Escribiendo Hojas En Un Libro

“Escribir es como mostrar una huella digital del alma” Mario Bellatín,
 
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 Ecos del Silencio

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Mais020291
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MensajeTema: Ecos del Silencio   Vie Ago 19, 2011 3:48 pm

Desde pequeña que soñaba con el amor, siempre lo busqué y esperaba encontrarlo. Me encantaba leer historias de amor, de príncipes azules y de héroes como Peter Pan o el novio de Rapunzel. Pero el amor no me llegó hasta mucho después y un momento jamás pensado o esperado; los príncipes azules fueron reemplazados por un hombre capaz de hacerme sentir en las nubes, un morocho con un lunar particular en la mejilla, que no sólo me ayudó a encontrar el amor sino que me acompañó a formar mi vida.

Antes que comenzara mi verdadera historia, porque así lo considero, yo era una nena de mamá y papá, muy educada, responsable, adinerada también, que tenía 15 años e iba al colegio todos los días; bueno de lunes a viernes. Los fines de semana, salía con mis amigas de toda la vida y los domingos iba a almorzar con mis padres. Mi vida era simple, como la de cualquier chica normal, adinerada. Que contara con bastante dinero no significaba que fuera de esas orgullosas y ortivas; más bien era todo lo contrario, bastante humilde, que se tomaba en serio los estudios y que lo más importante era el amor y la amistad antes que la cantidad de ceros de una cuenta bancaria.

Aquel día en que todo cambió, yo salía del colegio; mi chofer siempre me recogía todas las tardes, pero ese día él se ausentó y con mucho miedo (de mis padres y mío) tuve que pedir un taxi seguro, esos que llamas por teléfono y vienen a recogerte. Ninguna de mis amigas me podía regresar a casa, parece que mi historia así estaba escrita. Empecé a escuchar música de mi Iphone, mientras el señor que manejaba el taxi supuestamente me llevaba a casa; pero, luego de distraerme por unos minutos me di cuenta que era otro el camino que había tomado. Estábamos en un lugar irreconocible para mí, en una zona a la que jamás había ido y que se veía oscura, que me producía miedo.

Y, todo pasó muy rápido. Cuatro hombres sacándome a la fuerza del auto, robándose todas mis cosas, un hombre poniéndome una capucha negra en el rostro e ingresándome a otro auto que me llevaría a mi nuevo destino, donde comenzaría una nueva vida. Eres virgen? Me preguntó el señor de cabello oscuro, cuando quitó la capucha de mi rostro; susurré como pude un sí pues las lágrimas y el nudo en mi garganta no me dejaban respirar. Mucho mejor entonces fue todo lo que me dijo antes de dejarme en una casa, cercana al aeropuerto; por qué estábamos ahí? Una señora fue la que me tuvo en esa casa por dos días; se encargó de convertirme en Daniela Melgar, la que sería mi nueva identidad. Mi cabello marrón y hasta los hombros, pasó a ser rubio y largo hasta la cintura; mis ojos negros pasaron a ser celestes; mis senos y trasero pequeños pasaron a ser grandes y voluptuosos.

Así fue como me dieron un nuevo pasaporte a Francia, lugar que sería mi nuevo hogar. Me cambiaron físicamente y emocionalmente también. Me embarcaron en el avión junto con dos hombres más en caso se me ocurra gritar o decir que me habían secuestrado; ya me habían indicado que no podía hablar o me mataban a mí y a mi familia. Uno por miedo, hace lo que le dicen. Llegué a mi nuevo destino; era una casa bastante pequeña donde habitábamos 10 mujeres, incluyéndome. La mayoría eran de mi edad, otras eran mayores. Lloré toda la primera semana que estuve ahí, encerrada en esa casa, con chicas de diferentes países, intentando entendernos entre nosotras. Intentando entender qué hacíamos en ese lugar, cuál era nuestro objetivo.

Pero, luego de esa semana, las cosas estuvieron claras como el agua. Su misión es satisfacer a los hombres, entienden? Darles placer cuando ellos lo requieran, nos dijo el francés en un intento de español, inglés, ruso, alemán y demás idiomas que eran necesarios para que todas entendiésemos; el sería nuestro “jefe”. Ya tenía edad suficiente para entender esas palabras; sabía lo que eso significa. Íbamos a ser prostitutas.

Muchos años transcurrieron a partir de ese día, quizás 7, quizás 9, pero no más de 10. Todo ese tiempo, estuvimos en esa misma onda, satisfaciendo a los hombres, en esa casa pequeña, en ese encierro. Había aprendido diversos idiomas gracias a las chicas y a las clases que nos daban cada cierto tiempo unos profesores; que, cabe aclarar, también los satisfacíamos después de cada clase. Ellos elegían a la que no obedecía o se equivocaba. Gracias a mi educación, la mayoría de veces evitaba ser escogida. El sexo no se había hecho parte de mi vida; nunca lo sería, no después de haber perdido mi virginidad de una manera salvaje y poco agradable. Ya no lloraba por las noches, ya casi no recordaba mi infancia, mi poca adolescencia; poco a poco iba perdiendo los rostros de mis padres, de mis amigos. Me sentía en el limbo, sin ser la que antes era y la que era en ese entonces; porque nunca en esos años llegué a acostumbrarme a la vida que llevaba.

Pero, un día llegó mi príncipe azul, el que sería dueño de mi corazón. Thiago llegó una noche en que estaba de vacaciones por la ciudad y requería nuestros servicios. Esa noche no estaba de humor, tenía ganas de descansar, había sido un día largo. Pero, el morocho me eligió a mí y tuve que bancármela y gracias a Dios que lo hice. Sus ojos me inspeccionaron de pies a cabeza cuando ingresamos a la habitación y me empecé a quitar la bata que me cubría; no llevaba nada puesto debajo. Y quién no se queda baboseando como imbécil al ver un cuerpo de plástico, porque eso era lo que tenía; no me pertenecía. Quería acabar lo más pronto posible así que conseguí excitarlo rápidamente y en unos pocos minutos ya había terminado la “sesión”.

Thiago se quedó sorprendido con mis “dotes” y volvió, fueron varios días en los que vino y sólo me pidió a mí; eso hacía que me sintiera un poco especial; nunca después del secuestro me había sentido así. Hasta que un día él empezó a hablar de su vida; él era de Argentina, venía de una familia de clase media, tenía tres hermanos y un grupo de amigos bastante copados. Había tenido una que otra novia, pero nunca nada serio o algo que lo haga sentir completo; de pronto se vio envuelto en una adicción al sexo, era lo único que lo mantenía “feliz” y satisfecho. Había decidido irse de vacaciones para relajarse y pensar bien las cosas, sabía que no estaba yendo en buen camino. Daniela o Marianella sintió mucha pena por él porque lo entendía; de alguna u otra forma ella había pasado por lo mismo, no en sentido literal, claro está. Le dolió verlo sufrir y le dolió a ella recordar su pasado porque esa noche, decidió contarle a Thiago su verdad.

Esa noche, las cosas cambiaron, Thiago decidió quedarse más tiempo de lo acordado en Francia; Thiago sin pensarlo, empezó a darse cuenta que el sexo no lo era todo, que había algo más allá; que existía hacer el amor. Thiago, jamás imaginó que me visitaría todos los días con la excusa que tendría sexo conmigo, pero cuando nos encontrábamos, nos sumergíamos en historias, discutíamos sobre temas. Él venía a contarme lo que andaba sucediendo en otros países, en el mundo; mientras yo le contaba lo que recordaba de mi país, de mi vida. Poco a poco, nos íbamos dando cuenta que teníamos muchas cosas en común y que nos gustaba; poco a poco fuimos enamorándonos, hasta darnos cuenta que uno era esencial para el otro. Thiago se convirtió en el motor de mi vida.

Con él, no sólo conocí el amor, sino que empecé a formar mi propio yo; ese yo que no había terminado de formarse cuando me secuestraron. Thiago pedía permisos, para sacarnos a las chicas de paseo con la excusa de que nos iba a enseñar nuevas posiciones para tener sexo. Nos ensenó los diferentes lugares turísticos que en esos años no habíamos conocido; nos enseñó lo que era divertirse, lo que era volver a sonreír, a sentirse feliz. Pero, sobre todas las cosas, me enseñó a sentirme libre y a ser yo misma. Luego de un año así, luego de ese año más que maravilloso, Thiago me propuso la idea más loca pero increíble, la idea que me llevaría a encontrar la felicidad plena. Amor – Thiago fue y será mi primer novio, en todo ese tiempo mi “jefe” nunca se dio cuenta de lo que realmente sucedía entre los dos – quiero ayudarte a encontrar a tus papás y a tu familia. Me miraba con esa sonrisa tierna y dulce. Pero cómo? Fue lo que le respondí, cómo haría para sacarme de ese encierro?

Una semana después, luego de despedirme de las que se habían convertido en mis amigas, me escapé con Thiago. Estuvimos unos días en un hotel, lejos de donde había vivido todo ese tiempo; ahí me terminé de enamorar por completo de él. Su adicción por el sexo, pasó a ser adicción por mi amor; íbamos a cenar, a bailar, nos quedábamos viendo películas o simplemente leyendo algún libro en voz alta. Algunos días se nos daba por cantar o se nos daba por quedarnos besándonos bajo la luz de la luna. Y es que en tan poco tiempo uno puede conocer al amor. Nos fuimos a Argentina, donde me presentó a sus padres, inventamos una historia; no quería recordar lo que había vivido. Estuvimos ahí todo el tiempo que fue necesario hasta que averiguamos el paradero de mis padres (dirección exacta). Te amo mi amor, gracias fue lo que le dije cuando me acompañó a lo que había sido mi hogar hace tantos años atrás.

Volver a encontrarme con mis padres fue una sensación imposible de explicar, pero vivir y casarme con Thiago es algo mucho más difícil de poner en palabras. Estuvimos varios años de novios, experimentando esa sensación nueva para los dos; nos mudamos a Brasil cuando decidimos casarnos. Queríamos empezar desde cero, olvidando nuestro pasado; sobre todo el mío. Cuando Santiago llegó a nuestras vidas, supe que Daniela Melgar no existía más y que Marianella Bedoya Agüero era más feliz que nunca.

Cuando no hay más que soledad
En todos tus momentos,
Y, solo escuchas respirar
Los ecos del silencio

Y, ya no encuentras porque,
Ya no ves la razón
Para seguir viviendo

Abre las alas del alma
Y vuela un nuevo tiempo
Abre todas tus ventanas
De par en par al cielo

Rompe todas tus cadenas
Y suéltalas al viento
Deja que el sol te ilumine
Y cambia tu universo

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MensajeTema: Re: Ecos del Silencio   Dom Ago 21, 2011 2:52 am

¡Thiago es p e r f e c t o!
Yo quiero uno.
Amé tu corto.

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Victoria~

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MensajeTema: Re: Ecos del Silencio   Sáb Sep 10, 2011 10:22 pm

Simplemente AMÉ este corto Smile
Dura la vida que llevó Mar en esos años, pero gracias a Thi, volvió a ser la que era I love you

verO,

_________________
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Thiaguella y Tachelody son un amor! (L)



Fics:
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