Escribiendo Hojas En Un Libro

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 .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)

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Carlita
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MensajeTema: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 4:59 am

Prologo.

-Te amo

Le dijo en un susurro mientras la miraba dormir, su pelo de color negro violáceo se encontraba esparcido por toda la almohada y una fina sabana blanca cubría apenas sus senos y su entrepierna dejando libres las piernas largas y esbeltas de la muchacha.

Lentamente se arrodillo sobre la cama y se acerco lo bastante hasta darle un beso en la frente, se quedo unos instante apoyando su mentón sobre la frente de ella recordando todos los momentos que habían pasado juntos.

-Vamos Peter tienes que ser fuerte…

Se decía a si mismo una vez que logro separarse y dirigirse a la puerta de la habitación, estaba con un pie fuera de la misma cuando volvió a girarse hacia ella para grabarse eternamente aquellos rasgos que lo enamoraron de pequeño, recordar su risa la cual alegraba sus días, recordar su llanto el cual él fue el causante mucha veces de provocarlos, recordar como se aferraba a su pecho pidiéndole amor y recordar como un verano fue de él.

El sol se colaba entre las cortinas de la habitación lo que la obligo abrir los ojos pero segada por los rayos giro sobre si mientras buscaba con su mano el calor de otro cuerpo humano.

-¿Juan Pedro?

Pregunto al no sentirlo a su lado, al instante volvió a voltearse y sentándose en la cama aferrada a la sabana volvió a llamarlo.

-¿Juan pedro estas aquí?

Pero solo el silencio fue la respuesta que recibió, rápidamente se despojo de la sabana y caminando hasta acercarse a una camisa que había tirada en el piso de la habitación, la tomo entre sus manos y nerviosa se la coloco.

No podía ser, no podía haberse ido y dejarla sola en aquel departamento, él sabia que jamás se lo perdonaría menos luego de la noche que habían pasado juntos.

Una media sonrisa se le formo en el rostro al recordar la noche anterior donde se habían amado desde el atardecer sin cesar, a veces apasionadamente otras despacio disfrutando del momento, por momentos lo perverso los invadían y hacían cosas que nadie jamás se imaginaria que se podría hacer, hasta que se descubrieron viendo el amanecer en el balcón tapados solamente por una manta y hablando de lo que fue de sus vidas todo el tiempo que estuvieron separados.

Y ahora se encontraba parada en medio de aquel departamento sola sin saber que hacer ni que decir, las lagrimas invadieron sus ojos quemando a sus pestañas pero no iba a permitir largar una lagrima mas por el, no lo iba a permitir.

-Vamos Lali llamemos a un taxi y volvamos a nuestra vida, donde Juan Pedro Lanzani esta eliminado completamente de ella.

Tomando aire reunió las fuerzas necesarias para ordenarles a sus piernas que caminaran hasta la barra americana donde se encontraba el teléfono.

-¿Qué es esto?-se pregunto al ver junto al aparato una nota doblada.

Sus dedos comenzaron a temblar mientras tomaba el papel entre sus manos y reconocía perfectamente la letra que había escrito su apodo Petisa mía, en su rostro se le formo una mueca al leer eso porque sabía perfectamente que Lanzani sería el único de escribirle eso sabiendo que odia que la llamen así.

-Vamos Mariana acaba con todo esto de una vez… -se animo diciéndose a ella misma mientras desplegaba el pedazo de papel.

"Cariño si estas leyendo este trozo de papel es porque yo ya me he ido y tu te encuentras sola en aquel departamento.

Se que me estas odiando por haberte dejado sola, lo se y lo merezco pero no podía quedarme contigo, aunque por dentro moría de ganas de quitarme la ropa y meterme entre las sabanas y abrazarme junto a ti para siempre.

No te imaginas como me cuesta estar empacando en estos momentos mis maletas para volver a la vida de ricos que odio llevar, pero me falta poco, tu sabes todo lo que luche para cumplir mi sueño de ser alguien en el mundo y no solo un adolescente mas en un pueblo alejado de las grandes oportunidades.

¡No! No me grites, no me reprendas por lo que acabo de decir, porque estoy mas que orgulloso de ti y de todo lo que has logrado sola en el pueblo y lo lograste porque eres demasiado bella e inteligente, además de testaruda y peleadora, Hem apenas caprichosa. Yo se que en este momento estas riendo como yo porque ambos sabemos que es verdad eso, como sabemos que yo soy inconformista, peleador, testarudo y sobre todas las cosas caprichoso a lo que no puedo tener y por eso me empeño en volver a ese barrio, a esa universidad y demostrarle al mundo que la gente de pueblo podemos contra todos.

Y te juro que apenas termine todo vuelvo por ti, para estar contigo, para amarte, para cuidarte, besarte y protegerte y porque no casarme contigo.

Mariana Esposito ¿se casaría con este idiota que la esta dejando ir por una idea que esta metida en su mente desde siempre?

No lo respondas ahora, piénsalo y cuando estés segura de la respuesta ingresa a mi habitación (como siempre lo has hecho sin que nadie se entere) y busca en el cajón de la mesita de luz un cofre donde hay algo guardado para ti, y yo me comunicare contigo en ese momento porque lo sentiré vivo en mi corazón.

Pero si las cosas no salen como sueño y te enamoras antes de otro, te dejo libre amor mío para que conozcas la felicidad plena, para que sepas que se siente levantarse todo los días y ver a la persona que amas, para que sepas sentir la felicidad de ser madre.

Ya no me quedan palabras para decirte todo lo que te sueño, lo que te deseo y te quiero.

Solo me falta contarte una novedad, ¿recuerdas cuando me preguntaste que estación era mi favorita y yo te respondí que ninguna? Bueno ahora si tengo una estación del año favorita y ella es el verano, ¿sabes que por que?

Porque TU FUISTE MIA UN VERANO.

J.P.L

PD: Te amo Petisita mía”


-Peter-dijo en un susurro ella mientras corría a cambiarse y salir del departamento.

No tardo ni media hora en llegar a su casa y colarse por el patio trasero y trepar el árbol que la separaba de la habitación de él.

Tras luego de haber echo un poco de esfuerzo logro entrar en la habitación, la cual se encontraba igual que la ultima vez que había entrado de la misma forma, tres años atrás cuando Nicolás había partido por primera vez, su olor todavía seguía vigente en el lugar lo podía sentir.

-¡El cajón!

Se recordó al verse descubierta entre los recuerdos, dejo la carta sobre la cama y se estiro lo suficiente para tomar la caja de terciopelo rosa donde adentro se encontraba un anillo de oro con un diamante con forma de pera rojo con piedritas blancas que lo decoraban alrededor.

Abrió su boca ante tal sorpresa y sin haber tenido tiempo de reaccionar, su móvil comenzó a sonar, torpemente lo alcanzo intentando que el sonido no creciera lo suficiente para que no lo escucharan los padres de él.

-¿Bueno?-dijo en un tono apenas audible mientras todavía admiraba el anillo que estaba dentro de la caja.

-¿Todavía sorprendida por el anillo futura señora Lanzani?

-¿Tu que piensas?-le dijo ella mientras se dejaba caer sobre el reconfortante colchón.

-Que te amo como un desquiciado eso pienso ¿Y tu que piensas?

-Que agradezco haber sido tuya ese verano.

Esta nove la deben conocer ¿no? jaja
Para las que no la leyeron, aqui se las presento y la ire subiendo de a poco.
Gracias.
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 1:49 pm

Capitulo uno.

Elevaste tu mirada hacia lo que dejabas atrás, "Fisherton", era el nombre del barrio privado donde me radicaba, a lo largo de la cuadra había casas enormes con patios cuidadosamente decorados con dueños extremadamente fríos, a los cuales lo único que les importaba era mantener su estatus social, solteros empedernidos y solteras capases de hacer cualquier cosa con tener plata dentro de sus escotes.

Y viendo una vez más lo que estaba a punto de dejar, me volviste a convencer que no extrañaría a nada ni a nadie.

Me colocaste las gafas y así bloquear el brillo del Sol sobre mi mirada, desconecte la alarma del auto deportivo y me subí en el para partir hacía mi destino.

-Aquí vamos Peter…-dije luego de haber encendido el estéreo y haber marcado el contorno de las llantas en el asfalto para perderme en la carretera.

Durante un par de horas ella sería mi única amiga, la carretera llena de asfalto y tierra, con el sol resplandeciente y la música a todo volumen volvía a mi antigua vida, mejor dicho a mi verdadera vida.

Atrás quedaba un invierno de vida fácil y monótona y por delante de la carretera ochenta y seis, me esperaba un verano bastante agitado y nada monótono.

-A eso ponle la firma Lanzani… una verdadera causa por la cual sonreír y sentirme vivo de nuevo.

-.♥.-

-¡Mamá llegamos!-anuncie mientras ingresaba a la cocina que pertenecía a la casa de mis padres.

-Hola hija, ¿Cómo fue el día?

-Normal, hoy tuve la última clase de Derecho Penal por fin y con eso finalice las clases en la universidad y luego pase a buscar al diablillo de tu nieto Manuel…

-¡Que bueno que hallas acabado con la universidad!-expreso mi madre mientras depositaba sobre la mesa dos tasas de café para que tomáramos.

Rápidamente tome la tasa, que en el centro tenía inscripto el nombre de Lali como me llamaban desde pequeña, entre mis manos para dirigirla a mis labios y así poder ingerir una dosis de cafeína que tanto necesitaba.

-No te imaginas cuanto necesitaba tomar un poco de café…-comente luego de sentir el líquido calientes recorrer mi garganta.

Lucrecia, mi madre, solo río y al segundo comenzó a contarme las últimas noticias del pueblo, con una sonrisa en mi rostro escuchaba atentamente el primer cotilleo: la hija de la vecina había sido vista a losa besuqueos con el hijo del ferretero del pueblo.

Arroyo Seco no era un pueblo demasiado grande que digamos, aproximadamente viviríamos trecientos habitantes escasamente ya que no tenía los medios necesarios para progresar como uno siempre soñó, pocos son los jóvenes que decidieron estudiar alguna carrera dictada por la universidad pública, entre ellos me encontraba yo, Mariana Esposito, muchos otros son parejitas que se vieron obligadas a quedarse en el pueblo por los descuidos que sufrían en medio de la alocada adolescencia y de esa forma cambiado todos sus planes, luego se encuentran las familias que prefieren siempre la tranquilidad y seguridad que te brinda un pueblo para vivir y por último están las personas mayores que vivieron toda su vida en ese lugar, y que por tantos recuerdos que son acompañados por valores sentimentales no se irían de esas tierras por ningún motivo.

Mientras charlaba animadamente con Lucre, como llamaba cariñosamente a mi madre de todos aquellos cotilleos, la puerta del patio trasero que justamente daba a la cocina se abría para darle paso a un hombre de unos cuarenta y cinco años, alto y casi pelado, él cual era mi padre Rogelio Esposito junto a mi sobrino mayor Mariano Espinoza y detrás de ellos los seguía quien era mi hermana del alma, mi mejor amiga Candela Vetrano.

-¿Cómo están las mujeres mas hermosas del planeta?-pregunto luego de darle un calido beso a la mujer que hacía mas de veinticinco años lo recibía con una sonrisa en el rostro.

Amo ver a mis padres juntos, luego de estar veinticinco años de casados y con tres hijos mayores, de la cuál yo soy la mas pequeña, siento una paz enorme al ver como se siguen amando como el primer día y en lo mas profundo de mi alma sueño tener una vida así.

-Bien Pa, acá tu mujer contándome las últimas noticias.

-Hay Doña Lucre nunca va a cambiar…-le dijo en son de broma Cande, como es conocida en el pueblo.

Ella es la única persona, exceptuando mis padres, que me conoce a la perfección. Ser amigas de pequeñas lo dice todo, Candela fue la primera nena que se me acerco el primer día de guardería cuando yo me encontraba echa un ovillo en esquina llorando porque extrañaba a mi mamá y desde ese momento nunca más nos separaron. La primaria fue testigo de todas las travesuras vividas, Candela fue mí cómplice el día que había querido esconderle todos los útiles a los varones de nuestro curso. Yo le hice compañía toda una mañana en la dirección el día que a Candela la acusaron de golpear a una nena porque simplemente esa chica había insultado a su mejor amiga, ósea a mí.

Luego llego la secundaria y ahí fue Candela la que me hizo compañía media mañana en la puerta de la dirección el primer día de clases, porque yo defensora de mis pensamientos, había discutido con un profesor sobre política, no me importo mojarme todo un día de lluvia cuando la flaquita me pidió que le haga la segunda acompañándola a ver a un chico que resulto ser su primer amor, tampoco me importo quedarme hasta tarde consolándola cuando ese primer amor se acabo.

A Candela no le importo el día que la llame a primer hora del día contándole que mi primer período me había llegado y que ahora juntas íbamos a sufrir los dolores menstruales, la cosa no fue distinta cuando Cande apareció en medio de la madrugada en mí habitación entre lágrimas con la primicia de que había tenido su primera vez. Y todos esos años de secundaria estaban impresos con miles de recuerdos, como es el último día de clase cuando en medio de tanta felicidad y festejo yo le contaba a mi flaquita, a mi hermana del alma que me había hecho mujer con mi primer novio y horas después me encontraba entre los brazos de mi hermana del alma, mi mejor amiga llorando porque mi primer novio me había abandonado. Así era nuestra amistad, transparente, real y puramente sentimental.

-Hem, Petisita-dijo para tener mi atención y es que es la única que puede llamarme por ese apodo, Petisa, sabiendo lo que significa para mí-Vamos a tu habitación, tengo que hablar algo con vos ¿Si?

Yo solamente asentí a la vez que tomaba el último sorbo de café y bajaba al pequeño de mi sobrino de mi regazo, camine hasta acercarse a ella y poder preguntarle…

-¿Sucede algo?-al ver el comportamiento raro de mi amiga, ella no me respondió solo me tomo del brazo subiendo de dos en dos los escalones.

-Suceder algo no sucede-me dijo confundiéndome mas-Solo que es algo que capas no quieras presenciar
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 2:21 pm

Capitulo tres.

De un momento a otro sentí como mi corazón comenzaba a acelerarse y los nervios fluían por mis venas provocando que moviera las piernas sin descanso, alterando la paciencia de mi padre.

-¿La familia de Pato?-hermano un año mayor que ella, amigo de todos nosotros.

-Si hijo…-me respondió luego se sentó a mi lado…-Igual no te quiero obligar a que vallas-acarició protectoramente uno de mis brazos-Si no quieres ir dímelo y yo manejo la situación con tu madre.

-¡Si que sos un groso viejo!-le dije luego de pasarle un brazo por su cuello-Pero quédate tranquilo que a esa cena voy a ir, no voy a perder oportunidad de comenzar a ver a mis viejos amigos.

Mi padre me sonrío mientras me despeinaba como cuando era un pendejo y le acababa de contar alguna de mis pirateadas luego de una noche de pura fiesta. Ví como se levanto de mi lado y volvió a acercarse a la puerta por donde había ingresado, segundos antes de que desapareciera de mi vista le pregunte a que hora tenía que estar listo.

-A las ocho por favor…-recibí como respuesta y luego si desapareció por donde entro.

Tape mi rostro con mis manos y dejándome en claro que no pensaría en esa cena hasta que llegue el momento comencé a desvestirme dejando un camino de ropa hasta perderme dentro del baño, necesitaba una ducha relajante con urgencia.

-.♥.-

…“Y de esa manera señor decano dejó a su disposición mi postulación para ser presidenta del cuerpo estudiantil el año que entra. Muchas gracias”.

“Su mensaje ya ha sido enviado”, suspirando aliviada apoye mi espalda sobre el respaldo de la silla y luego de unos segundos de retomar mi cordura me dedique a cerrar todo y apagar la maquina que hacía como una hora me tenía prendida.

Mira que el reloj marcaba ya casi mitad de la tarde, así que me tire porras y fui directo hacia la habitación de mi madre a la cual le tenía que informar mis planes para esta noche, si bien ya tengo veintiuno años al vivir bajo su techo todavía tengo que respetar las reglas que nos imponen desde pequeños. Una de ellas era informar si teníamos planes para salir o no.

Hice tres pasos y ya me encontraba delante de su habitación, note que la puerta estaba abierta y escuche una pequeña risita acompañada de muchos suspiro, asome el rostro y una sonrisa enternecida deje que se me formara, me apoye en el marco de la puerta dedicándome unos minutos para observar una imagen que vale muchísimo para mí, la de abuela y nieto juntos.

-Vamos peque déjate cambiar…-escuchaba como pedía en suplicas Lucre, mi madre.

Mi sobrinito de apenas un añito, hijo de mi hermana Gimena. (Léase: Gimena es mi hermana mayor, tiene casi treinta años y consigo un marido y tres hijos, Mariano de doce, Manuel de cuatro y Matías de un año. Gracias a ellos éramos un familión, luego le sigue mi hermana Ana Laura de veintiséis años, de novia desde los quince años pero todavía no esta lista para el compromiso y menos para ser madre, el siguiente es Patricio, un año mayor que yo, ósea veintidós años, amante del parche y la pata de palo, todavía no hay nadie que hizo que dejara ese oficio pero yo creo que algún día le va a llegar) entre balbuceos le impedía a mi madre que lo cambiara causando los miles de suspiros de mi madre.

Luego de cinco minutos de ver como mi madre corría persiguiendo al pequeño Martu, como lo apode yo, que gateaba con su colita al aire por toda la enorme cama me digne a dar unos golpecitos en la puerta haciendo notar mi presencia.

-Adelante…-y no miro de quien se trataba ya que estaba recostada sobre la cama con los ojos cerrados, pobre ya no estaba para esos trotes.

-Permiso mami…-dije entrando en la habitación-¿Estas bien?-le pregunte con una sonrisa divertida en el rostro.

Ella simplemente suspira y me tira un almohadón como reto por querer divertirme con su poca paciencia, luego de unos segundos se acomodo en la cama y con una mirada de molestia dirigida a mi sobrino me dijo.

-El mocoso de Matías que no me deja cambiarlo

No pude evitar reír porque el peque al escuchar que lo nombraban se paro sobre el colchón y comenzó a dar brincos, mire a mi madre de reojo y estaba igual que yo mordiéndonos nuestros labios inferiores al ver lo tierno e inocente que era ese mocoso, como lo llamaba mi madre.

Me limpie la baba como hago cada vez que estoy con alguno de mis sobrinos y me acerque al borde de la cama para tomar sus manitos y jugar unos instantes.

-Déjame y lo cambio yo-le dije a la vez que tomaba al pequeño y lo acostaba en su cambia bebe.

-Gracias hija…-luego se paro para acercarse a su placard y buscar alguna que otra prenda de ropa para ella y para mi padre la cual luego dejo sobre un sillón perfectamente acomodada.

-¿Salen esta noche con mi papá?-le pregunte al notar que había seleccionado la camisa mas nueva de mi padre que utilizaba solo en ocasiones especiales.

-No hija, vienen José y Analía-con la mirada le pedí un pañal que estaba lejos de mi alcancé y a los segundos lo tenía en mis manos gracias a ella-Los padres de Luz.

Al escuchar sus nombres simplemente no realice ningún gesto ni nada pero por dentro mi pulso se aceleraba como cada vez que ambas familias se juntaban, como cada vez que en alguna reunión u salida la disfruto junto a los hombres de esa familia, como cada vez que voy al colegio a retirar a Mariano y veo al mas pequeño riendo junto a sus amigos.

Simplemente el saber de esa familia mi pulso se aceleraba, interiormente intente tranquilizarme al recordarme que esa noche tenía otros planes y que no pasaría la tortura de escuchar las ultimas noticias sobre él ni nada relacionado con él.

-¿Por fin lograron organizar esa cena tan deseada por ustedes?-me reí al ver la mueca que había hecho el pequeño al juguetear con su regordeta pancita.

-Si por fin, siempre por una u otra cosa no pudimos-escuche como tiraba la cadena del inodoro ya que estaba dentro de su baño…-Pero anoche me llamo emocionada Analía exigiendo que organizáramos la cena y que por nada la cancelemos.

-Ha mira vos-fue lo único que dije mientras termine de colocarle una camiseta de unos autitos a Martu-¡Listo el pollo!-le regale un beso sonoro sobre su cachete, si me lo comería a besos- Aquí te entrego al hombrecito mas lindo de todo el pueblo-lo tome entre mis brazos para luego colocarlo dentro su corral, le sonreí tiernamente y segundos después me encontraba apoyada en la puerta del baño viendo como mi madre se pasaba todas las supuestas cremas que te cuidaban la piel, léase: yo no soy amante de esas cosas por lo cual hablo despectivamente de ellas.

-Mami yo venía para decirte una cosa-ella me miro a través del espejo esperando que continuara-Tengo planes para esta noche.

-¿Qué planes?-me pregunto retomando su tarea con las cremas.

-¿Recuerdas a Benjamin?-ella asintió, yo desvíe mi mirada hacia el suelo-Me invito a cenar y...Y yo acepte

Lucrecia se seco delicadamente el rostro luego de terminar de limpiarse el cutis y apoyando sus manos sobre la mesada color blanco para poder mirarme mejor.

-Mariana sabes perfectamente que ni yo ni tu padre te vamos a dar permiso sabiendo que esperamos invitados-me recrimino, yo solamente bufe y decidí irme de la habitación antes de que se arme una pelea que jamás terminaría- ¡No seas maleducada que te estoy hablando!-me grito al ver que me iba-¡Tienes la obligación de quedarte y lo sabes!

-¡No!-grite desde la puerta-¡No pienso pasar papelón con Benjamin, voy a ir a cenar con él y punto!

En dos zancadas que dio mi madre se encontraba en el centro de su habitación mirándome furiosamente por no obedecer sus ordenes, y cada vez que sus ojos se oscurecían, sus manos reposaban sosteniendo su cadera y sus pies golpeteaban sin cesar el piso era porque estaba enojada de verdad, y cada vez que eso sucedía mi cuerpo comenzaba a templar ya que odiaba discutir con ella. Estaba en claro que ella no iba a permitir que yo faltara en la cena y menos que menos que me saliera con la mía.

-Mariana Elizabeth-cerré los ojos al escuchar mis dos nombres, si estaba enojada-Todavía vives bajo mi techo, así que vas a cumplir con lo que te digo. Es más si quieres tráelo a Benjamin a cenar-pronuncio como una posible solución a mi capricho- Y así matamos dos pájaros de un tiro, además esta cena no es cualquiera hija, vamos a recibir a…

-¡No!-le grite interrumpiéndola-¡Te dije que no mamá y no insistas!-calle un instante para intentar calmarme-Ahora con permiso que necesito arreglarme, adiós.

-Juan Pedro…-termino diciendo en un susurro Lucrecia y el que yo no llegue a escuchar.

-.♥.-

Me encontraba en la sala de mi casa viendo televisión con la compañía de mi perro Mina, cuando sonó el timbre de la casa.

-¡Peter atiende por favor que yo me estoy arreglando!-grito mi madre desde la planta de arriba, suspire a la vez que tomaba el mando de la televisión y lo apagaba, odiaba tener que levantarme cuando estaba por de mas de cómodo.

-A ver muchacho córrete así me levanto.-el perro en un segundo me hizo caso permitiéndome que me levantara y me acercara a la puerta.

-¿Si?-pregunte al abrir la puerta y no reconocer a la persona que se encontraba del otro lado

-¿Peter?-pregunto a la vez el muchacho que se encontraba al frente mió mirándome atónito.

-Si, ¿tú eres?-le pregunte al ver la cara de emoción que tenía la otra persona y que yo seguía sin reconocer.

El muchacho se rió con gracia al ver mi cara de confusión y aplaudiendo como si le hubieran dado un juguete nuevo, me abrazo efusivamente y de la misma manera me tomo de los hombros para mirarme más detalladamente.

-Que cambiado que estas viejo,-dejo salir una pequeña risita de felicidad- ¿como es que ya no te acuerdas de tu mejor amigo?

-¿Nico?-pregunte al reconocer aquel personaje que fue mi compañero en millones de aventuras cuando éramos unos críos-¡Hermano!

Ambos comenzamos a reír y nos abrazamos amistosamente mientras le hacía lugar en la puerta para que ingresara a la casa, entre risas nos dirigimos a la cocina donde se encontraba Luz.

-Que cambiado que estas loco…-le dije pegándole una palmaba en la espalda

-¡Y tu ni que lo digas! La universidad y los barrios de dinero te hicieron un nuevo hombre.

-No es para tan…

Luz elevo la mirada de su té al sentir voces que se hacían mas potentes al llegar a la cocina y al verlo a él, al ver a mi mejor amigo, su mirada se ilumino por completo creando una sonrisa que dejaba a la vista su perfecta dentadura, segundos después se bajo de la banqueta donde estaba sentada y entre saltitos corrió hacía Nicolás para rodearlo con un abrazo y atrapar sus labios en un beso interrumpiendo la conversación que teníamos.
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 5:54 pm

Capitulo cuatro.

-¡Perdón!-exclame ante la sorpresa de la escena que me estaban regalando-¿Me explican que sucede aquí?

-Hay perdón-dijo avergonzada Luz mientras que el rubio de mi amigo la tomaba de la mano-Es que no te conté nada-y se lleve un dedo a su boca dando a entender que se había mandado una travesura.

Arquee una de mis cejas ante la incredulidad de lo que estaba pasando, mis ojos se paseaban por el rostro de mi hermanita hacia el rostro de mi mejor amigo y finalizaba en la unión de sus manos. Claramente Nicolás el último día que hablamos no me advirtió nada de esto, les indique con la mirada que se sentaran en las sillas que rodeaban la mesa mientras que yo me posaba en la cabecera y cruzaba mis manos sobre la mesa esperando la explicación de todo.

-Bien, ¿me van a explicar como es eso que mi pequeña hermanita término besando a mi mejor amigo?

Luz miro nerviosamente a su novio, él cual al instante tomo aire para contarme toda la historia, comenzó relatándome el acercamiento que tuvieron días después a mi partida, como poco a poco se peleaban para tener escusa de estar al lado del otro aunque sea cinco minutos y como un día se encontraron los dos diciéndose todo lo que sentían por el otro hasta llegar a cumplir seis meses de novios.

Yo solamente asentí luego de escuchar todo el relato y me dedique a observar a ambos, tenía que reconocer que me daban ganas de matar a mi amigo por haberse metido con mi hermana porque no nos olvidemos que él zarpado de Nicolás tiene sus veintidós años y mi querida princesa solo diecisiete, otra verdad era que nunca me lo hubiera esperado pero a pesar de los celos, quiero sobre todo que mi hermana sea feliz y si es junto al rubio hueco de mi amigo lo tendría que aceptar, igual alguna advertencia nunca venía de más.

-Bien, la verdad me cuesta ver que mi mejor amigo se bese con mi hermanita y bueno haga otras cosas-dije en un tono de asco

-¡Peter!-exclamo vergonzosa Luz -¿No te opones entonces?-pregunto ilusionada.

Le dirigí una mirada severa a mi hermana y una fulminante a mi amigo, lentamente me levante de mi lugar para colocarme detrás de ellos y agacharme hasta que mi propia cabeza quedara en el medio.

-Si vos Nicolás Riera se te ocurre por alguna razón lastimar a mi hermana-coloque una mano sobre el hombro del chico, él cual se encontraba en plena tensión-O la llego a ver llorar por tu culpa no te quepa duda que me olvido que sos mi mejor amigo y voy a tomar venganza muy severamente.-Nico trago dificultosamente, ya que sabia que su amigo, ósea quien les relata, puedo cumplir con lo que digo-¿Capisci?

-Capisci-repitió en un susurro Nicolás luego de haber tragado dificultosamente algo de saliva.

Me aleje de donde estaba para pararme frente a ellos primero mis gruesas cejas se unían en una sola formando unas tres arruguitas en mi frente y cruzándome de brazos disfrutaba de la cara de miedo de Nicolás y los nervios de Luz hasta que no aguante más y deje que una carcajada saliera desde lo más profundo de mi garganta.

Luz se levanto de la silla separándose de su apreciado chico y coloco una mano en mi frente, a lo que yo le pregunte que hacía y ella simplemente me respondió ¿tienes fiebre no?, obligándome que otra carcajadas con mas potencia salga de mi boca.

-Estoy cuerdo enana-tome de sopetón a mi amigo y los pare a ambos enfrente mío-Solo que me gusta verlos sufrir.

-¿Seguro?-pregunto dudoso el rubio mirándome con recelo.

-¡Hombre pero que si no te voy hacer daño!-y ahora los abrace a ambos-Sean felices chicos, aunque mis celos de hermano mas grande floten, estoy seguro que los otros cuatro cavernícolas-contando a mi viejo-Ya te hicieron pasar todas las dificultades necesarias-Nico solamente asintió a la vez que se rascaba la nuca nervioso al recordar los dos primeros meses de relación y a su lado Luz reía con ternura.

-Gracias hermanito…-me dijo ella depositando un tierno beso en mí mejilla-Ahora si nos disculpas, este rubio y yo tenemos una cosita que charlar-y ya estaban por atravesar la puerta de la cocina cuando escucharon un chillido de mi parte.

-Perdón hermana pero por lo menos hoy no tienes ningún temita de charla con el…

-¿Qué?-me pregunto confusa.

Abrace a mi hermano del alma por el cuello al igual que el hizo lo mismo conmigo y con una sonrisa en el rostro le explique al situación.

-Esta bien que sean novios, que pasen tiempo juntos y todo Lucecita-mi hermana se cruzo de brazos escuchando la explicación-Pero viste que yo hace tiempo-y Nico repitió la última palabra-Que no nos vemos y nosotros si que tenemos de que hablar.

-¡Mucho!-exclamo Nico-Así que perdón princesa pero nos vemos después.

Nicolás primero deposito un pequeño beso en los labios de mi hermana, dejándola con su trompita parada y luego me acerque yo riendo para depositarle un beso sobre su coronilla, a los segundos estábamos comenzando a subir la escalera cuando escuchamos un grito de la mujercita decir “son dos minas que les importa mas cotillear. ¡Hombres!”

-.♥.-

Luego de la discusión que había tenido con mi madre me encerré en mi habitación y no salí para nada, seria mayor de edad pero mis berrinches de adolescentes no los cambiaba para nada.

Estaba sentada en la ventana mirando hacia la nada misma cuando desvíe mi mirada al desastre que era mi habitación, ropa esparcida por toda la cama ya que había estado pensando en que ponerme a la noche, apuntes de la facultad cubrían todo mi escritorio porque minutos después de haberme aburrido con la ropa preferí ponerme a adelantar algunos apuntes para la próxima materia pero como era de esperarme también me aburrí así que me tire en el centro del lugar donde había una alfombra ovalada de color rosa chicle para concentrarme un ratito navegando en Internet, obviamente también me aburrí.

Y ahora estaba ahí haciéndome sopa la cola al estar sentada un tanto incomoda en la ventana sin saber que hacer, suspire al escuchar a mi padre avisarme que ambos se irían con los nenes hasta lo mi abuela, dejándome de esa forma sola por completo en la casa.

Relojie la hora y note que era un poquito tarde pero al estar en pleno verano, el sol se ocultaba mucho mas tarde de lo que uno se acostumbra durante el invierno, dedique unos segundos más mi mirada hacía el afuera y luego decidí encerrarme en el baño a tomar una relajante ducha antes de ponerme con los preparativos para la salida.

Luego de unos quince minutos de sentir mi cuerpo mojarse por las gotas de agua, cerré el grifo y tome la mini bata de color blanco que tenía inscripta Lali, sonreí porque ese era el regalo que todos mis amigos me habían hecho para mis dieciocho, me coloque otra toalla mas chiquita en mi cabella formando un turbante y por ultimo mis pantuflas en forma de conejito, cuando quiero soy muy nena chiquita.

Minutos después baje rápidamente las escaleras mientras tarareaba una canción y me dirigía hacia la cocina donde robe una galleta de un frasquito y me serví un vaso de agua.

-Mi filosofía y mi religión es la teoría de lograr tu amor…-cantaba mientras me sentaba sobre la mesada que había en el centro de la cocina y fijaba mi mirada hacia la ventana, la cual daba al jardín de mis queridos vecinos y a los cuales quería evitar hoy.

-Dame una oportunidad, dame solo una señal, dame un poco de fe, dame tu primera vez, dame todo lo que tengas.

De pronto note que la puerta trasera de mis vecinos se abría dejando ver la silueta de un muchacho, fruncí el seño mientras le daba otro mordisco a la galleta al ver que esa silueta no era precisamente de Luz ni de Nico, esa silueta era una que hacía mucho tiempo que no veía y que a pesar de que pasaran los años, lamentablemente la iba a reconocer.

Abrí los ojos como platos, deje a un lado el vaso y la galleta y de un salto me baje de la mesada hasta llegar a la otra para estirar a penas el rostro sobre la ventana y así poder inspeccionar mejor lo que mis ojos creían ver.

-No puede ser-dije en un susurro al reconocer a la persona-¡Peter!

Exclame a la vez que mis manos cubrían mi boca ante la sorpresa y corría desesperadamente escaleras arriba para tomar el teléfono donde marque un número que me sabía de memoria y….

-¡Cande, Peter esta en el pueblo!

-.♥,-

-¿Mamá?-pregunte al encontrarme con un patio lleno de ropa y sabanas extendidas con las cuales comencé a juguetear.

-Si hijo, aquí estoy-me respondió mientras colgaba una remera en la soga-¿Qué necesitas?

Empuje con mis manos alguna que otra sabana que me impedían el paso hasta llegar a mi madre, la cual estaba entretenida colgando alguna prende, me agache hasta tomar una remera seguro de alguno de mis hermanos y me propuse hacer el mismo trabajo.

-Te venía avisar que yo me voy con el rubio hasta la cantina a tomar algo-volví a realizar el procedimiento de antes, agacharme y tomar una prenda que se encontraba en el fuenton rojo para colgarla en la soga- Y luego voy para lo de los Espositos.

Ana me miro un tanto preocupada ante la inminente sorpresa de la cena en la casa de esa familia, porque ella también sabía a la perfección la historia, se agacho para tomar la última prenda que quedaba dentro del fuenton para colgarla, una vez que finalizo tomo el fuenton entre sus manos y escoltada por mi fuimos hasta el lavabo.

-¿Estas seguro de ir?-dejo el bol a un lado del lavarropas-Mira que no es necesario que vallas, la cena la hicimos porque hace mucho que no nos juntamos y…

-Ma voy a ir quédate tranquila-la tranquilicé mientras la abrasaba por la cintura y ella me acariciaba tiernamente mi rostro-Además no me viene mal volver a verla.-una sonrisa tierna se nos dibujo a los dos.

-Si tú lo dices-fue lo único que me dijo luego de darme un beso en la mejilla y retomar sus labores de ama de casa.

-¡Eu Peter!

Escuche que Nico me llamaba desde la puerta del jardín, mire una vez más a mi madre que estaba concentrada en su labor con su carita de preocupada.

-Quédate tranca Ana que no voy a realizar ninguna locura-ella me miro unos instantes…-¿A las ocho es la cena?

-Si, si podes se puntual…-yo solo sonreí y luego de darle un beso sopapa corrí hasta alcanzar a mi amigo que ya estaba emprendiendo la caminata hasta la cantina.

-.♥,-

Todavía me encontraba envuelta con mi bata recostada en la cama hablando por teléfono con Candela, sin salir del trance que tenía por haberlo visto. Había regresado, nadie lo sabía o peor todos lo sabían y nadie me había advertido.

Bufe por no poder tener control de la situación y bufe mucho mas al aceptar que Juan Pedro Lanzani a pesar de los años siempre lograba desestabilizar todas mis estanterías.

-Si Cande, como te lo cuento, estaba sentada en la mesada tomando un poco de agua cuando veo que se abre la puerta de la casa de Luz y veo salir a Pitti-yo era la única que lo llamaba así por el solo hecho de que a él le molestaba, y cada vez que decía ese apodo mi sistema nervioso se alteraba y de inercia comenzaba a juguetear con algo, en este caso fueron mis uñas las castigadas-¿Si esta guapo? ¡Mujer! ¿Que cosas me preguntas?

Le recrimine haciéndome la indignada, cerré los ojos unos instantes recordando su pelo corto casi pelado, la espalda que se había formado seguro por practicar tanto rugby, deporte que el ama, y que estaba cubierta por una remera blanca con la inscripción de Nike y esas piernas que con el tiempo fueron tomando también su forma y era muy injusto que las tapara con el jeans color azul oscuro que estaba utilizando.

-¡Bueno! Esta mas que guapo, ese hombre tendría que estar prohibido para las mujeres-me callo un momento y con voz traviesa dije-Bueno, para todas menos para mi.

Ambas nos callamos unos segundos que se vieron interrumpidos por nuestra risa ante mi debilidad por ese morocho casi pelado de ojos verde y continuamos hablando de otros temas hasta que note que se me estaba haciendo demasiado tarde y no había empezado a prepararme para la cena con Benjamin.
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 5:56 pm

Capitulo cinco.

Luego de colgar el teléfono suspire una vez más intentando apartarlo de mi mente por lo menos hasta después de la cena con Benjamin.

Benjamin era un amigo de toda la vida, habíamos cursado la secundaria juntos y ahora de vez en cuando nos cruzábamos en algún curso de la facultad, siempre salimos juntos a fiestas y así porque compartimos el mismo grupo de amigos.

Me pare de la cama para pararme frente al espejo de cuerpo completo que colgaba en la puerta de mi placard, una vez mas suspire al recordar a Benjamin y es que la verdad en el fondo sabía que acepte esa invitación ya que llevaba mas de un año haciéndome invitaciones para las cuales siempre tenía una escusa pero me dio tanta lastima esta vez que decidí darle una oportunidad, no es que Benja fuera feo al contrario es un rubio bonito que a cualquier chica le puede gusta, el problema es que justamente a mi solamente me gustan los morochos de ojos verdes y con lunares, específicamente tres lunares. Y de ese gusto ya hace como desde los catorce años mas o menos, pero bueno esta noche el protagonista era Benjamin y se merecía que este como una reina.

Me acerque al equipo de música donde coloque una de mis cantantes favoritas, Carrie Underwood y cambie las pistas hasta llegar a Quitter, una canción movidita mientras comienza la tortura de elegir que ponerme.

No soy de esas chicas que viven arregladas, al contrario soy muy sencilla pero cuando se trata de salir saco mi lado fashonista al cien por ciento.

Mientras tarareaba la letra de la canción me acerque al cajón de mi ropa interior y tome un conjunto de color rojo, color favorito, con detalles en grises. Una vez que me lo coloque me quite la bata quedando solo cubierta por el corpiño y la finita tela que cubría mis partes intimas, segundos después vi como mi pelo caía en cascada acariciando toda mi espalda.

Mis pies comenzaron a moverse al ritmo de la canción, con una sonrisa me senté frente a mi tocador que era de estilo antiguo como toda la decoración de mi habitación, primero comencé con esparcir la base por todo mi rostro, luego por seleccionar los tonos de sombra que irían a mis parpados, luego siguió delinear mis ojos para darles un toque de misterio, segundos después pasaba una y otra vez por mis pestañas hasta dejarlas largas como a mí me gustan, un toque de colorete en mis mejillas y un poquito de brillo en los labios y mi cara estaba perfecta.

Luego tome la pintura de uñas color negro que decoraron mis uñas y mientras esperaba que se secaran abrí mi placard para inspeccionar que vestido, pollera, pantalón, shor, remera, top, camisa o lo que sea me iría a vestir.

-Mm, ese vestido ya es viejo-dije soltando de golpe un vestido blanco estilo globo-Este no me gusta como me queda-era uno de color rojo estilo strapless que caía en picos…-¡No me gusta nada!-termine gritando cuando me deje caer en la cama.

Cerré los ojos calmándome porque me conozco y se que al no saber que ponerme entraría en crisis mundial, espere unos segundos y volví a pararme frente al placard e inspeccionar lo que me pondría. Estaba segura que tenía que ser entre sexy, formal, inocente e informal a la vez. ¿Lograría encontrar el atuendo perfecto?

-.♥.-

No tenía idea que extrañaba tanto las charlas con Nicolás ni sabía en realidad que extrañaba la tranquilidad del pueblo, el caminar por las calles y respirar ese aire especial que tiene un lugar tan pequeño como era “Arroyo Seco”.

Ya llevábamos unas cuatro cuadras caminando con el rubio donde me contó casi todos los chismes que pasaron en estos últimos días. Léase: estaba a tanto de todo durante estos tres años gracias a él y al cacheton de Agustín que vía celulares e Internet nos mantuvimos comunicados.

Largue una carcajada al escuchar que el sensiblon de Pablo se había parado sobre uno de los tantos Stans que se formaban en la plaza general del pueblo como cada vez que se realiza alguna feria para gritarle a Rocío que la amaba y que lo perdonara por haberla engañado pero la respuesta de la rubia no fue una positiva sino que primero lo llamo con un dedo generando la expectativas de todos, en especial la de mi amigo y cuando lo tuvo cerca no se le creo la mejor idea que tirarle un vaso de gaseosa sobre la cabeza y gritarle sus cuantas verdades.

-Pero la verdad Pablo se pasa de nabo-acote mientras girábamos en una esquina-Como la va a engañar a la rubia…

-No se amigo, la verdad no lo se…-el rubio se rasco un poco su melena…-Pero bueno, espero que pronto Rochi lo perdone porque si no este chico se nos hace pirata para toda la vida.

Yo solamente me encogí de hombros y espere que Nicolás pasara por la puerta para luego ingresar yo, si habíamos llegado a la cantidad “El paso”, si este lugar no tiene historia pensé para mis adentros.

“El paso” además de ser la cantina del pueblo era eso el paso de todos, era nuestro escondite cuando nos escapábamos del colegio, era nuestro punto de encuentro antes de ir a bailar, era nuestro primer lugar cuando queríamos salir a tomar algo con alguna chica, era el lugar indicado para tomar cervezas y jugar al mete gol u al pool con amigos, era el lugar para juntarse a ver partidos del deporte que sea. Era el lugar de encuentro para todos.

Para no romper con la rutina del día, mis ojos volvían a inspeccionar el lugar buscando alguna diferencia como lo llevo haciendo desde que llegue.

-Sigue todo igual.-dije al colocarme al lado de mi amigo.- ¿Nuestra mesa sigue estando?-pregunte mirándolo.

-¡Obviamente pelado!-exclamo con energía y me empujo hacía la mesa que desde que tengo razón fue ocupada por nosotros.

El lugar era muy sencillo pero bonito como lo describían las chicas, las paredes a la mitad para abajo estaban cubiertas por madera y de la mitad para arriba estaban pintadas de blanco, estaban llena de cuadros: algunos eran de cantantes antiguos de rock, jazz, pop, tango ósea del género que sea. En el centro seguía estando el viejo reloj redondo, también seguían los mismos tres ventiladores de los cuales nosotros nos quejábamos porque no daban aire suficiente para calmar los calores sofocantes y si no cambiaron los ventiladores menos iban a cambiar las lámparas que colgaban del techo.

Las mesas de madera oscura todavía seguían en los mismos lugares y en los mismos estados, mis manos recorrieron la mesa redonda que ocupábamos, estaba llena de inscripciones. Sonreí al leer “Somos los piratas y nadie nos va a cambiar. Atte. Peter, Agus, Nico, Gas y Pablo” y de esa frase le salía una flecha que llevaba a otra frase “¡Que hambre! Son más blandos que un flan recién preparado. Atte. Lali, Cande, Euge, Dani y Rochi”.

-Que épocas ¿no?-escuche que Nicolás me preguntaba al notar que reía por esas frases.

-¡Mal! Éramos tan pendejos…

Y mi mirada siguió recorriendo el lugar, la barra americana con sus taburetes que en ese momento estaban ocupados por camioneros que paraban a descansar unos momentos seguía igual que siempre.

-No puedo creer que nada haya cambiado.

-Y nada va a cambiar querido Juancito…-desvié mi mirada hacia atrás mió para encontrarme con Jorge, el dueño de la cantina.

-¡Jorgito!-exclame parándome para darle un abrazo, era (es) como un abuelo para todos, siempre nos cubrió de todas-¿Cómo estas?

-Yo todo bien pendejo…-y me palmeo la espalda-El que la esta pasando de diez en la gran ciudad y viviendo en un barrio privado sos vos-termino diciendo mientras con la cabeza me señalaba-Va, eso dicen las malas lenguas.

Volví a sentarme en silla pero esta vez apoye mi espalda contra la pared para poder mirar a Jorge y a Nicolás sin darle la espalda a ninguno.

-La verdad para que mentir, si estoy de diez en el barrio y en la ciudad pero no hay nada mejor que esta con tus raíces.-y vi como Nico sonreía al escuchar eso y Jorge hacía una presión reconfortante sobre mi hombro.

-¿Dos cervezas con maní?-era el pedido que hacíamos desde que tenemos diecisiete años-Invita la casa.

Con Nico nos miramos sonrientes-Dos cervezas con maní.

-¡Que sean tres!-escuchamos que gritaban y seis ojos miraron hacia la puerta para encontrarse con un rubio de ojos marrones con dos cachetes bastantes inflados (pero menos que la ultima vez que lo vi).

-¡Cacheton! ¡Pelado!-exclamamos a la vez y nos abrazábamos fuertemente-¡Agustín! ¡Peter!-volvimos hablar a la par para volver a abrazarnos.

Unos quejidos que provenían de una garganta llamo nuestra atención y obligo que nos separáramos pero que siguiéramos abrazados por el cuello, nos encontramos con otro rubio pero este con rulos y una melena que le llegaba un poquito debajo de sus orejas, cruzado de brazos.

-¡Hay se pone celosa!-decía Agustín mientras tiraba del brazo de Nico para que nos abrasemos y ahora sí los tres mosqueteros inseparables estábamos juntos de nuevo.

-¡Vamo, vamo lo pibe! ¡Vamo, vamo lo pibe!-cantábamos sin parar de reírnos, vuelvo a decir: No hay nada como estar en tus raíces.

-.♥.-

Una remera básica de tiritas color blanca, un mini short despeluchado de jeans color blanco, un chaleco negro con tiras que me llega hasta un poquito arriba del pupo, un cinturón doble decorado con alguna que otra tacha, dos collares rústicos y simples con unas botas vaqueras grises y el pelo suelto con un toque de ondulación fue el aspecto que logre obtener ¡y en tiempo record!

Frente al espejo me inspeccionaba una y otra vez hasta que sonreí satisfecha, me fije la hora y note que ya casi eran las ocho de la noche, suspire porque Benjamin estaba a punto de llegar y solo me faltaba preparar la cartera, tome una cartera negra de cuero que había puesto arriba de la silla giratoria que tenía para estar frente de la computadora y empecé a llenarla de cosas que una mujer siempre lleva.

-¡Pase!-grite desde el baño al sentir unos golpes en la puerta, asome la cabeza rápidamente y note a mi hermana Ana Laura parada en medio de mi desorden-¿Qué pasa Anny?

-Nada, vine a ver si no tenías algún zapato que prestarme-a pesar de que yo fuera la más petiza de la casa con el cuerpo mas pequeño para comparación con mis hermanas, dios nos bendijo con el mismo talle de zapatos.

Salí con una sonrisa del baño y mi hermana me chiflo al verme tan arreglada provocando que solamente ría, me acerque al sector del placard donde coloco todos mis zapatos y le alcance todos los que combinaban con la ropa que llevaba puesta.

-Estas hecha una diosa Marian…-me halagó luego de tomar los zapatos de plataforma hecha de madera que le alcance-Lastima que esto te va a traer una pelea con mis papas.

Estaba una vez más frente al espejo pero esta vez colocándome unos aritos de metal estilo hippie cuando le dedique una mirada sin importancia.

-La verdad hermana que en estos momentos no me importa…-gire para verla a la cara directamente-A toda la familia Lanzani la adoro con el corazón-y presione con una de mis manos donde se encuentra el corazón-Pero hace tiempo que Benja me viene rogando de salir y me dio lastima, aparte Ana tengo veintiuno años, cumplo con todas sus ordenes. ¡Una!-y eleve uno de mis dedos-¡Una me pueden dejar pasar!

Ana Laura me estaba por contestar cuando escuchamos el sonido del timbre, tome rápidamente el bolso-Debe ser él-le dije luego de darle un beso en la mejilla y salir corriendo de mi habitación, muchas dicen que las mujeres deben hacerse de esperar cuando tienen una cita pero yo no, yo odio esperar y hacer esperar.

-¡Abro yo!-grite una vez que termine de bajar el ultimo escalón, estaba concentrada terminando de meter algo dentro del bolso que salude sin mirar quien era la persona que estaba del otro lado de la puerta…-¡Hola Ben…

-No soy Ben…-escuche que pronunciaba una voz que hacía tiempo que no escuchaba, eleve mi mirada y una total sorpresa me lleve.

-¡Peter!
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 5:58 pm

Capitulo seis.

Flash back: Comienzo.

-Che viejo ¿para que nos reunieron acá?-pregunto Pato mientras se desparramaba en el sofá individual, Ana Laura y Gimena se esparcían sobre el sofá grande cada una en una punta distinta y vos apoyabas tu cola sobre la alfombra y tu espalda descansaba sobre el respaldo del sofá.

Hacía diez minutos que habían terminado de almorzar y tu padre antes de volver al trabajo, porque en esa época trabajaba en un taller mecánico, les pidió que se reunieran en la sala para hablar y luego podrían volver a sus tareas.

-Quería hablar con todos porque tengo que avisarles que esta noche cenamos en la casa de un nuevo compañero del taller.

-¡No! ¡No molestes pa! ¡No puedo ir! ¡No hay ganas!-exclamaron de distintas formas los cuatro hermanos provocando la risa de tu mamá y la molestia de tu padre.

Junto a tu madre se pararon delante del gran televisor y miraron las reacciones de cada uno que no paraban de hablar a la vez, cosa que molestaba sumamente a ambos. Pasaron minutos eternos en los que ni vos ni tus hermanos se callaron, cuando querían se ponían en insoportables y más recordando que cada uno estaba en la etapa del crecimiento. Recordatorio: tu hermana mayor Gimena en ese entonces tenía sus veinticinco años a toda gloría, la que le sigue Ana Laura disfrutaba de sus veintiuno años y amaba la mayoría de edad, Pato estaba en plena guerra hormonal fiestera a sus dieciséis y vos con tus recientes quince estabas aprendiendo a disfrutar de lo bello que era salir con amigos.

Al ver que no se callaban sus padres intercambiaron una miradas y segundos después escucharon un chiflido hecho por Rogelio que logro lo que quería, su atención y su silencio.

-¡Bien ahora me van a escuchar mocosos!-y que vicio tenía tu familia por esa palabra: mocosos-Esta noche vamos a ir a cenar a la casa de mi nuevo compañero y luego que terminemos la sobremesa, les doy el permiso de ir a donde se les da la gana.

Tu madre se sentó sobre la pequeña mesa ratona que hacía de intermediaria entre el televisor y los sofás, miro a cada uno de ustedes que se encontraban serios y no tenían la mínima voluntad de hablar.

-Pato yo se que esta noche hay fiesta en lo de Fernando-comenzó diciendo mientras lo miraba tiernamente-Como se también que Ana tiene que estudiar para un examen y Gime tiene cita con su novio-todos comenzaron a mirar a los distintos lados para evitar dar el brazo a torcer-Y por último se que vos Marianita no tienes ninguna escusa.-no pudiste evitar sonreír al escuchar en el tono de picardía en el que te hablo-Así que chicos hagamos este trato vamos cenamos, conocemos a la familia y luego cada uno vuelve a sus quehaceres ¿si?

Y rieron al escuchar la queja de tu padre cuando tu madre logro convencerlos tan rápidamente mientras que a él le habían echado todas las quejas.

Esa noche estabas más que nerviosa, siempre que tenías que conocer a gente no importa la edad ni el sexo, los nervios te jugaban alguna mala pasada y esa noche no era la excepción.

Como era de costumbre en tu plena adolescencia tardaste siglos en elegir la ropa que ibas a utilizar y sonreíste satisfactoriamente una vez que lograste (como siempre) encontrar el atuendo perfecto: una remera blanca estampada de mangas que apenitas rozaban tus hombros, un short de ceda tiro alto con unos tiradores todo de color negro y unas botas negras con taco. Sencilla pero bella.

-¿Tanto escándalo nos hiciste solo para hacer dos pasos y llegar a la casa del vecino?-le dijiste en un susurro a tu padre mientras esperaban los seis frente a la puerta del vecino.

-Por algo con tu madre les dijimos que apenas termináramos de hacer la sobremesa podían retirarse-y te regalo una sonrisa burlona que tuvo como respuesta la sacada de lengua tuya.

Al instante sintieron como la puerta se abría y parecía un chico que por lo que podías deducir tendría un año mas que vos, agradeciste por dentro el estar atrás de todo y así poder mirarlo a tu antojo.

Tus ojos comenzaron por su pelo, era morocho y en esa época lo llevaba largo y desprolijo luego te centraste en sus ojos verdes que contrastados con la noche tomaban un brillo especial, su nariz tan chiquita te causo ternura y si vos creías que la sonrisa de Brad Pitt te hacía derretir no había duda que nunca te cruzaste con la del morocho de ojos verde que estaba en la puerta de esa casa, era tan tierna, tan linda, tan compradora. “Tiene una sonrisa compradora” sentenciaste en ese instante.

-Deja de mirarlo tanto que lo vas ojear-escuchaste que te susurro en tu oído Gimena, provocando que te sonrojaras y agacharas tu mirada.

-¡Viejo llegaron los invitados barra vecinos!-con tu mirada gacha sonreíste al escucharlo, te dio gracia como anuncio la llegada tuya y de tu familia.-Perdonen que el gordo no los recibió esta muy metido con el asado.

-¡Huy asado, como no empezaste por ese lado esta tarde negro!-escuchaste a tu hermano Patricio recriminarle a tu padre provocando la risa de todos, el asado era la debilidad de tu hermano.

Notaste como poco a poco entre presentaciones y risas los Espositos ingresaban a ese hogar hasta que llego tu turno y tus ojos marrones se cruzaron con los verdes de él quedándote totalmente hipnotizada, perdiendo la noción del tiempo y del lugar, estabas tan perdida en ellos que sentiste como el sonido de todo se puso en off’s y no escuchabas como ese morocho, el cual no sabias todavía como se llamaba, te pedía que ingresaras.

Luego de unos minutos escuchaste la voz de Patricio-¡Petiza ingresa de una vez que el asado se enfría!-y volviste por completo a la realidad al escuchar la risa de ese chico-¡Pero dale!-anunció exasperado y de un tirón que te dio al tomarte del brazo ya estabas adentro de la casa.

-Que cariñoso que sos Pato-murmuraste por lo bajo-¿De que te reís?-te quejaste al escuchar la risa de ese morocho.

-De nada, de nada…-te esquivo y una vez mas te perdiste viendo como con una de sus brazos se despeinaba mas su cabello, eras una tonta reconócelo Mariana…-Vamos a la mesa que sino tu hermano nos come a nosotros también.

Vos asentiste y te viste caminando a su lado hasta llegar al comedor donde ambas familias se encontraban charlando animadamente, sin duda habían pegado buena química entre todos.

Flash back: Fin.

Y como en aquel recuerdo, me encontraba perdida en esos ojos verdes que me miraban con sorpresa, y que raramente ya no lograba descubrir lo que el dueño de ellos sentía.

Y como en aquel recuerdo ese momento fue roto por alguien, pero en la actualidad no fue roto por Patricio sino que fue interrumpido por el clan Lanzani.

-¡Eh llegamos!-gritaron Juan Pablo y Juan Martín al unísono

-¡OH miren a quienes me encontré!-y reconociste la voz de tu hermano que estaba parado al final de la escalera-¡Viejo llegaron los Lanzani!

Y como en aquel recuerdo al que ingresaron de un empujón esta vez fue a Juan Pedro que todavía no salía del mismo transe en el que estaba yo.

-¡Cuidado!-escuchaste que decía entre risas Luz al ver como tropezaba Peter por el empujón que Juan Pablo le había dado, provocando la consecuencia que yo lo frene colocando mis manos en sus brazos.

Y como en aquel recuerdo, todos los sonidos que existían en nuestro alrededor se enmudecieron y no existía mas nada pero también como en ese recuerdo su voz me trajo a la realidad de nuevo.

-Ya podes soltarme-me dijo en un susurro que apenas logre escuchar y que gracias a dios me hizo reaccionar, porque sino seguiría emergida en comparar todo lo que estaba sucediendo con aquel recuerdo.

-Si…-dije apenas y lentamente como si le estuviera regalando inconscientemente (¡si claro Marianita!) una caricia fui retirando mis manos hasta dejarlas caer a un lado.

-¡Peti que linda que estas!-y esa era la vos de Juan Martín saludándome.

-Si, muy linda para una cena informal-ahora era Juan Pablo el que hablaba y provocaba la risa mía y de Luz al notar su tono celoso, ellos eran como mis hermanos.

-¡Cállense los dos!-se quejo Luz acercándose a darme un beso en la mejilla-Estas hermosa La, ¿salís?-me pregunto al notar mi cartera.

-Así es Lucecita, tiene una cita-y ese fue mi hermano con su tono de voz celosa también.

En ese instante odie que mi hermano sea tan chismoso porque no tardaron las cargadas del clan Lanzani, uno era mas terrible que otro, ¡hasta Bauti tenía el descaro de bromear conmigo! Y eso que era el mas pequeño de todos con sus doce o trece años encima, la verdad ya ni me acuerdo.

Pero hubo uno del clan Lanzani que no dijo ni hizo nada con respecto a la situación y ese fue Pedro, quien todavía estaba a mi lado mirándome serio como cuando algo no le gusta, tenía esa mirada oscura, sus manos estaban inquietas dentro de los bolsillos del pantalón y su labio estaba siendo castigado con las distintas mordeduras que le daba.

En ese segundo caí ¡estaba celoso!, ¡esta celoso! ¡Esta celoso! Gritaba dentro de mí y extrañamente una sensación de satisfacción se genero porque eso significaba que todavía algo sentía, que algo le provocaba.

-.♥.-

¿Una cita? ¿Tenía una cita? ¡Y lo peor de todo que iba a esa cita con unos micro short que deja ver los esbeltas que son sus piernas!

Agradecí al tener mis manos dentro de los bolsillos y que nadie notara como las cerraba en forma de puño por la molestia que me generaba la cita que tenía la señorita que estaba a mi lado. ¡Si estoy celoso y que!

Me molestaba enormemente que se valla, ¡justo esta noche tenía que tener una cita! ¿Acaso no sabía que yo iba a esa cena? Y cerré los ojos maldiciéndome en silencio porque recordé que nadie sabía que yo volvía a pasar unas vacaciones en el pueblo.

-Así que con una cita Marianita-le dije sonriendo divertido porque a ella le molestaba que la llamara en diminutivo.

-Así que volviste Pitt-y odie la sonrisa de victoria que le formo.

-No me llames Pitt-me acerque a ella aprovechando que todos se esfumaron yendo hacia alguna parte de la casa-Sabes que me molesta ese diminutivo.

-Y vos también sabes que me molesta ese diminutivo-y ya nuestros ojos se miraban penetrantes, echando chispas de molestia.

No aguante y rodee su cintura atrapándola contra mi pecho, ella abrió la boca sorprendida y con sus puños comenzó a pegarme en el pecho para que la soltara.

-¡Suéltame Peter!-gritaba en un tono agudo.

-¡No!-le dije apretándola más contra mí.

-No seas chiquilín…

De pronto nuestras miradas se cruzaron por tercera vez en esa noche y ella se había arrepentido por sobre manera de haber dicho esa frase…-No soy un chiquilín…-y nuestras mentes se unieron en un nuevo recuerdo.

Flash back: Comienzo.

Era primavera y retomaban las clases luego de unos días en que el colegio fue cerrado por desinfectación, como todas las mañanas salías de tu casa con tu cara de dormido y los pies se movían solo por costumbre, hiciste dos pasos y te encontrabas en la casa de tu vecino esperando que salieran.

Como también era costumbre te apoyaste contra el faro de luz que era como una división entre los cercos blancos de su jardín y las rejas negras de tú jardín. Estabas cruzado de piernas con tus brazos en la misma posición apoyados sobre tu pecho y lentamente tus ojos se cerraban y abrían en un instante.

Pero cuando tus ojos volvían abrirse se cruzaron con una imagen que amabas secretamente, la puerta de tu vecino se habría y ahí salían dos hermanos, Patricio y Mariana, no es necesario especificar que vos amabas verla a Mariana, amabas verla salir todas las mañanas con una sonrisa por molestar a su hermano que se acababa de despertar, amabas que te saludara con un tierno beso en la mejilla, amabas pararte a su lado y comenzar a caminar hacía el colegió mientras charlaban de distintos temas.

Y como te costaba separarte de ella a la hora de ingresar a clases, vos eras un año mayor que ella, intentabas alargar el momento de decirle hasta luego lo más que podía, siempre encontrabas algún tema con el que se prendían charlando.

Ni hablar de lo largas que se te hacían las horas de clases, tus ojos todas las mañanas hacían el recorrido de la hora que indicaba el reloj de la pared hacia la profesora que hablaba sin ser escuchada, daban un vistazo a la puerta blanca de madera y terminaban en la pantalla de tu celular que descansaba entre tus piernas esperando algún mensaje suyo.

Ese día no lo esperabas pero todo iba a cambiar, a las nueve y media sonó el timbre dando inicio al primer recreo de la mañana, entre gritos todos comenzaban a salir disparados hacia distintos lugares.

Vos guardaste tu celular dentro de pantalón y junto a tus amigos fieles, Agustín y Nicolás, fueron hacia el sector donde estaba segundo curso al que asistían Mariana, Eugenia, Rocío y Candela juntas, (ustedes tres junto a María y Gastón iban a tercero, Victorio acompañado de Daky, Daniela y Pablo iban a cuarto, no importaba las distintas edades ustedes eran los mejores amigos que pudieron conseguir y estaban felices así).

-¡Buen día a las cuatro flores mas bellas del Belgrano!-grito Nicolás recibiendo las cuatro sonrisas mas bellas.

Mariana se levanto de su lugar y se acerco hasta ustedes para saludarlos con un beso sopapa como ella acostumbraba hacer-¿A dónde vas?-le preguntaste al ver que salía del salón, ella con una sonrisa giro unos instantes-A verme con un chabón que esta mas bueno que la torta de chocolate que hace tu vieja.

-¡Mariana!-gritaron sus amigas al escucharla hablar guasamente.

Tu cara se transformo en milésimas de segundos, en un momento estabas tan feliz y al otro te sentías el más desgraciado del mundo. Intentaste prestarle atención a las cosas que hacían tus amigos pero no podías, tu mente una y otra vez recordaba la sonrisa de ella, la alegría con la que te gritaba que se iba a encontrar con un chico que valla a saber quien era.

-Ya vuelvo…-dijiste sabiendo igual que no te prestaban atención, miraste escasamente al grupo y confirmaste que no habían notado que estabas echando chispas.

No tardaste más y saliste corriendo del salón en busca de esa petisa que hacia meses te traía loco-Por fin se la va a jugar…-dijo Candela captando la atención de todos.

-¿Vos decís flaqui?-pregunto María que hacía minutos se había integrado al grupo y también disimuladamente había notado el cambio de humor de su amigo.

-¿Hablan de Peter?-pregunto sin entender Gastón que estaba entretenido con un jueguito de celular

-¡Obvio gato! ¿No se dieron cuenta que su amigo esta muerto por nuestra amiga?-pregunto con obviedad la rubia pelilarga.

Los hombres se encogieron en hombros y las chicas bufaron por no poder hablar temas amorosos con ellos, ya que nunca prestaban atención a nada.

Ibas desesperado corriendo por cada pasillo de ese colegio, nunca creíste maldecir tanto a ese lugar por lo grande que era, estabas bajando acelerado una de las escaleras cuando tus ojos pasaron con gran velocidad por un ventanal que estaba frente tuyo y divisaron un cuerpo conocido para ti.

Pegaste un salto evitando los dos últimos escalones y tus manos se posaron sobre el vidrio del ventanal, ahí estaba sentada en el patio central del colegio, mejor descripto en una fuente que había en el medio del lugar, sonriendo al verla sola corriste hacia su lado.

Estabas agitado por la corrida que te habías pegado pero no podías detenerte, tus manos reposaban sobre tus rodillas y mantenías el rostro gacho intentando recuperar la respiración normal, levantaste tu mirada luego de unos minutos y viste lo que no querías ver.

Mariana ya se encontraba charlando animadamente con un muchacho de sexto año, si porque el Belgrano High School tenía hasta seis años según las asignaturas que decidieran tomar cuando decidiste inclinarte por Economía y Gestión de las organizaciones lo agradeciste enormemente porque solo eran cuatro años.

Rápidamente te escondiste detrás de unos arbustos y así espiarla con tranquilidad, aunque la adrenalina del momento y de los celos nadie te la quitaba.

Hacías muecas graciosas al ver como ella reía por algún chiste tonto del chico, te daban ganas de devolverte todo tu desayuno cuando ese fulano acariciaba con intenciones raras los brazos de ella pero todo se pudrió cuando una de sus manos tomo la nuca de Marian y la otra se poso en el muslo de ella, por obvias razones no podías ver el rostro de tu amiga pero deseabas que fuera de susto y que no se enojara por dejarte llevar por el impulso que estabas por hacer.

-¡Que hacemo!-gritaste en el oído de tu amiga provocando el susto en ambos.

-Peter…-dijo entre dientes Mariana y te miro asesinamente-¡No ves que estamos ocupados!

Con tu mejor sonrisa inocente corriste un poco las piernas del fulano provocando que se separaran y tomaste lugar en el medio de ambos, la morocha solamente te asesinaba con la mirada y el pibe estaba por demás de incomodo, vos disfrutabas el sabor de la interrupción.

-¿No me digan que les interrumpí un momento clave?-el chico solo se mordió los labios para no insultarte y Lali te asintió lentamente-¡UPS, mil perdones!-si fueras actor te ganarías el oscar.

Intentaste alargar tu presencia hasta que el muchacho de sexto se canso y se resigno a no poder probar los labios de la petiza-Perdón Lalu-tus ojos se abrieron de par en par al escuchar como te había llamado-Mejor nos juntamos otro día, nos vemos…-y se fue caminando por donde había venido.

-Perdón Lalu…-imitaste su voz sin importarte que Mariana te estaba mirando con los brazos cruzados y enojada de verdad-¿Qué? ¿Por qué me miras así?

-¡Como queres que te mire Juan Pedro!-se levanto echando chispas-¡Me interrumpiste un momento cumbre!

Vos te mordiste el labio en son de que hambre y sin levantarte de tu lugar intentaste sonar lo mas inocente posible.

-Hay La ni que te fuera a dar el primer beso de tu vida…-viste como ella agachaba la mirada avergonzada y una vez mas durante ese día abrías tus ojos como platos-¡¿Ese idiota iba a ser el primer chico que te besaría?!

-¡Si! ¡Si con él iba a ser mi primer beso!-exploto por completo-¡Pero vos como buen idiota que sos lo impediste!

Y si con solo ver que un hombre, si a los pendejos se los puede llamar hombres, fueran en busca de tu petiza. El enterarte que todavía no dio su primer beso y elegía a un cualquiera fue la gota que hizo que dejaras a la vista tus celos enfermizos.

-¡Como vas a elegir a ese imbecil para que te de tu primer beso!-y no pensabas las cosas que te salían de tu boca-¡Estas loca Mariana!

Mariana tenía sus manos sosteniendo su cintura, con su boca abierta por la sorpresa que le trajo el reproche que le estabas largando en bandeja.

-¡¿Perdón?! ¡¿Y vos quien sos para decirme quien puede ser el que me bese por primera vez?!

-Yo…Yo soy tu amigo…-y cerraste los ojos por lo inútil que estabas siendo-Y eso es mas que importante para que te diga quien puede besarte por primera vez…

-Haber y según vos ¿Quién puede ser?-ibas a hablar pero te paro minutos antes-¡No!, me corrijo ¿Quién NO puede ser?

Ella te reprochaba la lista de nombres que vos indicabas como prohibidos para dar ese momento, esta bien era un simple beso ¡pero el primero de todos! Y eso en una mujer es más que importante.

-…Y como buen amigo no quiero que te lleves una mala impresión de ese momento…-terminabas de justificarte.

Mariana suspiro intentando tranquilizarse porque las peleas que mantenía con vos no eran constantes pero cuando lo hacían eran a todo voltaje y eso a ella no le gustaba ni un poquito.

-Pitt…-te llamo así para distensionar un poco la situación…-Te estas comportando como un chiquilín…

-No soy un chiquilín…

-Si lo sos…-y una pelea de si y no comenzó entre ustedes pero esta ves llego a terminar entre risas…

Lali miro un instante hacia el suelo y notaste como movía una de sus piernas por lo nerviosa que estaba luego de la pelea, tomaste su mentón elevando su rostro y podías notar sus mejillas enrojecidas.

-Perdón La, no quise arruinar tu momento-le acariciaste la mejilla dulcemente-Petisita si queres voy y lo traigo a los sopapos.

Lograste que tu petisita sonría y te dijera que no, que ya se le había pasado la emoción de besarse con ese chico, por dentro tu corazón saltaba de felicidad por escuchar aquellas palabras.

-Bueno, mejor entremos que ya está por tocar el timbre de clases…-y justo en ese momento se escucho el ruido molesto-¿Vamos chiquilín?-te pregunto con una sonrisa que te derretía.

-¡Espera!-le gritaste al ver como caminaba, corriste hasta su lado y acunaste su rostro entre tus manos, todo bajo la atenta mirada sorpresiva de ella…-Cerra los ojos…-dudosa te hizo caso-Solo confía en mi petisita…

-Confío en vos Pitt…-a pesar de que odiabas ese apodo en ella sonaba hermoso.

Tus ojos se tomaron el tiempo en grabarse la imagen congelada de su rostro y poco a poco inclinaste tu cabeza hasta rozar tus labios con los de ella, un corto y escaso beso, el primer beso de ella.

-Y no soy chiquilín…-le dijiste luego de tomar su mano la cual temblaba ante el corto contacto que tuvieron y la metías dentro del establecimiento.

Flash back: Fin.

-¿Vamos a terminar esa pelea como en aquel entonces?-le pregunte con una sonrisa traviesa, yo la verdad que no iba a poner objeción y creo que ella tampoco.

Volvió a revolverse entre mis brazos y estaba a punto de gritarme una vez más cuando el maldito sonido del timbre sonó interrumpiendo el momento.

-¡Voy yo!-grito quitando mis brazos de su cintura, se acomodo la escasa ropa que tenía y se acerco a la puerta…

-¿Podías ponerte algo mas largo no?-ella me miro y yo abrí los ojos como platos al ver que lo dije en voz alta, Lali solo me hizo una seña en los labios para que me callara.

-Para la morocha más linda de Arroyo Seco…-un ramo de flores silvestres, destaco que esa no son las favoritas de la petiza, aparecieron delante de nuestros rostros.

-Que bellas que son-agradecimiento por cortesía, si no la conociera…-¡Gracias Benja!-y se tira sobre su cuello para darle un beso sonoro, saludo para provocar mis celos, vuelvo a decir si no la conociera.

-De nada preciosa, ¿estas listas?

Mariana se separo de el y le pidió que la esperara unos segundos que iba a poner las flores en agua, yo estaba cruzado de brazos al lado de la escalera esperando que ese rubio trucho se dignara a saludarme, pasaron minutos y nada ¡mal educado de dios! Diría mi madre, una idea se me cruzo en la cabeza.

-¡Pato, Pepo y Tato!-grite llamando la atención del chico…-¿Todo bien?

-Todo bien, Benjamin ¿vos?-me pregunto estirando la mano, obviamente lo deje pagando.

-Juan Pedro Lanzani, amigo de toda la vida de la morocha más bella de Arroyo Seco…-repetí irónicamente

-¿Qué paso bro?-me pregunto Pato apareciendo junto a mis hermano-Ah, hola Benjamin…-saludo desganado, mis hermanos hicieron lo mismo.

Se escucharon unos pasos que se acercaban y frente a nuestros ojos apareció Lali con una sonrisa que de a poco se disbujo al vernos a los cuatro cruzados de brazos frente al rubio trucho.

-¿Qué hacen?-pregunto mientras tomaba su cartera y se la colgaba en su hombro.

-Nada Lalita…-así la llamaba Tato desde siempre y era al único que le permitía ese apodo-Quisimos saber quien era el afortunado de salir con vos.

No pude no reírme al escuchar los comentarios inapropiados de Pepo y Pato, cuando se juntaban estos dos era para temblar, Mariana solo fulmino con la mirada a cada uno.

-Che pero están muy graciosos ustedes…-luego de un rato miro a Benjamin-¿Vamos Ben?

-Dale, te espero afuera-nuestras carcajadas seguro se escucharon hasta afuera al ver como salio casi corriendo de la casa.

-Bueno espero que se comporten muchachos…-y deposito un beso en la mejilla de cada uno, hasta en la mía donde me dejo en bombado-Disfruten del asado, ¡Arrivederci!
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 6:00 pm

Capitulo siete.

Hacía una hora que nos encontrábamos en un restaurante muy elegante que quedaban en Fighiera, un pueblo que no quedaría a mas de veinte kilómetros de mi pueblo, la verdad nunca fui buena con esos cálculos, soy de esas que se acomodan en el asiento del auto o el aparato que me traslade y me dejo llevar sin importarme la distancia.

-Mm, estoy llena la verdad…-dije cuando me apoye en el respaldo de la silla y coloque mis manos sobre mi panza hinchada.

-Yo también no nos podemos quejar-comento el rubio luego de tragar el último bocado del flan con dulce de leche que eligió como postre.

La cena comenzó con una entrada de empanadas de jamón y queso, una entrada bien criolla ¿no? Pero bueno es lo que siempre pido desde que soy pequeña y nadie hasta ahora nunca me dijo que no, luego llego la comida fuerte y deje a mi acompañante que eligiera: fettuccini Alfredo, como buena tana no me queje y todo acompañado de un buen vino.

-¿Un paseo?-me pregunto al estacionar el auto sobre la zona costera del pueblo, la verdad que no me podía quejar de la cena hablamos de todo y disfrutamos de los silencios que se generaban, bailes una que otra melodía que el pianista del restaurante se dedicaba a tocar mientras esperábamos que nos sirvieran la comida.

Íbamos caminando por las calles de piedras abrigados por el vientito veraniego que surgía a la noche, cerraba los ojos disfrutando el ruido de las olas romper contra las columnas colocadas bajo el agua y sonreía al estar iluminada solamente por la luz de la luna.

-Gracias Benja…-le dije cuando me apoye sobre una baranda y el frente mío con las manos dentro de sus bolsillos y su mirada misteriosa-Gracias por esta hermosa noche.

Me acomodo un mechón de mi negro pelo detrás de mi oreja y cerré los ojos sintiendo en profundidad la caricia que me estaba regalando, era tan dulce que me dolía no poder quererlo un poquito.

-Te mereces esta y miles de noche mas hermosas…-cuando volví abrir mis ojos Benjamin ya estaba a milímetros de distancia mío.-Lali déjate querer un poquito, solo eso te pido…-y mis ojos se abrieron al ver como se acercaba lentamente hacia mi rostro, estaba a punto de rosar mis labios y…

-¡Huy que tarde es!-exclame girándome de sopetón y agache mi mirada por la vergüenza que me dio dejarlo pagando-¿Vamos Ben? Mañana tengo que madrugar y…

-Si vamos que te llevo…-desde ese incidente no hablamos más, el silencio que tanto disfrutaba ahora se convirtió en uno muy incomodo, estaba molesto lo podía ver en su mirada pero si de verdad estaba interesado en mí podía esperar ¿o no?

-Gracias de nuevo…-le dije cuando estaciono frente a mi casa, la cual ya tenía todas las luces apagadas…-Nos vemos Ben…

Benja solo asintió y no quito su mirada del frente, tome fuertemente mi bolsa y abrí la puerta del auto, estaba a punto de salir pero no podía irme así no más, “perdóname, solo que necesito tiempo…” acompañado de un pequeño beso me despedí definitivamente de él, me quede parada junto a las rejas hasta que lo perdí de vista, suspire cansada y daba por finalizada la noche.

-.♥.-

Cinco días después no la había vuelto a ver, ya todos estaban enterados de mi regreso y por ende volví a mi rutina antigua, levantarme a eso de las diez de la mañana desayunar con mis hermanos, alistarme y partir hacia el club del pueblo a practicar algo de rugby o futbol con los chicos, almorzar con mis abuelos y a la tarde juntarnos todo el grupo (chicos y chicas) en la cantina a pasar el rato, las chicas cotilleaban y nosotros nos dedicábamos a jugar a la play o armar campeonatos de mete gol.

Yo había regresado un lunes y estábamos a viernes, ¿tan grande era el pueblo para desaparecer? Siempre concurríamos a los mismos lugares, teníamos a los mismos conocidos pero nunca nos cruzábamos y eso me exasperaba, me había enterado por medio de Patricio que la cita fue todo un éxito pero no recibí detalles específicos y pedirle a mi hermana que me averiguara era mandarme al muere enseguida, así que mi cabeza maquinaba las mil y un formas del éxito que obtuvo esa cita.

-Patas de tero…-así llamaba yo a Candela cariñosamente…-¿Puedo hablar con vos?-y sin esperar su respuesta me senté en la silla del al lado, estábamos un par en la cantina rompiendo el rato.

-¿Qué queres saber pelado trucho?-me lleve la mano al corazón como si esa forma de hablarme me hubiera dolida-Te conozco, así que desembucha…-me dijo directa.

Me acomode mejor sobre la silla, estaba nervioso sin tener motivo alguno…-Si, quería saber si…-no sabía como decirle, era la mejor amiga y tenía muchas de perder…

-¿¡Si que?!-perdía la paciencia rápido la flaquita, me había olvidado por completo.

-¡Bueno che no me es fácil!-me queje jugueteando con un escarbadientes-¿Sabes por que Mariana me evita?-listo se lo había preguntado.

Candela dejo el vaso que se había llevado a los labios sobre la mesa y se apoyo contra la pared mirándome pero sin mirarme a la vez, se coloco en su papel de misteriosa y odiaba cuando lo hacía, ella lo tenía perfectamente en claro por eso lo llevaba a cabo.

-Si…-sonreí feliz por obtener la respuesta…-Pero no te lo voy a decir…-y mi sonrisa se disbujo…

-¡Cande no seas mala!-y uní mis manos en forma de ruego-Porfiíta dime por que, necesito saberlo…

-No puedo contártelo Peter, es mi mejor amiga-y abrió sus ojos con obviedad…

Me cruce de brazos berrinchudamente y le di la espalda al escucharla reír-Necesito verla…-le dije bajito pero se que ella me escucho…-Necesito hablar con ella un momento-pero no recibí respuesta alguna.

-Esta en la casa de sus abuelos…-me dijo en mi oído, gire y la abrace fuertemente porque ella si era una amiga de fierro-Ve, hablen y vuelvan para la reunión de la noche…-a todo lo que me decía asentía felizmente-¡Ah Peter!

-¿Qué?-pregunte al escuchar su grito…

-¡Yo no te dije nada eh!-y jure que no iba a delatarla, sin hablar más corrí a mi casa tome las llaves del auto y recorrí los pocos kilómetros que me separaban del campo de Nina y Julio, los abuelos de mi petisita.

-.♥.-

A veces necesitaba urgentemente desconectarme del mundo por completo, y la mejor receta que tenía para hacerlo era irme unos días al campo de mis nonos, como los llamo yo.

El martes a la mañana madrugue con la necesidad de estar lejos de todos, necesitaba pensar, aclarar pensamientos y sensaciones que en las ultimas veinticuatro horas se habían alterado por completo. Así que apenas termine de desayunar me prepare un bolsito para una semana y dejando una nota en la heladera di aviso de que me iba. El destino era el campo de mis nonos.

Desde chica amo pasar días enteros entre la naturaleza, siempre me ayuda a desconectarme y gracias a dios estos días me ayudo bastante.

La rutina se basa en madrugar a las seis de la mañana junto a mi nono Julio, desayunar juntos mate y biscochitos de grasa recién hechos por los panaderos del pueblo, acompañarlo en su trabajo que consiste en ordeñar las vacas, retirar los huevos empollados por las gallinas, darle de comer a los chanchos para luego dirigirnos a las cosechas y controlarlas que crecieran como debían.

A mitad de la mañana regreso a la casa con flores que recojo del jardín que cuida mi abuela para darle color a la antigua casa de ellos y siempre me encuentro a mi nona terminando de tomarse sus mates mañaneros a los cuales siempre me sumo, después comenzamos con la limpieza de la casa, amo hacer ese trabajo porque Nina la da compañía ideal con su canto tan perfecto, me llena de energías positivas escucharla.

Al mediodía nos encerramos en la cocina para cocinar y almorzar los tres juntos entre charlas y risas, a la hora de la siesta es mi momento personal, despido a mi nono que se retira a descansar y a mi nona que se sienta en su mecedora a tejer, pasatiempo de toda la vida.

Y ahora si es mi momento personal, me freno unos instantes el porche de la casa para mirar el horizonte que hay por delante de mi vista y disfruto de la tranquilidad que me invade, con una sonrisa camino despacio, total nadie me apura, hasta los establos para tomar a mi yegua, Lila regalo de mis nonos cuando cumplí diez años.

-¿Cómo estas belleza?-desde chica me enseñaron que hablarle a los animales ayudan a crear un lazo especial…-¿Lista para un paseo?-y sonreí al escucharla relinchar, le coloque la montura sobre su lomo y tire de las cuerdas delicadamente-Vamos a recorrer por un poco las hectáreas, necesitamos pensar Lilita…-ella volvió a relinchar, muchas veces me pregunto si ella entenderá las cosas que le cuento.

Ya me encontraba afuera del establo cuando me subí y con dos golpecitos sobre su panza comenzó de a poco a tomar velocidad su cabalgata, sonreía con libertad al sentir el aire juguetear con mi pelo y como los rayos del sol pegaban sobre mi rostro, cuando me encontraba encima de mi yegua y recorría a una velocidad inexplicable todo el campo nada me molestaba, al contrario todo me daba paz.

Una hora después de estar paseando por todos los rincones del campo decidí regresar, ya se estaba haciendo un poco tarde aunque el sol seguía en todo su esplendor pero dentro mío sabía que había llegado el momento de regresar al pueblo, hoy era la fiesta en lo de Eugenia y no podía fallarles.

Estaba llegando al establo cuando note la presencia de alguien, tire de las cuerdas y le indique a Lila que se dirija hacia la entrada del campo, mis ojos se abrieron del todo al notar que el que estaba del otro lado del cerco era nada mas ni nada menos que Juan Pedro, quien me regalaba una sonrisa inocentona.

-¿Qué haces acá?-le pregunte confundida una vez que me baje de la yegua y quede frente a él separados solamente por el cerco.

-Vine a buscarte…-miro unos momentos a las llaves con las que jugueteaba, sonreí en mi interior al notar que todavía se ponía nervioso al regresar a este lugar-Necesitamos hablar.

Lo mire unos instantes e intente sonar lo mas segura posible-Nosotros no tenemos nada de que hablar, así que adiós…-y gire para volver a tomar mi camino.

-¡Petiza espera!-cerré los ojos porque que me llamara así me hacia temblar de pies a cabeza…-¡Ey porfa La!-tomo mi brazo girándome de golpe causando que chocara con su pecho, él descarado había saltado la cerca al ver que me alejaba de verdad…-Hablemos unos minutos nada mas…
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 6:02 pm

Capitulo ocho.

-Bien, decime de que queres hablar…-me dijo mientras se acercaba a mi luego de encerrar a su yegua en el corral.

-¿Caminamos un poco?-le ofrecí con una sonrisa de lado, ella acepto y comenzamos una caminata en silencio hasta llegar a una hamaca echa por troncos de árboles.

-¿Te acordas cuando la hicieron junto a mi hermano y mi nono?-me pregunto tomándome por sorpresa luego de que se sentara.

Me senté a su lado y recorriendo con mi mano la suavidad de los troncos…-Como olvidarme La, nos tomo un día entero hacerla pero valió la pena…-ella solamente me sonrío y agacho su mirada al instante.

-Enserio Pitt de que queres hablar…

-Si, yo quería hablar sobre nosotros…-suspire y note como ella me miraba sin comprender-Quiero aclarar las cosas, quiero que estemos bien durante estos tres meses.

Lali enarco una de sus cejas como cada vez que algo le sorprendía y con un tono dudoso en su voz me pregunto…

-¿Te vas a quedar todo el verano?...-se acomodo el cabello unos instantes-Ósea que no viniste solamente por el reencuentro.

Me rasque la cabeza mientras reía porque con ella todo se trataba de risas, nervios y alegría. Pasara el tiempo que pasara ella siempre iba a realizar ese efecto sobre mí.

-Así es petisita-y por primera vez vi que me sonreía al escucharme llamarla así-Me quedo todo el verano, por eso quiero que nos llevemos bien, que volvamos a ser los amigos de antes.

-No podemos ser los amigos que fuimos antes…-note como se frotaba los brazos debido al vientito que comenzó a levantarse…-Gracias…-me dijo cuando la abrigue con mi campera-Te decía que entre nosotros nada va a ser lo mismo Peter, tenemos muchos recuerdos fuertes…

-Y hermosos-la interrumpí

-Si hermosos también los cuales nos unen en otro sentido-se rasco la nariz porque le daba vergüenza al recordar algunas cosas que nos unían-Y la verdad para mi es muy difícil ser tu amiga como si nada…

La mire unos instantes y me levante de la hamaca, era tarde y era hora de volver al pueblo nos esperaban todos en lo de Eugenia.

-Por lo menos intentémoslo…-luego tire de su mano, la lleve hasta la casa de sus abuelos para que recoja sus cosas, segundos después estábamos en el auto volviendo a nuestra tierra.

-.♥.-

-¡Pero no seas tonta Lalunga! Inténtalo aunque sea-me incentivaba la flaquita luego de contarle la mini charla que tuve con Juan Pedro en la casa de mis abuelos.

-¿Vos decís? Pero es imposible estar con él y no pelearnos-le confesé, estábamos en la cocina de Eugenia limpiando los platos.

La noche de reencuentro había sido todo un éxito, Rochi y Mery se habían encargado de cocinar un matambre a la pizza de primera y Euge se había encargado de hacer el postre: chocotorta, la favorita de todos.

Revivimos miles de recuerdos desde la primaria hasta la secundaria, vimos alguna que otra peli, jugamos al Twister, al dígalo con mímica entre otras cosas, ahora los chicos estaban discutiendo si ir a un boliche o no por ende con Cande nos excusamos con la escusa de lavar los platos, momento perfecto para recibir consejos de mi mejor amiga.

-¿Lo queres todavía? Digo para que te necies en intentar tener una amistad con Peter es por algo-cuestiono pegándome cariñosamente en el brazo luego de terminar de secar un plato.

Cerré el grifo y apoyo mis dos cachetes traseros sobre la fría mesada de mármol, mi amiga se sentaba en una silla quedando enfrente de mí.

-¡No!-y me refregué las manos por el rostro-Lo que yo quiero es que no se confunda él. ¡Pero no se puede! ¡Es inútil, ya me di cuenta que él siempre va a lograr todo lo que quiere cuando se refiere para conmigo!-y deje caer mis manos sobre mis muslos.

Cande se cruzo de brazos inspeccionándome con la mirada, una risita se me escapo cuando note que ella se había puesto en papel de psicóloga, siempre lo hacia cuando yo entraba en crisis de no saber que hacer, es una amiga con todos los papeles habido y por haber.

-No digas eso, si el pelado te dijo eso es porque quiere llevar el verano en paz no quiere lograr nada de otro mundo…-se hizo la pensativa provocando mas mi risa-Aparte no se sorprendería ya que te conoce de pie a pa. Todita por completita…

-¡Hay Candela cállate!-le grite una vez que me tire sobre ella quedando sentada en su regazo-Gracias amiga…

-De nada peque-y nos fundimos en un abrazo lleno de ternura.

-.♥.-

Me encontraba sentado en el sofá central del living escuchando las distintas propuestas de boliches a los que querían ir los chicos pero la verdad no estaba prestándole atención, solamente pensaba en la morocha que estaba en la cocina y me daban unas ganas tremendas de ir con ella.

-¿Qué te anda pasando pelado chamusquero?-ese era Agustín mi otro mejor amigo, se había cansado de discutir con las chicas y se acerco a mi lado.

Bufe y mirándolo unos instante al cacheton le hable-No se, estoy sacado de onda porque fui al campo de los abuelos de Lali-él asintió para que continuara-Tuvimos una mini charla donde le dije que intentemos ser amigos pero ella no quiere.

Agustín me palmeo la gamba dándome apoyo-Solo necesita tiempo, hace tres años mas o menos que no te ve…-le dirigí mi mirada-No esperes que haga todo como si nada de golpe, es la petiza es muy frágil con todo este tema y lo sabes.

-Si ya lo se-y a la vez asentí con mi cabeza cabizbaja-¿Pero que hago para no perderla del todo? Agus necesito tenerla cerca aunque sea como una amiga más del grupo.

El rubio de golpe comenzó a negar con su dedo índice y una sonrisa tierna forme al escuchar de su boca salir “Ella no es más del grupo, ella es Mariana Esposito tu petisita, el amor de vida…”, era un amigo de fierro para con los dos, a mi me iba a escuchar y aconsejar siempre hasta defenderme cuando me atacaran o lo que sea, con Mariana era lo mismo solo que lo acompañaba un sentimiento de protección de hermano del corazón hacia ella.

-¡Vamos a Nox y punto!-nos distrajo el grito de la rubia pelicorta, se encontraba encima de una silla gritando con los brazos en alto-Así que ustedes dos que están tirados-y con Agustín nos apuntamos-Si, si ustedes vallan a buscar a las otras dos y nos vamos a bailar…

Como no quedaba de otra cortamos la conversación de futbol que habíamos comenzado con mi amigo y emprendimos camino hacia la cocina, escuchamos que estaban charlando y preferimos quedarnos en la puerta escondidos a escuchar algo de lo que hablaban.

-.♥.-

-Así que el cacheton quiere irse unos días con vos solita a la cabaña de sus padres…-repetía lo último que escuche salir de la boca de la flaquita, estábamos en la misma posición yo en la mesada de mármol y ella en la silla enfrentada a mí.

-Si, yo le dije que había que ver que onda…-tomo un trago de la gaseosa que se había servido-Pero más que seguro que si, ¡ojo mis viejos no lo van a saber!

Me estire para dejar en el lavabo el platito vacío que anteriormente estaba ocupado por un pedazo de torta helada que le robe de la heladera a la pelicorta-¿Por qué?-le pregunte mientras me enjuagaba las manos-Si hace ya un tiempo que están juntos.

-¡Pero mi suegro es celoso Lala!-y nuestros ojos se dirigieron hacia los muchachos que entraban a la cocina-Así que ustedes van a ser los encargados de cubrirnos.

-¡¿Nosotros?!-exclame a la misma vez que Peter.

Agustín sentó sobre sus piernas a su novia y Peter se sentó a mi lado, mis ojos lo miraron de reojo al sentir el suave contacto que tuvieron nuestras manos quedando inconcientemente entrelazadas.

-Si ustedes ¿no son nuestros mejores amigos?-cuestiono Candela perdiéndose en la caricia que su amado le estaba regalando.

-Obvio que somos sus mejores amigos-y ese era Peter que se rascaba la cabeza impaciente-Pero nos ponen en aprietos.

-¡Hay como si nunca lo hubiéramos hecho Pitt!-los tres me miraron e instantáneamente sonreímos porque todo daba a que las cosas podrían volver a ser como antes, o por lo menos mucho mejor.

Candela se perdió por completo en los besos que Agustín le robaba y la incomodidad nos invadió a Peter y a mí, tiempo atrás cuando nos encontrábamos los cuatro juntos era todo distinto, el cacheton y la flaca comenzaban un teje y hereje con su relación y nosotros ya estábamos establecidos formalmente, entonces cuando uno le robaba un beso a su chica él otro copiaba los pasos pero ahora era imposible hacerlo.

-¡Che! ¡Che! ¡Pero che dejen de comer delante de los pobres!-grito el pelado interrumpiendo los arrumacos de la parejita-Nosotros veníamos por otra cosa acá.

-¡Huy es verdad!-exclamo Agus al recordar el motivo…-Nos vamos de bailanta muchachas

-¿A donde salimos?-quiso saber Cande mientras su novio entrelazaba sus manos y comenzaban a caminar hacia donde se encontraba el resto.

Peter se bajo primero de la mesada y tomándome de sorpresa me tomo de la cintura para segundos después colocarme a su lado.

-Nos vamos a Nox…-le contesto a mi amiga todo esto sin quitar la mano de mi cintura, íbamos caminando unos pasitos detrás de la pareja cuando me digne a regalarle una mirada de advertencia-No me mires así porque no pienso dejarte sola en el boliche.

-¿Perdón?-pregunte enarcando mis cejas, me separe de él para quedar enfrentada-¿Cuál es el motivo por el cual no me dejaras sola?

-Tu ropa…-me contesto tranquilo mientras me relogiaba con la mirada, llevaba puesto unos short negros con un estraple corte corazón de color blanco que pronunciaba las curvas de mis pechos y unos zapatos de tacón con tachas.

Me mire por el espejo que había en la entrada de la casa y con una sonrisa inocentona le dije…

-Si estoy re linda…

-Por ese mismo motivo…-luego tiro de mi mano como se tomo costumbre últimamente y nos subimos en la parte trasera del auto del cacheton, la noche estaba por comenzar.

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Florr
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Vie Ago 19, 2011 7:07 pm

Me encantaaaaaaaaaaaaa, es muy linda la historia, nunca la había leído jajaja.
Espero los próximos capítuloss
Flor
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 1:46 am

Capitulo nueve.

El pasa a verla a las seis, como acordaron ayer
Se desespera porque el miedo ronda otra vez.
El pasa a verla a las seis, como acordaron ayer
Se desespera porque el miedo ronda otra vez.

El boliche estaba que explotaba al ritmo del más grande del cuarteto cordobés, estaba claro que nunca en ninguna fiesta o boliche alguno podría faltar la música que nos dejo Rodrigo.

Ya hacía un buen tiempo que estábamos dentro de Nox y debido a la gran cantidad de gente que se presento para disfrutar de una buena noche, nos vimos obligados a ocupar una mesa en el patio del lugar.

-¡Es lo mas bailar y tomar bajo las estrellas!-había dicho Daky mientras encabezaba con el ritmo corriendo libremente sobre sus piernas toda la pista cerrada que tenía Nox hasta llegar al patio.

Hacía muchísimo calor esa noche y al ser verano todo los pueblos de alrededor se dedicaban a venir al mismo lugar, así que estaba a rebosar por ende le dimos la mas que gracias a la Paisa, como la llamamos cariñosamente a Daky por habernos dirigido al patio.

-No pueden ser tan yeguas para bailar así-ese era Nico que miraba embobado a mi hermana junto al resto de las chicas bailar sensualmente frente a nosotros-¡Ey Luz bajando el tonito de baile!-grito al ver como mi hermana se abrazaba a la cintura de Eugenia y comenzaban a menear.

-Me parece que no te escucho…-dijo riendo Agustín mientras se tomaba un trago de Fernet.

-No te rías mucho vos cacheton por que Cande no se queda atrás…-le acote señalándole con mi mano ocupada por un vaso a donde se encontraba la flaca bailando muy pegada con un compañero de la facultad.

-¡La mato!-grito al verla-¡Candela Vetrano veni para acá!-dejó el vaso sobre la mesa y corrió en búsqueda de su novia, mi ahora cuñado decidió imitar a su amigo y fue en busca de mi hermana ahora su novia.

-.♥.-

Y de nuevo en ese cuarto se desnudan piel a piel,
Se desgarran y se entregan a las ganas y al placer,
Amando bien al destino que unió sus dos caminos,
Y después de lo prohibido cada uno a su hogar.


Algo de lo que mas amo en esta vida además de estudiar Derecho es disfrutar de momento con mis amigos mas en noches de verano donde nada importa y todo tiene una escusa perfecta:

-¡No pasa nada es verano!-le gritamos con Rochi a Daky cuando ella nos contaba que le daba cosa chaparse a un amigo de su ex.

-Pero es el amigo chicas, ¿entienden que si se entera me va a armar un escándalo de aquellos?-y si la Daky no era mas buena porque no podía.

Con Rochi nos miramos con una sonrisa en el rostro y cada una tomo una mano de nuestra amiga y comenzamos a mover el esqueleto al ritmo de Rodrigo, el cuarteto era una debilidad en todos nosotros.

-Y después de lo prohibido cada uno a su hogar…-le cante en el oído a mi amiga mientras le hacía dar un giro de ciento ochenta grados provocando nuestras risas por el gritito que ella había pegado.

Rochi movía sus piernas para adelante y para atrás siempre con una sonrisa en el rostro, poco a poco nos soltó disimuladamente las manos provocando que nuestros ojos la miraran de reojo porque ella jamás se perdía algún cuarteto pero entendimos todo al verla enrededar sus dedos finos con los callosos de Pablo.

-Hace como ella aprovecha la noche Paisa no seas tontita…-y volví a obligarla a que de una vuelta pero en vez de recibir su mirada de nuevo la empuje hacia donde se encontraba la conquista de su noche.

-¿Te dejaron sola?-escuche que me preguntaban muy cerca de mi oído provocándome un escalofrío, esa voz siempre me alteraba los sentidos antes de girarme cerré los ojos e intente mantener la compostura.

-.♥.-

Fue lo mejor del amor, lo que he vivido contigo
Dejo a mi esposa y tú dejas tu marido,
Para matarnos en un cuarto de hotel.


Estaba solo en la mesa ya que Victorio había sido sacado a bailar por Mery, ambos tenían unas copitas de mas y como dice mi viejo: los borrachos siempre hacen lo que en verdad sienten, así que solamente me limite a ver como ambos comenzaban a bailar mas que pegado el cuarteto que sonaba mientras que una que otra palabra entrelazada se decían provocando sus risas, Gastón se había perdido quien sabe por cual lugar del boliche junto a Dani, ellos tenían una relación Light iban juntos a la misma facultad y desde hacia un año cuando tenían ganas intercambiaban mismos, esa noche era el turno de hacerlo por lo menos la sonrisa que tenia Daniela en el momento en que vino a buscar a mi amigo daba a entender eso.

Luego Nicolás que estaba con mi hermanita en la barra más cercana a nosotros tomando algo e intercambiando uno que otro beso. Léase: mis ojos prefirieron bloquear ese sector porque sino me quedo sin cuñado, tampoco me olvido de Pablo que estaba mas que entretenido con Rocío bailando, ellos estaban en un impas pero presiento que se estaba por terminar ese momento.

Estaba tomando un trago de la bebida que me había comprado cuando me tente al ver a Agustín discutiendo con Candela porque ella no quería dejar de bailar con su compañero, el cacheton era demasiado celoso para el gusto de la flaca aunque ella no se queda atrás y por ultimo (si es que no me olvide de nadie) Eugenia bailaba junto a Nacho un conocido de la secundaria, que por lo que me contaron era la nueva conquista de la rubia pelicorta y que verdaderamente se sentía feliz con él a su lado motivo suficiente para que yo lo aceptara.

Tenía a mis ojos vagando por todas las personas que pasaban por enfrente de mi hasta que se cruzaron con la mujer que dando mi opinión personal es la mas linda, la mas perfecta de todas. No será alta pero alcanza al metro con centímetros justo para que se acople perfectamente a mi cuerpo, no será la mas delicada a la hora de actuar, de vestirse o para lo que sea pero es la mas femenina cuando se trata de amarme, no tendrá un cuerpo que te quita la vista pero tiene el cuerpo con las curvas perfectas para dejarme sin respirar cada vez que la veo, no sabrá bailar a la perfección o no será la mas sexy al hacerlo pero para mi baila como una profesional y es la mas sexy de todas las mujeres pero lamentablemente hoy no era mía sino que estaba libre.

-¿Qué esperas para ir con ella?-me pregunto Luz tomándome de sorpresa, cambie repentinamente el foco de mi visión hacia mi hermana que estaba sentada sobre el regazo de mi amigo.

-Ella tiene razón, no seas tonto y anda…-ahora era mi amigo el que me incentivaba a que valla, mire una vez a la parejita y luego a ella que en ese momento se encontraba sola bailando en medio de la pista.

-Tienen razón…-fue lo ultimo que les dije porque segundos después estaba caminando hasta quedar detrás de ella…-¿Te dejaron sola?...-y no se porque motivo mi corazón comenzó a galopear sin parar.

Lentamente la vi girar hasta que nuestros ojos se cruzaron…-¿Te acordas?...-me pregunto tomando mis manos y comenzamos a danzar al ritmo de la canción (todavía seguía sonando Rodrigo).

-Como olvidarme, esa noche fue una de las más felices para mí…

Giro quedando enredada entre mis brazos, cerré los ojos al sentir como dejaba que su cabeza descansara sobre mi pecho y movíamos los pies para adelante y para atrás sin parar…-Fue en este mismo lugar…-volvió a recordar...

Simplemente no le respondí, hice que girara hasta volver a estar cara a cara y que nuestros cuerpos siguieran el ritmo de la música, no quería romper la alianza que estábamos teniendo, no sabia si era el alcohol (aunque ni ella ni yo tomamos mucho) el que hacia ese efecto en nosotros o eran los sentimientos los que nos dejaban a la vista.

-Mejor disfrutemos de la noche…-le pedí antes de seguir encontrando recuerdos que nos unieran.

-.♥.-

“Nunca me dejes mi amor” me dices suave al oído,
¿Cómo dejarte si te llevo conmigo?
Nunca he podido arrancar tu corazón de mi corazón,
Hasta el domingo mi amor, tal vez volvamos a vernos.
¿Cómo arrancarte de mi vida? No puedo,
Nunca he podido alejarme ¡de ti!


Flash back: comienzo.

Estaban disfrutando de las vacaciones de invierno que duraban dos semanas, era sábado y como era su costumbre a la tarde la disfrutaron en “El Paso”.

-¡Que frío que hace!-exclamo Eugenia cuando cerro la puerta de la cantina y se acerco a la mesa que ocupaban todos los días-Córrete así me siento…-le decía a Nicolás, ese era el tiempo donde los rubios confundieron amistad con amor.

-Ni que lo digas, anoche tuve que dormir con dos frazadas…-comento Lali antes de llevarse a su boca un poco del chocolate caliente que se había pedido…-Che, les recuerdo que hoy salimos a festejar el cumple de Daky…-en realidad ella había cumplido años el pasado miércoles trece de julio pero por obvias razones el festejo se paso para el fin de semana.

-¿A dónde vamos?-pregunto Nico jugueteando con el pelo de su chica…-¿A Nox?-ese era el destino de los sábados, los viernes iban a Punta Arroyo como todavía eran menores (la mayoría no habían cumplido los dieciocho años) no podían concurrir a muchos lugares para bailar.

El rubio recibió la afirmativa y luego terminaron de arreglar unos detalles como en que irían, como se dividían y así. A las doce de la noche Peter se encargaba de recoger a Dani, Rochi y Cande por la casa de Lali.

-¡No puedo creer que hayan sido puntuales!-exclamo mientras recibía una mirada amenazante…-Che era un chistecito nada más. ¿Vamos?

Daniela, Rocío y Candela comenzaron a caminar sin decir nada cosa que extraño al chico del lunar y dirigió una mirada a la petiza quien solamente enrosco su brazo con el de él y comenzaban a caminar hacia el punto de encuentro.

-No le hagas caso, están chinchudas porque no les gusta la ropa que tienen puesta.

-¡Pero si están hermosas!-grito Peter para que sus amigas lo escucharan…-Son complicadas eh…-le comento en un susurro a su acompañante provocando su risa.

-Somos mujeres ¿Qué esperas?-le retruco ella-El que esta muy pintón es otra persona…-y por el rabillo del ojo Mariana lo estaba ojeando al morocho de ojos verdes.

-Siempre estoy pintón querida…-se agrando chacarita…-Aparte con esta cara tallada a mano quien va a negar que soy hermoso.

-¡Que hambre que tenes por dios!-exclamo la morocha soltándose, se detuvo en mitad del camino de esa manera impidiéndole el camino a Juan Pedro-Escúchame bien que ni se te ocurra coquetear con alguna.

Peter que estaba de los mas relajado con sus manos dentro de los bolsillos, dibujo una sonrisa canchera en su rostro y enarco una ceja…-¿Usted es algo mío Esposito?-recibió una negativa…-Bueno entonces no me diga que puedo hacer o que no, como yo no se lo digo a usted…-y sin esperar que ella le retrucara comenzó a caminar de nuevo, Mariana bufo y corrió hasta alcanzarlo.

Una hora después todos se encontraban bailando y cantando al ritmo que obligaba el boliche a llevar, algunos ya tenían sus copas encima, otros estaban en camino y solamente Peter y Lali eran los que todavía se mantenían concientes en su totalidad.

-¿Bailamos pelado?-le pregunto la morocha al ver a su amigo apoyado en la barra acompañado solamente por una cerveza.

-Bailemos petiza…-y entrelazo una de sus manos con la que ella le estaba ofreciendo para perderse entre el gentío que ocupaba cada rincón de la pista de baile-¡Ya no te vallas mi amor!-cantaba al aire coreando la canción que sonaba en ese momento.

Mariana reía tentada al dar tantas vueltas siguiendo el ritmo mientras veía las distintas caras que hacía Peter, tenían dieciséis y diecisiete años respectivamente ya había pasado un año desde ese primer e único beso que se dieron (que él le dio) en el patio del colegio, hacia un año que ella reconoció sentir sentimientos mas haya de amistad con respecto a él.

-¡Pitt necesito decirte algo!-le grito entre el bullicio para que la escuchara.

-¿Qué paso petiza?

Mariana seguía dejándose guiar por los pasos de Juan Pedro hasta que se freno obligando a su amigo que también lo haga, la sonrisa que tenía él se disbujo al ver la cara de ella.

-¿Pasa algo grave?-le pregunto preocupado…-Ey La deci…-y se interrumpió al ver las manos de ellas dirigirse a su cara donde fue acunado por un momento, a pesar de que ella tuviera tacos tubo que ponerse de puntitas de pie y como si todo sucediera en cámara lenta no despego sus ojos verdes del rostro de la morocha que se acercaba cada vez un poco mas hasta que los labios carnosos de ellas atraparon a los finos labios de Peter en un seductor juego que no tenía final.

-Esto pasa Peter…-le dijo una vez que se separaron solamente centímetros…-Me gustas y es enserio, yo entiendo si vos no sentís lo mism….-y esta vez ella fue interrumpida por los labios de él para perderse una vez mas (y no la ultima desde aquella noche) en el juego adictivo que tenías sus labios.

Mariana quiso separarse pero las manos de Peter que reposaban en la cintura de ella apenas rozándola se tomaron el descaro de rodearla por completo apretándola contra su pecho de esa forma, las manos de ella que acunaban el rostro de él terminaron rodeando el cuello de Peter dejándose llevar por completo.

Esa noche hicieron lo que ambos deseaban, se entregaron a las ganas y al placer horas después sentados en el cordón de la vereda de sus casas un simple “¿Queres ser mi novia?” de parte de Juan Pedro ocasiono el gritito histérico de Mariana y una lluvia de si salían de su boca siendo callados cada uno con los besos de él.

Flash Back: Fin.


-.♥.-

“Ya no te vallas mi amor” le pide ella por favor,
Y no le importa si ya la esperara su marido.
Y de nuevo en ese cuarto se desnudan piel a piel
Se desgarran y se entregan a las ganas y al placer,
Amando bien al destino que unió sus dos caminos,
Y después de lo prohibido cada uno a su hogar.


La canción estaba llegando a su fin y nosotros seguíamos danzando al ritmo de las ultimas estrofas de la canción, aquel recuerdo me había movido todos los sentidos por completo ese día había sido yo la que tomo la iniciativa, la que había dado el primer paso para los dos años mas lindos de mi vida que le siguieron.

Intente evitarlo pero fue inútil termine permitiendo a mis ojos que inspeccionaron cada rasgo de él, estaba serio pero disfrutando del momento, sus ojos verdes estaban invadido por la nostalgia y la culpabilidad, su boca era una fina línea intentando retener palabras, sus manos apretaban las mías impidiendo de esa forma escaparse, estaba invadido por el recuerdo como me paso a mi.

-Relájate Pitt…-le pedí al notar que no era él a la hora de disfrutar la música que sonaba…-No te voy a comer ni nada por el estilo, solo estoy intentando recomponer nuestra amistad como me pediste-y mas sincera no pude ser, sus ojos me dijeron todos porque sentían lo mismo que yo.

-No creo que haya sido una buena idea decirte eso…-confesó luego de un rato, mis ojos lo miraron interrogantes esperando que continuara hablando-Si ósea no te puedo mentir Mariana…-y cuando me llamaba por mi nombre era algo serio-Te sigo amando y se me hace muy difícil no tenerte entre mis brazos para besarte o mimarte como me gustaría.

Shock, totalmente en shock me dejo esa confesión porque no me la esperaba, si bien a mi me pasaba lo mismo no esperaba que así de golpe y en frío me lo dijera, me había olvidado que él cuando quería era muy directo y era algo que admiraba mucho de su forma de ser.

Nos detuvimos en el baile y nuestras manos ya no estaban entrelazadas, lo note porque sentí un vació al dejarlas libres, baje mi mirada peleándome internamente con mis sentimientos no sabía que hacer ni que decir, estoy muy lastimada para jugármela porque no me dio ninguna explicación que me convenza todavía del porque se fue dejándome sola pero no quería perderlo, no de nuevo.

Mis ojos vieron como los pies de Peter se movieron alejándose de mí, dejándome sola y no aguante el dolor de verlo alejarse una vez más que grite su nombre pidiéndole que no siguiera.

Estire una de mis manos hasta tomar una de él y hacerlo girar quedando cara a cara, coloque la mano que sostenía en mi cintura y luego coloque la otra a la misma altura, mi mano derecha descanso sobre el corazón de él y la izquierda se apodero de su nuca para comenzar a separar la distancias que tenían nuestras bocas, estaban a punto de unirse de sentirse de nuevo cuando algo que ninguno de los esperaba sucedió.

-¡Ey Peter! ¿Cómo andas?-esa voz era muy conocida y el ver como los ojos de Peter se oscurecía y sentir como su cuerpo se tensionaba debajo mío comprendí de quien se trataba.

-Benjamin…

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 1:47 am

Capitulo diez.

Mariana quiso darse la vuelta pero mis manos que reposaban en su cintura la aprisionaron contra mi pecho, sentí su mirada inquisidora sobre mi rostro y me vi obligado a mirarla, sus ojos marrones me pedían por favor que la soltara y que siguiéramos como si nada, cerré los ojos unos instantes e intente disimuladamente soltarla.

-Hola Ben…-pronuncio despacio una vez que se giro dándome la espalda…-No sabía que venías.

El rubio nos miraba sin entender la situación pero cuando la petiza le regalo una sonrisa confortante su semblante cambio y una sonrisa se le dibujo, sonrisa que odie con toda mi alma.

-Es que Nacho y los chicos querían venir…-se rasco la nuca riéndose-Y bueno me entere por tu hermano que estabas acá y quise venir a disfrutar un poco con vos.

Mariana solamente asintió y yo tenía todas las fichas jugadas a que me le iba encima a romperle la carita de nene bonito por interrumpir un momento crucial, estaba ahí no mas de tenerla en mis brazos, de saborear otra vez sus labios pero ese pibe tubo que romper todo el esquema.

-¿Tomamos un trago?-escuche que él le ofreció mis ojos solamente se dedicaban a verla a ella.

Ella solamente asintió estaba por comenzar a caminar cuando tome uno de sus dedos, me miro y me pidió por favor que siguiéramos como estábamos intentando ser amigos una vez más, agache la mirada para no ver como se iba con otro hombre, ese hombre que estaba intentando robármela.

-¡Lo odio!-grite al aire sin tener a mi lado nadie que me escuchara, mire hacia la mesa que ocupábamos y la encontré invadida por todas las parejitas preferí evitar sentirme un perdedor y me dirigí hacia el baño.

Salí entre empujones del baño de hombres debido a la gran cantidad de gente que había pero no miraba a las personas que se me cruzaban.

-¡Mas cuidado!-escuche que una chica me grito al llevármela puesta sin querer porque otro me había empujado para poder pasar.

-Perdón, no quise…-le respondí sin mirar comencé a caminar cuando esa voz volvió a hablar pero esta vez llamándome por mi nombre.

-¿Peter? ¿Peter Lanzani sos vos?

Gire extrañado porque todo conocido ya me lo había cruzado pero al ver a la chica colorada de pelo largo con un cuerpo esbelto que estaba apoyada contra la pared y mirándome con una sonrisa no lo podía creer.

-¿Camila? ¿Camila Hernández?-ella me asintió y mis brazos la rodearon haciéndola girar por el aire.

Camila Hernández fue mi primer novia antes de Mariana, ella fue la causante de que durante unos meses con Mariana no nos pudiéramos ni ver la cara, Cami fue alguien especial demasiado diría yo, me regalo el primer te amo, la primera caricia que no era de mamá ni de alguna amiga, la primera chica que presente a mi familia, aunque me dolía decirlo ella fue la primera en todo antes que Mariana, bueno Mariana si fue la primera en algo, en algo muy especial.

-.♥.-

Benjamin se apodero de mi mano y comenzó a llevarme sin pedirme permiso, habíamos cruzado todo el lugar hasta llegar a un lugar apartado mucho mas tranquilo.

Solo se veían sillones de color blanco, algunas que otras mesas y una barra al final donde había pocas personas haciendo cola para comprar alguna bebida.

-¿Qué hacemos acá?-le pregunte después de sentarme en uno de los sillones individuales

Benja se sentó en otro enfrentándose a mi, tomo delicadamente con sus manos las mías-Tenía ganas de estar a solas con vos…-me acomodo un mechón de pelo detrás de mi oreja-Sin que nadie nos molestara.

Asentí lentamente mientras sostenía la mirada gacha, estaba incomoda y no sabía como salir de esta para colmo no tenía ni el celular encima para hacerme la distraída, suspire a la vez que liberaba mis manos para jugar con mi pelo.

-¿No vas a decir nada?-me pregunto al verme tan callada

-No se que decir…

Acerco mas el sillón hacia donde estaba yo y ahora nos encontrábamos solamente a centímetros de distancia, estaba acorralada sin saber para donde disparar.

-Lali-y mis ojos marrones se clavaron en los suyos claros que me miraban expectantes, esperanzados de que no lo rechazara por lo menos no una vez más.

-Ben yo ya te dije…-pero sus dedos fueron los indicados para callarme, cada segundo que pasaba se iba acercando más, esos dos dedos que me callaron comenzaron a contornear mis labios hasta llegar a mi mentón donde me sostuvo fuertemente.

-No me rechaces por favor…-no podía verlo a los ojos, no podía decirle que no tenía ganas de besarlo que no era con él con quien quería estar en ese preciso momento…-Es solo un instante…

Minutos después unos labios semi-carnosos pedían permiso a los míos para jugar con ellos, tarde en responderle pero cuando sentí como succionaba mi labio inferior comprendí que ya no podía dar marcha atrás así que me hice de fuerza para comenzar a responderle poco a poco.

Habremos estado unos cuantos minutos besándonos, él con sentimientos hacia mi y yo convenciéndome que esos labios eran de otro hombre hasta que el celular de Benjamin corto el ambiente que formamos.

-¡Carajo!-se quejo separándose de mi, yo suspire disimuladamente mirando hacia todos lados…

-¿Paso algo?-le pregunte al ver que cerraba la tapa de su móvil con disgusto

Se paro y caballero como es me ayudo a pararme a mí…-Si los chicos quieren irse y no puedo dejarlo tirados…-yo lo alenté a que se valla diciéndole que comprendía.

-Bueno nos hablamos…-le comunique cuando volvimos a estar en el patio del boliche.

-Dale pero primero te acompaño hasta donde están tus amigos…-yo negué rápidamente-Nada de no, no voy a dejar que cualquier buitre se te acerque…

Le agradecí dulcemente con un corto beso en los labios e inconcientemente deje que entrelazara sus brazos en mi cintura y de esa forma comenzar a caminar hasta llegar a mi mesa.

-¡Ha bueno!-reconocí la voz de Victorio-¡Se lo tenían bien guardadito eh!

-¡Petiza desde cuando que no me contaste!-esa era mi mejor amiga quejándose de algo que no había sucedido.

Benjamin río y soltándome delicadamente aclaro que no había nada serio entre nosotros pero al agregar la palabra todavía sentí que mi cuerpo se tensaba.

-Bueno ahora si sana y salva me voy…-me giro un poco quedando de costado-Te llamo…-y se despidió con un pequeño pico, cuando se alejo mis ojos se encontraron con otros, unos de color verde que me miraban desorbitados sin comprender que había sucedido en ese instante.

Cande que se había parado para acercarse a mí fue obligada a tomar de nuevo asiento al lado de su novio quien la tironeo, todos de golpe se callaron y prestaron atención a nuestra reacción.

-Creo que acá se viene la gran tercera guerra mundial…-acoto Eugenia en un susurro

Agus se acomodo un poco en su lugar y en el mismo tono en que ellos solo podían escuchar dijo-La vena de Peter en cualquier momento explota.

-Ojo todavía falta la reacción de Lali-ese fue Gastón uniéndose a la charla, todos le preguntaron el porque-No notaron que Peter esta tomado de la mano con una chica…-y todos los pares de ojos se dirigieron a la chica que estaba detrás de Juan Pedro y no se dejaba ver del todo.

-¡No puede ser!-grito Mery al reconocerla.

-¡Camila!-ese fue el grito de todos mis amigos juntos y en ese instante mis ojos se llenaron de lágrimas al igual que los de él, al parecer no íbamos a poder estar bien.


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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 1:50 am

Capitulo once.

Una barra, dos vasos que contienen un líquido rojo y nosotros dos, Peter y Camila, hablando de la vida misma, entre charla y charla me entere que esta estudiando Comercio Exterior en una universidad del barrio privado San Martín al cual hace exactamente dos meses se mudo definitivamente, lleva la carrera al día porque le apasiona lo que estudia y vive de fiesta todos los fines de semana junto a sus amigos escapándole al compromiso por el momento, “o por lo menos hasta que acabe la carrera” para lo cual le quedaba dos años por delante.

-¡Bailemos!-me dijo levantándose del taburete donde estaba sentada y quitándome de la mano mi vaso-¡Dale Pipu no seas amargo!-tiro de mis manos a pesar de mis negativas pero al fin de cuentas logro lo que quería.

Mis caderas chocaban con las de ella, mis piernas se entrometían entre las de ella, mis brazos paseaban de arriba hacia abajo por su espalda y las manos de ella jugueteaban con mi cuello hasta llegar a mi pelo y nuestras caras mantenían la sonrisa intacta, con Camila todo se basaba en una seducción rara que siempre me llamaría la atención.

-¡Hay seguro que ni me reconocen!

Luego de un rato de estar bailando le pedí que me acompañara hasta mi mesa y así los chicos la saludaban, nos encontrábamos con las manos entrelazadas y caminando por la pista intentando llegar a destino.

-¡Les va a costar pero te van a reconocer!-le grite debido al volumen de la música-¡Pero la verdad ni yo se como te reconocí!-le hable sin quitar la mirada del camino.

-No es para tanto…-me dijo cuando me pare de golpe a unos metros de donde estaban mis amigos-¿Pipu estas bien?-me pregunto al sentir la presión que ejercía mi mano sobre la de ella.

Y en realidad no estaba bien, mis ojos verdes se cruzaron con algo que me dolía mas que Alumni perdiera un partido y era ver a Mariana en los brazos de otros, así como lo leen Benjamin se encontraba besando y tomando de la cintura a la mujer que un día fue mía.

Minutos después Camila volvió a llamarme porque ya la fuerza que estaba haciendo le estaba provocando una marca roja en su mano, la solté al instante sin quitarle la mirada a la morocha que estaba a unos metros mío mirándome sin comprender nada, lentamente me acerque con Camila detrás de mi y pude notar que sus ojos marrones estaban brillantes por las lagrimas como los míos.

-.♥.-

En el preciso momento en que Benjamin se separa de mi y camina hasta perderse entre la gente no pensé en ver a Juan Pedro tomado de la mano con una mina, menos que esa mina sea Camila Hernández la primera novia de él y la que hacia que mis celos provocaran una crisis de inestabilidad sobre mí.

Cerré mis manos en forma de puño y mis ojos no tardaron en lagrimear, comencé a pestañar sucesivas veces para que no notara aquellas gotas pero sabia que era inútil porque desgraciadamente soy demasiado transparente y a eso sumémosles que ese hombre me conoce mas que mi madre.

-¡Candela!

-¡Acá estoy amiga! ¡¿Qué necesitas?!-me gritaba desde los sillones porque era retenida por su novio.-¡Soltame Agustín!-decía frustrada, me gire unos instantes y les regale una mirada de súplica-¿Qué necesitas?-me pregunto dulcemente a la vez que quitaba las manos del rubio quien ya no hacia presión alguna.

-Por favor vámonos de acá…-no tardo ni un segundo en colgarse nuestras cosas sobre su espalda, pedir a los gritos perdón por llevarse puesta las piernas de todos y tomarme de la mano para sacarme de ese lugar…-Disfruten de lo que queda de la noche…-no pude evitar tirarle un bocado en el momento que mi hombro chocaba con el suyo.

Habíamos caminado unas cuatro cuadras cuando me solté de Candela y me quede estática en mitad de la vereda, la flaca llevaba unos pasos adelante cuando sintió su mano vacía giro y me encontró llorando desgarradamente.

-¡Hay Marian!-grito corriendo hasta llegar-No puedo verte así, no se merece que lo llores una vez mas…

Mi cabeza estaba escondida en el cuello de mi amiga, quien me acunaba sin cesar susurrándome que yo era mejor persona que él, que no podía permitirme caer una vez mas y todas esas palabras que tu mejor amiga te puede decir, a pesar de todo seguía llorando entre sus brazos y de esa forma nos fuimos caminando buscando un lugar para charlar.

-.♥.-

¿Disfrutar? ¡Que quería que disfrutara si la imagen de ella besándose con el otro no se iba de mi mente! Y en el instante que mis ojos la perdieron de vista, porque si inútilmente la perseguí con la mirada, ya nada me importo le pedí perdón a Camila y ella entendiendo todo se retiro con un beso en la mejilla.

Escasos minutos de su partida, Agustín me empujo para que empezara a caminar hacia la salida estaba claro que la noche había finalizado.

-¡Que idiota que fui! ¡Un completo idiota!-me decía a la vez que me pegaba en la frente reiteradas veces, estaba sentado en el cordón de una vereda esperando al cacheton que saliera del kiosco al que se había metido.

-¡Como me pude crear esperanzas de que ella quisiera estar de nuevo conmigo!

-Te las creaste porque es o mejor dicho fue así-y Agustín se sentó a mi lado ofreciéndome un cigarro, no éramos fumadores compulsivos pero en momentos de crisis recurríamos a el-La petisa se muere por estar de nuevo entre tus brazos.

Le di una pitada al cigarro mirando al horizonte-No pareció en el momento que se besaba con ese…-y mi voz ya era áspera y sería, los celos estaban haciendo un efecto distinto.

-No hables sin saber como estás las cosas-y ahora él le daba una pitada al cigarrillo-Vos desde que llegaste supiste que tenías competencia…-largo el humo formando circulitos y me miro severamente-Hermano no tiras la toalla a la primera de cambio…

Y una palmada en el hombro era señal de que no todo estaba perdido, el cigarrillo volvió a estar entre mis labios para aspirar un poco de la porquería que contenía adentro, el silenció nos había invadido y era la mejor compañía en ese instante, Agustín había dicho lo correcto ese era su don, hablar y decir lo justo en el momento indicado.

-Vamos para tu casa…-me dijo minutos después, eran las seis de la mañana y el sol comenzaba a asomarse por el lado este, las calles ya casi se quedaban vacías por completo y a lo lejos solamente se podía ver dos figuras masculinas, la mía y la de mi mejor amigo quienes arrastrábamos los pies con una mano dentro del bolsillo y la otra con el cigarrillo, esa si que era mi terapia.

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 2:00 am

Capitulo doce.

-¡Lali la chocolatada ya esta lista!

-¡Ya voy!-le respondí, estaba en el baño de la casa de Candela y ella se ofreció a prepararme una chocolatada mientras yo me lavaba un poco la cara-Vamos que podemos…-me dije mirándome através del espejo, tenía el maquillaje todo corrido, los ojos rojos e hinchados, las ojeras se me marcaban y los pelos todos alborotados: estaba horrible.

-¿Estas mejor?-eleve mi mirada de la tasa al escuchar a mi amiga hablarme, espere a que se sentara en una silla a mi lado y estire una de mis manos para acariciar la de ella…-Sabes que podes hablar conmigo mas que libremente.

Le sonreí tiernamente mientras le asentía con mi cabeza, volví a mirar la tasa y las lágrimas ya querían salir una vez mas, respire profundamente intentando evitarlo y Cande me dio un apretón de mano transmitiéndome fuerza.

-Te juro que me duele volver a estar así…-y la flaca me miraba atentamente-Vos sabes todo lo que llore por él y ahora estaba feliz, estaba en paz disfrutando pero a Juan Pedro se le ocurre volver…-le esquive la mirada atentamente…-Me pide ser amigos, acepto, disfrutamos de un baile y todo se desmorona…

-¿Pero como estas tan segura que él anda con Camila?-realiza esa preguntaba porque sabe que el que todo se desmorone es por culpa de la vuelta de esa hueca a mi vida.

-¡Si Cande! ¿No viste como estaban tomados de la mano?-me pare y comencé a caminar de un lado a otro-La carita de yo no fui que puso cuando lo vi fue tremenda, si no estaría en falta no haría esa carita.

-No saques conclusiones cuando no sabes como son los hechos-y Cande siempre sería la mediadora de todas las situaciones-Camila seguro vino de vacaciones y se lo encontró en el boliche…-yo negaba constantemente-¡¿Sabes que petiza?!-me detuve para mirar sorprendida a mi amiga-¡Estas hasta acá de la vergüenza que tenes porque te vio con el rubio y te agarras de cualquier cosa!-y cuando quería te tiraba la posta en la cara.

-¡Deja de decir taradeces!-le grite a la cara-¡Juan Pedro volvió porque esta con Camila y seguro vino a presentársela a la familia por segunda vez!-cuando quería podía armarme la mejor película de todas…

Candela seguía sentada en el mismo lugar cruzada de piernas mirándome sacada de onda, tomo un sorbo de su té antes de hablarme…

-Escúchate lo que decís, podes estudiar guionista en vez de abogacía…-la fulmine con la mirada y decidí salir de ese lugar.

Cerré la puerta de la calle y respire un poco del aire veraniego que corría por las mañanas, me senté en el porche de la casa abrazándome a mis piernas, repose mi cabeza sobre mis rodillas y comencé a llorar una vez más.

-.♥.-

-¡No puedo creer que este pasando por todo esto otra vez!-y ahora me encontraba sentado en una hamaca americana que había en el patio de mi casa junto al cacheton-Yo creí que ya había terminado con la etapa de los celos y…

-Y cuando se trata de Mariana Esposito siempre vas a estar en esa etapa…-me interrumpió mi amigo.

Mis ojos se dirigieron hacia él, esperando que me explicara que quería decir con eso.

-Es claro como el agua, ustedes se quieren tanto y sienten un poder de posesión mutuo que jamás dejaran los celos…

-Claro ¿Por qué vos no dejaste los celos de lado al estar con Candela?-le pregunte sarcásticamente.

-No, nosotros tenemos el mismo estilo de relación pero nos diferencia que yo no hice el amor por primera vez con ella la noche de su graduación de secundaria y al otro día tome un autobús para irme a otro sitio a estudiar sin contarle.

Un golpe fue a parar a su abdomen por hacerme recordar la estupidez mas grande que había hecho en mi vida, sabía a la perfección que esa era la grieta que nunca podría arreglar o por lo menos curar del todo. Me senté levante frustrado de la hamaca y comencé a caminar por el alrededor bajo la atenta mirada de mi amigo.

-Pero es que…Pero es que me duele que intente olvidarme…-me pare quedando en dirección a su casa

Agustín se paro a mi lado mirando hacia el mismo lado y ¿ya les había dicho que él no tenía pelos en la lengua para decirme la verdad? ¿Ah no? Bueno el cacheton es siempre el que me dice todo sin anestesia.

-Eso es ser verdaderamente egoísta-me quise defender pero él me detuvo-Escúchame bien ella estuvo tres años llorando por vos-levanto un dedo-El primer año se la paso llorando por todos los rincones, preguntando por vos, estando atenta al teléfono o al email por si vos le mandabas una señal de vida, no tenía vida la petiza…-agache la mirada y note que Agustín elevaba otro dedo-El segundo año comenzó de a poco a rehacer su vida, se puso las pilas con el estudio que lo tenía de la lado, volvió poco a poco a sonreír, a salir y a disfrutar de su vida con la ayuda de nosotros…-y elevo un ultimo dedo-Y el tercer año por fin era la misma Mariana que todos conocíamos, volvió esa chispa de locura que tenia siempre presente y no te imaginas la cantidad de chicos que ahuyento pero se había cansado de quedarse cada tanto días encerrada en su casa sin hacer nada y por eso volvió a coquetear, a estar con alguien…

Mi corazón poco a poco se iba estrellando en miles de pedazos porque escuchar todo eso me mataba, nunca les permití a ellos durante los tres años lejos de ella que me contaran algo salvo alguna que otras veces pero siempre me decían que estaba todo bien, y yo me había creído esa idea y hoy me destroza saber que no fue así.

-Y Benjamin fue uno de los que durante un año la estuvo cortejando haciéndola sentir querida una vez mas…-y mis celos volvieron a nacer-Pero ella siempre rechazo todo de él, ¡todo!-Agus ya estaba perdiendo la paciencia al recordar esas épocas-Pero por fin se dio la oportunidad de intentar de nuevo y vos ahora apareces para moverle toda la estantería…

-¿Queres decir que me tengo que ir?-le pregunte mirándolo por primera vez en todo el rato que llevaba hablando.

-¡No idiota!-y un golpe callo sobre mi brazo-¡Lo que te quiero decir es que le des tiempo, que luches por ella y demuéstrale que no la vas a lastimar de nuevo!

-.♥.-

Estabas en la puerta esperando que Agustín cerraba la cerca de tu jardín, abriste la puerta y estabas con un pie adentro cuando notaste que tu amigo se inclino para saludar a alguien, lentamente te giraste e inclinaste tu cabeza para intentar reconocer de quien se trataba y tu cuerpo se tensiono al verla a ella, Mariana tenía una mirada triste y cansada, sus manos se cruzaban sobre su pecho y sus pies caminaban por inercia sin importarle romper los tacos.

Paso por delante de tu casa, tu mente se debatió con tu corazón sobre si debías gritarle y pedirle que hablaran o dejar que pasara el nuevo día que estaba empezando y llamarla en unos días pero el corazón siempre gana.

Con tus manos dentro de tus bolsillos te acercaste hasta quedar en la puerta de tu cerca y la seguías mirando caminar estaba a un metro de su rejas que no mediste la fuerza del grito que diste.

-¡Mariana!-y ella se volvió repentinamente haciendo que su pelo volara en el aire, “que hermosa que es” pensaste por dentro y en segundos estaban frente a frente mirándose a los ojos, te morías de ganas de abrir tus brazos y acunarla entre ellos porque así era cada vez que Mariana estaba indefensa, corría a tus brazos para que la cuides.

-¿Qué queres?-y esa pregunta seca te trajo a la realidad de nuevo.

-Hablemos por favor…

-¿Hablar de que? Nosotros no tenemos nada de que hablar…-giro para volver a retomar su camino, estaba agotada por tanto llorar y la verdad que no estaba preparada para tener la charla con él, no en ese momento.

Peter se mordió el labio inferior intentando retener las mil y un palabrotas que quería escupir al aire pero se recordó que así no se arreglaba nada, así que respiro profundamente y volvió a tener el eje del momento.

-Mariana basta, nos estamos comportando como dos idiotas…-ella abrió la boca indignada y él suspiro porque sabia que se venía una batalla.

-¿Lo dices por vos?

-Lo digo por los dos…-Peter señalo a ambos…-En el boliche creí que había vuelto a renacer esa conexión que existe entre nosotros, creí que querías empezar de nuevo.

-Ajam…

-¿Por qué te comportas así?-pregunto exasperado.

-¿Qué queres que te diga? Si era así-intento defenderse ella.

-Mira, quiero decirte lo que te hallas imaginado al verme con Camila no…

-¡A mi no me des mas explicaciones!-definitivamente Mariana había explotado-¡Estoy arta de ser yo siempre la que da el primer pie, la que se ilusiona o imagina cosas que no son y después…

-¡¿Y después que?!-la interrumpió él

-Y después me tires como un pañuelo sucio, estoy harta de que pase eso….-el dolor que sentía había echo que llorara sin consuelo y le pegara sin parar en el pecho de Peter.

-¡Basta me estas lastimando!-grito él al escuchar sus palabras.

-¡Vos también me lastimas!-le grito ella-¿Sabes que? Vete a la fregada y no te me acerques mas…

-¡Perfecto!


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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 2:26 am

Capitulo trece.

¿Sabían que en un mes pueden pasar muchas cosas? Los días pasan y con ellos las historias de vida de cada persona se siguen escribiendo como si nada, hay días que en esas historias de vida se escriben cosas buenas como cosas malas.

Unos zapatos abiertos de taco color negros con detalles plateados en la parte de los talones, un remera top negra, una pollera crema apenas tableada con el pelo totalmente alaseado era look perfecto para un casamiento a la cual estaba invitada hacia ya un mes desde que era novia de Benjamin Amadeo.

Me mire al espejo de cuerpo entero y mis ojos marrones no transmitían nada simplemente eran neutros, me acerque hasta mi tocador para terminar de retocarme el maquillaje luego me senté en mi cama para guardar algunas cosas que me faltaban en mi pequeña cartera y ahí mis ojos solo transmitieron dolor al cruzarse con una flor seca que descansaba sobre mi mesita de luz desde hacia un mes.

Flash back: comienzo.

En verano todo es diversión, esa es la ley que escribieron todos ustedes desde que eran unos simples jóvenes y siempre la cumplieron al pie de la letra. Era miércoles, mitad de semana y eso no era escusa para no juntarse, les dije para ustedes verano es diversión y a la ley no se la incumple.

La casa de los Lanzani era quien sufriría los estragos de ustedes, habían organizado para juntarse a comer un asado y llevaban una noche pasada de límites.

Las botellas de vinos se replicaban pasada cada media hora, las ensaladas quedaron escasas y hubo carne de mas, el helado fue recibido lleno de felicidad por todos los comensales pero faltaban tres cosas fundamentales en una buena reunión: la cámara de fotos que estuvo a cargo de Candela, la fotógrafa profesional del grupo quien no se olvido de retratar ningún momento de los cuales al otro día se morirían de la vergüenza al verse, segundo nunca puede faltar alcohol si bien que con el vino se conformaban Agustín, Nicolás y Gastón se encargaron de traer Gancia, Fernet, Septiembre y entre otras bebidas para la madrugada y por ultimo nunca puede faltar la música que estuvo a cargo de Pablo, un DJ por hobbies que descubrió al trabajar de adolescente en boliches en pueblos vecinos.

Ya llevaban un buen rato disfrutando de aquella noche, todos bailaban, se reían por los chistes o chismes que se contaban pero vos estabas sentada en tu silla cruzada de piernas con un vaso de gaseosa porque no tomabas mucho mirando a cada uno de esas personas que hacían de tu vida una muy feliz.

-¡Deja de quitarte la ropa rulos que nos cagamos de hambre!-le gritaste a Nicolás cuando este se subió a un banquito para hacer un estilo striptips, ojo todo debido a la cantidad de alcohol ingerido-Ey Luz detene a tu novio…-le avisaste entre risas.

-¡Nicolás Riera no muestres tu chongo por que te mato!-solamente le advirtió desde su lugar-¡El chongo no!-le volvió a gritar al ver que amagaba con el calzoncillo, cuando se aseguro que sus partes todavía estarían cubiertas volvió a la conversación que tenía con las dos Daniela.

Negaste con la cabeza porque esos dos eran tremendos, seguiste mirando a tus amigos y viste a Cande a puro chape con Agustín en el borde la piscina sonreíste tiernamente porque amabas verlos juntos, ver como se amaban y te hacia feliz saber su historia desde un comienzo.

Eugenia se encontraba con María bailando un poco de la cumbia que sonaba, porque según ustedes además de que no debe faltar cuarteto en una fiesta tampoco tiene que falta una buena cumbia que te haga provocar al que tenes al lado. Al ratito llegaron Victorio y Gastón con sonrisa cancheras para sacarlas a bailar por supuesto ninguna de las dos se negaron y en la otra punta de la mesa estaba Pablo con Valeria sobre sus piernas hablando, seguramente de cosas cursis que solo ellos dos se decían y sonreíste cuando tu amiga lo hizo luego de que su chico le dijera algo al oído.

-¿Podemos hablar?-y tus ojos marrones vieron a la ultima persona que faltaba enfocar, tus ojos se tomaron el tiempo de relojearlo llevaba una camisa roja acuadrille con unos jeans gastados y su pelo despeinado como siempre, “todo un caño”

-¿Qué haces Peter?-le preguntaste cuando te tomo de la muñeca y tironeo de vos hasta llevarte a su cuarto-No te dije que podíamos hablar.

Cerró la puerta y te soltó dejándote parada en el centro de la habitación, viste que se acerco hasta su escritorio donde tomo algo que no pudiste ver y bufaste porque no soportabas que haga esas cosas sin dejarte expresar.

-¿Qué queres Pet…-y no pudiste terminar de formular la pregunta porque sus labios cubrieron los tuyos.-No…-dijiste al retirarle la cara con tus manos…-No Peter, esto esta mal…

-Esto no esta mal…-señalando a los dos-Esto esta bien-tomo tu rostro para acercarlo una vez mas y tomar tus labios en forma posesiva.

Intentas soltarte con pequeños golpes sobre su pecho y pataleaste hasta cansarte pero llego un momento que las mariposas que revoloteaban en tu panza te hicieron ceder dejándote poco a poco disfrutar de los pequeños besos que te daba, hacía tres semanas de lo ocurrido en Nox y recién ahora se volvían hablar.

-Esto tuvo que haber sucedido en aquel boliche…-dijo cortando el beso en pequeños picos…-Como extrañaba estos labios, como extrañaba sentirte así-y sus besos comenzaron a recorrer toda tu cara.

-Peter para, para un momento-le pediste separándote un poco, te pasaste las manos por el pelo desesperada había algo que no le habías contado y de que todos tus amigos te cubrían.-Hay algo que tenes que saber.

Él te tomo de la cintura y otra vez volvió a besarte, “disfruta por ultima vez” te dijiste al recordar que luego tenías que darle una noticia dolorosa, rodeaste su cuello con tus brazos y te propusiste darle el mejor beso de toda su historia, el cual duro unos quince minutos y ante la falta de aire se vieron en la obligación de separarse.

-Esto es para vos…-te dijo entregándote una rosa roja-Todavía me acuerdo que es tu favorita-sonreíste enternecida y te mordiste el labio porque te lo querías comer a besos, era tan dulce de leche que no podías creer que la vida te lo puso en tu camino.

-No…-dijiste decidida al ver que quería besarte otra vez-Tengo que decirte algo muy importante.

-¿Qué cosa?-se sentó en la cama pidiéndote que te colocaras a su lado pero vos decidiste quedarte ahí junto a la puerta, suspiraste e intentaste reunir coraje-Ey petisita que pasa…

-Estoy de novia con Benjamin-y cerraste los ojos “¿Qué? ¿Es una joda?” Te pregunto alborotado sin entender y vos negaste a todo-Hace una semana que me anime a decirle que si a su propuesta, no quería que te enteraras por otros y como nosotros estábamos mal ni nos dirigíamos la palabra no tuve oportunidad antes.-viste como sus ojos se aguaron y te sentiste pésima, tragaste un poco de saliva encontrando la manera de recomponerte-Me voy a ir mejor em…-viste la flor y lo viste por ultima vez…-Pitt…

-Ándate de una vez por favor…-y lloraste al escuchar su rechazo con todo derecho…

-Perdón…-y con la flor entre tus manos desapareciste de aquella habitación.

Flash back: Fin.

-Que hermosa que esta mi novia…-escuche apenas abrí la puerta de la calle.

Me sonroje a penas porque cualquier galantería que me dicen sea quien sea me da un poco de pudor, nunca me acostumbro a que disfruten de la belleza de una mujer. Le sonreí dulcemente y enrede mi brazo con el suyo.

-Vos también estas muy guapo-llevaba un traje negro con una camisa celeste claro que combinaba con sus ojos-Me gusta el toque del pañuelo-le dije al notar que en vez de corbata llevaba un pañuelo.

-¿Preparada para una fiesta de lujo?-yo solamente sonreí y deje que su auto nos llevara hasta el lugar.

-.♥.-

El tiempo pasa volando siempre dice mi tía Negrita cada vez que hay una reunión familiar y nos ve más grande y distintos. Y cuanta verdad tiene, ya paso un mes de mi llegada y me quedan dos por delante si porque a pesar de que el verano termine en marzo, mis vacaciones duran hasta abril. Durante este mes cambiaron tantas las cosas que nunca pensé que se darían así.

Un jeans blanco, una camisa manga corta acuadrille en tonos rosados, el pelo apenas peinado casi en su totalidad despeinado, mis lentes oscuros de sol, las llaves del auto y estaba listo para irme.

Cuando el auto arranca la música comienza a sonar y la voz melodiosa de Miley Cyrus resuena a todo volumen, mis dedos golpeaban el volante al ritmo de ella y estaba tan metido en la canción hasta que escuche mi celular sonar, aproveche que estaba frente a un semáforo en rojo y lo leí.

De: Camila.
Para: J.P

“Bebe no te olvides de comprar la protección muero por disfrutar de vos toda la noche”.

De: J.P
Para: Camila.

“Quédate tranquila que no me voy a olvidar, yo también deseo disfrutarte toda la noche linda.”


Les dije o no les dije que todo en un mes pudo cambiar y mucho, el semáforo cambio a verde y me dirigí hacia la farmacia más cercana, próximo destino: una noche fogosa con Camila.

Flash back: Comienzo.

Viernes, noche de machos y por decisión grupal se salía o se salía, el destino era Madame, quedaba en Rosario y era uno de los boliches que temporada tras temporada se prendía siempre, era el lugar justo para salir y no estar vigilados por nadie que luego iría con el chisme a las chicas.

La noche había comenzado en la casa de Victorio, el menú se trato primero de papas fritas, chisitos, maní salado, rueditas y todo tipos de frituras que acompañara a la cerveza y al mini campeonato de play, luego pizzas, panchos o hamburguesas para quien quería y por ultimo las distintas bebidas alcohólicas que te prendían antes de un boliche.

Tomaron demasiado pero no tanto como para llegar al boliche borrachos, cuando es salida de macho no les importa nada se ríen de todo y de todos, bailan con cualquiera y se encaran a la primera que pasa hasta vuelven a tener quince años y compiten a ver quien se gana a la primer minita hermosa que pase por su vista. La noche estaba estallando, la música del lugar era muy buena, la gente agradable a mas no poder y ustedes se acaparaban la vista de todas las chicas del lugar.

Estabas en la barra tomando un tequila con Agustín mientras ambos observaban a cada uno de sus amigos, Nicolás estaba bailando con una conocida pero era vigilado seriamente por vos porque aunque sea noche de machos y no tengan límites, él es el novio de tu hermana y no ibas a permitir que la lastimara.

-¡Ey morocha!-le grito Agustín a la chica con quien estaba hablando Victorio-¡Dale bola a mi amigo no ves que se muere por estar con vos!-la chica solo río y vos también, tus amigos eran los mejores.

Gastón ya estaba a los besos limpios con una castaña claro bastante bonita en medio de la pista, cuando lo vieron empezaron a aplaudirle y ovacionarlo provocando vergüenza en el rubio y risa en la chica ya que Gas llevaba toda la noche persiguiéndola e intentando conquistarla.

-Muchachos necesito un favor-se acerco a ustedes colocando sus manos en cada hombro-¿Tienen un forrito para prestarme?-y la cara de súplica que hizo causa la risa de ambos.

Sacaste tu billetera de tu bolsillo sin poder contentar la risa quitaste un condón, esta bien siempre hay que ir precavido cuando se sale…

-Toma winner, disfruta y después nos contas-le dijiste entregándole, Pablo les aseguro que si y desapareció con la chica-¿Y vos cacheton no vas a ir en busca de ninguna?

Agustín antes de contestarte tomo de un trago el tequila e hizo una cara de asco al sentir el líquido quemarle la garganta-La verdad que no, estoy esperando a que pongan buena música para bailar o aburrirme e irme en búsqueda de la flaca.

-¡Estas hasta las manos!

-La amo pelado y se que ella me va a hacer disfrutar mas que cualquier otra-sonreíste al escucharlo hablar así y le diste una palmada en su brazo diciéndole que valla en busca de la flaca-¿En serio no te va a molestar?-vos negaste y le repetiste que se fuera a disfrutar de verdad-Sos un groso amigo…

Una vez que se fue tu amigo terminaste de tomar el tequila que tenías frente tuyo y te encaminaste hasta el baño necesitabas descargar tu vejiga, como siempre pasa era un lío llegar hasta el lugar y salir era mucho peor.

Siempre intentas no chocar a nadie para que no te ensucien la ropa con bebida pero siempre chocas con alguien, le pedís perdón e intentas seguir caminando pero esa persona te retiene del brazo giras para decirle que te suelte y te encontras con una pelirroja sonriente.

-Se ve que nuestro lugar de encuentro es el baño…

-¿Qué haces Cami?-la saludaste con un beso en la mejilla-Parece que si ¿estas sola?

-Así es ¿y vos?-le afirmaste la respuesta-¿Tomamos algo?

Cerveza, gancia, daiquiris, champaña, pronto y miles de bebidas más hicieron que ambos terminaran en un estado no conciente de lo que hacían, las luces se prendían y apagaban haciendo un efecto seguero en su mirada, las luces se prendían y ustedes estaban hablando muy cerca, las luces se apagaban y al segundo se prendían y ahora ustedes bailaban pegados demasiados, las luces volvían apagarse y volvían a prenderse y tus manos se prendían de la cola de ella y subían frenéticamente hasta sus pechos, la rutina de las luces se repetía y ahora las manos de ellas jugaban en tu parte trasera hasta llegar a tu parte delantera, la cosa estaba pasando los límites.

-No juegues con fuego que te puedes quemar-le susurraste en el oído al sentir su mano sobre tu miembro acariciándolo.

-Me quiero quemar Lanzani…

Al otro día te despertaste por el sonido de tu celular anunciando una llamada perdida, maldeciste al ver que eran las dos de la tarde te sentaste en la cama y al abrir tus ojos no reconociste el lugar.

-No vuelvo a tomar nunca mas en mi vida-dijiste al sentir el dolor de cabeza-¿Dónde estoy?-empezaste a mirar por todos lados hasta que descubriste otro cuerpo descansando en la cama, lo destapaste lentamente-Camila… ¿Qué hicimos? ¡OH no por dios!-dijiste todo a la vez al entenderlo que había pasado.

Te cambiaste a las apuradas e intentando hacer el menor ruido posible, verificaste tu celular y le mandaste un mensaje al cacheton escribiéndole: “me mande una cagada grande”…

Flash back: Fin.

Luego de esa noche le siguieron muchas noches junto a Camila, no la amaba y ella tampoco solo nos divertíamos, es verano y hay que pasarla bien.

-¡Por fin llegaste!-exclamo cuando cerré la puerta del departamento que tenía en Rosario.

-¿Tanto me extrañaste?-le pregunte sonriente mientras dejaba las cosas sobre una mesa y me acercaba a ella peligrosamente…

-En tus sueños Juan Pedro solo que…-y sus manos ya se peleaban con mi camisa-Tenía una necesidad de disfrutarte.

Me termino de quitar la camisa y yo la toma de la cintura haciendo que sus piernas me rodeen, nuestras bocas no tardaron en encontrarse y de esa forma nos dejamos caer en la cama.

-A mi me paso lo mismo…-lo que siguió es mejor no contarlo, simplemente las cosas cambiaron y mucho.


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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 2:33 am

Capitulo catorce.

Domingo día de futbol con amigos, se jugaba el súper clásico y a pesar de que ninguno era hincha de Boca-River era una tradición juntarse a ver el partido todos juntos.

-¡Dale Pepo que llegamos tarde!-le gritaba desde la escalera a mi hermano-¿Tato que esta haciendo tu hermano?

-No encuentra la zapatilla-me respondió bajando por la escalera-Es un nabo…

Suspire porque somos un desastre los tres, Pepo el desordenado, Tato el impuntual y yo el indeciso, me acercaste a mi hermano y decidimos irnos sin Pepo a la casa de Pato.

-No se que tanto lío hacen si la casa queda cruzando la cerca-se quejaba el Lanzani que faltaba-¡Vamos que ya me cansaron!-y fue el primero en cruzar la puerta de calle seguido por nosotros dos que nos reímos por lo berrinchudo que era.

La casa estaba a total disposición de nosotros, Pato, Pepo, Tato, Agus y yo nos adueñamos de la sala con cervezas y todo tipo de frituras, que mejor forma de pasar un domingo.

-¡Vamos que boquita tiene que ganar!-exclamaba Tato frotándose maliciosamente las manos…

Agustín se sentó a su lado con un vaso de cerveza entre sus manos y le dijo que no se ilusionara que Pavone se encargaría de hacer el partido de ellos, Pepo estuvo de acuerdo con el cacheton desde el sillón individual del cual se había adueñado, Pato apostaba por Palermo y la pasión por la xeneize, yo simplemente escuchaba y daba apenas algunos comentarios.

El partido se encontraba en sus veinticinco minutos de juego y ya estábamos casi sin voz por los gritos que le dábamos al televisor como si nos escucharan.

-¡Pero patea de una vez!-le gritaba Pato a uno de los jugadores de Boca que tenía la pelota y no sabía que hacer.

Agustín y Pepo se levantaron y se sentaron a la vez cuando River tiro un pelotazo que pego en el travesaño, Pato con Tato se taparon la cara de desesperación por los errores que estaba realizando el equipo y yo solamente me encontraba de lo mas pancho sobre el sillón doble mirando como ellos se encargaban de insultar a los jugadores y al arbitro.

-Che Patito paso al baño-él solamente me hizo una seña con la mano de que no había problema, nada iba a ser que sus ojos se despegaran de la pantalla-¡Paren de insultar un poco manga de zánganos!-les grite riéndome al escuchar los insultos que largaron porque habían cobrado una falta a favor de los xeneize.

Luego de unos minutos en el baño volví a dirigirme hacia la sala pero al cruzar el pasillo de las habitaciones note una de las puertas entreabiertas y ruidos provenientes de ellas, fruncí mi entrecejo porque tenía entendido que estábamos solos en la casa.

Lentamente me acerque e intentando hacer el menor ruido posible termine de abrir la puerta dejando a mi vista la decoración de la habitación que hacia tres años que no veía, era la de Mariana y mi pulso se acelero por completo.

-¿Hay alguien?-pregunte entrando por completo e inspeccionando cada rincón, sentía la carrera que realizaba mi corazón mientras que veía atentamente toda la habitación, todo seguía igual nada había cambiado.

De pronto el ruido de una ducha llamo mi atención y ahí fue cuando note unas bermudas de jeans, una remera musculosa rayada (casualidad que esa se la había regalado para un cumpleaños y sorpresa de que todavía le entrara) y una campera fina color amarilla, mis ojos se oscurecieron y una sonrisa un poco picara se me dibujo en la cara.

Rápidamente corrí hacia la puerta la cual cerré lentamente sin que provocara ningún ruido que llame su atención y con pasos lentos pero con el corazón latiendo a mil me acerque a la puerta del baño la cual estaba abierta casi en su totalidad (si soy tonto por prestar atención tarde), sonreí abiertamente al escucharla cantar y ver a trabes de la mampara como movía su figura al ritmo de la canción.

-Que paso en mi vida para merecer un amor así cuanto llore y sufrí-escuchaba atentamente la letra-Día y noche esperando a que vinieras por mí y ahora estas aquí-me mordí los labios porque sentí como me dedicaba esa parte de la canción.

-Tan galán que me haces vibrar con tu piel tostada siempre tan sensual-sonreía cancheramente apoyado en el lavabo esperando no ser descubierto-Todas esas cosas que piensas hablar me pones sexy, sexy.-me encontraba con los ojos cerrados disfrutando de su voz cuando no sentí que el agua dejaba de correr y la mampara se estaba por abrir-Baby nadie puede amarte mas que yo-otra vez sonreía porque era cierto nadie me iba a amar mas que ella.

-.♥.-

Sabía que mi hermano vendría con algunos de sus amigos a ver el partido que se jugaba hoy y como no tenía ganas de salir ni de cruzarme con ellos preferí quedarme toda la tarde en mi habitación haciendo un día de spa.

La cera reposaba en una esquina de la habitación terminándose de secar, sobre la mesita de luz las pinturas de colores, el quita esmalte, algodón y todos los utensilios de manicura fueron los responsables de que tuviera unas manos y pies perfectos, sobre mi lavabo se veían las distintas cremas que habían limpiado mi piel y la ducha se encargo de relajarme completamente.

Mientras me duchaba escuche el móvil sonar y en menos de segundos salí como dios me trajo al mundo para averiguar de quien se trataba, el rubio me invitaba al cine así que aproveche de elegirme la ropa y volver bajo el agua antes de que se me acabara la temperatura caliente.

Nunca puedo bañarme sin música pero como no tenía ganas de salir de nuevo preferí comenzar a cantar alguna que otra canción y Thalia con su Me pones sexy me hizo compañía, aunque a la vez que cantaba parte de la canción me daba cuenta que la letra no era la indicada porque me hacia pensar en cierta persona que hacia días no veía.

Con una sonrisa en el rostro porque llevaba un día tranquilo cerré el grifo y abrí la mampara tranquilamente pero cuando elevo la mirada no esperaba encontrarme con alguien dentro de mi baño.

-¡Peter!-grite provocando un susto en él.

-Lali-dijo en un tono de sorpresa-Lali…-volvió a decir con una mirada penetrante, con la mirada de lujuria que usaba cada vez que la cosa se ponía caliente y ahí fue que caí que estaba desnuda frente a él.

-¡Cerra los ojos! ¡Ándate de acá! ¡Alcánzame la toalla! ¡Que mierda haces acá!

Peter comenzó a reír haciendo que mi histeria aumentara, le volví a gritar que me alcanzara una toalla entre quejas como “¡que aguafiestas! no me dejas disfrutar nada” me la termino alcanzando, me envolví rápidamente y a empujones lo quite del baño.

-No se para que te enojas tanto si ya te conozco desnuda-giró quedando su frente pegada a la mía.

-Las cosas cambiaron mucho Juan Pedro-y que me mirara directo a los ojos cuando me encontraba escasa de ropa me ponía mas nerviosa de lo normal-Así que vete de mi habitación.

La sonrisa perversa que tenía la odiaba con toda mi alma, él sabía que me estaba poniendo a prueba porque podía flaquear en cualquier momento y eso no me lo iba a perdonar, volví a echarlo pero Peter en vez de hacerme caso se sentó en la cama como si esperara un regalo.

-No me voy nada…

-No seas chiquilín…-y maldecí el momento en que dije esa palabra…-No…No quise…

-Si, si quisiste-ya lo tenía enfrente mío- Y sabes que pasa cada vez que me decís de esa manera…

Mis ojos evitaban contacto con los de él pero era imposible porque sin cansarse buscaba mi mirada y sus manos me detenían fuertemente desde mi cintura, me canse de esquivarlo y decidí decirle todo con la mirada.

-Por favor…-le rogué en un susurro…

-¿Por favor que?-me pregunto a la vez que me dirigía hacia mi cama, su nariz jugaba con la mía y mi resistencia se había ablandado por completo-¿Por favor que Mariana? ¿Qué quieres?

¿Qué quiero? Eso me gustaría saber yo, que es lo que quiero porque por un lado esta mi conciencia recordándome que en menos de dos horas un chico que se hacia llamar mi novio me estaría por recoger para pasar una noche en un cine y por el otro estaba mi corazón diciéndome que disfrutara de lo que el que figuraba como el amor de mi vida para siempre me podía y me quiera ofrecer en ese instante.

De golpe nuestros cuerpos rebotaron sobre mi cama y mis manos con temor acariciaron el rostro de él, si quería podía sentirlo por segunda vez, podía sentirlo por una ultima vez. ¿Quería? Y mis ojos fueron los que le dieron la respuesta a él.

-.♥.-

Ni en mis mejores sueños creí volver a tenerla debajo mío cubierta sola por una toalla, mis ojos cerrados disfrutaban de la temerosas caricias que me brindaba, le di un beso en su palma y lentamente volví a mirar ese rostro tan bello.

Tenía una revolución de sensaciones por dentro, la pasión, la lujuria y el amor eran las que peleaban la carrera pero no sabía que hacer ni como actuar, moría por tomar posesión de esos labios y que mis manos le quitaran la prenda para acariciar y disfrutar del cuerpo que un día fue mió.

Pero de golpe el miedo a que la lastimara, que lo estuviera haciendo por obligación o para simplemente darme el gusto pensando que así la dejaría de molestar me invadieron y no pude contra eso, dulcemente le beso los ojos, la nariz, las mejillas y termine por salir de encima suyo.

-¿Qué paso?-me pregunto desconcertada, ella ya se había convencido de que algo iba a pasar.

-Nada…-le respondí y ya estaba por levantarme cuando su mano rodeo mi brazo-Es que…Es que no quiero que lo hagas por obligación Lali.

Mariana volvió a tironear de mi brazo para que diera la vuelta y ambos estábamos sentados mirándonos a los ojos, le acomode unos cabellos que le tapaban su rostro y le seque algunas gotas que recorrían su rostro.

-Que hermosa que sos, no hay día que me odie por lo que paso-había entrado en momento de confesión-Y me muero por tenerte entre mis brazos pero no si vos no queres…

Agache mi mirada porque no podía verla a la cara, las ganas locas de amarla me estaban ganando pero tenía que mantener la cordura por sobre todas las cosas. Sentí movimiento, se había arrodillado sobre la cama y sus manos acunaron mi rostro, nuestros ojos se miraron y la conexión fue inmediata.

-Peter quiero hacerlo…-sus mejillas se tiñeron como dos tomatitos, nunca dejaría de ser una nena-Quiero sentirte…Aunque sea por ultima vez ¿Qué decís?

¿Por ultima vez? Pero yo no quiero que sea la ultima vez, de suerte va a ser la segunda y quiero que aya una tercera, cuarta y miles de veces mas en las cuales la pueda hacer mía y no me importa el lugar, la hora ni el momento, poder acostarme sintiendo su respiración sobre mi pecho y que ella se duerma escuchando los latidos desaforados de mi corazón que son provocados por ella misma.

¿Qué hago? Mis ojos recorrían todo su cuerpo y ella se mordía el labio torpemente mientras sus manos acariciaban mi rostro, sabía que la estaba haciendo sufrir en estos momentos porque para Mariana confesarme eso era muy difícil mas sabiendo que estaba por engañar a alguien.

-Te prometo que te voy a ser sentir como la primera vez-le respondí finalmente-Y juro por mi que no va a ser la ultima vez.

-Demostramelo entonces-y ninguno dijo nada más sino que dimos paso a la acción.

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 2:35 am

Capitulo quince.

Estaban los dos arrodillados sobre la cama, sus ojos mantenían esa conexión que ninguno puede explicar lo que les provoca, sonrisas tímidas se regalan y unas pequeñas caricias comienzan a darse poquito a poco.

Mariana comenzó acariciando el cabello de él, disfrutando la suavidad de ellos entre sus dedos con las yemas de a poco comenzó un recorrido hasta llegar al cuello, amaba jugar con las sensaciones que provocaba en el cuerpo de Juan Pedro.

Todo se hacia lentamente nada ni nadie los iba apurar, para ustedes era la segunda y la ultima vez que se iban a tener mutuamente para disfrutarse, para amarse entre unas sabanas y se dedicarían completamente a descubrirse, a conocerse tranquilos.

Las manos de ellas comenzaron a recorrer la espalda y la sonrisa tímida se ensancho al sentir como tembló él por el escalofrío que le recorrió por toda su espina dorsal, sus dedos un poco torpes fueron hacia el final de la remera para levantarla dulcemente a la vez que acariciaba el abdomen y los pectorales. Rieron juntos cuando la remera voló por algún rincón de la habitación y en segundos el pantalón de Peter le hacia compañía en algún lugar que no les importaba.

Peter quiso hablar pero ella lo callo con dos dedos sobre sus labios quienes recibieron un pequeño beso, a cámara lenta Mariana le beso los ojos, la pequeña nariz, la comisura de sus labios, su barbilla antes de separarse para volver a disfrutar del rostro tranquilo que tenía él.

Juan Pedro abrió los ojos al no sentir los labios de ella recorriendo su rostro y la encontró mirándolo, sonriendo sus manos tomaron partido en aquel momento y retiraron la toalla que la cubría.

-Sos hermosa-le dijo cuando las mejillas de Lali se tiñeron de escarlata y agacho la mirada avergonzada.

-Eres la mujer más bella del mundo-y sus labios besaban dulcemente el cuello de ella disfrutando la suavidad de su piel.

-No puedo creer que te este amando una vez mas…-los labios recorrían sin pedir permiso el cuerpo de ella haciéndola temblar por la emoción del momento-Muero por besar tus labios-le dijo volviendo a cruzar miradas.

-Entonces hazlo…

Juan Pedro acerco con miedo su rostro al de ella y dulcemente tomo primero su labio superior, luego el inferior y por fin ambas bocas se abrían dándole permiso a sus lenguas para que jugaran a un juego sin fin del cual ambos disfrutaban, la tomo de la cintura provocando que terminaran recostados sobre la cama.

Los besos eran apasionados sin miedo a dejarse ninguna marca, solo se quitaban las ganas locas de sentirse unidos por algún medio, las manos de ella se prendían fuertemente del pelo de Peter y disfrutaban de acariciar la espalda dejándole pequeños rajuños como recuerdos. En cambio, las manos de Juan Pedro disfrutaban del tacto de los pechos de ella, de la suavidad de su abdomen y de las sensaciones que le provocaba acariciar las esbeltas piernas de esa petiza.

Todo era un mundo de sensaciones que estallaban como si fueran fuegos artificiales, sus mentes estaban en blanco con la única imagen de ustedes dos disfrutándose, olvidándose por completo que abajo estaban sus amigos disfrutando de un partido, de que ambos tenían sus historias afuera de esa casa, olvidándose del mundo por completo ahora solo eran ustedes dos y sus cuerpos uniéndose.

-¿No crees que ya es momento?-le pregunto entre jadeos Mariana no aguantando mas las ganas de unirse a él.

-Todo a su tiempo…

Los besos y caricias de parte de ambos siguieron, reían cuando de pronto se encontraban dando vueltas por toda la cama sin separar sus bocas y quitarse las manos del cuerpo, sus miradas se hacían penetrantes cuando una caricia subida de tono llegaba al cuerpo del otro o alguna queja se realizaba cuando alguno no brindaba alguna caricia y se dedicaba a observar al otro.

Pero el momento había llegado y ambos lo supieron, Peter tomo las manos de ella entrelazándola con sonrisas en ambos rostros, lágrimas de emoción en la mirada de ella y felicidad transmitía la de él.

-¿Preparada?-ella solo asintió brindándole mas espacio para que se acomodara.

Si lo que disfrutaron se realizaba todo en cámara lenta, este momento fue una tortura para ambos Peter se encargo de ingresar lo mas lento posible no quería lastimarla ni arruinar el momento, solo se dedico a disfrutar junto a ella.

Un grito de satisfacción salio de ambas bocas cuando por fin estaban unidos, las piernas de ella rodearon la cintura de él, las manos seguían unidas y ustedes unieron sus frentes y sus labios en interminables besos, los movimientos eran lentos al principio luego comenzaron a subir temperatura hasta que luego de un largo rato Juan Pedro caía al lado de ella arrastrándola hacia su pecho cayendo en un profundo sueño sin que ninguno de los dos borrara la sonrisa que tenían.

-.♥.-


Flash Back: Comienzo.

-¿Peter a donde me llevas?-le preguntaba ella cuando en medio de la fiesta de egresados su novio la tomo de la mano y la saco del lugar.

-Es sorpresa cariño-él nunca le diría nada hasta que llegara el momento, hacia una semana que planeaba todo y temía que nada saliera como quería pero sus amigos le habían jurado que todo estaría perfecto.

La pequeña playa que tenía el pueblo estaba totalmente desierta, había mucha razón ya que todos estaban en la fiesta del colegio secundario menos ellos dos, Mariana y Juan Pedro, que se escaparon del montón para vivir un momento único.

Cerca del mar pero alejado de la vista de todos, una pequeña cama (como esas que se usan en un parador privado) decorada con sabanas rojas y rodeada con una finita tela, a su lado una mesa blanca con un sillón blanco esperaban ser ocupados por personas.

-¿Qué es esto?-le pregunto a su chico cuando estaba frente a todo mirando sorprendida.

-La sorpresa-le respondió Peter en el oído y paso por delante de ella tirando de su mano para sentarse en el sillón, tomo la bebida que había sobre la mesa y lleno las dos copas-Brindemos por nosotros dos.

-Por nosotros dos-repitió Mariana sonriendo antes de tomar un trago de aquella bebida líquida.

Y la noche transcurrió por si sola, un baile lento al ritmo de las olas romper fue lo que ella le pidió a su novio quien se lo regalo gustoso, un beso tierno, otro mas calido y la pasión los sucumbió por completo a ambos.

Mariana tomo la mano de él y fue la que lo llevo hasta la cama que esperaba en algún costado sea para lo que se la necesite, sentándose frente a frente volvieron a besarse sin decir nada solo disfrutaban como muchas otras veces.

De pronto la camisa de Peter recorrió su espalda y sus brazos hasta terminar en la arena junto a su pantalón de vestir, minutos después Mariana estaba entre las piernas de él quien la acariciaba sin ninguna prisa conociendo todas las sensaciones salvajes que nacían en ese instante.

El ruido de la cremallera del vestido obtuvo la atención de ambos a la vez que dejaba al descubierto la piel aterciopelada de ella, “no tengas vergüenza” le dijo cuando Lali escondió su rostro en el hueco que había entre el cuello de él y su rostro, ella río e impulso a ambos hasta caer sobre la cama.

La noche con la luna llena y las estrellas brillantes junto al mar fueron los testigos de los besos tiernos y apasionados por momentos que la pareja se regalaba, fueron los únicos testigos que observaron las caricias atrevidas que a veces a Peter se le escapaban y de las caricias tiernas que Lali solo sabía dar porque cuando ella estaba con él era toda ternura.

Un gritito de dolor dio la morocha cuando por fin unían sus cuerpos, lloro de emoción cuando Juan Pedro se detuvo un instante hasta que ella con un movimiento de cadera le indicó que cualquier tipo de dolor había desaparecido y ahí el baile fue otro, sus cuerpos se compenetraban, encajaban a la perfección.

Era como si dios hubiera hecho sus cuerpos con las simetrías perfectas para que encajaran, los besos paseaban desde los labios hacia el cuello, las manos de ella acariciaban constantemente el rostro de Peter asegurándose que no estaba soñando y las manos de él se perdían entre el cabello de ella.

Rieron cuando Mariana acabo recostada por completo encima de él luego de que una lluvia de fuegos artificiales invadió su momento, habían llegado al éxtasis de su primera vez y no lo podían creer.

-Te amo…-le dijo ella luego de recuperar un poco la compostura y miro esos ojos verdes que estaban llenos de pasión.

-Yo te amo mucho mas-y el grito que pego ella al caer sobre el colchón provoco una risa mas a la lista-¿Otra ronda?-las risas que siguieron indico que la noche no terminaba en ese momento.

Flash Back: Fin.
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 2:41 am

Capitulo dieciséis.

Estaba disfrutando de un profundo sueño cuando una musiquita molesta lograra que mi consiente reaccionara, gire ocultando mi cara debajo de la almohada pero esa música chillona subía cada vez mas de volumen.

-¡Joder que molesto sonido!-grite sentándome en la cama.

-¿Qué pasa?-escuche que alguien a mi lado me preguntaba, mis ojos se abrieron como plato y lentamente gire mi cabeza-¿Por qué me miras así?

-¡¿Qué hicimos Peter?!-le pregunte temerosa e histérica a la vez.

Él río libremente y tiro de mi brazo chocando torpemente sus labios con los míos, sus manos acariciaron mi cintura, las mías su torso desnudo y el recuerdo de una hora atrás volvió a mi mente para llenarme de un sentimiento único e increíble: felicidad.

-Mm, ya me acorde lo que hicimos-sonreí sobre sus labios antes de volver a besarlo pero ese sonido molesto volvió a interrumpir de un placer grande-¡Joder!

Me separe de él tomando las sabanas para cubrirme los pecho y de reojo vi que Peter se levantaba de la cama para tomar su ropa y dirigirse al baño, por tercera vez ese sonido volvió a sonar rodé los ojos molesta porque había provocado mi mal humor.

-¿No pensas contestar?-le pregunte apoyándome en el marco del baño.

-¿Eh?-elevo su mirada para verme-La verdad na, debe ser alguno de los chicos preguntándome si me perdí en el baño…

Sentí como mis mejillas se tiñeron de color al recordar que en mi sala estaban sus hermanos y mi hermano viendo un partido mientras que nosotros estábamos haciendo algo distinto en mi habitación, Juan Pedro con una sonrisa tierna se acerco para robarme un beso bastante largo.

-¿Puedo darme una ducha?-me pregunto separándose de mí-¡No me hagas esa carita!-al verme con un puchero por cortar el beso-Si queres nos podemos bañar juntos…

-Tarde llego la propuesta, métete a bañar solo Lanzani…-le dije haciéndome la ofendida y volví a tirarme sobre mi cama, estaba feliz recordando el momento cuando por cuarta vez ese sonido volvió a molestar.

-¡Atende por mi que lo voy a quemar!-grito desesperado desde el baño, negaba con mi cabeza mientra reía porque era increíble como seguía comportándose como un niño que lo sacan en el mejor momento del juego.

Me estire hasta llegar al otro lado de la cama donde se encontraba tirada la ropa de él, tome su pantalón y busque entre los bolsillos el celular que no paraba de sonar, en la pantallita resaltaba la llegada de un mensaje nuevo.

Abrí el mensaje a la vez que me acomodaba mejor sobre la cama y mis ojos leyeron algo que no le gusto para nada paralizando todo sentimiento que estaba sintiendo durante aquella tarde, sentí como Peter salía del baño tarareando alguna canción mientras se secaba seximente su cabello y se paraba junto al borde de mi cama.

-¿Quién era?-me pregunto sonriente y las ganas de matarlo surgían de repente-¡Ey petiza!-me llamo porque no despegaba mi mirada del aparato, note que la cama se hundía porque él se sentaba sobre ella y me quitaba su teléfono de mis manos.

-.♥.-

Si estaba relajado y feliz por lo que compartí hace un momento con la mujer que pones pata para arriba mi mundo ahora me encontraba tensionado sin saber que decir, trague fuertemente lastimando mi garganta e intente hablar pero como siempre ella me lo impide.

-No digas nada, la verdad que no tenes porque darme explicaciones-se levanto de la cama-Esta perfecto que tengas tu vida hecha de nuevo y…

-Y nada Lali…-la interrumpí cuando me acerque a ella-Yo quiero darte explicaciones porque necesito hacerlo porque no quiero que pienses cualquiera.

Sus ojos marrones me miraron desorbitados, su boca era una fina línea dura y el resto de su rostro no mostraba ningún rasgo de sentir algo, trago de la misma forma que yo y supe que estaba intentando que su voz no sonara quebrada.

-¿Qué no piense cualquiera? No hay motivo para que lo haga-se aferro mas a la sabana que cubría su cuerpo-Estas en pareja con Camila, con quien tuviste una historia en algún momento de tu vida y que por algún motivo nunca me contaron nada.

-Mariana escúchame por favor…-y ya le estaba rogando sin importarme mi orgullo.

-¡Que no me tienes que explicar nada hombre!-me grito dejando en evidencia su debilidad-¡Hiciste tu vida y esta bien! ¡Tenes todo el derecho de hacerlo!

Me corrió del camino y mi mirada la siguió hasta el baño donde se cerró de un portazo, suspire cansado porque no entendía como todo cambia en un instante hacia una atrás la tenía entre mis brazos amándola, sintiéndola y ahora estaba en el baño murmurando cosas que no lograba comprender mientras yo me vestía en silencio pensando.

Pensando en el porque de su reacción de gritarme que lo que estaba haciendo con Camila estaba bien, si yo con mi ex no tenía nada serio solo disfrutaba de un poco de la necesidad humana, además Mariana misma me dejo claro que era la única vez que íbamos a estar de esa forma.

Levante la mirada de golpe fijándola en la puerta blanca del baño y abrí mi boca al descubrir algo en todo este momento embarazoso, ella estaba intentando hacerse la superada al descubrir mi situación sentimental actual cuando Lali estaba de novia oficialmente y su novio podría llegar a buscarla en cualquier momento.

Antes no me había importado dejar mi orgullo de lado para rogarle pero en este instante mi orgullo creció demasiado y en dos zancadas le abría la puerta de par en par encontrando la imagen mas hermosa de mi vida, Mariana desnuda bajo la ducha.

-¡¿Qué haces?!-me pregunto cuando me vio en mitad de la habitación.

-¡Como sos tan caradura pendeja! ¡Te haces la que no me importa que estés con otra cuando vos estas de novia!-sus ojos se abrieron de par en par-¡¿Por qué no tenes los ovarios justos para gritarme las cosas en la cara como se debe?! ¡¿Eh por que no lo haces?!-y no se en que momento fue que me metí en la ducha junto a ella.

-¡Yo no tengo nada que decirte! ¡Y vos menos tenes algo para decirme!-nosotros no hablábamos civilizadamente.

-.♥.-

Estábamos los dos bajo el agua caliente, él con su torso desnudo y su jeans que se le pegaba a sus piernas por el agua, yo desnuda como me trajo al mundo intentando cubrir mis partes con mis manos era inútil porque Juan Pedro conoce lugares de mi cuerpo que ni yo logro conocer.

-¡Yo si tengo cosas para decirte!-me grito en la cara

-¡No quiero escucharte!-e intente sacarlo de la ducha a empujones-¡Déjame en paz!-le gritaba porque me tenía acorralada por las muñecas-¡No ves que no quiero llorar ni sufrir mas por vos! ¡Estoy arta!

-¡Yo también estoy arto! ¡Para que lo sepas no sos la única que sufrir y lloras!

Largue una risa irónica provocando que haga mas fuerza sobre mis muñeras e inmediatamente largue un quejido de dolor y de angustia porque ya no soportaba mas la situación, había intentando callarme y seguir como si nada pero me la hacia imposible.

Cuando leí el mensaje perverso que esa mina le había mandado toda felicidad se derrumbo y regrese de sopetón a la realidad, la cual era yo de novia con Benjamin y él con Camila. Como había dicho toda felicidad se derrumbo y tenía que evitar cualquier momento en donde Peter con sus palabras dulces me convencieran de cualquier mentira, así que opte por encerrarme en la ducha y esperar a que él volviera con los chicos a la sala actuando como si nada pero como siempre él hace todo al revés.

Ahora estábamos debajo de la ducha luchando, gritándonos y mi corazón latía a mil por hora, mis sentimientos como siempre alterados, mi cabeza intentando mantener la compostura pero no podía mas, ¿el quería que le dijera las cosas? Bueno se las iba a decir.

-¡No te hagas el pobrecito! ¡Bien que desde que llegaste estas revolcándote con esa hueca de porquería, y seguro de antes de venir acá pero nadie me dijo nada!-lo empujo logrando que me soltara-¡Encima tenes el descaro de traerla al pueblo! ¡¿Y la caradura soy yo?!

-¡Primero yo con Camila no tengo nada serio!-me mordí los labios intentando mantener la compostura-¡Y si vos sos la caradura porque me recriminas que hice el amor con vos y a la vez estoy con otra cuando vos le acabas de meter con los cuernos a ese rubio inservible conmigo!

-¡No compares!-le grite indignada y ahora era él el que se mordía los labios conteniéndose-¡Yo no quería que pasara nada entre nosotros pero vos insististe y ahora me siento como una total idiota porque Benja me da todo…

-¡¿Todo te da?!-su voz distorsionada dejo a la vista los celos que sintió al escucharme decir eso

-¡Si como Camila te da todo a vos!

No me pregunten como pero de un momento a otro Peter me tomo de la cintura aferrandome a él con sus ojos verdes casi grises como cuando la pasión lo invade por completo, mis manos descansaron sobre sus hombros y chicas entre nos, no le iba a dejar tan fácil las cosas aunque me muera por partirle esa boca que tiene y perder mis manos entre su cabello, intente separarme pero lo hacía imposible.

-Camila no me da todo…-me dijo en un susurro y provoco mi interés.

Levante su rostro porque estaban perdidos en mis labios-¿No te da todo?-le pregunte en el mismo tono y mis golpes iban perdiendo fuerza.

-No…

-Benjamin tampoco me da todo…-baje la mirada avergonzada pero el se encargo de elevarla para que nuestros ojos se conectaran una vez mas.

Aunque hace una en mi cama le dije que nos uniríamos por ultima vez, la pasión que nos surgió por la pelea, el agua recorriendo nuestros cuerpos y los sentimientos que nos unían fueron mucho mas pesados y otra vez realizábamos el acto mas hermoso de la vida, no es necesario que les vuelva a relatar como fue.

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 5:15 pm

Nunca habia leido esta historia y ayer me dio curiosidad, me quede gran parte de la noche leyendola y hoy a la mañana temprano la continua hasta que al finla he acabado de leer completa en el otro foro los caps q aun faltan aqui y la verdad es que me encanto! Como todas tus noves me sorprendi de lo linda, divertida y emocionante que era. Desde el principio hasta el fin me enamoro Smile Como te dicen todas, tenes un gran talento Carlita asi que nada solo espero que no te canses nunca de subir tus "locuritas" (como yo llamo a las noveluchas) xq son fasitantes todas y cada una de ellas. Gracias por compartirlas con el mundo jaja besote Naty ♥

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Lun Ago 22, 2011 7:37 pm

Ya la habia leido... pero la vuelvo a leer porque la ame ... y me encantooo . quiieroo mas:D jaa
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Mar Ago 23, 2011 2:08 pm

Capitulo diecisiete.

-No puedo creer que el arbitro no haya cobrado ese penal…-era mi hermano Pato quejándose…-Estaba mas que claro la patada que le dio dentro del área.

-¿Pato que partido estas viendo?-ese era Agustín que se estiro hasta tomar unas papa fritas de la mesa-¡Es obvio que la patada no le hizo nada!

Juan Pablo hizo un ruido raro con su boca dando a conocer su molestia, Tato y Pato estaban concentrados en los minutos extras al partido por lo tanto no participaban de la discusión, Agustín sintió movimiento por eso dirigió la mirada hacia el final de la escalera.

-¡Ey pelado era hora que bajaras del baño!-quiso hacerme una broma pero no obtuvo respuesta, miro mi cara seria y al instante se hizo una idea de lo que pudo pasar así que se paro para acercarse a mi-¿Esta todo bien Peter?

-No…

Me siguió hacia fuera entre gritos llamándome pero yo no le respondía solamente quería irme y si quería saber lo que sucedía me tenia que seguir, cuando estaba por abrir la cerca me encuentro con una figura humana que no quería en ese instante.

-¿Esta Lali?

-Hola Peter ¿Cómo estas? Bien gracias y…Y si Lali esta…-le respondí irónicamente y segundos después comenzaba a caminar hacia dirección contraria a mi casa.

-Discúlpalo Benja, no se que le pasa-mi amigo se tomo la molestia de responderle, el rubio solamente se hundió de hombros e ingreso a la casa en búsqueda de su chica.

-¿Me podes decir que te pasa?

-¿Qué me va a pasar Agus?-mis ojos cristalinos miraron a mi amigo y el entendió todo.

Cuando me escape de la casa de Mariana sabía que a mi casa no quería ir, a la cantina menos y el único lugar que se cruzo por mi mente sintiendo que me daría un poco de paz era el lago, aquel lago donde hemos pasado muchos momentos junto a Mariana y junto a los chicos, momentos lindos y momentos malos.

Tome unas piedritas y de a una las fui tirando al lago mientras le contaba al cacheton lo que había sucedido, luego de hacer el amor de nuevo en la ducha nos encontrábamos en la habitación haciéndonos mimos, disfrutando hasta que el hechizo se acabe, estábamos tan sumergidos en los besos cuando fue el turno de su celular el que interrumpía todo esquema.

Entre risas porque no quería que contestara logro agarrar al aparato, la había acomodado en mi pecho así yo podía apoyar mi pero sobre su hombro y pispiar el motivo que había interrumpido la escena pero en el momento en que leí “esta noche te tengo algo muy especial preparado que no te vas a poder resistir” mi semblante cambio radicalmente.

Mariana no dudo en levantarse de mi regazo con su celular todavía en mano, intento explicármelo como yo rato atrás intente hacerlo pero el que no quería explicaciones ni nada en ese momento fui yo, así que termine de cambiarme y me retire pero antes le dije “Fue muy lindo volver a estar entre tus brazos y sentir tus caricias pero tenemos que tener en claro esto las cosas cambiaron, se que fue mi culpa que sucediera así, vos si tenes algo serio con Benjamin así que disfrútalo y se feliz, yo a la vez sigo disfrutando de lo que la vida me da” me acerque a darle un ultimo beso y me fui.

-El resto lo sabes, me lo cruce en la puerta e intente ser el ser mas indiferente del mundo y ahora estoy acá con vos hablando.

-.♥.-

Me estaba terminando de cambiar mientras repasaba mentalmente todo lo sucedido, no podía creer que había hecho el amor con Peter ¡y dos veces, no una, dos! Lo que hacia que el recuerdo sea mas fuerte y volviera una y otra vez a mi mente.

Una campera finita y estaba totalmente arreglada, abrí la puerta encontrándome con la imagen de Benjamin frente a mi, fruncí el entrecejo cuando sentí sus labios sobre los míos y sus brazos alrededor de mi cintura.

-¿Qué hacemos?

-Beso a mi novia…-me respondió y yo intente separarme-¿Qué pasa?

-Nada, solo que me tomaste de sorpresa-me vi en la obligación de besarlo-¿Mejor?

-Mejor ¿estas lista para el cine?-su mano se unía con la mía y mi mente recordó la unión con Peter, no era la misma sensación.

-Eh ¿sabes que?-disimuladamente me separé de él-No me siento bien, iba a salir a caminar un poco e iba a…

Benja volvió a unir nuestras manos llevándome hacia las escaleras, rodé los ojos porque cuando quería se ponía en el ser mas pesado de todos y no se me ocurría como sacármelo de encima.

-Entonces vamos a caminar juntos.

-¡Ey Ben no!-hice que frenara-Quiero caminar sola-recalque la palabra sola.

-¿Pero por que?-su mirada me puso nerviosa-¿Mariana que pasa?

-¡Nada, solo quiero caminar sola!

Y no me importo dejarlo parado en la escalera solo, baje rápidamente y me fui dando un portazo, mis piernas comenzaron a tomar fuerza mientras caminaba hasta lograr un trotecito necesitaba sentir el viento pegar sobre mi rostro y no prestarle atención a las lágrimas que comenzaban a recorrer mi rostro.

-¡Ya voy!-una muchacha morena abría la puerta de su casa mientras se secaba las manos-¿Lalita? ¿Qué pasa?

-Te necesito-mi pequeño cuerpo fueron rodeados por los brazos de mi hermano mayor, Gimena…

-.♥.-

Deje las llaves sobre la mesita que había al lado de la puerta y sin tomarme el tiempo de saludar a quienes estuvieran dando vuelta subí arrastrando mis pies sobre los escalones hasta detenerme frente a la única puerta de madera.

-¡Pase!-gritaron desde el otro lado de la habitación…-¿Qué necesitas pelado?

-Hablar ¿podemos?-cuando Pato, mi hermano mayor, levanto la mirada y vio a su hermano pequeño, porque a pesar de que yo sea el tercero para él era pequeño, no dudo e hizo que me sentara a su lado.

-.♥.-

Gime apareció luego de unos minutos con una tasa de té para que tomara e intentara calmarme, se sentó a mi lado y espero a que comenzara hablar por decisión propia.

-No puedo mas Gime…

-¿Con que no podes más?-claro ella no sabía nada de lo que paso con Peter ni ella ni Ana Laura, solo Candela y en ese instante me maldecid porque me veía en la obligación de recordar todo.

-Peter…-dije solamente y los ojos verdes de Gime (la única Esposito privilegiada con esos colores de ojos) se abrieron de par en par, tomo fuertemente mi mano para que yo comenzara a hablar…

-.♥.-

-Yo no quería que sucediera nada con Camila, solo quería dedicarme a recuperar a Mariana…-y estaba apoyado contra el respaldo de la cama de Juan Pablo quien me miraba desde la otra punta de la cama.

-Pero pudiste evitar todo eso si aquella noche no hubieras tomado…-ya sabía casi gran parte de la historia, el reencuentro, el pacto de intentar tener una amistad, los celos, el primer beso y ahora la macana que me mande con Camila.

-¡Ya lo se! Pero entiende lo que hice por despecho porque ella me había contado que se puso de novia con el cara de nada…-me tape la cara con las manos…-Cuando me di cuenta paso un mes donde una vez al día me encuentro en Rosario teniendo sexo con ella…

Juan Pablo se rasco la cabeza y supe que estaba pensando que decirme…

-Estas complicado hermanito ¿pero que mas paso?...

-.♥.-

-Ahora después de la escena de celos que le hice en el boliche pasaron unos días que no lo vi, que lo evite a toda costa y donde me decidí darle una oportunidad a Benjamin.

-Gran error Marianita…-la mirada confusa le provoco risa a mi hermana-¡Obvio que es un gran error!-me lo grito como si no supiera donde quedara America del norte.

-Vos corriste al rubio porque lo viste al pelado con otra tomado de la mano…

-Pero esa otra es su ex…-intente excusarme…

-No son excusas, vos pudiste buscarlo y preguntarlo todo pero decidiste la decisión mas cobarde de todas…-agache la mirada porque sabía que tenía razón-¿Ahora la cosa es porque viniste llorando de esa forma?

-.♥.-

-Hicimos el amor…-dijeron los dos al mismo tiempo en distintos lugares y a distintas personas.

-¡¿Qué?!-reaccionaron de igual forma Pato y Gimena.

Gimena corrió a sentarse en la silla de al lado de Lali y con una mirada mas que intrigada le exigió que le contara todo, sin olvidarse nada.

-Estaba bañándome cuando abro la mampara y me lo encuentro en mitad del baño tarareando la canción que yo estaba cantando…

Juan Pablo ya se encontraba frente a Peter sentando en canastita con la cabeza siendo sostenida por sus manos esperando que su hermano hablara sin olvidarse ningún detalle.

-Casi me come vivo cuando me vio ahí, intento echarme pero me resistí y quiso comenzar a pelear pero dijo una palabra clave en nuestra dizque relación y…

-.♥.-

-¡No es ningún vivo Pedrito!-exclamaba Gimena mientras se acomodaba el pelo-Ósea aprovecho esa simple palabra para tocar tu talón de Aquiles…

Mariana río avergonzada pero dejo en claro que ella también se dejo ablandar porque si no quería que pasara nada se hubiera resistido a toda costa.

-Cuando tenes razón tenes razón hermanita. Pero ahora ¿Qué hiciste cuando lo viste a Benjamin?

-.♥.-

-¡Aguantarme las ganas de irme a los golpes!-reconoció tranquilamente-Pato no tenes idea los celos que sentí cuando leí el mensaje que le mando…-cerró ambas manos en puños al recordarlo.

-Pero si mal no recuerdo la otra también te mando un mensaje a vos-Juan Pablo siempre intentaría poner la misma cantidad de cartas para ambos bandos.

-¡Y bien que se quiso hacer la superada!-una sonrisa canchera se formo en el rostro de Peter.

-.♥.-

-¡Que debilucha que soy!-grito Mariana cuando recordó como se dejo llevar por la pasión la segunda vez-¿Ves que soy tarada Gime? En vez de permanecer en mi postura de no pasa nada, él otro logra provocarme y tener entre sus brazos otra vez.

Gimena río y en consecuencia recibió un golpe, estiro los brazos y Mariana no dudo en esconderse entro de ellos al fin de cuentas recordar todo no fue tan malo como creyó, le había servido para descargarse y mucho.

-¿No me vas a decir nada?-le pregunto todavía abrazada a ella.

-Mucho no tengo para decirte…-Lali le rogó que tuviera algo para decirle, necesitaba sus consejos…

-Haber petisa las cosas están claras, vos tomaste la decisión incorrecta de correr hacia Benjamin como también tomaste la decisión incorrecta de caer en la tentación de estar con Juan Pedro porque ambas cosas tienen sus consecuencias de las cuales ya te vas a dar cuenta…

-No me ayudas en nada diciéndome eso…-le reprocho la morocha cuando se separo de su hermana.

-¡Espera que no entre en clima totalmente!-Lali le sacó la lengua y Gime le contesto de la misma forma, cuando querían eran dos nenas…-Pero yo a tu sobrino mayor siempre le digo tarde o temprano nos damos cuenta que las decisiones que tomamos son simplemente dictadas por el corazón y que si aceptamos hacerlas es porque en el fondo sabemos que es lo correcto, pero cariño mi opinión es que lo correcto es que estés sola y que el corazón te sorprenda porque la que va a salir lastimada sos vos…

-¿En idioma que entienda yo?

-¡Que complicada que sos! Lo que te digo es que tomate tu tiempo sola de vuelta y dejes que el corazón decida, si volved a Benjamin es porque es lo que necesitas y si volved a Peter es porque lo necesitas a él pero si seguís jugando a dos puntas solamente queres al chancha, los veinte y la maquina de hacer chorizos.

Mariana sonrió antes de abrazar a su hermana-Ah Gime no trabajes como psicóloga…-la mayor le dio un pequeño golpe y ambas terminaron en risas.

-.♥.-

-Y ahora lo único que tengo es el recuerdo de haberme acostado con ella dos veces…-hizo su típico tic con el ojo-¿No me vas a decir nada?

-Estas complicado hermano-Pato lo dijo como si fuera una novedad nueva-Pero enamorado a mas no poder de la petiza.

-Pato estas diciéndome cosas que hasta el presidente del país lo sabe ¡Necesito que me digas que hacer!

Juan Pablo se paró de la cama y se acerco hasta su escritorio donde estaba su celular sonando, se tomo unos minutos y luego le respondió.

-Es que yo no puedo decirte lo que tenes que hacer, solo el destino lo sabe vos disfruta de estas vacaciones pensad si queres seguir yéndote hasta Rosario por un poco de sexo o luchar por una morocha que te da amor-se coloco frente a su hermano-Pero intenta no lastimar a ninguna porque no se lo merecen ¿si?-Peter asintió-Si queres mi opinión personal yo me la jugaría por el verdadero amor, no hay cosa mas linda que hacer el amor y mas con la persona que amas.

-No ves que cuando queres decís cosas inteligentes-y Peter ya se encontraba prendido a Pato dándole algún que otro golpecito de broma.

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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Mar Ago 23, 2011 2:09 pm

Capitulo dieciocho.

Lunes por la mañana y la casa era todo un caos, Ana Laura entraba y salía de mi cuarto seguro que había venido a buscar la camisita color crema que le saque hace unos días para ir a bailar, Patricio gritaba llamando a Lucrecia desde la puerta de su habitación porque no encontraba los zapatos que completaban su atuendo para una reunión de trabajo, la ducha del único baño que había a mitad del pasillo hacia ruido al estrellarse contra los cerámicos el culpable era mi padre, Rogelio que le gustaba dejar que el agua escurriera hasta que llegara al límite de lo caliente.

Me voltee para ver la hora, las siete y media de la mañana interiormente cada uno de mis familiares recibieron un insulto por despertarme con tanto escándalo, por noviembre no hubiera dicho nada porque yo también me vería en la obligación de levantarme para ir a la facultad pero ahora que disfruto de las vacaciones no me permitían descansar hasta tarde.

Tome las sabanas cubriéndome por completo y gire hasta quedar de espaldas con la cabeza bajo la almohada mi cuerpo pedía una horita mas de sueño, si podían ser dos mejor cuando creí que estaba de vuelta en el limbo de mis sueños unos saltos acompañados de unos grititos volvieron a despertar mi conciente.

-¡Tía levántate! ¡Tía!-y la a la alargo lo mas que pudo-¡Mamá la tía no se levanta!

Se trataba de Manuel, el pequeño diablo de cuatro años que por una extraña y mala costumbre le encantaba venir a despertarme a los saltos…También a los gritos, el nene seguía saltando pidiéndome que abriera los ojos y jugara con él pero no le iba a dar el gusto, esperaría que se cansara y se retirara de mi habitación.

-¡No Mariano!-grito y fue demasiado tarde para que abra los ojos para impedir lo que tenía planeado el mayor de mis sobrinos, una cantidad de agua frío fue a parar sobre mi cuerpo logrando que pegara un grito y me sentara alterada sobre mi cama.

-¡Te mato monstruo!...

Mariano comenzó a correr y yo detrás de él, Manuel venía con sus pasitos torpes detrás de nosotros riéndose a pata suelta, Patricio apareció de golpe frente a mis ojos con Mariano detrás suyo.

-Le haces algo y sos tía muerta…

-¡Me tiro un vaso de agua helada se merece que le haga algo!-claro esta que no le iba a pegar solo iba a recibir una dosis de mis retos…

-Yo cumplí con lo que me pidió la nona que era despertarte…-y su carita de angelito provoco la risa de los dos mayores-¡Así que no me retes!-me dijo sacándome la lengua.

-¡Pero mocoso ven para acá!-una nueva persecución comenzó, Ana nos gritaba que nos comportáramos, Gime junto a mis padres reían disfrutando de la escena, mi cuñado le alentaba al hijo pero al maestro nunca se lo supera-¡Te agarre, vas a ver ahora!-y las cosquillas invadieron el pequeño cuerpo del chico.

-¡Basta tía!...-las carcajadas salían sin permiso-Prometo no hacerlo más…

Me separe de él dedicándome a inspeccionarlo seriamente, Mariano tenía los dedos haciendo una crucecita prometiendo que no me lo haría mas…

-Te lo prometo por cualquier cosa…-la angustia que me transmitió al verle su carita triste porque pensaba que no lo iba a perdonar me pudo más que cualquier enojo.

Cuando mostré la primera sonrisa que dejaba a la vista toda mi dentadura corrió hacia mi para colgarse de mi cuello y llenarme de besos, amaba a los tres diablos a pesar de que me hagan maldades lo amo. Abrazada a su cuello y con el más pequeño aupa que segundos atrás había venido a reclamar un poco de atención nos dirigimos hacia la mesa a desayunar todos juntos.

Esa sonrisa grande volvió a aparecer cuando vi la mesa del comedor, en la punta estaba mi padre leyendo el diario con su mate cotidiano, a su derecha mi madre que se dedicaba a untarle la tostada con dulce de leche a Matías que estaba en su sillita a su lado, Gime estaba tomando su té mientras hablaba con Ana que estaba enfrente a ella tomando también un té, al lado de ella se habían colocado Mariano y Manuel felices al ver sus chocolatadas preparadas, al lado de Gime estaba su marido Facundo tomando un café a la vez que hablaba con Patricio que estaba en la otra punta disfrutando también de una chocolatada, era un nene todavía.

-¿No desayunas cariño?-oí que mi madre me preguntaba…-¿Sucede algo?-cuando elevo su mirada hacia mi.

-No nada…-me acerque a mi lugar, al lado de mi padre…-Congelaba mentalmente la imagen de toda la familia junta…-sonreí al sentir el apretón de mano que me dio mi padre y la sonrisa tierna que me regalo mi madre, no hay nada mas bonito que la familia unida.

-.♥.-

Estaba terminando de cepillarme los dientes cuando la puerta del baño se abrió, me termine de enjuagar la boca para luego mirar a la persona que había entrado.

-Permiso se pide…

-¡Dale Peter, me quiero bañar!-se trataba de Luz, la única mujer Lanzani y la única que tenía que renegar por un poco de tiempo en el baño.

Me pego unos cuantos gritos más y me termino sacando a los empujones del baño, eran las ocho y cuarto de la mañana del lunes y no se porque extraña razón ya todos estábamos en movimiento, Juan Pablo estaba terminando de abrocharse el pantalón para irse a trabajar al campo, estaba por bajar la escalera cuando Juan Martín paso corriendo porque se acordó que la noche anterior había dejado las luces del auto encendidas y tenía que recargar la batería cuanto antes.

Al bajar me encontré con Juan Bautista que le estaba hablando a la panza de ocho meses que tenía mi cuñada Lucía, hace más de ocho años que Pepo y Lucy están de novio y ocho meses atrás dieron la noticia que iban a traer al primer nieto a la familia, me acerque a saludarlos (a ella y al bebe) y seguí mi camino hacia la cocina donde Analía estaba terminando de preparar el desayuno junto a la ayuda de mi otra cuñada Pamela, ambas me sonrieron cuando ingrese luego de saludarlas como corresponde me senté en mi lugar.

-¡Buen día familia!-mis ojos verdes vieron ingresar a Nicolás por la puerta del patio.

-¿Qué haces acá ruloso?-le pregunte sin saber el motivo de su presencia ni que iba hacer presencia un lunes a tan temprana edad.

Él antes de responderme saludo como corresponde a mi madre y a mis dos cuñadas, Lucía apenas había venido a preguntar si necesitaban ayuda con algo pero como es costumbre mi madre la mando a sentarse porque no quería que haga esfuerzo con nada.

-Tu madre alias mi suegra-todos los presentes reímos cuando Ana se quejo por como la había llamado Nicolás-Bueno, Analía ayer a la tarde cuando la deje a Luz luego de ir al cine me invito a desayunar con todos…

-¡Mamá te dije que no invitaras a cualquiera!-le grite y recibí un zape por parte de mi hermana que hacia presencia en la cocina.

-No le digas cualquiera a mi novio…-se giro hacia Nicolás…-Hola bebito hermoso…-e hice cara de asco al ver las trompitas que formaban para darse un beso.

Luz se sentó a su lado y la mesa ya casi estaba completa solo faltaba mi padre que todavía estaba cambiándose, con mis hermanos nos miramos contando interiormente hasta que se escucho el grito de mi madre desde la puerta de la cocina avisándole que se apurara o se quedaba sin desayuno.

-¡Que hermosa imagen para comenzar el día!-y mi padre nunca comenzaría de mal humor un día laboral, se iba casi siempre con una sonrisa siempre y cuando estuviéramos todos en la mesa desayunando juntos, promesa que cumplimos siempre.-Gracias mi vida…-dijo cuando mi hermano Bauti le dio una tostada.

Me estire sobre mi silla y me dedique a mirar a cada uno, en la cabecera como corresponde se encuentra el señor de la casa José que hablaba con quien también es la señora de la casa y estaba en la otra cabecera de la mesa, Analía que a la vez que le contestaba se preparaba su café, a su derecha estaba Luz que le preparaba tostadas a Nicolás quien estaba a su lado, a la izquierda de mi madre estaba Lucia, la cuñada/nuera que mas tiempo llevaba en la familia y disfrutaba de su café con leche al lado de ella estaba Pato que disgustada de una chocolatada al igual que Bautista, sentado a su lado y charlaba alegremente con Pamela que estaba enfrente de él, al lado de ella estaba y a la izquierda de mi padre estaba Tato que participaba cada tanto en las conversación que tenía José con Analía y a la derecha del señor estaba yo disfrutando de lo mejor que puede haber en la vida; la familia completa.

-.♥.-

Lunes a la noche, el día laboral ya había terminado para los mayores de las dos familias ahora quedaba disfrutar de una cena y a dormir para recibir otro día mas.

Eran las nueve de la noche y el patio de los Lanzani estaba iluminado por completo, la parrilla largaba humo esperando que el fuego se encendiera por completo y así poder tirar toda la carne al asador, asado era el menú del día, la mejor comida argentina. A mitad del jardín se encontraba un tablón largo cubierto por un mantel cremita y decorado con varios platos, cubiertos, vasos y gaseosas.

-¿Cómo va el asado Josesito?-preguntaba Rogelio cuando cruzaba la cerca que separaba ambos patios, al hacerse tan amigas las dos familias decidieron poner una puerta a mitad del cerco para no tener que dar toda una vuelta.

José volteo con la pinza que utiliza para pinchar la carne entre sus manos…-Va queriendo amigo, va queriendo…

-Esperemos que quiera para hoy viste…-Lali apareciera con una sonrisa y una bandeja que contenía las papas con mayonesas echa por ella misma…

-¡Petiza en vez de tomarme el pelo venga a saludarme!-ella dejo la bandeja sobre la mesa y corrió hacia el hombre que la abrazo por la cintura haciéndola girar-¡Hay como me gusta que me haga caso!

Lali le saco la lengua y se dirigió hacia la cocina donde estaban Analía y Lucrecia terminando de preparar las ensaladas, Luz peleaba con un vino ya que no podía sacarle el corcho y Laura estaba cortando el pan en rodajas sentada en la mesa.

-¿Necesitan ayuda en algo?

Ana levanto su mirada de la ensalada…-Si mira viste esos dos platitos con picada…-le señalo los dos platos y Mariana asintió-Bueno llévalos a la mesa.

Lali sonrió porque tenía ganas de ayudar, tomo las cosas y camino de nuevo hacia el jardín encontrándose ahora con su hermano y los dos Lanzani mayores, Pato y Tato, hablando de lo último que hicieron el fin de semana pasado.

-¿Preparada para soportar una cena conmigo?-la voz de Peter la hizo temblar pero reunió fuerzas estabilizando su pulso.

-Como siempre nene...-y no iba a dejar que lo intimidara-¿Viene tu chica?

-No… ¿Viene tu chico?-ella negó.

Los ojos de Lali notaron que las manos de él estaban tomando carrera hacia su cintura y si lo lograba iba a desestabilizarla pero agradeció enormemente que su madre apareciera con las ensaladas y detrás de ella Lucia con la lengua a la vinagreta acompañada de Analía, Pamela, Ana Laura.

-Te escupieron el asado…-le dijo Lali riendo, ambos voltearon al escuchar las voces de los pequeños Alonso, sobrinos de la petiza.

-¡Tía mira lo que me compro papá!-le grito Manuel desde su lugar en la mesa.

-¡Ahí voy pequeño!-le grito ella, estaba a punto de irse cuando volteo recordando algo-Ah…No, no viene mi chico.

Mariana le sonrío y se dirigió hacia su sobrino que reclamaba su atención, Peter se quedo en aquel lugar sonriendo tontamente iba a ser una noche muy linda por lo visto.

A la hora de que todos estuvieran sentados alrededor de la mesa, José y Rogelio aparecieron con las fuentes que contenían el alimento a ingerir, Peter se encontraba mirando fijamente a Lali sin borrar su sonrisa, ella estaba riendo al escuchar comentarios inocentes de Manuel mientras le cortaba la carne para que pudiera comerla sin problemas, elevo sus ojos al sentir una mirada sobre ella y sonrío al verlo.

Mariana sabía lo que estaba pensando él en ese instante, estaba disfrutando de poder comer ese asado junto a su familia, ella y la familia de ella.

Juan Pedro no le quitaba la mirada de encima y su sonrisa se agrandaba porque sabía que ella también estaba disfrutando de aquel momento, de ver a Bautista hablar de juegos con Mariano, ver a Analía y Lucrecia derretirse por cualquier cosa que haga Matías, Pato acariciar incasablemente la panza de Lucia, Tato y Pato hablar de futbol sin cansarse, Pamela, Ana Laura, Luz y Gimena hablar de los últimos chimentos, Facundo hablando con Nicolás sobre autos y los hombres de la familia felicitándose por el asado que se habían mandado.

Pero ambos se miraban tan intensos porque lo que mas disfrutaban era estar sentados frente a frente sin insultarse, sin celarse, sin soportar la presencia de terceros ni hablarse a los gritos, estaban disfrutando lo que siempre soñaron las familias Lanzani-Esposito unidas.

-¡Un aplauso para los asadores!-el grito de Patricio los hizo volver a la realidad uniéndose al cantito que provocaba los aplausos de todos.

“No hay nada más lindo que la familia unida atada por los lazos del amor
Sentir palpitar la misma sangre sentir que es uno solo el corazón”

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Mar Ago 23, 2011 2:11 pm

Capitulo diecinueve.

-Hola, ¿Qué pasa? No, no estoy en Arroyo-estaba parado frente a un gran ventanal-¿Es muy urgente? OK en una hora estoy por ahí.-cerré la tapa del celular con todas mis fuerzas y lo estrelle contra la mesa.

El día no había comenzado bien, por empezar el despertador no me había sonado lo que significaba que me había quedado dormido, cuando tome las llaves del auto y le robaba una medialuna a mi madre del desayuno salí hacia fuera para encontrarme con el cielo teñido de gris y algún que otro trueno advirtiendo que se venía la lluvia.

Cuando salgo a la autopista me encuentro que era recambio turístico por lo que maldecid por no haber tomado la ruta como camino, una hora más perdida en aquel día y llegaba más tarde de lo esperado.

Estaba sumergido en mi mal humor al recordar cada cosa mala sucedida que no note cuando Camila apareció en el living con su cara pálida, unas ojeras que delataban sus pocas horas de sueño y una vestimenta demasiado holgada.

-Peter…-eleve la mirada y ahí estaba el motivo de que mi humor fuera todo una porquería…

-¿Qué paso?-le pregunte secó sin moverme de mi lugar.

-Hay que esperar unos minutos.

Ella se sentó en una de las sillas que estaban alrededor de la mesa y rompió en un llanto desgarrador, sus manos temblaban ante cada sollozo que se le escapaba al igual que sus labios que formaban constantes pucheros, su pelo que era toda una maraña de enredo caían sobre su rostro cubriéndoselo.

Y en ese instante me di cuenta que estaba siendo muy egoísta porque pensaba solamente en mi y las consecuencias que me podría traer todo esto olvidándome por completo de ella, de Camila quien lloraba el dolor de toda posibilidad que no estaba en sus planes, era joven, feliz y con una carrera por delante y todo podía irse a la barranca en unos minutos.

-Tranquila, todo va a estar bien…-le susurre cuando me arrodille a su lado-Te prometo que todo va a estar bien…-estire mis brazos para que se escondiera dentro de ellos y poder acunarla tranquilo.

Mis ojos verdes se cristalizaron e intentaban constantemente no derramar lágrimas pero el dolor de que todo se nos fuera a la barranquina y nos viéramos obligados a cambiar nuestras vidas me producían puñales tras puñales en mi corazón, pero había algo sobre todo que me dolía y me rondaba en la cabeza que me lastimaba sobre manera.

-¿Y si nada va a estar bien? ¿Si todo sale al revés?-me dijo Camila con su rostro escondido en mi pecho, yo solo hice que se callara y me dedique a acariciarle el cabello intentando calmarla, le rogaba al barbudo que todo saliera como ambos queríamos.

-.♥.-

Me encontraba recostadas en el sofá de mi casa sola mirando una de esas películas románticas que valen la pena mirarlas y de vez en cuando las enganchas por la televisión, afuera llovía insensatamente bloqueando cualquier plan al aire libre que se pudo organizar.

Eran las cinco de la tarde cuando el timbre de mi casa retumbo por todos los rincones, estire la mirada como si desde donde estaba podía ver a trabes de la puerta, el timbre volvió a sonar y me vi en la obligación de atender.

Deje el control sobre la pequeña mesa ratona y arrastrando los pies me acerque al pequeño holl de entrada, mis ojos marrones se abrieron al ver a Benjamin totalmente empapado me hice a un lado mientras lo hacía pasar, estaba temblando pobrecito.

-Espera que voy a buscarte una toalla-al instante volvía del baño-Toma, ¿Qué te agarro para venirte con esta lluvia?

-Necesito hablar con vos…-me dijo serio y me extraño porque nunca me había hablado en ese tono-¿Podemos?

Asentí con una sonrisa media extraña, comencé a caminar de nuevo hacia la sala con él pisándome los talones, apague el televisor para hablar tranquilos y me senté en canastita, Benjamin apoyo una pierna sobre el sofá quedando de costado.

-¿De que tenemos que hablar?

-De nosotros…

Mi entrecejo se frunció porque no tenía la menor idea de que necesitaba hablar ya que hasta hace un rato atrás pensé que estaba todo perfecto entre nosotros, si bien yo intentaba esquivarlo lo hacia disimuladamente ¿o se había dado cuenta? ¡Peor! ¿Se habría enterado que tuve algo fugaz con Peter?

-¡Ey Lali!-me gritaba mientras chasqueaba los dedos llamándome.

-Perdón me distraje…-sacudí mi cabeza para apartar cualquier pensamiento-¿Qué pasa con nosotros?

Lo que siguió jamás me lo hubiera esperado, en segundos me había echo la idea de que se entero que me bese con Peter y hasta que pase a otro nivel con él haciéndolo “cornudo” pero no era nada de eso lo que me tenía que contar ni recriminar.

Mis manos temblaban, mis ojos pestañaban evitando cualquier lágrima y Benjamin me miraba esperando alguna reacción, sabía que estaba nervioso porque se mordía constantemente sus labios y fruncía su naricita todo el tiempo.

-¿No me vas a decir nada?

-¿Qué esperas que te diga?-mi rostro era una piedra tota-No se que decirte…

-¡Algo Mariana! Necesito que me demuestres que te afecto esto o si fueron puras imaginaciones mías que te pudo doler.

-¿Eres retardado Benjamin?-con respeto a las personas que sufren de eso, el rubio negó-¡Entonces no hagas preguntas sin sentido, claro que me dolió! ¡Soy una persona que tiene sentimiento!-quería que le dijera algo, bueno que se aguante mis gritos agudos…-¡Y lamentablemente algo te quería y mucho!

Minutos después la puerta de mi casa se cerraba dejándome nuevamente sola en aquel día de lluvia, me deslice por la puerta hasta caer al suelo dejando por fin a las lágrimas hacer su trabajo salir y salir sin parar, me habían vuelto a lastimar.

-.♥.-

Me encontraba parado en la puerta de la habitación observando a Camila dormir, había sido una tarde de muchas emociones fuertes, estuve un largo rato intentando calmarla hasta que se quedo dormida.

Suspire al notar que una vez mas se me había echo tarde en este fatídico día, le escribí rápido una nota diciéndole que si me necesitara no dudara en llamarme, tome mi abrigo y me fui de aquel departamento por el cual no quería aparecer nunca mas.

Cuando estuve solo dentro del auto respire profundamente, apoye la cabeza sobre el asiento y cerré los ojos logrando estabilizarme emocionalmente, que contuviera a la pelirroja no significaba que yo no sufriera ni estuviera alterado, una vez tranquilo mande un mensaje desde mi móvil y me adueñe de la carretera, necesitaba llegar a casa cuanto antes.

La lluvia a estas horas de la nochecita era una fina tela que mojaba suavemente, el cielo estaba anaranjado sin mostrar indicios de despejarme y el vientito que hacia bailar las hojas de los árboles pareciera al que surge en invierno.

Una media sonrisa se me dibujo en el rostro cuando estaciones el auto frente a mi casa, me baje e hice los típicos pasos: cerrar la puerta y colocarle la alarma por cualquier situación que pueda pasar.

Estaba rodeando mi auto para meterme dentro de mi casa cuando note la sombra de un cuerpo, me extraño ya que eran las ocho y media de la noche (si se había pasado rápido el día), lloviznaba y a esa hora todos se encontraban en sus casas con sus familias.

Lentamente me acerque para llevarme la sorpresa de verla a ella apoyada contra sus rejas llorando, estaba frágil como un cristal y eso me partió el corazón en mil pedazos. Sin hacer ningún ruido me senté a su lado apoyando mis manos sobre mis rodillas y mirando hacia el frente.

-Pareciera que el tiempo se puso en complot a nuestro humor…-su mirada triste se grabo en mis retinas-Peti ¿Qué te pasa?-le pregunte asustado.

-Solo abrázame Peter…-me dijo en un hilo de voz-Por favor mi amor abrázame…

No lo dude y mis brazos la cubrieron, su rostro descansaba sobre mi pecho y sus lagrimas mojaban mi camisa como la lluvia nos mojaba a los dos porque volvía a tomar intensidad pero no nos importaba, no me importaba ella me necesitaba y yo me iba a quedar a su lado todo el tiempo sea necesario, llueve truene o salga el sol.

-Tranquila vida, ya estoy aquí…
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Mar Ago 23, 2011 2:34 pm

Capitulo veinte.

-¡Hello beautiful people!

Todos los que estábamos sentados en la mesa (Nico, Pablo y yo) giramos al escuchar a Candela saludar a los gritos pelados, unas carcajadas largamos cuando Agustín apareció por detrás tapándole la boca y caminando de esa manera hacia nosotros.

-Perdonen chicos, no tomo la pastillita-Agus la amaba pero a veces que a ella le encante ser el centro de atención no le gustaba.

Mis ojos verdes de golpe se olvidaron de la pareja que peleaba divirtiendo a mis otros dos amigos, cuando lentamente ingresaba una chica que movía todas mis estanterías, Mariana todavía seguía afectada por lo que sucedió con el cara de nada y yo sufría con ella porque desde ese instante nuestra relación volvió a lo que fue en un principio, solamente cariño de hermanos.

-¿Estas bien?-le consulte en un susurro cuando se acerco a la mesa.

-Estoy bien Pipu-la sonrisa que me regaló me derritió por completo-¿Qué hacían?

¡Claro! Es que con los chicos nos pasamos la tarde en la cantina ya que todavía seguía lloviendo y haciendo un poco de frío, los planes de playa, club o camping fueron totalmente eliminados.

-Nada peti, jugamos un rato al pool, al mete-gol-contaba Pablo-Y ahora estamos aburridos…

-¡Pero para que estamos nosotros!-grito Agustín-Cariño ponte en medio de la canti y hace unas piruetas ¿dale?

-¡Agustín!-y hizo tanta presión con el nombre al dar ese grito agudo que nuestras risas la hicieron mas histérica.

Al llegar ellos la tarde se nos hizo mas amena, al cabo de un rato terminamos haciendo un campeonato de mete-gol donde Agustín siempre terminaba rojo tomate porque perdía algún que otro partido o nos teníamos que tapar las orejas porque los gritos que pegaban las chicas eran por demás de agudo, nota: aconsejarle a Mariana que no se junte tanto con Candela.

-¿Jugas Pedrito?-me pregunto Cande, era mi turno y me tocaba competir con ella…-¿O me tenes miedo?

-Ya quieras flaca…Ya quisieras…-estaba caminando los cinco pasos que separan la mesa del juego cuando la ultima persona a quien quisiera ver ingreso a la cantina y lo peor venía hacia nuestra dirección.

Como instinto propio camine hasta Mariana que no se había percato de nada y seguía disfrutando de los chistes malos que contaba Pablo, me coloque detrás de ella esperando que Benjamin hiciera presencia, no iba a permitir que se le acerque ni nada, suficiente fue verla llorar por unos días…

-.♥.-

-Mariana…-mi cuerpo se puso rígido al escucharlo…-¿Podemos hablar?-yo no le dirigía la mirada, seguía prendida a los ojos verdes de Pablo quien miraba atento a la situación.

Note de reojo que quiso dar dos pasos pero se detuvo cuando Pablo y Agustín se pararon como si fueran mis guardaespaldas y Peter colocaba sus manos en mis hombros dándome una pequeña presión.

-¿Qué queres acá?-ese era el rubio, sabía que se mantenía de brazos cruzados para no irse de encima…

-Hablar con ella…-y hablaba con tanta tranquilidad que me daba repugnancia.

Candela apareció en escena cuando lo empujo sin aparentar su desagrado y se paro a la altura de los chicos, causaba gracia porque era baja y flaquita como un escarbadientes pero si tenía que tirarse encima de Benjamin para que no me molestara lo haría.

-Esta bien chicos…-hable por primera vez, sentí la mirada de todos sobre mí y las manos de Pedro liberando mis hombros…-Dejen que hable conmigo…

-Pero Lali…-quiso hablar Cande pero la interrumpí con mi mano haciendo un gesto negativo…-No te dejes engatusar…-me dijo al oído cuando pase por su lado.

Le sonreía a medias para voltear hacia Benjamin que miraba victorioso a mis amigos, pase por su lado y le pedí que me acompañara afuera, no iba a realizar algún escándalo dentro del bar. Estábamos en la puerta cuando la voz de Peter hizo que me detuviera…

-Llego a ver que derrama una lagrima y sos hombre muerto Amadeo…-mis ojos fueron los únicos testigos de la risa socarrona de Benjamin…-Lo digo enserio…

Benjamin iba a hablar pero preferí que no lo hiciera así que abrí la puerta para empujarlo hacia fuera, nos sentamos sobre un tronco viejo que había al lado de un árbol y daba justo a la ventana de la cantina desde donde sabía que los demás me observaban.

Cuando nos sentamos le pedí que hablara, no tenía deseos de estar a su lado y regreso a darme el mismo discurso que el día que me contó la verdad, y como aquel día sentía que me despellejaban piel por piel, Benjamin quería que lo mirara a los ojos para que viera que estaba arrepentido, que me quería de verdad pero no podía hacerlo.

Insistía con que le diera otra oportunidad pero yo siempre me negaba y le recordaba que me defraudo por completo, que justo cuando lo estaba empezando a querer de verdad, que estaba disfrutando el estar con él y que casi me entrego por completo, él mismo se encarga de tirar todo por la borda lastimándome mucho peor que cualquier persona, no lo amaría pero que me humillen es un dolor que nadie quiere sufrir.

Luego de un rato me quise ir, volver con mis amigos necesitaba los abrazos de Candela y las palabras dulces de los chicos pero no me dejaba, me tomo del brazo y me obligo a quedarme, de un momento a otro nos encontrábamos forcejeando y en ese instante conocí a un Benjamin totalmente distinto.

-¡Soltala Benjamin!-pude reconocer la voz histérica de Candela que estaba en la puerta del bar.

Lo que siguió fue todo muy rápido, recuerdo que yo lloraba pidiéndole que me soltara porque me estaba lastimando, Benjamin con una mirada distorsionada me repetía que debía darle otra oportunidad porque me amaba de verdad, Candela pidiendo ayuda y de la nada apareció Peter corriendo como si se le fuera la vida en lo que sucedía.

-¡Te dijeron que la soltaras!-luego no recuerdo mas nada, solo que Benjamin finalmente me soltó pero yo de lo nerviosa que estaba trastabille con algo y caí sobre algo duro después siguieron unos gritos que supuse que serían de Candela y las voces de Pablo y Agustín pidiéndole a Peter que se tranquilizara, minutos después no recuerdo mas nada.

-.♥.-


Flash Back: Comienzo

-¿De que tenemos que hablar?

-De nosotros…

Tu entrecejo se frunció porque no tenías la menor idea de que necesitaba hablar ya que hasta hace un rato atrás pensabas que estaba todo perfecto entre ustedes, si bien vos intentabas esquivarlo lo hacías disimuladamente ¿o se había dado cuenta? ¡Peor! ¿Se habría enterado que tuviste algo fugaz con Peter?

-¡Ey Lali!-te gritaba mientras chasqueaba los dedos llamándote.

-Perdón me distraje…-sacudiste tu cabeza para apartar cualquier pensamiento-¿Qué pasa con nosotros?

No te miraba a los ojos, jugaba constantemente con sus manos y se mordía el labio, entendiste que lo que quería decirte no era algo sencillo ni lindo, así que te acomodaste mejor y tiernamente tomaste su mentón e intentaste regalarle la mirada mas comprensiva posible.

-Lo que tengas que decirme, decilo no tengas miedo…

Benjamin asintió, viste como sus manos hacían presión sobre su cien e intentaba juntar valor inspirando e expirando hasta que por fin se animo, lo sabías porque su mirada se había vuelto neutra.

-Voy a ser papá-tus cejas formaron un arco de noventa grados-Y no te estoy haciendo ningún chiste…-moviste tu cabeza como queriendo comprender bien e hiciste un gesto con tu mano para que se expresara mejor.

-¡Hay dios mio! No es fácil…

-No andes con rodeos y va a ser fácil-tu voz ya no tenía nada de dulce como en algún principio.

-Te engañe Lali, te engañe con una chica de la facultad-tus ojos se desorbitaron por completo-Llevamos una relación de dos años…-en un susurro repetiste la cantidad de años que Benjamin llevaba una relación-Vos me decías todo el tiempo que no y yo…Yo quise hacer la mía hasta que…Hasta que me dijiste que si querías estar conmigo…-cerró los ojos unos instantes, vos seguías con la mirada de exorbitada-No sabía que hacer, intente dejarla muchas veces pero nunca podía…-por primera vez lo miraste irónicamente-¡Te juro que la quería dejar, quería estar cien por ciento con vos!...-se callo unos minutos tomando un poco de aire.

-Cuando me decidí Pedro siempre aparecía, no física pero si mentalmente y yo no creí que podía ganarle pero me equivoque…-su voz temblaba un poco como vos lo hacías por dentro-Porque vos empezaste a mostrar un cambio y ahí la confianza volvió pero ella me salto con esto…-vos no le hablabas, no podías emitir palabra alguna-Esta de cinco meses y…-tubo el descaro de contarte cuanto llevaba gestándose su hijo sin que vos se lo preguntaras…-A pesar de eso yo quiero seguir con vos, yo me voy hacer cargo del bebe pero no quiero separarme de vos.

Lo que acabas de escuchar jamás te lo hubieras esperado, en segundos te habías echo la idea de que se entero que te besaste con Peter y hasta que pasaste a otro nivel con él haciéndolo “cornudo” pero te equivocaste notablemente.

Tus manos temblaban, tus ojos pestañaban evitando cualquier lágrima y Benjamin te miraba esperando alguna reacción, sabía que estaba nervioso porque se mordía constantemente sus labios y fruncía su naricita todo el tiempo.

-¿No me vas a decir nada?

-¿Qué esperas que te diga?-tu rostro era una piedra tota-No se que decirte…

-¡Algo Mariana! Necesito que me demuestres que te afecto esto o si fueron puras imaginaciones mías que te pudo doler.

-¿Eres retardado Benjamin?-con respeto a las personas que sufren de eso, el rubio negó-¡Entonces no hagas preguntas sin sentido, claro que me dolió! ¡Soy una persona que tiene sentimiento!-quería que le dijeras algo, bueno que se aguante tus gritos agudos…-¡Y lamentablemente algo te quería y mucho!

Te levantaste del sofá, necesitabas caminar, descargar el odio por él de alguna manera…

-No puedo creer que me pidas que siga con vos…-lo miraste asesinamente-¡Hace dos años que estas de novio con otra! ¡Si no fuera por el bebe seguiría siendo la cornuda de Arroyo Seco! ¿Así y todo queres que sigamos juntos? ¡Estas equivocado!

Minutos después la puerta de tu casa se cerraba dejándote nuevamente sola en aquel día de lluvia, te deslizaste por la puerta hasta caer al suelo dejando por fin a las lágrimas hacer su trabajo salir y salir sin parar, te habían vuelto a lastimar.
Flash Back: Fin.

-.♥.-

Le había advertido a Benjamin que si le hacia derramar una lagrima mas a Lali se las iba a ver conmigo, por eso no dude de dejar a un lado el juego y sentarme en la mesa dedicándome a observarlos, tanto Candela como Agustín y Pablo imitaron la misma acción, ninguno hablaba y ninguno desviaba la mirada de la ventana.

Sabíamos que Amadeo insistía con que lo perdonara, que le diera otra oportunidad pero Mariana había quedado muy lastimada, había sido humillada por suerte en el pueblo todavía no se habían enterado pero no tardaría llegar el rumor y eso a la petiza la devastaría por completo, ahí es cuando nos necesitaría a todos dándole cariño de verdad.

Quise pararme y detener la conversación de una vez cuando mis ojos vieron a Mariana secarse una lágrima pero la mano de Agustín me detuvo, lo mire pero su mirada me apaciguo y me prometió que apenas veamos que vuelve a llorar corremos como los tres como vaca en celo.

Bufando me senté de nuevo pero esta vez la que se levanto y nadie la detuvo fue Candela, Lali se había querido ir pero Benjamin no se lo permitió y las ganas de romperle la cara crecían al ver como la sostenía del brazo, lo que siguió no lo puedo explicar bien.

Se que unas cuantas sillas que se interponían en mi camino terminaron en el suelo, los pasos de mis amigos los sentías detrás mío pero sabía que no me iban a detener, mis manos empujaron a Cande sin importar que la tirara el suelo y luego mis puños fueron estrellados en el rostro de él, quien acaba de soltarla luego de forcejear con ella un largo rato.

Una hora después estaba en la habitación de ella, recostado en su sofá intentando descansar la cabeza luego del susto de ver a Lali inconciente debido al golpe que se pegó con el tronco, mis sentidos se habían paralizados y no me acordaba como caminar ni como hablar, gracias a dios Pablo la tomo en sus brazos llevándola al in dispensario detrás de él me llevaba a los tirones Agustín porque mi cara había recibido algún que otro golpe pero no me importaba, Lali tenía que estar bien no yo.

Estaba a punto de lograr poner la mente en blanco, disfrutar de un poco de tranquilidad hasta que a Mariana se le pasara el efecto del sedante pero el sonido de mi celular rompió todo esquema, “Camila llamando” aparecía en la pantalla.

-Perdón, perdón, perdón…-repetía mientras me refregaba la frente…-Se me pasó por completo, ¿Qué te dijo el médico? ¿El bebe esta bien?...-me pare dándole la espalda a Mariana…-Que bueno ¿y de cuanto estas?...-mis ojos se abrieron al escuchar que solo llevaban dos semanas de gestación…-Bueno, yo me voy a encargar que nuestro hijo reciba los mejores cuidados médicos.

-¡¿Qué?!-voltea tan rápido que casi me caigo, Lali me miraba con sus ojos marrones abiertos por completos, mi mirada viajo hacia el móvil que descansaba sobre mi mano, podía escuchar la voz de Camila gritar por mi y volvía a mirarla a ella que estaba en su cama mirándome asustada, sorprendida. Se había enterado y no de la forma que yo hubiera querido.

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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Mar Ago 23, 2011 2:35 pm

Capitulo veintiuno.

-Te llamo luego…-colgué sin esperar respuesta del otro lado y tire el aparato sin importarme donde caía, como un animal trepe hasta la cama evitando que ella se escapara…-Escúchame…

-No, no quiero escucharte…-Mariana intentaba quitarse las frazadas de encima pero mis manos que estaban a cada lado de su cintura se lo impedían…-Pedro salí, déjame levantarme.

-¡No! El medico dijo que tenes que hacer un poco de reposo…-estire mis manos para empujarla suavemente…-Y mientras este acá lo vas a cumplir…

Lali apoyo su cabeza sobre la almohada, sus ojos estaban llorosos, su labio ya formaba un puchero y en cualquier momento se largaba a llorar, me odiaba porque ahora el culpable era yo pero no la iba a dejar libre tan fácil, yo no.

-No quiero verte, así que ahí tenes la puerta…-me la señalo sin mirarme…-Te vas por tu cuenta o grito.

Se cruzo de brazo como buena nena berrinchuda que era, entendía a la perfección que no me quiera escuchar pero sabía que yo no era Benjamin, que nunca la engañe y que lo ultimo que haría era irme de esa habitación sin aclarar las cosas.

-Grita todo lo que quieras, tus padres se fueron a la casa de tus abuelos, Ana Laura se fue con su novio, Pato esta trabajando y Gime creo que ni se va a dar una vuelta por acá hasta la noche.

Me posé a su lado apoyando mi espalda sobre el respaldo de la cama sonriendo victorioso, ella se acomodo hasta quedar en la misma posición que yo pero con los brazos cruzados sobre su pecho, yo los tenía apoyados sobre mis piernas con las manos entrecruzadas.

-¿Pasa algo?...

Y contuve una risa porque de reojo podía notarla molesta, sus labios se abrieron y cerraban dejando salir insultos mudos por que según ella la vida estaba en su contra.

-¡Te odio eso pasa!

-.♥.-

No podía ser, no podía ser primero Benjamin que me hacia la cornuda mas grande todo el pueblo y ahora Peter también esperaba un hijo…Y no era un hijo mío, eso era lo que mas me dolía porque siempre pensé que yo sería la primera en darle uno “pero si vos no estas con él jamás vas a poder ser la madre de su hijos” y le pedí a mi conciencia que se callara porque no tenía ganas de escucharla.

El muy idiota se retorcía a mi lado intentando guardarse la carcajada que le pedía a gritos desde su garganta que liberara, disfrutaba de verme así celosa y chinchuda pero no iba a recibir respuesta de mi parte.

-Lali porfa déjame explicarte…-y recibir su voz en un susurro sobre mi oído casi me hace flaquear.

-No Juan Pedro, no quiero explicaciones tuyas…-me voltee quedando de costado…-Tuve suficiente por hoy.

Espere a que me volviera a insistir pero no lo hizo, no me voltee porque quedaría mas claro que el agua que moría por pelear con él hasta que me dieran las explicaciones de lo que estaba pasando, cerré los ojos y me aferre a la sabana.

Poco a poco el cansancio por todo lo que pase hoy me iba consumiendo, no quería dormirme no tenía ganas pero Morfeo pudo más y me rendí a el.

-.♥.-

-Lali, eu Mariana...Marianita….-y estiraba las sílabas, fruncí las cejas al no recibir respuesta y me estire por encima…-Lali…-me salio en un susurro al verla dormida.

Me levante despacio sin hacer el mínimo movimiento posible que provocara que ella se despertara, una vez que me encontraba frente a la cama me dedique a observarla un rato hacia mucho que no lo hacia.

-Espero que entiendas y me perdones…-le dije en un susurro cuando me arrodille frente a ella para despedirme, era tarde y preferí dejarla sola había tenido mucho por ese día.-Te amo aunque cueste creerlo…-le quite un mechón de cabello que le cubría su hermoso rostro, bese lentamente su frente y sobre su mesa de luz le deje una notita.

Eran las nueve y media de la noche de un día bastante pesadito así que en vez de dirigirme hacia mi casa, fui hasta las hamacas que tiene la familia Esposito en su jardín trasero para sus nietos.

Me senté y de a poco comencé a columpiarme lentamente, mis manos se cerraban alrededor de las frías cadenas, mis ojos descansaban sintiendo el roce del fino rocío que comenzaba a caer, cuanto necesitaba ese tiempo a solas sin nadie que me hablara o me presionara.

Hacía una semana que me entere que Camila esperaba un hijo mío, había sido el balde de agua mas fría de toda de mi vida, recuerdo que ese día me sentí la persona mas miserable del mundo porque traía al mundo una criatura con una persona a la que no amaba ni con la que imaginaba hacerlo.

Al pensar eso en lo primer que pensé fue en ella, mis ojos se posaron en una ventana donde se podía ver una suave luz encendida, Mariana fue en la primera persona en la que pensé y a pesar de que sabía que me odiaría y una vez mas me echaría de su vida, necesitaba que me apoyara y me acompañara en estos meses que se me venían encima
“Se que te lastime y que no merezco tu perdón, pero solo a vos te necesito a mi lado.

No quiero que suene a reproche pero si yo estuve con vos esta semana mientras llorabas la herida de Benjamin,

¿Por qué vos no podes estar conmigo mientras lloro la falla que me mande con ella?

Lo último que quiero es perderte de nuevo, solo te pido que me abraces y me cuides.

Cuando deje de llorar, vos decidís si irte o seguir.

Peter.

PD: Te amo petisita.”


-.♥.-

Las lágrimas ya no me pedían permiso haciendo arder mis ojos como cada vez que querían salir, ahora salían y no les importaba nada. Estaba frente a mi ventana viéndolo escondida a través de la fina cortina, era un nene frágil pidiendo amor y yo se lo negué.

Me voltee para encontrarme con la pequeña nota arrugada sobre mi cama, las lágrimas que se escurrieron de mi rostro habían quedado impregnadas en aquel papel dejando las letras casi invendibles.

Un abrigo ni fino ni muy grueso cubrieron mis brazos, como el tiempo estuvo muy loco últimamente de noche refrescaba bastante, me calce mis pantuflas mientras me secaba el rostro y me hacia una coleta torcida decidí hacer algo que capas después me arrepentiría pero ahora lo tenía que hacer.

-Tierno que es…-dije en un susurro parada en la puerta del patio, de un salto evite los escalones que había debajo de la puerta y camine hacia él.

Sonreí cuando lo hizo al reconocer mis pantuflas de osito, aquellas que mi abuelo se encargo de regalarme, las moví de un lado a otro agrandando su sonrisa…

-Así me gusta verte, sonriendo…-me senté en la hamaca de al lado…-Leí tu nota…-mi vista estaba puesta sobre mis pies y la de él sobre mi.

-¿Venís a echarme?-me pregunto pero yo negué con la cabeza-¿Entonces a que viniste?

Eleve mi rostro para verlo, su rostro estaba cansado porque estaba sufriendo y mi corazón se encogió enormemente porque me sentí muy egoísta en esos momentos.

-Tenes mucha razón, vos estuviste a mi lado mientras llore la herida de otro hombre…-Peter me retiro la mirada pero yo seguía fija en él-Y yo fui cobarde al querer echarte, al no querer escucharte pero…Es que…-volví a desviar la mirada.

-¿Es que, que?

-Es que siempre me imagine que la que te daría tu primer hijo iba a ser yo…-no podía creer que le estaba diciendo la pura verdad-Pero a veces las cosas nunca salen como uno quiere y…Después de hablar con la almohada entendí algo.

Pedro volvió a mirarme y sus ojos estaban cristalinos, alguna lágrima rebelde se le escapaba por su rabillo, con dulzura se la saque y el cerro sus ojos disfrutando del contacto.

-Entendí que te mereces que te ayude a curar esa herida, ya me contaras como se dieron las cosas…-me calle un segundo-Pero ahora lo importante es que curemos tu herida y disfrutemos de lo que se va a venir.

Mi mano descanso sobre la mejilla de él y nuestras miradas cristalinas se conectaron, sabíamos que la vida no nos hizo fácil y por lo visto no nos lo va a ser pero si de verdad nos queremos vamos a tener que lucharla…Por primera vez creo que estoy dispuesta a hacerlo.

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MensajeTema: Re: .-Fuiste mía un verano.- (Laliter)   Mar Ago 23, 2011 2:37 pm

Capitulo veintidós.

Luego de unas semanas a lluvias y frío, el sol volvió para alegrar los últimos días de febrero, cada vez falta menos para que las vacaciones acaben.

Los rayos ultravioletas se colaron entre las finas cortinas que colgaban por delante de mi ventana molestando sobre mis parpados, raramente sentí una dosis de buen humor al contrarios de muchas otras veces cuando la estrella solar era el culpable de que abra los ojos.

Eran las diez y media de la mañana, mis padres todavía seguían en el campo y mis hermanos haciendo la suya, así que decidí darme una ducha para terminar de despabilarme luego de hacer los típicos pasos de higienización, un micro short de jeans claro, una musculosa negra y una pupera roja un poco desgarrada fue la vestimenta que elegí, una trenza echa a la deriva como peinado y estaba lista, tome mi bolso y las llaves de casa para partir.

Iba tarareando una canción que sonaba en el reproductor de mp3, sentía una tranquilidad por dentro que no entendía si hasta ayer estaba echo un mar de depresión llorando, gritando y peleando, veinticuatro horas después tenía una sonrisa, no muy grande pero sonreía, pare en la panadería del barrio para comprar unas facturas y continué mi recorrido.

-¡Buenas!-exclame cuando Candela me abrió la puerta de su casa.

-¿Y vos por que tan feliz?-me pregunto haciéndose a un lado para que entrara.

Guarde los auriculares dentro del bolso que cayo sobre un sillón que había a un costado de la escalera que daba a las habitación y con la bolsa de facturas caminamos hacia la cocina, tomé un plato donde coloque el alimento para luego sentarme en la mesa mientras esperaba a mi amiga que trajera el mate.

-No lo se Can, me levante así y con ganas de desayunar con mi mejor amiga-Cande me sonrío desde al lado de la cocina y yo le tire un besito.

-Huy tortita negra…-era fanática de ellas-Bueno La ¿algo nuevo para contar?-ella se refería mas al tema de Benjamin.

Mis manos revoloteaban arriba de las facturas en busca de alguna con crema pastelera-Si, Peter va a ser papá…-eleve mis ojos cuando sentí la tos que le agarro a Candela al escucharme, se había ahogado con el primer mate.

-¿Me estas jodiendo que estas embarazada?-ella sabía todo lo que pase con él-¡¿Voy a ser tía?!

Y ahora la que se atraganto fui yo, la flaquita me pegaba unas palmaditas en mi espalda para que recuperara el aire, cuando volví a tener control de mi respiración ella volvió a su lugar.

-No tonta…-ambas suspiramos…-Camila le va a dar un hijo… ¡Candela para un poco!-le grite cuando esta vez me escupió pedazos de la factura que estaba comiendo.

-Pe…Pe…Perdón-e intentaba limpiarse el rostro-¿Cómo que Camila le va a dar un hijo?-hablábamos de la criatura como si fuera un bolso que se lleva y trae, eso me causo escalofríos-¿Y por que me lo decís tan tranquila?

Recibí el mate, tome un sorbo antes de responder-Lo pensé bien y yo no puedo reclamarle nada a él total no es mi novio…En cambio Benjamin si…-un deje de rencor apareció por mi vista-La cosa que ya lo hablamos y bueno habrá que aprender a convivir con esto durante nueve meses.

Cande hizo a un lado el mate y estiro su brazo para tomar mi manos como una forma de apoyo, su mirada mostraba preocupación tenía miedo de que vuelva a caer en la depresión que sufrí hace tres años cuando Pedro me abandono pero esta vez era diferente, si se iba yo ya tenía preparada una coraza o un plan alternativo que lo iba a poner en marcha de a poco.

-¿Te dio explicaciones concretas?

-Si, va me dijo que no sabe si el condón se rompió, si el día que quedó ella embarazada habían usado condón o si directamente Camila se olvido de tomar la pastillas-porque Peter a pesar de que la mina tomara las anticonceptivas, él usaba condón no confiaba del todo-Explicaciones que me dan asco repetirlas…-todo porque no soy yo la protagonista.

-Hay amiga, ¿necesitas llorar? ¿Gritar? ¿Algo?-como la amaba a Cande, era la mejor amiga que la vida me pudo poner en mi camino.

-Quédate tranqui escarbadientes…-una sonrisa fue la confirmación que ella necesitaba-Ya hablamos y le dije que puede contar conmigo, como él lo hizo cuando paso lo del estupido.

-¡Que madura que es mi mejor amiga santito!-reí mientras ella me abrazaba fuerte, cerré los ojos disfrutándolo, lo necesitaba-¿Almorzamos juntas?-me pregunto cuando nos separamos, asentí entusiasmad comenzaba una media mañana muy divertida.

-.♥.-

Lo mejor de levantarse es la primera ducha donde dejas que el agua recorra tranquila cada parte de tu cuerpo y tu mente de a poco iba reaccionando sin apuros, unos cuarenta minutos bastaron para que sintiera las pilas recargadas por completo.

Con una toalla anudada a mi cintura volví a mi habitación para colocarme la ropa que descansaba sobre una silla, unas bermudas desgastadas, una remera celeste en escote ve y las zapatillas de siempre.

-Perfecto Pedrito…-yo solo me halagaba frente al espejo, tome las llaves del auto, celular, billetera y me fui de casa para almorzar en otra.

Por suerte la autopista estaba tranquila, no había muchos autos y eso colaboro a que mi buen humor continuara presente. Unos veinte minutos mas dando vueltas por algunas calles y estacionaba frente a un edificio de veinte pisos, me coloque las gafas de sol mirando para ambos lados de la calle y me dirigí a tocar el portero.

-Soy yo…Peter-dije cuando desde el otro lado preguntaba quien era, espere a que sonara la chicharra para abrir la puerta, cuando entre tome el ascensor piso cinco era donde me esperaban.

-¡Peter como estas!-Camila me recibía mucho mas alegre que hace unos días, la idea de que iba a ser madre ya se la había idealizado y no le quedo otra que aceptarlo-Pasa, pasa que ya casi esta lista la comida.

Le sonreí mientras cerraba la puerta, ella se había metido dentro de la cocina seguro estaría terminando de preparar los platos no se porque no le gustaba llevar las cacerolas a la mesa.

-¿Cómo estas Pedro?-mis ojos verdes vieron a un par celestes, era Facundo el compañero de noches que ella tenía en Rosario.

-Todo bien Facundo, ¿vos?-nos llevábamos bastante bien pero no éramos los mejores amigos, eso estaba claro.

Nos sentamos en la sala a charlar un poco de la vida cotidiana, del estudio, trabajo, amigos, deporte, de lo que sea mientras degustábamos un vaso de vino y esperábamos que Cami nos avisara para sentarnos en la mesa, lo que sucedió quince minutos mas tarde.

-Mm, riquísimo la verdad-había preparado un pollo al puerro-Lo bueno que al bebe ya se que asco la comida no le va a dar…

-Peter…-dijo mientras todos reíamos, dejo su copa de agua a un lado de su plato-Bueno, ¿Qué dijeron tus padres?

Dejé los cubiertos sobre el plato y me limpie la comisura de los labios mientras terminaba de masticar la comida, es mala educación comer con la boca llena recuérdenlo.

-Al principio los tomo por sorpresa como a todos-ella asintió comprendiendo-Después lo aceptaron y se emocionaron-ahora sonreía con un brillo en los ojos-Me dijeron que cuando llegues a los cinco meses mas o menos que es cuando se empieza a notar la panza podes irte a vivir al pueblo, al lado de la iglesia hay una casita muy bonita que es justa para vos y vas a estar segura.

-No lo se…-Camila dudaba mucho porque no quería abandonar sus estudios y mas le dolía no poder estar con su familia porque ellos vivían en Uruguay.

Por primera vez en todo la conversación Facundo metió bocado, y uno que logro mover las fichas a favor de mi hijo.

-Cam pero no es obligatorio que dejes de estudiar, lo puedes hacer a distancia ¿o no?

-Claro…

-Además piensa en el bebe, va a ser bueno que este cerca de su familia y piensa en vos ¿mira si te pasa algo de madrugada y vos estas acá sola?-el miedo cruzo la mirada de ella-Yo si fuera vos, aceptaría esa oferta que te hacen los padres de Pedro…

-.♥.-

Tipo cinco de la tarde volvía a mi casa luego de pasar un día a solas con Candela donde chusmeamos, hablamos de la vida, nos hicimos pedicura y manicura, tratamientos. ¡En fin cosas de mujeres! Y que hace mucho que no hacíamos.

Venía caminando con la mirada fija en mis pies observando como uno se adelantaba y el otro le seguía el paso cuando me lleve puesto un cuerpo que no lo vi venir.

-¡Huy perdón!-levante la mirada avergonzada-Ah Pitt sos vos.

-Si soy yo…-esa sonrisa compradora que hacía siempre provocaba lo mismo, que me derritiera-¿De donde venís?

-Sos metiche eh-ambos reímos-De la casa de Cande, necesitaba de mi amiga ¿vos?-le pregunte al notar que acaba de bajar del auto.

Note que se había puesto incomodo porque se rascaba la nuca luchando sobre si contestarme o no.

-Podes decírmelo tranquilo…-le dije con una sonrisa calma.

-De la casa de Camila, teníamos que hablar temas sobre el bebe…-asentí y desvía la mirada, que me haga la superada frente a todos no significa que un poco me duela escucharlo.

Un silenció un tanto incomodo nos invadió, hacia mucho que no me pasaba eso con él y no sabía que hacer, Peter miraba hacia otro lado evitando mi mirada y yo me balanceaba pensando que tema sacar.

-Bueno, mejor entro que mis padres se deben estar preguntando donde estoy…-me dijo luego de un ratito.

-Claro, yo...Yo también me voy para mi casa…-pase a su lado rozándonos despacio.

Sabía que me estaba observando porque sentía su mirada sobre mi y eso me gustaba porque significaba que nada cambiaba, que el te amo que escribió en aquella notita era de verdad y no para que simplemente le diera la oportunidad de explicarse.

Estaba parada en mitad de jardín cuando de reojo vi que Peter también estaba caminando hacia la puerta de su casa, yo dije que tenía un plan alternativo que capas y algún día lo ponía en marcha pero creo que lo empiezo hacer ahora.

-¡Chiquilín!-le grite cuando me acerque a la cerca que divide ambas casas-Bórrate esa sonrisita compradora ¿queres?

-¿Perdón? No eres nadie para decirme como tengo que sonreír cuando utilizaban una palabra muy delicada hacia mi…-él ya estaba frente a mi desde el otro lado-¿Necesitabas algo?

-Ah si…-agache la mirada porque ahora me daba vergüenza-¿Quería saber si no queres ir a cenar esta noche?

-¿En serio me lo preguntas?-yo asentí, Peter sonreía porque mis mejillas se habían puesto coloradas-Con mucho gusto ceno con usted esta noche señorita.

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.-Fuiste mía un verano.- (Laliter)
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