generosidad y la compasión. No podré ayudarte si te juzgan

No me importaba lo que Benjamín me estuviera diciendo. Me sentía bien, finalmente había encontrado algo que podía hacer en el Infierno, de alguna manera podía ayudar a que el lugar recuperase vida. Cerré los ojos y dejé que toda la energía llene mi cuerpo, al tiempo que una luz brotaba hacia afuera. Salí del carro y dejé que la luz iluminara el cielo, que empezaba a volverse blanco.

- Qué estás haciendo? – escuché la voz de Benjamín – para ahora mismo! Te prohíbo! – no estaba molesto, sino alarmado. La luz de pronto se evaporó, dejando a la gente mirando hacia el cielo, como si de pronto se hubieran recuperado de una enfermedad

- Mata el virus – habló otra voz, era Asia – y salgan de aquí

Cuando llegamos al hotel, había una multitud en el lobby. Benjamín me ordenó que vaya al cuarto al tiempo que él arreglaba la habitación. Obedecí, no estaba arrepentida de lo que había hecho, pero me di cuenta que tal vez había empeorado las cosas, parecía que se venía una guerra. Al tiempo que subía en el ascensor, escuché que Benjamín me defendía cuando todos me llamaban puta. Lo odiaba con el alma, pero en ese momento, me olvidé de quién era. Después de unas horas, él subió al cuarto.

- Qué bueno que estás despierta – me dijo, cuando lo dejé pasar – nos tenemos que ir – con su voz me pedía perdón y se notaba que estaba devastado y con miedo

- A dónde vamos?

- Han solicitado una reunión

- Qué? Por qué?

- Te explico en el camino – cuando salimos afuera, vi su moto y no el auto

- Vamos a ir ahí?

- No quiero llamar mucho la atención. Toma, ponte el casco

- Qué raro, eso no parecía hacer unas horas

- Mariana – suspiró, como si sintiera dolor – ódiame todo lo que quieras. Pero esta noche, confía en mí. Estoy de tu lado

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 1:01 pm

Capítulo Diecisiete: Lucifer


Por alguna razón le creí. Llegamos rápido, era una casa antigua, en medio de la nada, las ventanas estaban rotas y las paredes llenas de grafiti.

- Vas a tener una reunión con el mismo Lucifer

- Qué??? – chillé – me has traído donde él? Estás loco? No voy a entrar!

- No tenemos opción. Hemos sido convocados

- Por qué? Fue por lo que hice en el desfile? – pregunté desesperada – no lo volveré a hacer, lo juro

- No solo está enojado contigo. También quieren juzgarme y castigarme por haberte traído aquí

- Bueno, cometiste un error al traerme

- Vamos adentro – dijo, ignorándome – lo hemos hecho esperar mucho tiempo. Recuerda, no hables a menos que te lo pida

Nos acercamos hacia la puerta enorme de metal, dos hombres guardaespaldas nos abrieron, no sin antes mirarme por el rabillo del ojo. Caminamos un poco hasta llegar a la sala donde en un círculo estaban sentados varias personas; eran los originales. En el medio, estaba un señor alto, sentado en una silla bastante antigua. Llevaba puesto un traje blanco con una corbata roja y botas de vaquero; sus ojos eran celestes profundos, su pelo rubio – más que el de Benjamín – y su rostro producía electricidad. Sin duda, era Lucifer. Cuando entramos, todos se callaron y nos miraron.

- Bueno, hola, pequeña angelita – dijo – te parece una reunión familiar?

- Padre – dijo Benjamín – todo esto es un malentendido. Si me diera la oportunidad de explicar…

- Oh, mi pequeño niño – dijo Lucifer – tienes que responder muchas cosas. Nos debes una explicación. Tu error ha causado descontento entre nuestro pueblo. Algunos tienen miedo que se acabe todo lo que hemos estado trabajando. Tenemos que preservar todo lo que sea nuestro.

- Padre – Benjamín hizo una reverencia – no quiero ser irrespetuoso, pero usted me mandó a esta misión

- Claro que sí. Y te felicito por haberla encontrado; pero, parece que tus sentimientos han sobrepasado tu cabeza….

- Disculpa, tengo una pregunta – me acerqué, abrazándome a mi cuerpo, intentando controlar mis nervios – estoy un poco confundida, entiendo que usted me quería aquí. Pero, no entiendo por qué – Lucifer sonrió

- Te use para que le mandes un mensaje al de arriba – dijo, refiriéndose a Dios

- Qué mensaje?

- Traer a un ángel al Infierno es una señal – me explicó Benjamín – marca el comienzo de la guerra

- No – dije – no es verdad

- Mejor que lo creas, pequeña angelita – dijo Lucifer – estamos en camino a Armageddon. Y promete ser una gran espectáculo – no podía creer lo que me estaba diciendo, se avecinaba la guerra?

- Padre, qué vamos a hacer con ella? – preguntó uno de los originales

- Definitivamente, se la quitaremos a Benjamín

- No! – gritó el aludido – no me la van a quitar, ella es mía – Lucifer rió

- Ya no es más tuya. Cuando te dije que la trajeras aquí, no esperaba que estuvieras emocionalmente involucrado con ella. Se supone que la íbamos a necesitar, pero tú la deseas y la necesitas para sobrevivir. Eso no puede ser así – dijo enojado

- Por favor, Padre. La encerraré y no permitiré que haga nada más

- No, después de lo que hizo en el desfile, ella puede convertir este mundo

- Ella es mía – gritó Benjamín – y no le harán nada, no me la pueden quitar!

- Escúchame – dijo Lucifer – estás bajo mis órdenes, así que las sigues. Podría degollarte por desafiarme, pero no lo haré

- Entonces, la vas a mandar de regreso? – preguntó Benjamín

- De regreso? Esto no es un cuento de hadas, pequeño – Benjamín me miró, sus ojos llenos de pánico

- Haz algo – me susurró. Primero me dijo que no dijera nada y ahora me pedía que solucionara las cosas?

- Lo siento mucho, pequeño – dijo Lucifer – pero tu plan ha fracasado. Desde que ella pisó Hades, todos sabíamos que moriría. Lamento que te hayas enamorado de ella

- Hay que quemarla – dijo una de las chicas

- Y así será – dijo Lucifer, aplaudiendo y sonriendo, al tiempo que Benjamín agonizaba

Nos quedamos los dos de pie sin saber qué hacer. Los originales empezaron a irse, sonriendo cuando pasaban a nuestro lado. Lucifer fue el último en retirarse y se puso al frente nuestro antes de hablar.

- Tienes toda esta noche para despedirte. No puedes decir que no soy un gran papá

- Estás en shock – me dijo Benjamín, cuando Lucifer se fue – siéntate. Voy a hablar con mi padre y trataré de convencerlo que no te haga nada

Sabía que era inútil que Benjamín vaya a rogar, pero no dije nada. Sería mi último día y no pensaba pasarlo con Benjamín; tenía que ir dónde Peter y despedirme de él y de Venus Cove. Tenía que ir dónde él y lograr que me deje ir, explicarle de alguna manera, que él podía continuar con su vida, dándole mi bendición para que siga adelante. Peter tenía que aceptar que jamás volvería a casa y que deje de buscarme. Benjamín se fue y yo aproveché para sentarme donde antes había estado Lucifer. Me proyecté.

Encontré a Peter sentado en la esquina de su cama; estaba distraído y cansado por la falta de dormir. Su mirada estaba en la pluma blanca que yacía en su mesa de noche. En el suelo, tenía una mochila abierta; cogió la pluma, la acarició y la metió dentro de la misma. Pero, lo pensó mejor, la sacó y la puso encima de la Biblia, en su escritorio. Me arrodillé en frente de él y lo miré.

- Peter? – sabía que no podía escucharme, pero la expresión de su rostro cambió; ahora estaba concentrado, podía sentir mi presencia? – hola amor – continué – he venido a despedirme. Algo ha pasado y parece que no voy a poder regresar y verte de nuevo. Así que quise venir una vez más para decirte que no tienes que preocuparte más por mí. Te vez muy cansado. No vayas a Tennessee, no tiene sentido. Intenta olvidar que me conociste, quiero que tengas una vida hermosa. Tienes que enfocarte en tu futuro y dejar atrás el pasado….

- Lali – me interrumpió – sé que estás aquí, puedo sentirte. Qué intentas decirme? Puedes mandarme una señal como la última vez? – se veía tan esperanzado que se me ocurrió una idea. Concentré mi energía y logré abrir las ventanas del cuarto – bien, amor – dijo – me acerqué a la ventana y la llené de calor con mi aliento; con mi dedo dibujé un corazón y adentro escribí “P + L”. Peter sonrió – yo también te amo. Y, nunca dejaré de hacerlo

Las lágrimas poblaron mis mejillas y no pude detenerlas. Si tan solo supiera que lo vería en la próxima vida, capaz que podía controlarme. Pero, no volvería al Cielo, no sabía a dónde iría. Solo sabía que la eterna soledad me esperaba.

- Tienes que dejar de amarme – sollocé – tienes que seguir adelante. Si hay alguna manera de volver de la muerte, te prometo que lo haré. Pero solo para chequear y observar la maravillosa vida que tendrás

- Ahí estás! – salté ante la voz, era Cande – Gas y Rochi están esperando afuera – Peter cerró la cortina, escondiendo lo que había escrito

- Ya voy – dijo – necesito un minuto – Cande ni se movió

- Antes que nos vayamos, podemos hablar? Necesito un consejo – Peter miró hacia la ventana, donde yo estaba. Sabía que él no quería que me vaya

- Estoy un poco ocupado ahora, Cande. Puede ser después?

- Ocupado mirando a la nada? No, no puede esperar. Toda mi vida está en peligro y tú eres la única persona con la que puedo hablar

- Pensé que estábamos peleados

- Olvídate de eso. Necesito un consejo

- Se trata de Gastón, verdad? – palmeó la cama, para que la flaquita se siente a su lado – vamos, cuéntame. Dilo todo, pero que sea rápido, porque no tenemos mucho tiempo

- No sé qué hacer. Sé que esto con Gas no es bueno para mí, pero no puedo olvidarme de él

- Qué te lo impide?

- Sé lo increíble que se nos vería juntos. No entiendo por qué él no lo ve

- Sigues sintiendo lo mismo por él, aún sabiendo que él no es humano?

- Siempre supe que él era especial – suspiró – y ahora ya sé por qué

- Cande, tienes a un montón de chicos persiguiéndote

- Sí, pero ellos no son él. No quiero a nadie más y él no me quiere. A veces pienso que él siente cosas, pero que no se lo permite

- Tú vas a tener que aprender a hacer lo mismo. Sé que es difícil, pero tienes que pensar en lo que quieres para un futuro. Sí Gas no quiere que formes parte de su vida sentimental, eso no significa que la tuya esté terminada

- Cómo voy a reemplazar a alguien que es perfecto? – suspiró y ambos se quedaron en silencio – crees que vamos a encontrar a Lali?

- Sí – dijo Peter, sin dudar

- Por qué estás tan seguro?

- Porque no voy a detenerme hasta encontrarla. Ahora, nos vamos a Tennessee o qué?

Antes de irse, Cande ya estaba en la puerta y Peter se acercó a la ventana. Abrió la cortina y puso su mano encima del corazón con nuestras iniciales.

- Voy por ti, Lali – murmuró – sé que ahorita estás perdida, pero quiero que seas fuerte por los dos. Siempre recuerda quién eres, por qué fuiste creada. Nadie puede quitarte eso, estés donde estés. Siento tu presencia todo el tiempo, así que no te rindas. No hay forma que me quede aquí sin ti. Si el Cielo no nos pudo separar, el Infierno no tiene ni una maldita chance. Aguanta, te veré pronto

Cuando regresé, Benjamín ya lo había hecho también. Su caminar con la cabeza gacha me dijo sin palabras que él no había podido hacer nada. Esperaba sentir odio, venganza y frustración, pero lo único que sentía era soledad y ansiedad, él no saber que iba a ser de mí, donde iba a parar. Dejaría de existir, así de pronto? Me desvanecería de la tierra, del Cielo?

- Supongo que con pedir perdón no basta – me dijo Benjamín, situándose a mi lado

- Yo también tuve algo de culpa. Usé mis poderes en el lugar incorrecto

- Debí advertirte, maldita sea – gritó, al tiempo que golpeaba la mesa con su puño

Cuando regresamos al hotel, Luna estaba ahí con mi comida. Por primera vez, cené tranquila y sin estar enojada, probando y recordando cada sabor. Nunca volvería a sentir eso de nuevo. Me metí a la ducha y me demoré, experimentando la sensación del agua en mi cuerpo; tenía que aprovechar los minutos en los que todavía estaba viva, respirando, hablando. Eso se terminaría pronto. Cuando salí, encontré a Benjamín en el sofá, el cuarto olía completamente a cigarro. Él tenía una botella de alcohol en su mano y su camisa desabotonada. Me recosté en la cama y me hice un ovillo, sosteniendo mis rodillas; esperando a que llegara el momento de desaparecer.

Empecé a pensar en Peter, en su imaginaria vida en un futuro. Él casado y con cinco hijos; Rocco viviría con ellos y su casa estaría llena de música y risas. Los domingos se encargaría de ser el profesor de la liga de natación. Él pensaría en mí, cada cierto tiempo, pero como alguien especial, como un lindo recuerdo. Como un amor que dejó una marca en su corazón, pero que nunca estuvo destinada a ser parte de su futuro.

- Estás pensando en él, verdad? - la voz de Benjamín interrumpió mis pensamientos – no te culpo. Él nunca haría algo tan estúpido, él al menos te protege. Me debes odiar ahora más que nunca

- No quiero pasar mis últimas horas molesta – dije – lo que está hecho, está hecho. No tiene sentido culparte ahora

- Te prometo que voy a arreglar esto. No voy a dejar que te hagan daño. Algo se me va a ocurrir

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 7:37 pm

Woww!! por fin me puse al dia jaja.
Me encanta, espero mas!!
Besos. Ione
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 7:50 pm

Capítulo Dieciocho: María Clara


Al día siguiente, temprano por la mañana llegaron Diego – uno de los originales – Asia y unos guardias que me escoltaron para llevarme al lugar de mi muerte. Mientras caminaba por los pasillos del hotel, Luna me miró a los ojos y noté una lágrima rodar por su mejilla. Pedro, empezó a gritar que me soltaran y que no me hicieron nada, pero un golpe por parte de un guardia en su estómago, lo dejó nockeado en el suelo. Y, por más que Benjamín, gritaba que solucionaría las cosas, yo sabía que no había marcha atrás.

Me llevaron a una de las discotecas, habían puesto en el medio una silla, donde me sentaron y me amarraron de mis extremidades. Lucifer apareció y se rió ante mi rostro demacrado y sin luz. Por primera vez, sentía que todo ya estaba más que terminado. Anunció mi muerte al público y ordenó que prendieran fuego al escenario; cerré los ojos, esperando a que sucediera lo que tenía que suceder. Pero, nada pasó: unos minutos después, abrí los ojos y noté que mi cuerpo estaba emanando una luz que me protegía del fuego, nadie se había dado cuenta de ello, nadie podía ver la luz solo yo. Sería que Dios me estaba ayudando desde arriba?

El público no se dio cuenta de lo que sucedía, hasta que Lucifer intentó acercarse a mí y no pudo; vio que las llamas de fuego estaban lejos de mí y que no me hacían ningún daño.

- Qué está sucediendo?! – gritó – Benjamín, arregla esto ahora mismo!

- No sé qué pasa. Te juro que no entiendo! – gritó el aludido, entre la multitud

- Parece que sus poderes eran más fuertes de lo que nosotros creíamos! Nos mentiste, imbécil!

- Yo no hice nada, lo juro

- Guardias, apaguen el fuego. Benjamín, llévatela hasta que decidamos que hacer con ella

Él, junto a los guardias, regresamos al hotel. Pensé que me llevarían a mí habitación, pero no lo hicieron. En lugar de eso, entramos al ascensor y bajamos unos cuántos pisos; cuando salí, nos encontramos en un lugar desolado – como todo en Hades – donde había un par de celdas. Benjamín me dijo que antes eso era una cárcel donde se les infligía dolor a los pecadores. Sentí un escalofrío en mi cuerpo cuando me encerraron dentro de una de las celdas. Felizmente era la única que estaba ahí y no había otros reos, de alguna manera eso me calmaba un poco.

- Cómo lo hiciste? – me preguntó Benjamín, que se había quedado afuera de la celda, luego que los guardias se fueran

- No lo sé. Pero, creo que no fui yo

- Bueno, no le cuentes eso a nadie, está bien? – asentí

- Qué vamos a hacer ahora?

- Voy a hablar con mi padre. Intentar persuadirlo que te deje ir. Quizás cambie de opinión, ahora que sabe que eres especial

Con Benjamín fuera del lugar, aproveché para proyectarme una vez más. No podía desperdiciar este tiempo que tenía, aún estando viva. Encontré a mis hermanos, Cande y Peter en una casa vieja; en la cama yacía una monja – era la monja María Clara – y estaba amarrada a la cama. Su expresión y la forma en que miraba alrededor, hacía notar que no era ella misma, sino algún demonio que había ingresado a su cuerpo. Sus rodillas tenían cortes, seguramente de lo que se arrastraba por el piso; su pelo negro estaba suelto y ondulado a la altura de su pecho. Sus uñas sucias, como si no se las lavara hace mucho.

- Tu tiempo en la tierra ha terminado – dijo Gas, sosteniendo la mano de Rochi

- Qué vas a hacer? – dijo el demonio, botando saliva por su boca y mostrando una sonrisa malévola – desaparecerme con agua vendita y crucifijos?

- Realmente crees que necesitamos juguetes para destruirte? – preguntó Rochi – el espíritu santo está dentro de nosotros y pronto llenará esta habitación, logrando devolverte a donde perteneces

- Yo sé quién eres. Uno de tu especie ahora pertenece a nosotros. La pequeña… - Peter quiso acercarse al demonio y darle un par de golpes, pero Cande lo sostuvo del brazo, impidiéndoselo

- Sabe nuestra debilidad – murmuró Peter – y juega con eso – el demonio miró a Peter y con su energía oscura lo lanzó hacia la pared. Cande corrió tras de él, para ayudarlo

- Basta! – gritó Gas – no hemos venido aquí a jugar. Queremos encontrar un portal

- Están locos? – gruñó el demonio

- Hemos venido a reclamara a nuestra hermana – dijo Rochi – y tú nos dirás cómo encontrarla

- Oblíguenme!

- Si insistes – pequeñas partículas de luz empezaron a salir de los dedos de Rochi, luz que empezó a ingresar en el cuerpo del demonio, como descargas eléctricas. El demonio chilló y empezó a retorcerse

- Para! – gritó – para, para!

- Ahora nos ayudarás? – preguntó mi hermana

- Sí! Los ayudaré. Pero, detente! – Rochi convirtió su palma en un puño y retiró el poder del cuerpo del demonio, que respiró aliviado

- Dónde está el portal más cercano?

- No importa. Nunca podrán cruzarlo

- Responde la pregunta – dijo Gas – cómo llegas ahí?

- Porque no me mandan de regreso, simplemente? Se supone que han venido en esta misión para lograr eso – Gas miró al demonio desafiante y sacó de su espalda una espada casi invisible, por tanta luz que emanaba. Era la espada del Ángel Miguel – hay un lugar llamado Broken Hill en Alabama – dijo el demonio, temeroso – hay una estación de tren. El portal más cercano está ahí

- No se supone que debería haber un portal en Venus Cove? – preguntó Peter – en el que Benjamín se llevó a Lali?

- Algunos portales son temporales, como ese – respondió Gas

- Pero, como sabemos que dice la verdad? – insistió Peter

- Tiene razón. Gas, puedes entrar en su mente y verificar que nos dice la verdad?

Gas los miró con una expresión de repulsión en su rostro. Él me dijo una vez que no le gustaban las mentes de los demonios, porque eran frías y oscuras, que te producían asco. Te podía infectar si no entrabas y salías a tiempo, por eso en muchos casos de exorcismo, los humanos quedaban totalmente infectados. Gas cerró sus ojos y el demonio empezó a cogerse la cabeza, como si tuviera una migraña. Unos minutos después, Gas terminó y habló con total disgusto en su voz.

- Dice la verdad

- Entonces si encontramos el portal, podremos tener a Lali de regreso? – preguntó Peter

- Como si fuera tan fácil – se burló el demonio – nunca podrán pasar por ahí

- Siempre hay una forma – dijo Rochi

- Oh, sí. Si logran entrar, no podrán salir. Aunque podrían utilizarlo a él – dijo, mirando a Peter – dárselo a él a cambio de ella. Y, tú lo harías, verdad niño? Puedo verlo en tus ojos, sacrificarías tu alma para salvarla. Es un precio muy alto el que pagarías por alguien que ni siquiera es humana. Cómo sabes que tiene alma? Ella es como yo, excepto que ella trabaja por la competencia

- Cállate la boca – gritó Peter – siento pena por ti – dijo, relajando su voz – me imagino que no sabes lo que es ser amado y amar a alguien. Y, tienes razón; Lali no es humana, porque los humanos tienen un alma que siempre sufre, siempre se realiza una batalla dentro sobre si hacer lo correcto o no. Si conocieras a Lali, sabrías que ella no tiene un alma, porque ella es Alma. Ella está llena de ello, más de lo que un humano puede estar.

- Cómo sabes que tu alma no va a ser tentada y convertida en oscura como la mía?

- Oh, no creo que eso pase – dijo Rochi con una sonrisa – su alma ya está marcada como una de las nuestras. Peter ya tiene un asiento reservado en el Cielo

- Bueno, ahora si me permiten – interrumpió Gas – hemos terminado con la charla – el demonio empezó a retorcerse en la cama, sabía lo que se venía

- Es esta la parte donde empiezan a hablar en Latín? – preguntó Cande con miedo, al tiempo que se aferraba a Peter

- Ponte debajo de la cama, Cande. No tienes que mirar esto – le dijo Gas

- Está bien. He visto El Exorcista – Gas rió

- Esto es un poco diferente

Mis hermanos se sostuvieron de las manos y dejaron libres sus alas, iluminando la habitación. Sus cuerpos empezaron a vibrar y a emanar la luz. Gas empezó a recitar las palabras de Dios, enviando al demonio a su lugar de origen. Este empezó a retorcerse, intentando evitar la luz; un humo oscuro empezó a salir de su nariz. Cande se tapó los oídos, intentando no escuchar los gritos del demonio; Peter miraba la escena atónito, con su cara pálida y su boca totalmente seria. De pronto, la monja abrió la boca y el humo negro salió por la misma, la luz de mis hermanos lo terminó de evaporar.

Rochi se soltó y cayó de rodillas al suelo, exhausta; Gas, se acercó al cuerpo. La monja María Clara se veía diferente ahora; su expresión era de libertad y sus ojos ya no mostraban ese lado oscuro y vicioso del demonio. Gas se encargó de restaurar la energía de la monja, tocando cada parte de su cuerpo, curando las heridas internas también; físicas y emocionales. La monja se despertó y sonriendo, agradeció a mis hermanos.

Cuando todos salieron de la casa, se sentían mucho más aliviados. Cande fue la única que entró en crisis y empezó a llorar, largando toda la tensión y emoción contenida. Gas, en un impulso, se acercó a ella y la abrazó, ayudándola a sentarse en las escaleras; se quedó ahí, esperando a que ella se recuperase y terminase de llorar.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 7:53 pm

Capítulo Diecinueve: Ante la miseria, la compañía


Cuando regresé, me di cuenta de lo mucho que extrañaba a mi familia. Estar en Hades me estaba devastando de a poquitos. La celda donde me habían encerrado era pequeña y casi ni me podía mover; no sé cuánto tiempo me había proyectado, pero alguien había dejado una taza de agua. La tomé con ansiedad, aliviando la sed que sentía. Me recosté en el suelo, contra la pared, intentando controlar el dolor de cabeza y el dolor en mi espalda. Hace mucho que no desplegaba mis alas y tenía miedo que si no lo hacía cuánto antes, me volvería loca.

Sabía que Benjamín aparecía pronto y no me equivoqué. Pude oler su colonia a distancia y noté que su presencia no generaba ninguna alarma como antes. De hecho, esta fue la primera vez que esta aliviada de verlo. Me acerqué a la puerta de la celda; me hubiera gustado largarlo de ahí, pero no podía. Me hubiera gustado expresar mi enojo, pero no estaba lo suficientemente fuerte. Ambos sabíamos que nos necesitábamos mutuamente y no queríamos arruinar la oportunidad.

- Nunca voy a perdonarle por esto – me dijo, intentando recuperar el aliento

- Me puedes sacar de aquí?

- Por qué crees que vine? – agarró el candado de la celda y lo convirtió en polvo

- Lucifer no se enterará de esto?

- Sí, pero le va a tomar tiempo

- Y, después qué?

- Nos preocuparemos de eso, después. Apúrate

- Cuánto tiempo he estado aquí? – dije, intentando moverme, me pesaba todo el cuerpo

- Dos días, pero me dijeron que has estado durmiendo casi todo el tiempo. Dame tu mano, siento que todo haya terminado de esta manera – Benjamín no era así, él nunca tomaba responsabilidad por lo que había hecho; algo tenía en mente

Lo miré incrédula y puse mi mano en su brazo para que me ayude a salir. Intenté soportar mi peso, pero a la justas pude dar uno o dos pasos. Benjamín me miró y se dio cuenta que así no llegaríamos a ningún lado. Me cargó en sus brazos hasta llegar afuera, donde estaba su moto. Me depositó en la parte de atrás de la misma y segundos después ya estábamos desapareciendo del lugar.

- A dónde vamos?

- Tengo una idea que creo que puede hacerte sentir mejor

Benjamín manejó hasta una pileta donde caía agua negra y corría por un canal de agua hacia el subsuelo.

- Dime – me preguntó cuando nos detuvimos – cómo se sienten tus alas?

- Me duele mucho

- Tenemos que hacer algo al respecto. Si quieres conservarlas. Si no le das uso, con el tiempo se empiezan a caer – me explicó – a mi me pasó lo mismo

- Pero, como puedo evitar eso? – pregunté – siempre estoy encerrada. A menos…..me estás diciendo que me vas a dejar volar?

- No exactamente. Digamos que va a ser una actividad supervisada

- Qué significa eso?

- Voy a dejarte volar pero con dos condiciones. Tengo que asegurarme que vas a estar a salvo…y que nadie te va

- No confías en mí?

- No tiene que ver con la confianza. Igual, no podrías ir lejos si intentas escapar. Tiene más que ver con que te pueda pasar algo

- Y, cómo vas a asegurar mi seguridad?

- Simplemente, utilizando una cuerda

- Quieres amarrarme?

- Por tu propia seguridad

- Tienes que estar bromeando! No voy a volar como si fuera una mascota! Estás enfermo. Gracias, pero paso la oferta

- Así que prefieres que se te caigan? Estás segura que eso es lo que quieres?

- Por qué quieres ayudarme?

- Digamos que solo quiero protegerte

- Si acepto, no quiero ningún público

- Solo hay dos personas aquí. No hay ningún público. Yo no quiero ver cómo pierdes tus alas y tú no quieres perderlas. Es una situación dónde ambos ganamos. Qué piensas? – qué haría sin mis alas? Eran mi esencia, pertenecían a mi ser

- Está bien. Acepto

- Buena decisión

Benjamín se amarró una cadena a su cintura y otra a mi tobillo. Me situé en el medio y dejé que mis alas se soltaran. Parecía como si estas supieran que tenían permiso para ser libres. Al tiempo que las extendía y estas se llenaban de una pequeña luz, Benjamín me miraba fascinado. Sonreí, no había nada que amara más que estar con mis alas y volar, llenaba mi corazón y todo mi cuerpo. Aunque solo podía estar a unos pocos metros del suelo, no me importó; mis alas y yo sentimos la libertad de ser yo misma, de poder sentirme viva de nuevo.

Estar con mis alas me hacía olvidar de todo, de mis miedos, de mis preocupaciones incluso de mi amor por Peter. Era como estar de regreso en el Cielo, sintiendo nada más que la energía, brotando y llenando mi cuerpo.

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Mais020291
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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 7:55 pm

Capítulo Veinte: Dulce Venganza


Al día siguiente me desperté con todas las ganas puesta; aún odiaba estar en Hades, pero estar en el hotel Ambrosia era mucho mejor que en la celda, sin espacio para movilizarme. Luna y Pedro me dieron la bienvenida y se alegraron de verme, ellos pensaban que jamás volvería a verlos. Unas horas después, Benjamín entró al cuarto sin tocar, se notaba la ansiedad en su rostro. Botó a Luna y Pedro de la habitación; según él quería hablar a solas conmigo.

- Cómo te sientes?

- Mucho mejor

- Tenía razón entonces; desplegar tus alas te iba a ayudar

- Supongo – murmuré – qué va a pasar ahora? Debo preocuparme?

- Tranquila, estoy trabajando en ello; intentando convencer a mi padre. Puedes agradecerme cuando estés lista

- Solo porque me hayas sacado de ese hueco, no significa que sea feliz

- Que exagerada

- No, no lo soy – dije enojada por su actitud – este lugar sigue siendo mi peor pesadilla

- Qué es lo que te pasa, Mariana? – me dijo, mirándome con sus ojos más celestes que nunca – nada es suficiente para ti. Ya se me acabaron las ideas

- Qué esperabas?

- Un poco de gratitud no me haría mal

- Para qué? Crees que al rescatarme y dejarme volar como si fuera una mascota, cambiaría las cosas? Aún sigo aquí y aún quiero irme a casa

- Supéralo

- Nunca lo haré

- Bueno, eso prueba que eres una idiota porque sé que él ya te olvidó

- No!

- Qué ilusa. Los humanos no esperan siempre. De hecho, solo piensan en sexo

- Tú no sabes nada de Peter! No tienes idea de lo que estás hablando!

- Y qué te parece si te digo que cada cierto tiempo me actualizan sobre lo que pasa en la tierra? Tus hermanos ya se cansaron de buscarte y Peter ha seguido con su vida. Él está con una nueva chica….la preciosa pelirroja. Cómo se llamaba? Creo que la conoces…. – realmente creía que me iba a creer sus mentiras?

- Entonces, por qué están yendo a Alabama a….. – me callé inmediatamente cuando me di cuenta de mi error. Me mordí la lengua y esperé la reacción de Benjamín

- Cómo es que sabes eso?

- No lo sé. Solo estoy suponiendo

- Eres una mala mentirosa. Los has visto y seguramente te has comunicado con ellos

- No….no lo he hecho….

- Dime la verdad! Quién te enseñó? – cogió un vaso de vidrio que estaba encima de la mesa de noche y lo lanzó al piso; sentí escalofríos

- Nadie me ha enseñado nada. Lo descubrí sola

- Cuántas veces lo has hecho?

- No muchas

- Y todas las veces estuviste con él, verdad? Es como si nunca te hubieses ido! Debí darme cuenta que estabas planeando algo. Fui un imbécil al confiar en ti. Has estado jugando conmigo, haciéndome creer que nos entendíamos. Pensé que si te daba espacio y te trataba como una reina te olvidarías de él

- Eso es como olvidarme de quién soy

- Sigues pensando como una nena. Pensé que Hades te ayudaría a madurar. Te vas a arrepentir de haberme mentido, Mariana

- De qué estás hablando?

- Es momento de terminar con lo que tanto extrañas

Sentí como mis piernas temblaban al tiempo que Benjamín salía de la habitación furioso. Sabía que se refería a Peter, él sabía que al hacerle daño me lastimaba a mí. Si Peter estaba en peligro, no había tiempo que perder. Tenía que regresar a la tierra y advertirle antes que Benjamín llegue primero.

Cuando me proyecté, encontré a Peter saliendo de la casa, en dirección a su auto. Me senté en el asiento de pasajero al tiempo que Peter encendía el motor hacia la carretera. Cuando él manejaba conmigo en el auto siempre iba lento, pero ahora, manejaba rápido, con las ventanas abiertas y la radio encendida. Afuera, se sentía el viento y algo extraño. Sabía que algo estaba mal, presentía que el mal nos estaba persiguiendo. Tenía que advertirle a Peter y lograr que regrese a casa; él tenía que estar junto a mis hermanos, ellos lo protegerían. Pero, como lo lograba? Cuando la canción de la radio terminó, se me ocurrió una idea.

- Regresa, Peter! – concentré mi energía en la radio y logré que mi voz se escuchara a través del mismo – no estás a salvo aquí. Encuentra a Rochi y Gas. Quédate con ellos. Benjamín está viniendo – el shock de haberme escuchado hizo que Peter frené inmediatamente, quedándonos varados en medio de la nada

- Lali? eres tú? Dónde estás? Puedes escucharme?

- Sí, soy yo. Quiero que regreses. Tienes que confiar en mí

- Está bien. Lo haré, pero no dejes de hablar - Peter dio la vuelta en u y sentí como mi cuerpo se relajaba – Lali, aún estás ahí? – él haber concentrado mi energía en la radio me había dejado exhausta, pero aún podía lograr algo. Rocé mi mano en su mejilla, como si una pluma lo acariciaba. Los vellos de su brazo se erizaron – hazlo de nuevo – dijo sonriendo

Cuando estuve a punto de hacerlo de nuevo, el carro aceleró de pronto, pasando la luz roja y dejando atrás un motel.

- Qué está pasando? Lali, qué pasa?

El carro se movía solo, Peter presionaba el pie en el freno, pero este no le respondía. Me senté en el asiento del piloto, intentando ayudarlo, pero no pude hacer nada. Hasta que miré hacia la ventana y me encontré con dos ojos celestes brillando, mirándome.

- No hagas esto Benjamín! – rogué

El carro empezó a moverse bruscamente de un lado hacia el otro. Mi corazón se detuvo cuando vi lo que estaba delante nuestro. Benjamín estaba dirigiendo el carro lejos de la pista y hacia el vacío. Peter también se dio cuenta y no hizo más que cerrar los ojos y recostar su cuerpo contra el asiento, esperando lo que venía. Benjamín desapareció de la ventana y se situó en el asiento de atrás. Estaba fumando, como si nada estuviese sucediendo. Estaba jugando con nosotros.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Jue Dic 29, 2011 7:57 pm

Capítulo Veintiuno: El Trato


- Detente! – le rogué a Benjamín – por favor, detente!

El carro se detuvo justo antes del abismo; las rocas empezaban a caer y el carro a balancearse. Peter sostenía el timón del auto fuertemente, sus músculos estaban tensos así como su cuerpo. Lo miré y me puse a pensar en lo increíble que era él como persona. Lo lindo y dulce que era cuando me sostenía de la mano, cuando dejaba besos en mi boca, en mi cuello. Cuando íbamos a comer a “Amorcitos”, cuando estudiábamos juntos y hablábamos sobre cualquier tema. Sabía todo de él y él de mí; no necesitábamos ninguna conexión física para poder estar juntos.

No sé en qué momento, me proyecté físicamente en el asiento. Peter gritó por la sorpresa y sus ojos me miraban como si estuviera alucinando. Benjamín, rápidamente puso su cabeza entre nosotros dos.

- Hola, mi amor. Sabía que aquí te encontraría – dijo Benjamín

- Lali – susurró Peter – qué está pasando? – me di cuenta que él no veía a Benjamín y claramente no tenía idea de lo que estaba pasando

- Está bien – dije – no dejaré que nada te pase

- Lali, ya no aguanto más – su voz casi se quiebra – dónde estás? Ya no sé qué creer y necesito que regreses

- Boo, booo! Ella es mía, lo siento mucho – dijo Benjamín

- Cállate! – grité y Peter se sorprendió – tú no – especifiqué – Benjamín esta aquí con nosotros

- Qué? – Peter miró hacia atrás, pero no vio a nadie

- Solo confía en mí. Pitt – dije – mírame. Recuerdas el Lugar Blanco? – susurré

- Claro – murmuró, al tiempo que sonreía poquito

- Entonces, cierra tus ojos y ve ahí – susurré – estaré esperándote. Y no te olvides…solo el espacio nos separa – cerró sus ojos y respiró hondamente

- Ya he tenido suficiente de esta basura sentimental – gruñó Benjamín

- Escucha – dije, intentando llegar a un acuerdo. Pero, era demasiado tarde, el auto empezó a balancearse cada vez más hacia la derecha, hacia el abismo – no! – chillé

Peter no reaccionó. Él seguía en el Lugar Blanco, ya no le importaba si vivía o moría. El carro se desprendió de la tierra y empezó a caer al abismo, lentamente. El cuerpo de Peter se chocó contra el timón, por la gravedad y noté que él estaba aceptando su destino, como si no pudiese hacer nada para cambiarlo. No podía soportar todo esto, no podía pensar que su vida estaba terminada, él apenas había vivido. Jamás podría ser un padre, un esposo, lograr el cambio en la vida. Él aún era un chico, un joven con sueños, con deseos, con ganas de lograr algo. Empecé a gritar, gritaba como para que todo el pueblo me escuchase; solo que nadie lo haría porque yo no estaba en Venus Cove, sino en Hades, aún atrapada. Me volteé hacia Benjamín y furiosa lo sostuve de las muñecas.

- No le hagas daño – rogué – haré lo que sea. Tú darás las reglas

- En serio? – sonrió – un trato, que interesante

- No es momento para jugar! – rogué, el carro estaba a centímetros del suelo – si Peter muere, nunca te perdonaré. Por favor…hagamos un trato

- Está bien. Salvaré su vida a cambio que tú me concedas un deseo

- Listo! – chillé – detén el carro!

- Tengo tu palabra?

- Te juro por mi vida – Benjamín detuvo la caída y no pude estar más aliviada

- Te veré de regreso en casa, Mariana

- Espera. No puedes simplemente dejarlo aquí!

- Alguien se encargará de él – dijo Benjamín antes de desvanecerse

Cuando mis hermanos llegaron para salvar a Peter, ninguno me veía, me había quedado solo con mi presencia espiritual. Juntos, enderezaron el auto y sacaron a Peter del mismo, empezando a curar cualquier herida que tuviese, sea interna o externa. Peter abrió los ojos y sentí el alivio recorrer mi cuerpo; él les agradeció y les contó todo lo que había pasado. Después de mucha explicación, finalmente mis hermanos le creyeron y dejaron de lado su pensamiento que Peter había querido suicidarse.

- Ahora sí, dejaremos de jugar bajo las reglas – dijo Gas, enojado

- Tenemos que actuar de una vez – dijo Peter

- Sí. Sí Benjamín rompió las reglas, nosotros también lo haremos – concluyó Rochi

Cuando me aseguré que Peter estaba a salvo, regresé a Hades. Inmediatamente corrí hacia la oficina de Benjamín. No me importó tocar ni mucho menos saber si estaba disponible.

- Qué es lo que quieres? Que tengo que hacer? – le dije furiosa, mientras él se recostaba en la silla, detrás de su mesa

- Sé exactamente lo que quiero de ti – dijo, mirándome con deseo

- Dime. Quiero escucharlo – suspiró

- Creo que he logrado el mejor trato de mi vida – se levantó y se acercó a mí – tú quieres proteger a tu chico, que este a salvo. Lo único que yo quiero es a ti. Aunque nunca hayas sentido lo mismo que yo siento

- Ok…. – no sabía a dónde quería llegar, pero sin duda era algo totalmente fuera de lo normal

- Prometo no hacerle daño. Te prometo no interferir en tus proyecciones. Pero, quiero que me des algo a cambio

- Al grano! No me imagino que cosa tengo yo que quieres – dije, confundida

- Tal vez no estás pensando a fondo – sonrió – hay algo que quiero hace tiempo

- Dime de una vez lo que quieres – dije, impaciente

- Te estoy pidiendo que te entregues a mí – sus ojos brillaron con deseo – quiero que me entregues tu virginidad

- Qué? Quieres que ….. – sentí escalofríos – quieres que tenga sexo contigo?

- Eso suena tan antiguo. Prefiero que digas “hacer el amor”

- Tienes problemas mentales – fue todo lo que pude decir, incapaz de expresar mi repugnancia

- No es necesario que seas grosera. Hay un montón de chicas que quieren estar conmigo. Así que considérate privilegiada

- Te das cuenta de lo que estás pidiendo?

- Es sexo, la satisfacción de la carne. Ni que fuera tanta cosa

- Sí lo es! – chillé – se supone que debes tener sexo con la persona que amas, la persona en quién confías, la persona que esperas que algún día sea el padre de tus hijos

- Eso es verdad. El sexo puede tener consecuencias desastrosas como los niños, pero arreglaré todo para que nada de eso suceda. Estarás con un experto

- Me estás escuchando? Esto es como vender mi alma

- No seas ridícula. El propósito del sexo es el placer, no la procreación. Todo lo que tienes que hacer el relajarte y dejarme hacer lo que mejor sé. Recuerda, todo compromiso tiene un precio

- El propósito del sexo es el crear vida – lo corregí – al acostarme contigo, me estaré comprometiendo contigo, que confío en ti, que quiero crear vida contigo. Tú eres un mentiroso y un asesino. Nunca me entregaré a ti

- Hicimos un trato. Tú accediste a hacer todo lo que yo dijese. Si ahora te retractas entonces me aseguraré que Peter nunca más vea el sol

- Aléjate de él

- Ey – Benjamín me señaló con el dedo, acusador – no hagas un trato con el demonio si no puedes cumplirlo – negué con la cabeza. No podía creer lo que pedía – me imagino que Peter no significa tanto en tu vida, después de todo

- Siempre me imaginé que sería con él – murmuré

- Lo sé – dijo, fingiendo simpatía – normalmente aceptaría un trío, pero dadas las circunstancias, sería un poco raro – ni me molesté en responderle. Me sentía enferma y me daba vueltas el estómago. No podía perder a Peter, eso era peor que perder mi virginidad con Benjamín

- Está bien – dije, con lágrimas en los ojos – tú ganas. Soy tuya

- Bien. Has tomado la decisión correcta. Voy a mandar a Luna para que te ayude a alistarte

Cuando llegué a mi cuarto, Luna ya me esperaba con un vestido blanco. Me ayudó a ponérmelo, junto con unos aretes blancos y un collar del mismo color. Aunque ella intentaba levantarme el ánimo, era bastante difícil hacerlo; qué pensaría Peter de mí, si algún día se enterase de lo que estaba a punto de hacer?

- No tengo opción – le dije a Pedro, cuando apareció en el cuarto, preguntando si eran ciertos los rumores

- Lo sé, Mar. Sé que las cosas están bastante complicadas ahora….pero, nunca te he admiro tanto como ahora

- No hay mucho que admirar – le dije con pesar

- Puede que ahora no lo veas – insistió Pedro – pero eres realmente muy fuerte. Cuando Benjamín te trajo, todos apostaban que durarías un día. Pero eres mucho más fuerte de lo que aparentas. Después de todo lo que has visto, todo lo que te han hecho, aún tienes fe

- Pero, estoy dejando que Benjamín gane. Le estoy dando lo que él quiere

- Realmente no. Tú estás dándole algo especial y él sabe que lo estás haciendo por amor. Lo odias a él con toda tu alma y le darás lo más preciado que tienes para proteger a alguien que amas. Eso nunca se supera

- Gracias, Pedro – enredé mis brazos en su cuello y enterré mi cabeza en su pecho – nunca lo pensé de esa manera

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Vie Dic 30, 2011 6:36 pm

Capítulo Veintidós: La espada de Miguel


Me encontré con Benjamín en el lobby del hotel. Estaba usando su típico traje negro. Al tiempo que subía a la limosina que me esperaba afuera, Luna y Pedro se despidieron de mí con la mano. El carro se detuvo al final de un túnel en lo que parecía una cueva. Salí del auto e inmediatamente Benjamín me siguió.

- Esta es tu idea de una salida romántica? – pregunté, dudosa – por qué mejor no elegiste un armario?

- Solo espera – sonrió – todavía no lo has visto. Vamos? – me extendió su brazo y me llevó hacia unas escaleras que nos condujeron a las afueras. Todo estaba perfectamente arreglado y no puedo negar que era hermoso

- Tú organizaste todo esto?

- Sí. Quiero darte una noche que jamás olvides

Había una alfombra de color del océano; pétalos de rosas y velas estaban por todo el lugar. Al costado había un lago que junto con la luz de las velas, formaban imágenes; en el medio del mismo había rocas que conducían a un pedestal donde yacía la estatua de un ángel. Al medio de la alfombra una cama de oro y almohadas blancas, además de espejos por todas partes. Benjamín se puso delante de mí y me miró con deseo y hambre. Yo no sentía más que horror; yo estaba esperando a que la ayuda llegara…si es que lo hacía. Mis hermanos y Peter, para este entonces, ya debían de estar en la estación de tren, en busca del portal.

Esperé. Benjamín acarició con sus dedos mis brazos, donde la tira del vestido dejó mi hombro descubierto. Posó sus labios sobre mi hombro al tiempo que iba subiendo hacia mi cuello. Sus brazos se posaron en mi cintura, acercando mi cuerpo a suyo; cuando sus labios chocaron con los míos, su beso fue urgente, lleno de deseo. Intenté no pensar en la forma en que Peter me besaba – suave y lentamente. Sentí la lengua de Benjamín forzando mis labios a separarse y presionando los mismos. Su respiración era apresurada y sofocante; sus manos estaban ansiosas, recorriendo mi cuerpo hasta que llegaron al cierre del vestido, dejándolo caer. Antes que me diera cuenta, estaba expuesta ante él, con tan solo la ropa interior.

Se detuvo unos instantes y me miró a los ojos antes de recostarme en la cama. Empezó a besar de nuevo mis labios y después mi cuello, para seguir bajando por mis pechos y mi estómago. Sentía mi corazón latir desaforado, pero no por el placer, sino por la ansiedad de que alguien viniese a rescatarme. Benjamín levantó su rostro, sonrió y sostuvo uno de mis dedos antes de lamerlo con su boca.

- Finalmente, estás disfrutando? – me preguntó

- Podemos simplemente terminar con esto? – dije como pude

- Podemos hacerlo como tú quieras – se quitó la camisa, dejando su pecho desnudo. Se acercó de nuevo a mi cuerpo, rozando su boca en mi oído – esto es solo el principio – susurró, al tiempo que recorría mi cuerpo con su lengua – crees que esto es intenso? Solo espera, voy a hacerte gozar. Vas a sentir que vas a explotar

- Estoy nerviosa – susurré – nunca he hecho algo así antes – intenté sonar inocente, tenía que safarme de él

- Eso es porque has estado con un principiante. No te preocupes, voy a cuidarte – no sabía qué más hacer para evitarlo. No había señales ni de mis hermanos ni de Peter. Ya era muy tarde, no había nada más que hacer. Me recosté y cerré mis ojos, aceptando el destino

- Estoy lista – dije

- Yo he estado listo por mucho tiempo

Cuando empecé a sentir que sus manos se dirigían a mi brasier, escuché un sonido fuerte, como un gruñido. El sonido hizo eco en las paredes, logrando que Benjamín se alarme y se sienta. Yo hice lo mismo, creyendo saber lo que era. Benjamín empezó a lanzar insultos antes que la pared explote y detrás del humo y de las rocas, aparezca un auto bastante conocido para mí. El carro de Peter estaba ahí y no pude hacer más que sonreír.

- Peter? – susurré

Al principio hubo un silencio, pero unos segundos después, la puerta del piloto se abrió y Peter salió. Estaba tal como lo recordaba: alto y musculoso, con sus ojos verdes que ahora eran grises. Detrás de él, aparecieron mis hermanos, que se veían como estatuas de oro; sus rostros eran imposibles de leer, pero se notaba que estaban preparados para la batalla, con sus alas resplandeciendo. Cande no estaba y supuse que a ella la habían dejado en casa, no podía correr el riesgo que algo le pase. En la mano de Gas, noté una espada y supe que era la del Ángel Miguel.

Cuando Peter me miró a los ojos su expresión se tornó aliviada. Se acercó para alcanzarme pero se detuvo cuando me vio casi desnuda. Sus ojos pasearon por la cama, las flores y las sábanas revueltas. Me volvió a mirar y noté la decepción en su rostro, como si alguien lo hubiese despertado de un sueño. Al principio se lo notaba confundido, después molesto hasta que ya no pude leer su expresión, como si su mente estuviera en blanco.

- No! – gritó Benjamín y me abrazó, secuestrándome entre su cuerpo

- Saca tus sucias manos de encima! – gruñó Peter. Quiso correr hacia nosotros, pero mis hermanos lo detuvieron

- Realmente creías que nos vencerías? – dijo Gas

- No deberían estar aquí – dijo Benjamín – cómo entraron?

- La espada de Miguel – dijo Gas, mostrándola – nunca lo entenderás, pero nosotros cuidamos de los nuestros

- Ella es mía – dijo Benjamín al tiempo que presionaba su mano en mi hombro – no pueden quitármela

- Tú mentiste y engañaste – dijo Gas – ella es nuestra y hemos venido a reclamarla. Déjala antes que te obliguemos – Benjamín me cogió del cuello, aplastándolo. Mis pies estaban separados del suelo, empecé a golpear con los mismos, en busca de aire

- Puedo romperle el cuello en un instante – advirtió Benjamín

- A la mierda con esto – gritó Peter

Antes que alguien reaccione, Peter corrió hacia Benjamín y le lanzó un puño en su hombro derecho, como si estuviera en un campo de juego. Benjamín, tomado por sorpresa, me soltó y yo caí en la cama, buscando aire. Ambos cayeron al agua, peleándose e intentado hacerse daño. Hasta que Benjamín sostuvo a Peter de su camisa y lo lanzó hacia la cama, a mi lado. Cadenas que yacían en la cama, fueron atadas a nuestras extremidades. Benjamín se acercó a la cama y le tiró un golpe en el ojo izquierdo, después en su mentón, antes de que la sangre corriera por su rostro. Empecé a gritar y a intentar liberarme para ayudarlo. Hasta que, las cadenas se soltaron y una fuerza lanzó a Benjamín hacia las rocas del lago; Peter se recostó exhausto.

- Lo siento – me dijo – siento que esto haya pasado. Juré siempre protegerte y te decepcioné – lo miré a los ojos unos segundos antes de lanzarme a su cuerpo y enterrar mis brazos en su cuello y mi cara en su pecho

- Estás aquí – susurré – realmente estás aquí. Dios, te he extrañado mucho

Nos quedamos unos minutos así hasta que nos sentamos y vimos a mis hermanos enfrentándose a Benjamín. Sus ojos estaban más celestes que nunca, furiosos y su nariz estaba sangrando. Rochi y Gas intentaban convencerlo que se rinda, pero él no daba su brazo a torcer.

- Somos cuatro de nosotros y te venceremos, Benjamín

- Incluyendo un humano y un ángel tan fácil de vencer que estaba a punto de rendirse ante un demonio

- No hables así de ella – dijo Peter, escrutándolo con la mirada

- Qué? No puedes soportar la idea que tu pequeña enamorada estaba a punto de entregarse a otro hombre?

- Eso no es verdad – dijo Peter, negando con la cabeza

- Pregúntale – Peter me miró

- Lali? – no sabía cómo decirle lo que había pasado

- Creo que su silencio dice todo – dijo Benjamín, totalmente orgulloso de sí mismo

- Así que es verdad

- No entiendes – dije – lo estaba haciendo por ti

- Por mí? – Benjamín empezó a aplaudir, divertido

- Este no es momento para la escena romántica

- Hice un trato – dije, aguantando las lágrimas – si me acostaba con él, él no te haría daño

- Realmente eres una basura – escupió Gas – no culpes a Lali, Peter. Ella no sabía que tú estabas mintiendo

- Me mentiste? – chillé – estaba a punto de entregarme a ti y me estuviste mintiendo todo el tiempo!

- Claro que sí. Nunca confíes en un demonio, querida. Todos ustedes deberían saber eso

- Huevón de mierda! – gritó Peter

- Ay, auch. Me dolió – dijo Benjamín, con sarcasmo

- Esto se acabó – gritó Gas

Y, con eso, Gas se elevó e incrustó la espada de Miguel en el corazón – si es que tenía uno – de Benjamín. Este empezó a gritar al tiempo que se retorcía en el suelo y sangre brotaba de su boca. Peter pasó su brazo por mis hombros, estrechándome contra su cuerpo. Benjamín empezó a desvanecerse poco a poco, hasta que solo quedó una sombra negra que en unos segundos se evaporó.

- Se acabó – susurré, necesitando decir las palabras en alto para creerlo. Mis hermanos se acercaron a nosotros y nos dimos un abrazo grupal – gracias por venir por mí

- Somos una familia – dijo Gas, como si esa explicación fuera suficiente. Busqué a Peter y puse mis manos en su rostro. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y cuando acarició mi mejilla, me di cuenta que yo también estaba llorando en silencio

- Te amo –palabras simples pero enormes

- Yo también te amo, Lali. Más de lo que te imaginas

- Necesitamos movernos rápido – dijo Gas, al tiempo que se acercaba al carro – el portal no se quedará abierto por mucho tiempo

- Espera. Qué hay de Luna y Pedro

- Quiénes? – preguntó Rochi, confundida

- Mis amigos, ellos me cuidaron mientras estuve aquí. No puedo dejarlos

- Lo siento, Lali – me dijo Rochi, con pena – no hay nada que podamos hacer por ellos

- No es justo – chillé – todos merecen una segunda oportunidad

- Los demonios están viniendo – Gas tomó mi mano – ellos saben que estamos aquí y el portal está empezando a cerrarse. Debemos irnos o si no nos quedaremos atrapados

Asentí en silencio y los seguí, sintiendo las lágrimas correr por mis mejillas. Gas se puso al volante, Rochi al costado y, Peter y yo, en el asiento de atrás. Apoyé mi cabeza en el hombro de Peter, sintiendo el alivio y las ganas de descansar.

- Adiós, Benjamín – susurré. Lo recordaría por el resto de mi existencia, pero nunca más me haría daño

Enterré mi cabeza en el pecho de Peter. Él besó mi cabeza y su brazo protector, me sostuvo de la cintura, aferrándome a su cuerpo. Volvía a mi vida, a la vida que tanto había extrañado. Pero, ahí en los brazos de Peter, ya estaba en casa.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Vie Dic 30, 2011 6:41 pm

Capítulo Veintitrés: Epílogo


Finalmente, la graduación. Todavía faltaban unos cuantos meses para la universidad y todos esperaban ansiosos las vacaciones de verano. Peter había recibido ofertas de varias universidades, en especial las que tenían importantes equipos de futbol. A pesar que la graduación no tenía la misma importancia para mí, no podía evitar sentirme parte de la excitación de todos. En el auditorio, los invitados y padres ya estaban tomando asiento y se abanicaban con los folletos; mientras tanto, nosotros esperábamos afuera, mientras algunos se arreglaban el birrete o el cabello.

- Dios, es tan triste! – gritó Cande al tiempo que me abrazaba – me he pasado los últimos años quejándome de este lugar y ahora no me quiero ir

- Ay, Cande, todo te irá muy bien – dije – faltan siglos todavía para la universidad

- Pero he pasado trece años de mi vida en este colegio. Es raro pensar que nunca más voy a volver. Conozco a todo el mundo en esta ciudad, es mi casa

- Y siempre lo será. La universidad será una aventura apasionante, pero Venus Cove estará aquí cuando regreses

- Pero estaré tan lejos! – se quejó

- Cande – reí mientras la abrazaba – te vas a Alabama. Está cerquísima! – Cande rió

- Supongo que sí. Gracias Lali – noté que alguien ponía una mano en mi cintura. Era Peter

- Puedo hablar contigo? – me susurró en el oído

- Sí. Qué pasó? – pregunté – estás nervioso?

- No

- Ya tienes listo el discurso? - es que él daría el discurso representando a toda la promoción

- No nos vamos a quedar

- Qué? Por qué no?

- Porque esto ya no significa nada para mí

- De qué estás hablando Peter? No quieres graduarte?

- Me graduaré tanto si me quedo a la ceremonia como si no me quedo

- Y, el discurso?

- Ya me encargué de eso. Agus me va a sustituir

- Tus padres nunca te lo perdonarán. Por qué no te quieres quedar? Te encuentras bien?

- Sí, La

- Entonces?

- Hay una cosa mucho más importante que quiero hacer

- Qué puede ser más importante que la ceremonia de graduación?

- Si vienes conmigo lo averiguarás

- No, hasta que me digas a dónde vamos

- Confías en mí?

- Por supuesto que sí – asentí – pero, nunca has hecho algo así….algo tan….atrevido

- Bueno…yo diría…nunca tan serio como ahora

La banda de músicos empezó a tocar y los estudiantes empezaron a caminar hacia el auditorio. Vi que Cande me buscaba con la mirada, habíamos quedado en sentarnos juntas. Peter me miraba, ansioso. Asentí en señal de que aceptaba su propuesta. Caminamos hacia un árbol, aquel que nos había acobijado por tanto tiempo; donde pásamos la mayoría de las tardes, recostados y conversando sobre cualquier banalidad.

- Ahora sí. Por qué quieres escaparte de la graduación? – le pregunté curiosa

Peter se quitó el birrete y la toga y lo lanzó todo al jardín. Debajo llevaba una camisa blanca, corbata y unos pantalones de vestir. Peter me miró sonriendo, bajó su cabeza y besó mi mano.

- He estado pensando en nosotros

- Bien o mal?

- Bien, por supuesto

- En qué has pensado?

- Quiero que nos aseguremos que nada se interponga entre nosotros nunca más

- Peter, de qué estás hablando? Tienes que relajarte. Ahora estamos juntos; he regresado. Benjamín, no nos molestará en mucho tiempo

- Si no es él, será otra cosa. No es forma de vivir, Lali. Siempre con desconfianza, preguntándonos cuánto tiempo nos queda

- Entonces, concentrémonos en lo que tenemos aquí y ahora

- No puedo. Quiero que esto dura para siempre

- No podemos esperar eso, ya lo sabes

- Yo creo que sí – sus ojos brillaron. Peter se arrodilló en el suelo y me cogió de ambas manos. Mi corazón empezó a latir desbocado – Lali, no tengo duda de que nos pertenecemos el uno al otro, pero pasar el resto de mi vida contigo sería maravilloso y un compromiso que me gustaría mantener – sonrió ampliamente – La, quieres casarte conmigo?

No supe qué decir. Miles de pensamientos rondaban por mi cabeza; jamás me esperé esto. Pensaba: Peter, te has vuelto loco? Has perdido la cabeza? No tienes ni diecinueve años y no estás en posición de casarte. No te parece que tenemos que pensarlo bien? Cómo se lo van a tomar mis hermanos? Tus padres? Pero, solo fui capaz de pronunciar la respuesta menos racional de todas:

- Sí

Rió satisfecho y me cargó en brazos antes de correr hacia las puertas del colegio. Me depositó suavemente en el asiento del piloto de su auto y arrancamos rumbo a la ciudad.

- Tenemos que ir a celebrarlo – dijo, emocionado

Al cabo de unos minutos, nos detuvimos en “Amorcitos”. El café estaba casi vacío.

- Peter – dije, insegura. Tenía que asegurarme que había tomado la decisión correcta

- Lali. No puedes cambiar de opinión tan pronto

- No, claro que no. Pero, tengo que decirte una cosa

- Cuál?

- Tienes que pensar en tu futuro

- Ya lo hice. Y, está en frente de mí

- Y, qué dirán tus padres?

- No sé qué pensarán. No pienso preguntárselos. Esto es lo correcto. Lo he pensando mucho tiempo; es lo que quiero y sé que tú también. Si las circunstancias fueran normales, podríamos hacerlo de otra manera; pero no lo son y esta es la única forma de proteger lo que es nuestro

- Y, si esto empeora las cosas?

- No importa, porque nos enfrentaremos a esto juntos

- Has pensando en cómo lo haremos?

- Me he ocupado de todo, La. El padre Mel nos ayudará; de hecho, nos está esperando en la capilla

- Ahorita? No deberíamos decírselo a alguien primero?

- Lo único que conseguiremos es que quieran convencernos que no lo hagamos. Después se los diremos a todos y celebraremos

- Suena todo tan fácil

- Porque lo es – sostuvo mi mano entre la suya y nos sentamos a la mesa – por nosotros - alzó un vaso vacío que yacía en la mesa – que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre – intenté sonreír, pero estaba demasiado preocupada. No quería que Peter sufra de nuevo si es que algo pasaba de nuevo – puedes echarte para atrás – me dijo, leyendo mis pensamientos – lo entenderé – lo pensé unos segundos, pero cuando Peter entrelazó nuestros dedos, supe exactamente lo que quería

- No pienso hacerlo. Estoy ansiosa por ser Mariana Lanzani – sonrió, pero unos segundos después dio una palmada en la mesa, totalmente frustrado – qué pasó? Qué dije?

- Me olvidé el anillo! Maldita sea!

- Nos ocuparemos de eso después – dije, tranquilizándolo

- No. Espera – dijo, con una sonrisa. Metió una mano en uno de los bolsillos del pantalón y sacó una cajita azul cerrada. Sonrió de lado, esa sonrisa tan característica de él – ábrela – dijo, con gesto pícaro

Intenté no gritar mientras lo hacía. Dentro había un anillo con un diamante cortado en forma de rosa, tan perfecto que me quedé sin respiración. En cuanto lo vi, supe que era mi anillo y que nunca más me separaría de él.

- Es perfecto para ti – susurró Peter

- Es hermoso – dije, admirada – de dónde salió?

- Mi abuela me lo dejó en su testamento y nunca tuve la oportunidad de usarlo, hasta ahora – me miró a los ojos y supe que mi vida estaba junto a él, para siempre

Pero, mientras Peter hablaba, la tierra empezó a temblar a nuestros pies, como si el Cielo se rebelara. El anillo resbaló de la mesa y rebotó en el suelo.

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MensajeTema: Re: Hades (Continuación de Halo)   Vie Dic 30, 2011 7:10 pm

Mais!!!!! te digo que me he puesto al dia con la nove y me la terminas en un dia?????
jajaaj me encanto que subieras esta adaptacion, ya la tenia leida pero me encanto imaginarme a Lali y a Peter mientras la leia...pena que falta la tercera parte Sad.
Muchos besos guapa, espero que te pases por la mia y dejes algun coment...
Hace mucho que no hablamos jajaja.
Un abrazo grande, te espero en la proxima!!
Ione
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Hades (Continuación de Halo)
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