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 .-Armas De Seducción-.

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luli22
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 2:24 pm

falta nada para el final no lo puedo creer
por favor sube mas !!!
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 2:44 pm

CAPITULO 41

Todo había pasado tan rápido que ni se había dado cuenta. En un segundo veía como un arma le apuntaba directamente a la frente; un arma que su propio padre sostenía, y al siguiente había escuchado su nombre en medio de un grito desesperado, que venía de aquella voz que tanto amaba y atesoraba... y había volteado para verle por ultima vez, solo una vez más antes que todo terminase y luego el sonido que había estado esperando resonó en el aire.... haciéndole esperar el final...

Pero el dolor no lo sintió donde había pensado que iba a sentirlo; es mas, había pensado que no iba a sentir dolor, solo que de un segundo a otro le iba a llevar la oscuridad pero ahí estaba tendido en el suelo, con su mano derecha deteniendo la sangre de su hombro izquierdo; mientras observaba como aquel hombre, que no se merecía el calificativo de "su padre", tomaba a una petrificada Mariana como rehén, una Mariana cuyos ojos, abiertos como platos, estaban fijos en aquella parte de su cuerpo del cual brotaba sangre... quería decirle que estaba bien, que huyera pero la voz no le salía del dolor.

-¡¡Suéltala!! -escuchó la voz del jefe de la OSN, y la siguió hasta encontrarlo sosteniendo un arma, junto a Agustín, el cual sostenía otra arma directamente hacia Aníbal o mas bien Mariana, ya que el muy cobarde la usaba como escudo, sosteniendo la pistola justo en su cabeza...

Sabía que Mariana debía saber alguna técnica para salirse de esa llave pero sabía también que ella no lo haría hasta que supiese que estaba bien.

¿Como demostrárselo? ¿Como hacérselo saber cuando el dolor punzante de su brazo le quemaba por completo...? Hizo una mueca de dolor, pero enseguida apretó los dientes e intento levantarse, podía hacerlo, debía hacerlo....

En aquel instante escuchó, por primera vez, la voz de su padre.

-¿La oveja negra de los Martínez...? Definitivamente la vida te da sorpresas ¿no? -dijo,
escupiendo sus palabras con rabia, fijando su mirada helada en Pablo, para luego dirigirla hacia Agustín- Y mi supuesto mejor empleado, que cantidad de "supuestos" tengo ¿no?... mi "supuesto" hijo, que lo único que hizo fue conseguir las pruebas para hundirme -dirigió su mirada hacia él, cuando consiguió levantarse, sosteniéndose aún el brazo- que lastima que esa bala no fue directamente entre tus cejas pero te juro que si vuelvo a disparar no vivirás para contarlo -su mirada volvo a Agustín- mi "supuesto" mejor empleado que, por lo que veo, andaba jugando para el bando contrario consiguiendo información... ¡ah! y por cierto, debo preguntarte, ¿que hiciste con Candelita?

-Mas bien ¿que le ha hecho usted a Candela?-contraataco casi gruñendo Agustín

¿Candela? ¿Que tenia que ver Candela allí?; se preguntó Peter...

-Le he dado todo cuanto quiso... ¿y como me pagó?, yéndose con un pelagatos como tu.... -le fulminó con la mirada- Y ahora preguntarás como lo sé. Candelita es tan predecible, MI dragona suele poner su carita de "yo no fui" y consigue todo cuanto quiere; mis hombres los vieron cenando y estoy seguro que anoche fue a buscarte...

-¡¡CALLATE MALDITO ANIMAL!! -gritó apuntando su arma, quería dispararle, poner esa bala entre sus cejas, solo tenía que encontrar el punto ciego en el escudo que estaba haciendo con Mariana, y podía hacerlo, había sido el mejor tirador pero entonces sintió la mano de su jefe sobre su hombro.

-Cálmate... si disparas como estas puedes lastimarla... -habló bajo, pero con una seguridad que demostraba sus años como jefe de la OSN- Aníbal, ríndete de una buena vez, no tienes salida... -dijo con seguridad, manteniendo en alto su arma; listo para encontrar un punto ciego que usar para su conveniencia.

-Oh mi apreciadísimo Martínez, claro que tengo salida... -fue caminando hacia atrás, aún usando a Mariana como escudo... la cual empezaba a reaccionar al ver que Juan Pedro se levantaba del suelo- Tengo miles de salidas, mientras ustedes no tienen ninguna -seguía moviéndose hacia atrás, sintiendo como Mariana empezaba a forcejear- Oh.... yo no haría eso Marianita, mi arma no tiene seguro y es tan sensible que, un poquito mas, y creo que veré mas sangre de la que estoy acostumbrado. -la voz era suave, pero la amenaza era completamente clara....

Se quedó quieta, sabía la maniobra que le permitiría fácilmente salirse de los brazos de ese hombre pero entonces fijó la mirada alrededor, cientos de personas paralizadas viendo la escena, personas que al menor error terminarían siendo las afectadas; sus dos compañeros y amigos, Agustín y Pablo, que a unos treinta metros dirigían los cañones de sus pistolas hacia ella, o mas bien hacia Aníbal que se escudaba en ella y finalmente Peter, el cual se mantenía en pie, con la mirada fija en ella, sabía que él quería correr la distancia que les separaba y tomarla de los brazos de Aníbal. Pero la pistola en su cabeza se lo prohibía, una lágrima se derramó por su mejilla...

Debía alejar a Aníbal de todas esas personas, y entonces usar el arma que tenía escondida, era su única oportunidad.

Volvió su mirada a su jefe, y este asintió con la cabeza, indicándole que sabía lo que pensaba hacer y dándole su apoyo, así que se dejó llevar por Aníbal sin forcejear, mientras le escuchaba hablándole al oído.

-Bien Marianita.... así me gusta, que colabores porque sabes que si no lo haces vas a enfrentarte con la muerte antes de tiempo -le apretó mas contra si- Y sabemos que eso sería un desperdicio... puedes hacer cosas mas provechosas antes de irte al otro mundo.

Mariana tragó seco, y luego de un par de segundos, cuando sintió el sonido de la alarma del carro de Aníbal desactivándose, sintió un fuerte golpe en la cabeza, seguido de los gritos lejanos de sus amigos y de Peter y luego... todo fue negro, lo último que sintió fue el sonido de un carro acelerando tras patinar las llantas, y el movimiento de este bajo sí misma.

En cuanto la vio desplomarse en los brazos de aquel hombre, tras el golpe que este le propino con el respaldo del arma, gritó y lo hizo con todas sus fuerzas, luego, cuando vio como la tiraba como si fuese una muñeca inanimada al asiento trasero del auto y se montaba en el del conductor alejándose de allí, empezó a moverse con gran esfuerzo hacia su automóvil, tenía que alcanzarlos, tenía que salvar a Mariana....

-¿Que haces Lanzani? –le pregunto Pablo dándole alcance en cuanto toco la puerta de su automóvil- No puedes conducir así...

-Puedo y lo haré. -dijo esas palabras en medio de un gruñido- No voy a dejar a Mariana en manos del demente de Aníbal.... ¡¡ ¿viste lo que le hizo?!!

-Si, vimos lo que le hizo... –Agustín puso su arma en el forro que llevaba en su cintura- Pero iremos nosotros, no estas en condiciones para conducir, y mucho menos para llevar a cabo una misión de rescate.

-No les estoy pidiendo permiso... -abrió la puerta de su coche, e hizo una mueca de dolor en cuanto al esfuerzo que esto necesito- Voy a ir tras Aníbal y a rescatarla y ninguno de los dos me va a detener... ¿entendido...?

-Entiendo completamente- Pablo guardó también su arma- Pero puedes decirme, a caso, a donde se llevó tu padre a Mariana; me imagino que lo sabes, si estas tan convencido que les vas a dar alcance.

-¡¡¡PODRÍA HABERLOS ALCANZADO SI ME HUBIESEN DEJADO SEGUIR MI PLAN!!!

-Lanzani, tanto Agustín como yo estamos desesperados y queremos hacerle alcance a Aníbal, pero no podemos si no sabemos a donde se la llevó-Pablo tomó su celular y se apartó un poco de ellos- Voy a llamar a Rochi a ver si puede conseguirnos un informe de transito que nos conduzca al paradero de Aníbal. -volteo a ver hacia un lado, donde venía una ambulancia y, al parecer un carro de los de las noticias- ¡Mierda! Agustín encárgate de los de las noticias mientras consigo el maldito paradero de Aníbal.

El aludido asintió.

-¿Y yo que? ¡¿Me quedó acá de brazos cruzados?!-grito desesperado Pedro

Pablo enarco la ceja, en un gesto burlón- Si puedes cruzar los brazos así como estas.... suerte.
-volteó a ver hacia la ambulancia, y cambio el tono por uno mas serio- Has que te revisen ese brazo; ya que no podemos deshacernos de ti en este momento, por lo menos debo asegurarme que no vas a perder el brazo en el proceso...

Peter le gruñó, pero este se alejó de allí, sin prestarle atención, mientras marcaba un número en su celular. Agustín salió corriendo hacia los de las noticias; y Peter, con un suspiro de frustración, dirigió su mirada hacia donde había desaparecido el carro de Aníbal, con Mariana en su interior.

Destapó una caja que encontró al fondo de un closet. Había llegado hace algunas horas a su nuevo apartamento; el cual, para su sorpresa, estaba amueblado... aunque un poco polvoriento... suerte que a alguien se le ocurriera ponerle forro a los muebles. Este contaba con una pequeña sala, una cocina con desayunador y un solo cuarto, donde había una cama, cuyas sabanas tuvo que quitar y sacudir hacia la ventana, y un televisor en blanco y negro que solo sintonizaba los canales de antena.

Tenía que ir el día siguiente a cambiar algunas joyas por dinero y así podría conseguir, por lo menos, algunos canales de cable y un televisor decente. Aunque no haría mal a nadie que también comprara un juego de cama, algún juego de vajillas, unos focos, jum, tenía que hacer una lista para que no se le olvidara nada.

Sacó las cosas de la caja, trajes viejos, joyas de fantasía, algunas fotos de personas que no conocía; podrían ser sus abuelos y sus tíos y... su madre, acarició la foto de una chica muy parecida a ella misma, vestida con un sencillo vestido color arena, y con su cabello recogido en un sencillo moño, esa era su madre; tenía muy pocos recuerdos de ella y ahora estaba alrededor de todas aquellas cosas que habían sido importantes para ella, antes de casarse con su padre.

Encendió el televisor manualmente y volvió a sentarse frente a la caja con cosas de su madre... tantas cosas, tantos trajes, se sentía como una niña pequeña que empieza a jugar a vestirse como su madre. Nada más que no tenía cinco años y por tanto, si se ponía uno de sus tacones, estos le quedarían perfectamente: calzaban el mismo número.

-Estamos en el café UVA donde ha sucedido algo que no tiene precedente.

Levantó la mirada hacia el televisor... ¿el café Uva? ¿No era allí donde habían quedado ella y Peter en encontrarse? Dejó a un lado la caja de su madre y dirigió completamente su mirada hacia el televisor, este no tenía mucha definición que digamos, las figuras eran un poco borrosas pero pudo identificar el edificio que tenía un anuncio que decía "UVA" y la mujer que hablaba, la cual debía ser la reportera enviada.

-El millonario empresario "Aníbal Casillas" en lo que, parece ser, un ataque de celos arremetió contra su hijo que, según me ha sido informado, se encontraba en este establecimiento con la actual compañera sentimental de este. -un chillido salió de sus labios- El hijo del empresario es en estos momentos atendido por los paramédicos; ya que tiene una herida de bala en uno de sus brazos.

Candela dejo salir el aire que inconscientemente guardo dentro de sus pulmones al asegurarse que Peter estaba bien.

-Sin embargo, se teme por la suerte que ha corrido la compañera sentimental del empresario, la cual fue raptada por este, aun no se conoce su paradero, solo que el automóvil se dirigía hacia el occidente... si tiene algún informe de un Renault Megane plateado, con placas 162-WFA, por favor reportarlo al numero en pantalla -sabía ese número, era el de Agustín; y ella sabía a donde se dirigía el auto de Aníbal: sus bodegas.


Fue rápidamente hacia la sala, donde había dejado caer su celular, y lo tomó en su mano encendiéndolo.

¿Que hacía? ¿Le marcaba, como si no hubiese pasado nada entre ellos, y le decía el paradero de Aníbal? ..."hola, si mira... ya se que me fui de tu casa corriendo, si, pero estoy bien... si, escuché tu mensaje pero antes mira, se donde esta Aníbal..." No, no iba a hacer eso; aun no estaba lista para enfrentarse a él y a su "regresa".

Así que optó por la salida rápida; llámenla cobarde, pero no soportaría escuchar su voz.

"Soy Candela...
-empezó a escribir en la parte de mensajes- Aníbal, según la dirección que tomó, debe de haber ido hacia las bodegas que tiene para sus negocios sucios... vayan al muelle; es la bodega numero siete; no le presten atención a que parece abandonada; deben encontrar la entrada hacia la parte subterránea" -buscó en el directorio el numero de Agustín y dio clic en "Enviar"

Diez segundos después le llegó un mensaje avisando que el mensaje había llegado a su destino; así que apagó, inmediatamente, el celular. No estaba lista para recibir una llamada de Agustín pidiéndole explicaciones. Ni tampoco dándolas...

Regresó a la habitación y dejó su celular sobre la cómoda, para volver a prestar atención a la televisión; la imagen aun era difusa pero logró ver, al fondo, la figura de la ambulancia y varias personas entre las que lo logró distinguir a él: tenía su celular en la mano y le estaba diciendo algo a los que estaban a su alrededor, seguramente el contenido del mensaje. Bueno, por lo menos había hecho algo bien.

De nuevo ese maldito dolor punzante. Hizo una mueca de dolor mientras los paramédicos trabajaban en su brazo. Agradecía enormemente que la bala se hubiese desviado y no hubiese ido hacia donde la había apuntado Aníbal. Pero ¿no podía desviarse un poco? Digamos hasta que no hubiese hecho ni un roce en si...

Al frente de él, recostados en su auto y con la mirada fija en alguna parte, estaban Pablo y Agustín... ambos pensando, seguramente, en alguna estrategia o algo que les pudiese ayudar para resolver aquella situación.

Quería pedirle a los malditos paramédicos que dejaran su brazo, por la paz, y le dejaran pensar... no era la vida de cualquiera la que estaba en peligro; era la vida de MARIANA la que estaba en peligro. ¿No les bastaba con eso? Pablo puso el peso de su cuerpo en otro pie, y Agustín se separó del auto y comenzó a caminar en círculos; podían ser los agentes secretos mas experimentados de toda Argentina; pero se les notaba la preocupación por su amiga, algo por lo cual él no tenía que reprocharles nada.

Una voz cantarina resonó alrededor, y las miradas de los tres se dirigieron a la rubia que corría hacia ellos ágilmente: Rocío.

Pablo dejó en ese momento su posición estática y corrió hacia ella abrazándola. Cuanto deseaba abrazar a Mariana de esa forma en ese momento. Su mirada y la de Agustín se encontraron, y pudo ver en sus ojos la misma melancolía que, sabía con seguridad, este encontraría también en sus ojos. Ya este le había explicado todo lo de Candela, que esta había sido cómplice de Aníbal, pero que esto había sido porque, de no obedecerle, este le lastimaba.. Ahora entendía la cantidad de golpes que, según ella, eran causados por su torpeza.

Agustín le había explicado que la noche anterior ella había acudido a él, mas lastimada de lo normal, y le había confesado todo. Bueno, no todo... había omitido el detalle de lo que iba a suceder ese día, de seguro para no verse mal frente a él. También le había explicado que ella no era una mala persona, sino que tanto su propio padre como Aníbal se habían encargado de destruirla; bueno ahí algo en común con ella: habían llegado tarde a la repartición de buenos padres.

Pero había otro aspecto que Agustín no le había dicho, pero que quedaba claro en la forma en que la mirada se le nublaba al hablar de ella: se había enamorado de la chica, y se sentía horriblemente culpable por su desaparición.

-Según los informes de transito... -la voz de Rocío le hizo salir de sus pensamientos y dirigirle la mirada; ella aun estaba bajo el brazo protector de Pablo- El auto tomó varias avenidas al occidente y es fácil descifrar su paradero: Los muelles... sin embargo envié a un grupo a los muelles, pero no hay pista alguna del auto... es como si se hubiese esfumado en el aire.

Peter sintió una punzada de dolor pero no fue en su brazo, sino en el corazón. Si no estuviese lastimado podría haberles dado alcance de inmediato.

-¿En los documentos de Aníbal no había ninguna propiedad en los muelles?-pregunto Pablo

Rochi negó con la cabeza- Solo aparecen propiedades como mansiones, apartamentos, carros... etcétera.

Todos suspiraron al tiempo; y Peter maldijo cuando empezó a sentir como le cocían puntos... todos voltearon a verlo, pero él apretó los dientes mostrándose fuerte; no iba a permitir que le dijeran que debía quedarse: todo menos eso...

La rubia le lanzó una mirada de entendimiento y apoyo, Pablo le frunció el ceño e iba a fijarse en la mirada de "pobre pendejo" que debía tener Agustín, pero en ese momento a este le sonó el celular. Todos voltearon a verle; el número de este es el que habían permitido que saliera en las noticias, por si alguien veía el carro de Aníbal.

Todos vieron como se le iluminaron los ojos al verle tomar el celular y leer lo que parecía ser un mensaje de texto.

Pablo soltó a la rubia, por primera vez desde que esta había llegado y se acercó a su compañero; hubiese querido levantarse también pero, maldita sea su suerte, seguía postrado en esa bendita ambulancia mientras le "cocían" el brazo.

-Es un mensaje de Candela -le informó al ver mi cara de "necesito informes", cuando ni su jefe ni la rubia se dignaron a decir una palabra mientras revisaban una y otra vez el mensaje de texto- Al parecer estaba viendo las noticias; dice que Aníbal tiene una bodega en los muelles: la numero siete; y que no debemos dejarnos engañar porque parece vacía, al parecer todas las operaciones son bajo tierra.

Pablo se dirigió a su chica- Ve a conseguir algún armamento y llama a algo de apoyo -ella asintió y se apartó de ellos- Agustín tu conducirás el auto de Lanzani -se acercó a él y, tras tomar sus llaves de una de sus manos, se la lanzó a Agustín- Lanzani, en cuanto terminen de vendarte ese brazo irás con Agustín en tu auto; me adelantaré con Rochi en mi auto, nos vemos allí.

Ambos asintieron y Pablo se alejó de ellos sin decir una palabra más.

-¿Cuanto falta para que terminen de una buena vez con mi brazo? –dijo Peter, cuando solamente quedaban junto a él Agustín y el paramédico; y aunque la pregunta había sido dirigida a el primero, era un indirecta, perfectamente directa, para la persona que le atendía.

-Ya te están vendando... no demorarán ni un minuto. –dijo Agustín mientras que se encogió en hombros.

Peter le dirigió una mirada perspicaz a Agustín- A ti te afecta de una forma diferente el mensaje de texto de Candela.

-Me tranquiliza saber que esta bien, y en un lugar seguro, ya que pudo ver las noticias...
-suspiró- Pero me carcome el saber que no quiere saber nada de mí; el hecho de haber mandado un impersonal mensaje de texto e, inmediatamente, haber apagado el celular me lo dice todo.

-No han pasado ni veinticuatro horas desde que se fue...

Agustín asintió mientras se despeinaba-Tienes razón -cambió de posición al ver como el paramédico terminaba de vendar, y se alejaba, conociendo la cara de pocos amigos que le lanzó Peter- Ahora lo que debemos hacer es atrapar al despreciable de Aníbal.

-Y salvar a Mariana...

Agustín asintió y tras Peter hacerlo también, ambos se dirigieron hacia el automóvil: Agustín en el puesto del conductor y Peter en el del co-piloto; acelerando en menos de medio minuto hacia los muelles.

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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 2:50 pm

CAPITULO 42

Sintió un dolor punzante en su cabeza, mientras la vista se le aclaraba... aunque no es que hubiese mucha diferencia entre el negro completo de su cabeza y la habitación a oscuras en la que se encontraba.

Parpadeó varias veces tratando de acostumbrar sus ojos a la oscuridad y logró notar que se encontraba en una especie de bodega, veía algunos tanques, y algunos montacargas. Levantó la mirada, y pudo ver que la luz entraba por una pequeña ventana en lo más alto de la habitación; fuera donde fuera esa bodega era subterránea.

El dolor de su cabeza era aún punzante, y suspiró al darse cuenta que estaba sentada en el suelo, amarrada por las muñecas a una viga de la edificación, y que sus piernas también estaban amarradas una con la otra. Forcejeó un poco pero ninguno de los amarres cedió, así que desistió de su intento y, en cambio, suspiró y trató de hacer memoria para saber donde estaba.

Recordaba haber corrido hacia Peter cuando Aníbal había estado a punto de dispararle; y había visto como la bala le daba en el brazo, luego todo fue confuso, no recordaba como había terminado en los brazos de Aníbal, solo que se había quedado estática viendo como Peter caía al suelo, y luego intentaba levantarse con todas sus fuerzas, vio su cara de sufrimiento, sabía que no debía estar acostumbrado al dolor punzante que causaba un disparo de bala. También recordaba las palabras de Aníbal: "Bien Marianita.... así me gusta, que colabores porque sabes que si no lo haces vas a enfrentarte con la muerte antes de tiempo..." cuando había planeado alejar a Aníbal de las personas y usar su arma, que, gracias a Dios, aún estaba donde la había puesto. Pero luego todo se oscureció, solo había escuchado el grito de Peter... solo...

-Ah Marianita... ya despertaste.

Escuchó aquella voz y el dolor punzante de su cabeza le dio la respuesta a que había pasado cuando su mundo se había apagado: Aníbal.

-¡Uy! creo que ese pequeño golpecito te desconectó algunos cableritos- Aníbal se agachó hasta quedar a su altura-Espero te guste esta bella estancia, muy apropiada para ti. -le acarició el rostro y ella lo apartó de inmediato- Te hubiese llevado a una de mis tantas mansiones; quizás en una cama tamaño King estarías mas cómoda, sin embargo tu y tus amiguitos agentes ya me han confiscado mis castillos -tomó su rostro, apretándole, hasta hacerle ver de frente- ¡Me imagino que estarás muy feliz por eso ¿no?! -rió para si mismo- Ese era el plan ¿no? Meterte en mi casa, usar en mí tus armas de seducción para luego conseguir todas las pruebas para hundirme. -apretó su agarre, haciéndola hacer una mueca de dolor.

-Yo que creí que había sido mi hijo. –él sonrió- Mentira, sé que fue él, influenciado por ti... usaste todo ese odio que, sabías, él sentía por mi y usaste también tus armas de seducción con él, para que te ayudara a buscar las pruebas que necesitabas ¿no? -soltó su rostro, pero con su mano abarcó su cuello, apretándolo- Todo este tiempo fuiste una falsa, meneabas tus caderitas para atontarme, mientras sacabas las pruebas necesarias para hundirme; y luego, ibas a cualquier esquina a revolcarte con mi hijo -le apretó mas el cuello y ella empezó a tener problemas para respirar- Dime... ¿de verdad pensaste que ibas a salir viva tras burlarte así de mí? ¡¿De verdad pensaste que ibas a tener un final feliz?! -rió, mientras vio como ella perdía la compostura por la falta de oxigeno- ¿De verdad pensaste que iban a ser capaces de atrapar al malo de la película e irse juntos, luego, a una isla tropical a envejecer juntos...? ¡¡Que ridículos!! -le soltó el cuello, y ella aspiró aire para llenarse los pulmones.

-Aunque yo muera te van a atrapar...-dijo Mariana en un tono de voz muy baja…

-¿Y que...? -le agarró el brazo fuertemente- Entiende Marianita: aunque me atrapen y me condenen habré ganado porque con tu muerte destruiré a todos esos bastardos... empezando por mi hijo.

Por su mente paso aquella ultima imagen que tenía de Peter y aquel grito desgarrador que salio de su garganta cuando empezó a caer inconciente tras el golpe de Aníbal.

-Ellos podrán vivir sin mi... en cambio tu te pudrirás en la cárcel.

-En eso te equivocas... –Aníbal dejó de apretar su brazo, y en cambio empezó a acariciarlo- Vi como te miraba mi hijo, vi como, aunque tenía aquel disparo en el brazo, se levantó del suelo e intentó acercarse a nosotros y vi como se le descompuso el rostro en cuanto te golpee. En cuanto mueras -otra vez le apretó el brazo, dejándole marcas que aparecerían luego- Mi hijo morirá contigo... Entonces mi venganza será completa.

-Entonces, si lo que necesitas para terminar tu venganza es matarme, ¡¡mátame ya...!!

Aníbal negó con la cabeza-No desesperes Marianita, todo a su tiempo... -le volvió a tomar su rostro- Antes de terminar con tu vida, quiero aquello que me negaste todos estos meses y que tan presta le entregaste a mi hijo; porque de seguro a él si se lo entregaste, y en la primera noche...

-¡¡¡Porque a él lo AMO!!!

Le grito en la cara provocando que el rostro de Aníbal se deformara de odio y le diera una cachetada que le volteó el rostro.

-Tu no amas a nadie, perra... -le volvió a tomar el rostro, un hilito de sangre se escurría por su labio-Mujeres como tu no son capaces de amar; prometen entregarse en cuerpo y alma a un hombre y en cuanto se dan cuenta que no pueden sacarle mas a este, buscan a otro que cumpla con todos sus deseos. -le abrió la chaqueta, y ella agradeció que su espalda estaba contra la viga, de tal forma que no pudiese ver el arma- Si no fueses a morir hoy ¿cuanto hubiese durado tu amor por mi hijo? ¿Un año? ¿Mas...? no le doy ni tres años a ese supuesto "amor".

-Quizás porque nunca has encontrado el amor...

Aníbal bufó- Déjate de estupideces... el amor no es mas que un invento de la sociedad para justificar el día de San Valentín, y las idioteces que realizan los hombres para poderse acostar con su nueva conquista. -hizo caer la chaqueta por sus brazos, la cual quedo atrancada en el punto donde los amarres no le dejaban seguir su camino- Entre un hombre y una mujer no existe nada mas que lo físico y cuando ya no existe lo físico, no existe nada mas... -desabrochó el primer botón de la blusa de ella, dejando ver un pronunciado escote- Juan Pedro se parece tanto a su madre... lleno de ideas románticas, lleno de sueños a futuro: de seguro antes de que pasara lo del café ya estaba sacando cuentas para el día de la boda, de seguro estaba hasta planeando cuantos hijos iban a tener y que nombres ponerles... -le desabrochó otro botón- Mientras tu, perra manipuladora, solo estabas pensando lo bien que te había ido seduciéndolo para conseguir las pruebas para hundirme.

-¡¡¡Usted no sabe nada de mi como para decir eso!!! Que crea que todas las mujeres son iguales, es solo su concepto.... ¡¡yo nunca planee que pasara lo que ha pasado con Peter...!! Mi misión era atraparlo a usted, no se lo niego, es la basura más grande que existe en este mundo. Soy agente de una organización secreta, y el código me obliga a hacer cosas tan detestables como besarlo a usted, con tal de conseguir la información que necesitaba... ¡¡¡Si me enamoré de su hijo fue porque él me conquistó, NO porque yo lo buscase!!! -recibió otra cachetada de parte de Aníbal, pero esto no la calló, levantó la mirada, mirándole con odio- El código es estricto: no deben haber distracciones y yo rompí ese código: me enganché con el hijo del hombre que debía mandar a la cárcel, la mayor distracción. Pero no pude evitarlo ¿por qué? porque me enamoré de él. Algo que ninguna mujer sentirá por usted, jamás.

Él levantó la mano para propinarle otro golpe pero justo en ese momento, tras su cabeza, sonó como se le retiraba el seguro a un arma.

El automóvil se detuvo frente a un grupo de bodegas que parecían abandonadas, y ambos descendieron de este cerrando las puertas tras de sí; cerca a ellos estaba parqueado el auto de Pablo y a unos metros este hablaba con otro hombre, el cual reconoció como Stefano, y otros cuatro agentes mas de los cuales no tenía conocimiento alguno...

Sentía todos sus huesos temblando, y su corazón retumbando contra su pecho... sabía que esto era demasiado para alguien que, aparte de acabar de recibir un disparo, no tenía ningún tipo de entrenamiento con armas o de espionaje. Pero no podía mantenerse apartado cuando la vida de Mariana estaba en peligro, no podía irse de allí y sentarse en una sala o en una camilla de hospital, cuando la vida de la mujer a la que amaba esta en peligro.

-...cubran el lado izquierdo -le dijo Pablo a dos de estos- Y ustedes el derecho... -señaló a los otros dos- Stefano cubre el frente, Lanzani va a hacer los gajes de compañero por el momento, mientras Daniela acompaña a Rochi en la bann... Agustín y yo entraremos por la parte posterior y en cuanto estemos seguros que Mariana está segura, entran ¿entendido?

De lo poco que sabía de la agencia, el hecho que el compañero habitual de Stefano fuera Victorio, era algo que sabía bien, y que este último estaba en un hospital en coma por culpa de su padre, era también de su conocimiento. Por tanto entendía porque Pablo no pedía la compañía de este para entrar: asuntos personales. Stefano querría muerto a su padre tanto como el mismo también lo hacía, y esa era la razón por la cual también lo dejaban a él mismo en la retaguardia; Pablo no sabía con que situación se iba a encontrar dentro de la bodega, y por tanto no podía arriesgarse a que él perdiera el control al ver lo que sea que estuviese haciéndole ese hombre (que no merecía ser llamado padre) a Lali...

Sintió una punzada de dolor, y no fue en el brazo (otra de las razones por la cual, estaba seguro, no le dejaba ir adelante) si no en el corazón, de pensar que estuviese haciéndole ese animal a ella.

Y, sumándole razones por las cuales tampoco podía entrar adelante, también estaba el hecho que nunca había sido entrenado para hacerle de agente; y eso es lo que lo diferenciaba a él de Agustín el cual, ciertamente, tenía tantas razones personales como él. Pablo conocía bien a su amigo y subordinado, sabía que aunque tenía razones de sobra para perder el control, no lo haría por el entrenamiento al que había sido sometido.

Podía repetirse todas las razones en su cabeza, mientras Agustín y Pablo se ponían todo su armamento encima, y el mismo también lo hacia. Sin embargo, esto no le apartaba del deseo de entrar allí de una buena vez y, luego de poner una bala en todo el centro de las cejas de su padre (así como el había querido hacerle a él) sacar a Mariana de allí, llevársela lejos y ayudarla a olvidar esa horrible pesadilla.

-Bueno compañero... –dijo Stefano dándole una palmada en la espalda, cuando ya solo quedaban ellos dos en su posición- Nos tocó cuidar la retaguardia.

-Y todo porque somos las personas que mas "amamos" a Aníbal...-acotó Pedro irónicamente

Stefano largo una risilla-Si, de verdad amaría volarle la cabeza en pedazos

Peter bufo frustrado-Ni que digas... -empezó a patear el suelo- ¡¡¡Demonios...!!! Odio esperar... ¡Allá adentro esta Mariana con ese monstruo y yo estoy aquí afuera mirando estrellitas!...

-Tienes suerte, mas bien, no creo que Pablo dejara alguna vez que alguien que no haya sido entrenado para esto estar en una misión. –Stefano suspiró-Voy a echar un ojo hacia este blanco, mantente aquí y si te encuentras en algún problema avísale a Rochi por el micrófono -señaló su chaqueta donde estaba instalado el dispositivo de comunicación, para luego alejarse de allí

Suspiró mientras fijaba su mirada en el gran edificio que estaba frente a si... demonios, odiaba quedarse allí sin hacer algo, se acercó a la gran pared y se asomó por una ventana. Todo estaba lleno de telarañas y polvo, habían tanques tirados, cajas, cosas que estaban tapadas con grandes telones, y al fondo una débil luz, que debían ser las linternas de Pablo y Agustín, suspiró, se dio la vuelta y echó la cabeza atrás para apoyarla en la gran pared- debían encontrarla... debían...

"¡¡Mátame ya...!!"


Escuchó la voz y se apartó de la pared de inmediato... ¿de donde venía esa voz...? Fijó su mirada alrededor pero no vio nada, era la voz de ella... ¿y pedía que la matara? ¿Que demonios le estaba haciendo su padre para que pidiera semejante cosa?...

Desesperado empezó a ver alrededor, tratando de encontrar la fuente del sonido. Pero no escuchaba más... ¡¡¡AH, POR FAVOR!!!... por una parte deseaba escuchar otro grito para saber de donde venía el sonido, sin embargo otro grito significaría que Aníbal le habría cumplido su petición, y eso no lo podría soportar...

"¡¡¡Porque a él lo AMO!!!"
sonó lo que parecía ser una cachetada... Peter se movió rápidamente...
Ahora si sabía de donde venía el sonido...

Apartó un matorral y logró ver lo que parecía ser una ventana que daba a una especie de sótano. Se asomó por allí y, aunque no vio por ninguna parte ni a Mariana, ni a su padre, pudo sentir la voz de este último decir algunos insultos hacia Mariana y luego las palabras que le calaron los huesos:

"Si no fueses a morir hoy ¿cuanto hubiese durado tu amor por mi hijo? ¿Un año? ¿Mas...? no le doy ni tres años a ese supuesto amor..."


Tragó seco y se apartó de la ventana... su padre estaba muy equivocado. Él sabia bien lo que era amar y ese sentimiento es tan fuerte que no podía durar solo tres años, y si fuese así, hubieran sido los mejores tres años de su vida; y al diablo con todo, no iba a perderse de esos tres años por culpa de su padre, sacó el arma que le habían dado de su forro y le habló al micrófono.

-Rochi....-dijo, para luego esperar la respuesta de parte de esta.

-¿Que sucede Peter...? Pablo y Agustín están buscando una forma de bajar al supuesto sótano de Candela.
.. -hablándole en el audífono que estaba en su oído-

-Encontré una bajada al sótano Rochi... hay una ventana exterior por el lado en el que estoy; puedo escuchar por esta las voces de Mariana y de… ¡Del maldito de Aníbal!

-No te muevas de allí.... ya te mando a los demás
.

-¡¿Como me pides que no me mueva de acá?! -preguntó apartando el matorral de nuevo y deslizándose por la ventana... bajo la voz- Ese animal le esta golpeando; si quieres pídele a los demás que lleguen a esta entrada, pero yo no me puedo quedar acá con los brazos cruzados mientras el la golpea, no puedo quedarme allí cuando se que ella esta en peligro y que yo puedo salvarla. -decía esto mientras descendía por una pared de unos cuatro metros agarrandose de las fisuras.

Rocío suspiro- Esta bien, pero no hagas ninguna locura, por favor... Agustín y Pablo encontraron lo que parece ser una puerta que da hacia el sótano en el que estas tu. En un par de minutos estarán allí para ayudarte. Este último te reitera que, por favor, no cometas locuras.

-Lo tendré en cuenta... -dijo, para luego apagar el audífono, no le gustaba eso de escuchar voces en su cabeza...

Dio algunos pasos sosteniendo el arma en su mano, aun no podía ver ni a Lali ni a su padre, pero aún podía escuchar sus voces, las cuales se iban intensificando cada vez que daba un paso "Juan Pedro se parece tanto a su madre... lleno de ideas románticas, lleno de sueños a futuro: de seguro antes de que pasara lo del café ya estaba sacando cuentas para el día de la boda... de seguro estaba hasta planeando cuantos hijos iban a tener... y que nombres ponerles..."

Escuchó atento, siguiendo la voz... le importaba un bledo si el tema de conversación era él
mismo, y que esta conversación estaba especialmente centrada en insultarlo, solo le importaba que siguieran hablando para encontrarlos...

"Mientras tu, perra manipuladora, solo estabas pensando lo bien que te había ido seduciéndolo para conseguir las pruebas para hundirme".


¡¡¡La mentira más grande que había escuchado en su vida!!! Ella no lo había seducido (bueno, no intencionalmente...) el había sido quien se encargara de secuestrarla, literalmente hablando, y de atraparla en cada esquina para que le prestara atención. Se había comportado como un niño chiquito antojado de aquello que había visto en un supermercado; definitivamente, si salían de esto, le pediría unas disculpas a ella por haber sido tan infantil.

"¡¡¡Usted no sabe nada de mi como para decir eso!!!"
escuchó el grito de la voz de Mariana, y dio la vuelta en una esquina, hasta lograr ver la figura de Mariana, sentada en el suelo amarrada de brazos a una viga de la construcción, mientras sus piernas estaban amarradas frente a sí... su padre estaba agachado frente a ella, hasta alcanzar su altura, y al parecer se estaba divirtiendo de lo lindo desabrochándole la camisa a ella, maldijo en voz baja y alistó su arma-

-Que crea que todas las mujeres son iguales, es solo su concepto.... ¡¡yo nunca planee que pasara lo que ha pasado con Peter...!! Mi misión era atraparlo a usted, no se lo niego, es la basura mas grande que existe en este mundo. Soy agente de una organización secreta, y el código me obliga a hacer cosas tan detestables como besarlo a usted, con tal de conseguir la información que necesitaba... ¡¡¡Si me enamoré de su hijo fue porque él me conquistó, NO porque yo lo buscase!!! -logró ver como su padre le propinaba otra cachetada.

Demonios, apretó su arma tratando de calmar su rabia... debía de mantener la cabeza fría, suspiró, debía mantener la compostura y acercarse lentamente para que no le escucharan; logró ponerse tras su padre, sin que si quiera Mariana se diera cuenta de su presencia; ya que la cachetada que le había propinado su padre no la calló, sino que levantó la mirada, y le miró con odio.

-El código es estricto: no deben haber distracciones... y yo rompí ese código: me enganche con el hijo del hombre que debía mandar a la cárcel, la mayor distracción. Pero no pude evitarlo ¿por qué? porque me enamoré de él. Algo que ninguna mujer sentirá por usted, jamás.


Sintió esas palabras como un balde de agua fría, le habían llegado a lo mas profundo de sí mismo, demonios, si salían de esto se la llevaría directamente, y sin hacer escalas, a una iglesia y se casaría con ella sin dudarlo si quiera....

Pero debía enfocarse en ese momento....

Dio un par de pasos para quedar a milímetros de la espalda de su padre, y al ver como este levantaba la mano para propinarle otro golpe a SU mujer, puso el cañón del arma justamente en su casi-calva cabeza y retiró el seguro del arma. No la estaba mirando, pero sabía que la mirada de Mariana se había elevado hasta encontrarse con el rostro de él. Mientras su padre de mantenía inmóvil y a su merced.

Peter saco voz, sin saber de donde, su corazón latía a mil por hora- Levántate y apártate de ella... -ordenó, y su padre obedeció mientras él le seguía con el arma aun en su cabeza- Levanta las manos... -su padre levantó las manos, en una de estas traía un arma...- Y deja caer el arma...

-¿Estas seguro hijo...? -dijo, con un tinte de humor en la voz- El arma no tiene seguro, un mínimo estremecimiento y puede dejar a tu "Querida Mariana" con un agujero en el medio de su pecho

Se apartó un poco y, luego de pedirle que se diera la vuelta, le indicó con la mano libre que le entregara el arma. Su padre no obedeció, y en cambio le lanzo una sonrisa, semejable a la de Hannibal -de seguro de ahí habían sacado su nombre, porque ahora se lo recordaba demasiado.

-Oh hijo... -dijo, exagerando los movimientos de las manos, principalmente aquella en la que tenía el arma- Que bella sorpresa tan perfecta que hubieses venido... -su sonrisa se ensanchó-
Marianita y yo te estábamos esperando... ¿donde están tus amiguitos agentes? pensé que vendrían contigo.... -le escaneo con la mirada- ¡Pero mírate! ¡Si estas hecho uno de ellos!; te hicieron un entrenamiento de cinco minutos y luego te metieron al campo ¿eh...? ¡¡Que divertido...!!

-¡¡¡CALLATE ANÍBAL!!! -gritó, aun apuntándole con el arma.

-Oh... no sabes cuanto me hiere que me llames así... -dijo, fingiendo tristeza- ¿Por que no me llamas "papá"...? Soy tu padre, hijo.... sangre de tu sangre; por tus venas corre el apellido Casillas, tanto como el detestable apellido "Lanzani"... eres parte de mi "Hijo" YO contribuí a tu creación. YO hice que existieras y no sabes cuan orgulloso me sentí cuando naciste ¡¡¡TODO UN CASILLAS!!! Pero ahora me doy cuenta que no sirves para nada, los insulsos genes de tu madre echaron a perder mi creación... -se fue acercando a él, pero este no retrocedió manteniendo el arma en alto- Eres débil, te dejas engañar por las promesas de amor de una perra como esta.... -señaló a Mariana y luego volvió su atención a Peter

-¡¡¡ELLA NO ES NADA DE LO QUE ESTAS DICIENDO!!! - "debes mantener la calma, debes mantener la calma" se decía una y otra vez, manteniéndole la mirada a su padre pero era difícil; muy difícil... -volteó a ver a Mariana, grave error, ver como un hilo de sangre descendía de su labio y como un par de los botones de su camisa estaban desabrochados, no le ayudaron a mantener la calma. Volvió a ver a aquel hombre y levantando el rostro orgulloso, siguió manteniendo el arma en alta.

-¿Ah no....? Dímelo en un par de años.... si es que hoy salimos los dos vivos... -rió- Que irónico... dices que ella no es una perra manipuladora, pero eres capaz de matar a tu propio padre por ella. Dime si no te ha manipulado...

Su respiración se aceleró. La mano que sostenía el arma temblaba pero, tras evocar en su mente la imagen de Mariana, se armó del valor que necesitaba para fulminar a su padre con su mirada.

-En el caso que te matara.... -dijo lentamente, articulando cada palabra- No lo haría porque ella me lo estuviese pidiendo, sino porque eres una escoria para la sociedad, eres... eres una basura y prefiero mil veces aquella sangre que viene de mi madre a aquella que viene de tu parte. ¡No sabes cuan poco orgulloso me siento de ser tu hijo! No sabes cuanto me maldigo por no haber sido adoptado o que, tal como creíste que había hecho mi madre, esta te hubiese engañado y yo fuera el resultado de ese engaño ¡¡¡NO SABES CUANTO LO DESEO HOY DIA!!! Así no habría razón para no llenarte la cabeza de huecos.

-Entonces mátame, hijo mío, tienes el arma... apuntando directamente a donde tienes que disparar.... -le lanzó otra de aquellas sonrisas tipo Hannibal- Así que ¡dispara....! aquí me tienes, acaba conmigo..... ¡¡¡DISPARA!!!

Las manos de Peter temblaron, sabía que debía controlarse, que no debía sucumbir a lo que su padre le decía, pero era tan tentador, tan.... tan ridículamente tentador, que consideró la posibilidad. Solo tenía que apretar el gatillo, solo tenía que hacer eso y todos sus problemas se acabarían de inmediato. Oh... era tan tentador hacer eso, y podía hacerlo....

-¡¡¡PETER!!! -eso le sacó de sus pensamientos y le hizo dirigir su mirada a ella-Eso es lo que él quiere... quiere hacerte perder el control....

Aníbal levanto su arma hacia Mariana-¡Oh! Cállate perra....

Ella en vez de gritar o asustarse, le fulminó con la mirada.

-No Aníbal...no me voy a callar; estas perdido, de acá no sales libre; así nos mates a los dos te
van a atrapar y te vas a pudrir en la cárcel; y sin tener la satisfacción de convertir a tu hijo en un asesino como tu.

-¡¡¡Te dije que te callaras perra!!! -preparó su arma para disparar, pero en ese momento sonó otro disparo en la estancia, cuya bala impactó en la mano de Aníbal, haciéndole soltar el arma.

Todas las miradas giraron, y encontraron a Pablo y Agustín siendo, este último, el que había disparado.

-¿Llegamos tarde a la fiesta? -el rostro de Pablo mostraba una sonrisa de satisfacción- Perdón Aníbal, se nos olvidó traer el vino que pediste que trajéramos, pero bueno con nuestra presencia es suficiente. -su arma estaba apuntada hacia Aníbal, y con la cabeza le indicó a Agustín que fuese a soltar a Mariana, el cual sin apartar su arma del blanco, le obedeció. -Buen trabajo Juan Pedro, gracias por aguantar la fiesta hasta que llegáramos -le dijo, mientras se acercaba a él.

-Pudieron haber llegado un poco mas temprano -dijo, con el mismo tono despreocupado que había usado Pablo

Pablo se encogió en hombros- Nos tocó tomar el camino largo...

-Y entonces debo asumir que me han atrapado...-acotó Aníbal

-Tómalo como quieras.... –Pablo seguía apuntándole- El caso es que ahora si vas a pagar por cada uno de los crímenes que has llevado a cabo, y no esperes ninguna consideración por parte de los jueces. -Peter vio como Agustín terminaba de soltar a Mariana y la ayudaba a ponerse en pie... suspiró aliviado cuando vio que ella también podía levantarse por si misma y apuntarse los botones que Aníbal le había soltado.- ¿Estas bien, Lali? -preguntó su jefe y la aludida asintió.

-Creo que sí... -respondió a la respuesta de Pablo, aunque su mirada estaba en Peter, el cual le sonrió de regreso, perdiéndose en sus ojos...

Agustín se apartó de ella sonriendo, y Pablo dijo algo mas pero él no le escuchó, estaba perdido en ella, en su sonrisa, en... en toda ella... ¡Oh demonios! había estado tan cerca de perderla, que lo único que deseaba era ir donde estaba y estrecharla contra si, para nunca tener que soltarla.

Por ella había hecho cosas que nunca pensó que iba a hacer, por ella arriesgó su vida, por ella casi hasta había cometido crímenes como el secuestro, definitivamente, debía controlarse.

Salió de sus pensamientos y justo en ese momento pudo ver una mueca en el rostro de Pablo y en el de Agustín, los cuales empezaron a correr hacia si, se dio la vuelta y encontró en la mirada de su padre la mirada de un asesino y entonces vio que en la mano sostenía una especie de navaja y que en pocos segundos podría encajársela en medio del pecho. Pensó en reaccionar ¿alcanzaría a levantar el arma? Empezó a hacerlo, cuando otro disparo resonó en el aire y esta vez no fue ni Pablo ni Agustín el que había disparado, volvió su mirada hacia Mariana, cuya arma; la cual no sabía de donde la había sacado, estaba desenfundada y estaba perfectamente dirigida a Aníbal.

Volteó a ver a su padre y vio como este caía al suelo en medio de un charco de su propia sangre... Pablo corrió hacia él y le tomó el pulso, mientras Agustín dejaba caer el brazo con el arma esperando el veredicto. Sin embargo a Peter no le interesó saberlo, corrió hacia Mariana y la abrazó, mientras ella lloraba en su hombro sacando a flote todos esos sentimientos que había mantenido al margen hasta ese momento.

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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 2:54 pm

CAPITULO 43

Agradeció mientras el maldito medico se alejaba de él luego de revisarle el brazo; ya había dicho que estaba bien ¿porque demonios no le creían? Suspiró y trató de sentarse en la camilla. Luego de que su padre cayera inanimado al suelo de la bodega, Pablo había dicho que, aún, no estaba muerto pero que sus signos vitales eran muy bajos. Luego habían llegado los demás agentes, quienes habían ayudado a levantarlo, y luego había salido con Mariana entre sus brazos, fuera de aquella bodega. Y ahora estaba solo en una habitación de hospital, porque le habían apartado a Mariana para revisarle las heridas...

La risa de ella resonó en toda le habitación, y volteó, para encontrarla apoyada contra el marco de la puerta.

-¿Por qué demonios a ti te dejan estar de pie y a mí no...?

Mariana camino hacia donde él estaba-Porque llevo años recibiendo disparos, golpes, rasguños, contusiones y todas esas cosas, y por tanto ya estoy acostumbrada -al terminar la frase llegó a estar de pie al lado de la camilla de Peter, y él, que ya estaba sentado en la esquina de esta, le besó lentamente acariciándole el rostro.

-¿Ósea que me falta experiencia...? -preguntó el, cuando sus labios dejaron de tocarse, aunque se encontraban a escasos milímetros.

Mariana rozó, lentamente, sus labios con los de él- Avísame cuando te lances desde un helicóptero, a trecientos metros de altura, con solamente un arnés, para quitarte puntos de inexperiencia.

-¿Sabes que es lo mas loco de todo esto...? -ella negó con la cabeza; y luego los labios de ambos se volvieron a encontrar tiernos, pero exigentes- Que ahora que lo propones... -dijo, cuando sus labios volvieron a separarse- Creo que quiero experimentar eso del helicóptero.

-¡¡¡TONTO...!!! –dijo Lali, separándose de él en medio de risas, mientras le daba una palmada en el brazo bueno-

-¡Bien...! -dijo en tonó sarcástico- Creo que el nuevo día nacional es "dejen a Juan Pedro lisiado" -ella siguió riendo, y el le acompañó; se sentía tan bien cuando estaba con ella, que el mundo entero se le olvidaba, como si nunca hubiese existido, como si todos los problemas no fuesen mas que un simple borrón de sus recuerdos...

A unas cuantas puertas de distancia su padre se debatía entre la vida y la muerte, pero ¡¿a quien le importaba?! Quizás tuviese que desaparecer del país por una temporada pero ¡¿a quien le importaba?! Quizás le iban a confiscar todas las cosas por un tiempo, como rutina, hasta que se demostrara que nada de eso había venido de los bolsillos de su padre pero, de nuevo... ¡¡¡ ¿A QUIEN LE IMPORTABA?!!! Si estaba con aquella mujer que hacía que su mundo fuese perfecto; que le demostraba cada día lo que era sentir amor, que... que ahora era su mundo entero.

-Mataría a cualquiera que propusiera ese día... -rozó su nariz con la de él

Peter le siguió al juego de las narices- ¡¿Ah si....?! ¿Por qué?

-Porque solo yo puedo lisiarte... -dijo, y luego rió cuando vio una mueca fingida de dolor en el rostro de el- Espérate.... ¡aún no te he dicho como te voy a dejar lisiado....!

-¡Oh!-dijo, exagerando el gesto- ¿Aparte tengo que escuchar tu plan maléfico para dejarme lisiado...? ¿No te basta con la simple amenaza?

Mariana acerco su rostro al de él- ¿Quien dijo que era maléfico...? -sus labios se volvieron a encontrar, y el la apretó contra si con su brazo bueno, para recorrer con su mano su cintura, y deslizarla lentamente, recorriendo su cuerpo; hasta llegar a su cuello. Un gemido salió de los labios de ella, y fue tragado por los de él, mientras ella empezaba a recorrer con sus manos el fuerte pecho de él...

De un momento a otro el beso se hizo mas exigente, se les olvidó donde estaban, y el hecho que en cualquier persona podía entrar en ese lugar, el la aprisionó entre sus piernas y ella se abrazó a su cuello perdiéndose en el embriagante sabor de sus labios, la mano de él, casi que por costumbre, descendió por su cuerpo y se deslizo por su cintura hacia arriba, por debajo de la blusa, ella volvió a gemir y su cuerpo se curvó ofreciéndose a él mientras que con sus manos acariciaba los cabellos que él tenía al nivel de la nuca.

-Nos pueden ver... –le dijo Pedro al separarse a regañadientes y ella gruñó en respuesta, y empezó a buscar sus labios de nuevo mientras él se apartaba de nuevo, riendo- En serio... puedes intentar dejarme lisiado cuando no tengamos la preocupación de tener alrededor posible espectadores.

-Ya nos dieron de alta.... podemos irnos hasta el fin del mundo, si queremos, en este momento... -dijo ella acariciándole la mejilla, y él volvió a reír

-¿Apuradita...?

Mariana negó con la cabeza, y se puso seria de momento- Es que... -suspiró- Quiero que me ayudes a olvidar todo lo que Aníbal me dijo y me hizo... -él se puso serio también y la abrazó- Cuando me decía que yo era una pe... -suspiró, sin poder terminar la frase- Cuando me tocaba, cuando estuvo a punto de matarte. -suspiró de nuevo, tratando de controlarse- Yo se que es mi culpa que ahora él se este debatiendo entre la vida y la muerte pero es que cuando vi que iba hacia ti con la navaja, no lo pensé dos veces y saque el arma que llevaba guardada ni tiempo me dio para apuntar, disparé donde cayera.

Peter la abrazo en forma de consuelo-No tienes la culpa de nada... él se volvió loco -ella asintió, aun refugiándose en su hombro- Te juro que en cuanto podamos salimos de aquí, nos perdemos juntos donde nadie nos pueda encontrar.

-Lejos sin dejar huella...

Y entonces elevó la mirada y esta se volvió a encontrar con la de él, mientras sus labios recorrían los pocos milímetros que necesitaban para volverse a juntar. Este beso fue diferente, tierno, no había prisa, no había tiempo, solo ellos dos y aquello que sentían el uno por el otro, con su brazo bueno él volvió a atraerle, y ella se volvió a abrazar a su cuello pero no había prisa; solo una promesa que, en cuanto tuviesen luz verde saldrían de allí para perderse el uno en el otro.

Desde la puerta alguien carraspeó, y ambos se separaron para voltear a ver a Alexandra, la madre de Juan Pedro, en el marco de la puerta.

-Perdón por interrumpir...

Mariana se apartó de Peter, sonrojada, se imaginaba que su futura suegra no debía de tenerla en mucha estima; seguramente no sabía que Mariana era agente, sino que como todo el mundo, debía pensar que era la arpía que se había acostado tanto con el padre como con el hijo y que había ocasionado el enfrentamiento entre ambos, que había terminado en tragedia.

Peter sonrío- Hola ma... ¿que te trae a mi cómoda habitación de hospital? -trató de hacerse el gracioso, tratando de calmar los nervios que vio en el rostro de Lali- No tengo bocadillos ni nada de eso preparados.

Alexandra enarco una, muy bien depilada, ceja- ¿Puedes dejar los chistes para más tarde...? -"ahí vienen los gritos" pensó Mariana, de seguro, en cuanto se asegurara que su hijo estaba bien, se voltearía a verle y empezaría a gritarle, aquello que Aníbal no había alcanzado a recriminarle en la bodega- Aunque bueno... -suspiró, parecía aliviada- El hecho que estés bromeando significa que estas bien -le sonrió a su hijo y luego volteó a verle a ella; "ahí vienen los insultos", pensó. Sin embargo, la mujer se acercó a ella y puso su delgada y blanca mano sobre su hombro- ¿Estas bien, querida?

Mariana parpadeó varias veces, tratando de encontrarle sentido a las palabras dulces que habían salido de la voz de su "suegra"...

-Eh... -tartamudeó un poco- Si... creo que sí. -concluyó y la mujer que, aunque debía hondar en los cincuenta, aparentaba unos cuarenta, le sonrió.

-Que bien... temí mucho por tu suerte cuando vi en las noticias que Aníbal te había
secuestrado... -tragó seco, quizás recordando alguna escena de su pasado y, delicadamente, trazó la herida que le había hecho Aníbal al abofetearla en la bodega con uno de sus dedos- Espero que esta sea la única herida que te haya quedado -Mariana ladeo el rostro avergonzada, y, sin darse cuenta, le dejó ver las marcas amoratadas de las manos de Aníbal en su cuello- ¡¡Ah querida!! -espetó sobresaltada- De verdad agradezco que mi hijo se hubiese arriesgado para salvarte... aunque he de admitir que venía a regañarlo por creerse James Bond o Terminator.

Peter rió por lo bajo desde la camilla, y Lali empezó a sentir una fuerte simpatía por la rubia que, sabía, antes había sido una de las mas grandes modelos del país.

-Les fue imposible a los de rescate convencerlo que se quedara...

-Es un cabezota –dijo Alexandra, encogiéndose en hombros- Cuando se le mete una idea en la cabeza, no hay quien se la saque.

-¡Oigan!-se quejo Peter

-Si pero su terquedad fue la que me salvó -admitió, ofreciéndole una gran sonrisa a su nueva amiga, para luego voltear a ver hacia el objeto de su amor y guiñarle el ojo-De verdad... -volteó a ver de nuevo a la madre- Si él no hubiese aparecido en ese justo momento, no se que hubiese sido de mi... así que le debo la vida.

En ese momento sintió uno de los brazos de Peter en su cintura, y su cuerpo a sus espaldas... no se había dado cuenta en que momento este había abandonado la camilla y se había acercado a ellas. Pero agradecía la sensación de seguridad al estar entre sus brazos.

-Se aman... -dijo, tras ver como se acoplaban el uno al otro, y aunque no era una pregunta sino una afirmación, Peter asintió sobre su cabeza y la apretó más contra sí. Su madre sonrió -Me alegro por eso... -miró fijamente a Mariana- A veces tomamos muy malas decisiones... PÉSIMAS, quiero decir pero es bueno cuando nos damos cuenta de ello y seguimos los dictados de nuestro corazón. El cual, aunque sea muy criticado, es el mejor juez en las decisiones que le hacen bien a nuestra alma.

Mariana asintió, sabía que esta hablaba también de su propia experiencia, y que con "pésima" decisión se refería a Aníbal.

En ese momento la puerta se volvió a abrir la puerta, y por esta entraron Agustín, Pablo y Rochi, abrazada al antebrazo de este último. Ambos hombres hicieron una reverencia de respeto hacia Alexandra y Rochi le sonrió, mientras se acercaban a ellos. Alexandra les devolvió el gesto.

-Lan... digo, Juan Pedro... queríamos hablar contigo. -el aludido hizo una mueca con sus labios y apretó a Mariana contra si, pensando quizá que lo que le iban a decir es que Lali se tuviese que apartar de su lado.

-Soy todo oído...

-Terminaron de intervenir a Aníbal pero el diagnóstico no augura nada bueno, en este momento está en un estado vegetativo, su cerebro esta completamente muerto, y su ritmo cardiaco cada vez es menor... los médicos dicen que puede fallecer en cualquier momento.

-Dios tenga compasión con él... -le escuchó decir Mariana, mientras esta suspiraba. Y sabía porque lo había dicho... porque, a pesar de todo lo que este le hubiese hecho, en el corazón de esa mujer no había espacio para el rencor- Discúlpenme...- dijo esta tras unos segundos -Debo decirle a mi esposo y a mis hijos que Peter esta bien... -anunció, y tras sonreírle a Lali y darle un beso en la coronilla a su hijo, salió de la habitación. Rochi salió con ella mientras Agustín se apartó un poco y se recostó en una pared.

Pasaron un par de minutos en silencio.

-¿Y para que vienen a decirme eso...? -preguntó Peter, terminando con el silencio.

-Los doctores quieren saber si deseas verle antes que desconecten los aparatos y declaren muerte cerebral. -Peter suspiró sobre la coronilla de ella- Yo sé que lo que menos quieres en este momento es mirarle, pero creo que te hará bien, digo, por lo menos te servirá para aclararle unos puntos mientras esté con vida.

-En todo caso no me escuchará.

-Tómalo como una sesión de catarsis. -dijo Pablo con un semblante muy serio

Peter asintió-Lo haré... creo que sé que es lo que quiero decirle.

-Entonces ven conmigo... -se dio la vuelta y se encaminó fuera de la habitación; Peter intentó hacer lo mismo, manteniendo aún a Mariana entre sus brazos pero esta se escabulló y le dedicó una sonrisa, luego de darle un rápido beso.

-Ve... no creo que sea conveniente que yo este allí -él hizo una mueca y ella le contestó interpretándola- Estaré en la sala de espera, no me iré, lo juro... -el asintió, pero de inmediato asintió y siguió el mismo camino que Pablo... Mariana masajeó el puente de su nariz con sus dedos índice y pulgar, e hizo amague de salir también de la habitación, pero justo en ese momento la voz de uno de sus mejores amigos la detuvo.

-¿Te sientes culpable por lo de Aníbal?-le pregunto Agustín haciendo que ella se detuviera

Mariana cerró los ojos a la vez que dejaba escapar un suspiro- Yo fui la que disparó...

-Si no hubieses disparado, el muerto sería Juan Pedro y eso, en vez de hacerte sentir culpable, te habría destruido... -llegó donde ella y la abrazó- Aníbal obtuvo lo que se merecía, con lo único que estoy inconforme es que con su muerte no se pagarán esos jugosos cincuenta años de cárcel que el juzgado le tenía preparado... ¡Auch! -gritó, cuando Mariana le dio una palmada- Y tampoco se compensará a las personas que el alguna vez hirió. -negó con la cabeza, sacándose alguna idea de la cabeza- Si yo hubiese estado en tu lugar, con tu ángulo de disparo y en vez de
Peter hubiese estado Candela o tu, primita mía... -agregó sonriendo- Hubiese disparado igual, olvidándome de todas las indicaciones de Pablo.

Mariana hizo una mueca- A Candela no me la menciones...

-¿Sigues odiándola por lo de su subordinación a Aníbal, aun cuando gracias a ella te encontramos...?

-¡Oh no...! No la odio por eso ni aunque haya estado de encimosa con Peter -agregó de inmediato, al suponer que Agustín le iba a preguntar sobre eso también- La odio porque te está haciendo sufrir. Ya verás, si me la encuentro, antes que tu lo hagas, haré realidad una fantasía que tengo que incluye su negra cabellera y un ventilador encendido a lo mayor de su capacidad.

Agustín sonrío-¿Entonces debo buscarla de inmediato...?

-Mañana es tarde... tengo muy buenos contactos para rastrear personas -le sonrió, y este le guiñó el ojo- Y... gracias por lo que me dijiste, voy a la cafetería a esperar a Peter. -él asintió, y ambos salieron de la habitación.

La puerta cerró a su espalda y suspiró mientras, a paso lento, se acercaba a la figura inerte y conectada a miles de cables de su padre, la lectura del electrocardiograma era débil, casi nula y la bomba del respirador subía y bajaba de igual forma, aunque al parecer no era mucho lo que esta podía hacer para mantenerlo con vida.

Suspiró mientras veía los ojos cerrados de su padre, la última vez que los había visto abiertos había sido cuando este se había lanzado en contra suya con una navaja en alto, definitivamente esa no era la última imagen que uno quisiera tener cuando este se hubiese muerto. Así que, simplemente, optó guardar esta, la imagen de su padre postrado en una cama esperando la inevitable muerte.

-Creo... que es lo que merecías -dijo, a sabiendas que quizá este no le escuchaba pero era verdad lo que le había dicho Pablo: debía sacar todo lo que tenía dentro- Durante toda mi vida no fuiste mas que una sombra oscura: aquel padre que creyendo que su esposa le había sido infiel, por el simple hecho que esta se le hubiese enfrentado y no hubiese permitido mas maltratos contra si misma y su hijo de pocos meses de edad, los echó de su casa, dejándolos a disposición de los peligros de las calles. El padre que en cuanto se le dio la gana decidió que quería convertir a su hijo en su igual, y por tanto le importó un demonio pasar sobre todos para conseguirlo, el padre que fue capaz de decir que su hijo era un bueno para nada porque no compartía sus ideales... -suspiró- El padre que no tiene que pensarlo dos veces antes de tomar un arma y dispararle a su propio hijo... -volvió a suspirar y, apartándose de la figura de su padre, miró hacia el techo.

Si alguna vez en su vida le hubiesen dicho que iba a suceder esa escena, le habría dicho a esa persona que se lo dijera que estaba completamente fuera de sus casillas. Y, aunque le tildaran de loco, era difícil escoger las palabras para decirle a su padre todo lo que sentía, aunque este no le estuviese escuchando.

En sus labios se dibujo una media sonrisa y volvió a bajar la mirada hacia a su padre.

-Aunque yo no he sido un muy buen hijo ¿eh...? -se acercó a la cama de hospital- Digo, si lo miramos desde tu perspectiva si que fui la oveja negra de tu "idea" de familia, me fui del lado de mi madre, busqué las pruebas para hundirte en la cárcel, me cuadré a tu chica y tuve unas muy buenas noches con esta sin que tu lo hubieses hecho una vez y, por cierto, te encañoné con un arma, haciendo uso de toda mi fuerza de voluntad para no dispararte. -rió- Oh si, creo que al fin y al cabo si éramos padre e hijo. Solo que a nosotros nos movían dos cosas completamente diferentes: a ti un par de tornillos sueltos en tu cabeza; y a mi... -suspiró- El amor, algo que creo que te negaste a dar y recibir en tu vida.

Se quedó un par de minutos pensativo ¿que mas podía decirle a este hombre que no le hubiese hecho ya...? ¿Que podría decirle en estos momentos para que, años después, no pudiese arrepentirse de no haberlo dicho?

-Te perdono viejo... creo que actuaste como lo hiciste porque no estabas en tus cabales -sonrió- Ojala donde quiera que te vayas ahora tengan un loquero o algo así, lo necesitarán si vas a llegar allí. -suspiró- Creo que son muchos los cargos que el mundo de los vivos puede recriminarte en estos momentos; acá se quedan muchos años de cárcel por narcotráfico, asesinatos, extorsión, secuestro.... -suspiró- Muchos cargos ¿ah viejo...? -rió- En estos momentos pienso que deberías vivir para que los pagaras, pero si el de arriba decidió que tenias que irte, no hay que contradecirlo.

Hizo otro silencio que interrumpió con una risa.

-¡Uy! Ahora que lo pienso, puedes llamarme loco si es que me escuchas, pero espero que vayas a un lugar que te traten con la gratitud que te tengo en este momento, porque aunque suene maquiavélico, fue gracias a ti y a tus negocios y cosas raras que la conocí a ella, tu permitiste que los mundos de un publicista y una espía internacional se juntaran. -sonrió, mostrando todos sus dientes- Siéntete orgulloso por eso.

Se apartó de él y notó que la lectura del electrocardiograma era aun más débil.

-Descansa en paz, viejo. -suspiró- Quizás te mueras odiándome y quizás yo también te odie a ti pero quedémonos complacidos con que el sentimiento era mutuo. Quizás sin esa carga encima te puedas quedar en un manicomio en el cielo o algo así, aunque creo que el rojito con cachos anda haciendo planes para tu alma -se encogió en hombros- Suerte con eso padre... -hizo una especie de reverencia y luego le dio la espalda al cuerpo de su padre, luego salió de la habitación sin hacerle caso a alguna palabra que le dijeran los médicos, que tras un asentimiento de su cabeza, entraron a la habitación donde estaba Aníbal; seguramente a desconectarlo.

Pablo le dio una palmada en el hombro bueno, en un gesto de simpatía y él le agradeció, para luego disculparse diciéndole que Mariana le esperaba en la cafetería, este le asintió y le dijo que le parecía bien, que iba a buscar también a Rochi. Así que ambos tomaron caminos contrarios hacia las respectivas dueñas de sus corazones.

Caminó por los pasillos del hospital mirando a las personas que habían a su alrededor... algunas familias abrazadas esperaban el veredicto del resultado de una operación, otros simplemente permanecían en las habitaciones en las que se encontraban sus seres queridos, compartiendo con ellos la mayoría de los momentos posibles, a su lado paso un enfermero dirigiendo la silla de ruedas de un anciano que llevaba un intravenoso en su brazo, y luego una enfermera que llevaba en una camilla a una niña de unos doce años hacia una sala de operaciones. Pidió porque la operación fuese ambulatoria y la niña saliese muy bien librada de esta para que se encontrase con sus padres y con sus posibles hermanos o hermanas y pudiese vivir feliz todos los años que se merecía vivir de allí en adelante.

Tras cruzar una esquina pensó en su padre y en todo lo que le había dicho en su habitación a este, y se prometió a si mismo vivir una vida muy diferente a la que este había vivido. Lo que separaba a la vida y la muerte era un simple hilo que se podía romper en cualquier momento; él mismo había estado a punto de morir dos veces en menos de veinticuatro horas; y no desaprovecharía esta tercera oportunidad tirándola a la basura, como lo había hecho su padre.

Viviría su vida y lo haría junto a la mujer de cabello rojizo que en esos momentos, sentada en una mesa de la cafetería, revolvía pensativa el contenido de un pequeño vaso de icopor, que parecía ser café mientras miraba a la nada.

Rió y pensó en darle un beso en la nuca para sacarla de sus pensamientos; mientras, lentamente, se acercaba a ella. Aunque pensándolo bien, ¿se puede sorprender a una agente secreta...?

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mariacheta
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 2:57 pm

aaaaaaaaaay nooo no no peter no Crying or Very sad

no voy a poder leer el final
xq teng q cursar aaaaaaaaaaaaay no q bronca
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Carlita
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 3:11 pm

EPILOGO

Había pasado más de un mes desde que había visto, en la televisión en blanco y negro de su cuarto, que Aníbal había muerto, y que se había mostrado al mundo la clase de alimaña que este era. Seguía viviendo en el viejo apartamento de su madre, es mas, le había comprado algunas cosas para hacerlo mas hogareño, como un nuevo televisor a color, una cama nueva, unas sabanas, un juego de sala, unas cortinas, una cafetera, un juego de vajillas. Bueno, en realidad le había comprado muchas cosas, y todo con el dinero que le habían dado a cambio de las joyas que Aníbal le había comprado; y al que, sorpresivamente, continuaba en sus cuentas de ahorro, las cuales habían sido creadas por Aníbal.

Al comienzo se había preguntado porque no habían sido incautadas, como todas las cosas de Aníbal; pero luego se dio cuenta que estas estaban a su nombre y que, de seguro, Agustín había metido mano en los papeles de Aníbal y había borrado su nombre de todos estos. Y si no había sido él, había sido el tal Pablo por petición de Agustín. En fin.... había sido él.

Ese era un acto muy poco patriótico de su parte pero, personalmente se lo agradecía de corazón.

Abrió la puerta de su apartamento, luego de mala varear con las llaves y las bolsas de mercado, y tras dejar las bolsas en el mesón de la cocina volvió a la sala cerrando la puerta y encendiendo las luces, vislumbrando el resultado de un mes de arduo trabajo: las paredes estaban ahora pintadas de un amarillo claro, en vez del blanco, que mas bien parecía gris, que había encontrado en esta estancia, y en todas las del apartamento, el día que había llegado a este.

Había comprado un nuevo juego de sala, sencillo, pero en mejores condiciones que el polvoriento y mohoso sillón que había encontrado en su primer día.

En fin, la verdad es que no todo se lo debía al dinero de Aníbal, sino que también había optado por tomar un curso de pintura country y había hecho unas cosas muy lindas y útiles para el apartamento, dándole un aspecto mas hogareño.

Volvió a la cocina y empezó a sacar los víveres de las bolsas para meterlos en la nevera, otro bien comprado gracias al dinero de Aníbal. Y luego de terminar aquella "ardua" misión tomó un paquete de papas fritas y una soda de dieta, y fue hacia su habitación tirándose en su cama y encendiendo el televisor. Eran las ocho, hora en que solía ver un programa de decoración que le sacaba de lo que hasta ahora había sido su escape del mundo. O mas su plan de vida a futuro, porque esperaba aprender todo lo que pudiese para dedicarse a eso en cuanto el dinero de Aníbal se le acabase; es más, aquel día había paseado por algunas universidades para averiguar el coste de sus carreras de diseño interior.

Sin embargo, aunque el programa estaba muy interesante, no había logrado concentrarse ya que, como le pasaba todos los días, sus pensamientos se iban, peligrosamente, hacia él.

¿Que sería de su vida? ¿Estaría bien? Y aun peor... ¿la habría olvidado...? Hace quince días había decidido encender el celular, y aun así no había recibido ni una llamada de su parte.

El ocupaba sus sueños en las noches, y sus pensamientos en sus días. Había optado por llamarlo, pero esta vez era su celular el que estaba apagado ¿acaso no quería verla? ¿Acaso ya no quería saber nada de ella? Había necesitado de tiempo para darse cuenta que, a pesar de haberle mentido, el no lo había hecho porque quisiera hacerle daño, o porque quisiera aprovecharse de ella. Lo había hecho para protegerla: algo por lo cual no habían actuado ni su padre ni Aníbal... todo lo que los movía a estos era su avaricia y, al parecer, uno que otro problema mental.

De lo único que se arrepentía, con respecto a la muerte de Aníbal, es no haber sido la persona que había disparado el arma o el medico que había apagado el respirador, luego de declararle la muerte cerebral; para verle morir poco a poco y agónicamente. Y si sabía todo eso era porque había hecho su propia investigación juntando todos lo que se había dicho en periódicos y en noticieros acerca de la muerte de este.

Es mas, en una ocasión había fantaseado con que se hubiese vestido de enfermera, y hubiese entrado a la habitación donde estaba un Aníbal despierto, pero paralizado de cuerpo completo, que dependiera del respirador. Y así desconectarlo, y decirle todas las cosas que tenía que decirle, mientras él intentase respirar, muriendo agónicamente frente a sus ojos...

Cualquiera podría condenarle por esa fantasía, le dirían loca, y hasta perversa pero la segunda parte de esa fantasía les haría cambiar de opinión: la parte en que justo después que Aníbal exhala su ultimo aliento, aparecería Agustín y la acogería en sus brazos, consolándola, mientras ella le decía una y otra vez "tenía que morir...". Y entones, cuando se hubiese calmado, el la tomaría de la mano, le confesaría su amor, y se escaparían de aquel hospital hasta el fin del mundo, viviendo de su amor mutuo.

Sonaba a telenovela barata, debía confesar, pero habría dado todo lo que tenía porque se hiciera realidad... aunque solo fuera la parte en la que escapaba con Agustín.

Pero él se había olvidado de ella, y ella tenía la culpa por haberse demorado tanto en darse cuenta que el dolor que el le hubiese hecho sentir, por cualquier mentira que le hubiese dicho, era insignificante en comparación con el dolor que sentiría al perderlo: el dolor que en ese momento sentía en el corazón.

Apagó el televisor y, abrazando el peluche que había sido su salvación, por haber llevado en su interior el titulo de propiedad de su actual hogar, se acostó a dormir, para poder encontrarlo a su lado, así fuese tan solo en sus sueños. Pero entonces un toque del timbre de su puerta le hizo despertarse, por lo que, levantándose de su cama y poniéndose una bata sobre la camiseta y el short de licra que usaba para dormir, y que no dejaban mucho a la imaginación, salió de la habitación y atravesó la pequeña sala hasta llegar a la esta. Quedando paralizada al ver el rostro que estaba tras los diez centímetros de madera.

¿No era un sueño? quizás nunca había sonado el timbre de la puerta y ahora mismo estaba en su cama soñando que el hombre de sus sueños se encontraba en la puerta de su apartamento.
¿Si se pellizcaba, despertaría...? si era así, entonces ni lo intentaría, le gustaba mucho este sueño.

Agustín se paso una mano por su cuello a la vez que le regalaba una media sonrisa- Hola...

-Ho... hola... -tartamudeó; estaba paralizada. ¿Por qué estaba paralizada...? ¡¡¡Era un sueño!!!- ¿Qué... qué estas haciendo aquí? -pregunta tonta... ¡muy tonta! en los sueños todo el mundo sabe donde encontrar a todo el mundo.

-Necesitaba verte... -suspiró- Así que le pedí a Pablo que te encontrara...

-Claro Pablo... -puso un dedo sobre sus labios, y simuló estar pensativa- Y me imagino que habrá mandado a algún agente a investigar mi pasado, hasta encontrar este apartamento, y cuando se hubiese dado cuenta que acá vivía, te dijo a ti. -era su sueño, y en su sueño quería bromear con él-

-En realidad... investigó donde sacabas dinero de la cuenta, y yo mismo me quedé parqueado allí, hasta verte. -le respondió, un poco apenado, y volviendo hacer eso del cuello

Candela levanto una ceja-¿Te quedaste parqueado allí hasta verme...? -que sueño raro estaba teniendo, en ninguno de sus pasados sueños el habría confesado algo así- Entonces te quedaste parqueado fuera de un banco durante yo no se cuantos días...

-Cuatro días-le dijo él interrumpiéndola

-Ok... -suspiró, y sus pulmones de llenaron del delicioso olor de su colonia; momento, en los sueños no se sienten olores ¿no...?- Te quedaste cuatro días parqueado en un banco, y luego me seguiste a mi casa... -se quedó un segundo pensativa- Espera... hoy no fui al banco... la ultima vez que fui fue...

-La semana pasada...-Agustín se mordió inconcientemente el labio inferior

-Si, la semana pasada -parpadeó varias veces, y le miró sorprendida- Este no es un sueño... -dijo de un momento a otro, dándose cuenta que, en efecto, él estaba frente a ella, él le estaba mirando con sus ojos azules, y él le estaba sonriendo de esa forma que le dejaba sin aliento- ¿Verdad...?

Agustín sonrío y negó con la cabeza- No, no es un sueño.

Se quedaron mirando un par de minutos, él tenía razón, no era un sueño, de verdad estaba allí, no la había olvidado y la había buscado hasta encontrarla...

Sin pensarlo dos veces se lanzó a sus brazos y lo besó perdiéndose en sus labios. Un sonido gutural salió de los labios de él, quien la alzó en vilo entrando en el apartamento y cerrando la puerta tras de si y entonces sus mentes estuvieron en blanco; él pensaba que ella no quería verle, pero ahí estaba besándolo con ansias. Ella pensaba que él se había olvidado de si, pero estaba en su puerta y la estaba besando con las mismas ansias con las que ella le besaba. De un momento a otro sintieron un obstáculo en su camino, y cayeron en el sofá de la sala; él sobre ella...

Sus labios se separaron, y tras unos segundos de silencio, ambos estallaron en risas...

-Llevas una semana sabiendo donde estaba... ¿y no me habías buscado?

-Me he parqueado todos los días allá abajo pero no sabía si querías saber de mi, así que no me atrevía a subir y tocar tu puerta... -ella le sonrió y le acarició el rostro- Te vi llegar al apartamento hace mas de una hora, con las manos llenas de bolsas y quise ser quien te ayudara a cargarlas, luego abrí y cerré como veinte veces la puerta de mi auto, decidiendo si subía o no y luego, cuando me decidí, vi que apagabas la luz de tu habitación... así que subí corriendo, y cuando llegué la puerta... casi me acobardé; pero toqué y segundos después abriste la puerta y no se me ocurrió decir otra cosa diferente a un "hola".

-Yo pensé que no querías saber más de mí... -admitió ella, perdida en sus ojos-

-¿Por qué no querría volver a verte? -dijo, sorprendido-

-Porque me demoré mucho... -suspiró- Encendí el celular y te llamé hace mas de dos semanas
pero tu celular estaba apagado... -volvió a suspirar- Pensé en buscarte en tu apartamento, pero me acobardé, pensé que quizás estarías enojado y no me dejaras decirte ni una palabra. No hubiese podido soportarlo.

El rozó sus labios con los de ella.

-Nunca estaría enojado contigo... -sus labios volvieron a rozar los de ella- Si te dijera que te amo... ¿me creerías? ¿O pensarías de nuevo que estas soñando? -le sonrió, y ella rió

-Te creería, porque también te amo... -le acarició el rostro- Perdón por haberme ido así de tu apartamento, pero es que vi esos papeles y pensé que... que solo te habías acercado a mi para conseguir información de Aníbal. Y estaba cansada que las personas se aprovecharan de mi, que me usaran como un instrumento para conseguir sus fines...

Agustín negó con su cabeza-Yo nunca te consideraría un instrumento... -suspiró- ¿Me crees...?

Candela le sonrío dulcemente- Si... te creo completamente. -uso sus codos para levantarse, y el se puso de pie, ayudándola también a hacerlo y luego atrayéndola hacia su abrazo, no quería tenerla lejos de sí, no en ese momento- ¿Te gusta mi apartamento...?

-Lindo y acogedor como la dueña... -le besó- Lo que no entiendo es porque dices que para encontrarlo tenía que buscar en tu pasado.

-Este apartamento era de mi madre... -volvió a besarlo, abrazándose a su cuello- Cuando tenia unos quince años me puse a revisar los papeles de mi padre....

Agustín la interrumpió- Veo que esa es una costumbre vieja... ¡auch! -espetó en broma, cuando ella le dio un golpe flojo en el hombro

-No me interrumpas... -le volvió a besar- Que eso te mantenga callado -él hizo como si se pusiera una corredera en los labios- Como dije, revisaba los papeles de mi padre y encontré el título de propiedad de este apartamento, el cual estaba a nombre de mi madre y no se porque, pero me guardé los papeles y los escondí en uno de mis peluches favoritos; que mantuve conmigo aún cuando Aníbal me llevó consigo. -hizo una mueca al decir ese nombre, pero luego volvió a sonreír- Era gracioso ver a mi padre corriendo arriba y abajo de nuestra casa buscando los dichosos papeles, aunque un día agarró mucha rabia y me...-se le quebró la voz y luego esbozó una sonrisa triste- Bueno, Aníbal no era el único que alguna vez usó la fuerza conmigo... -miraba hacia el suelo y Agustín le tomó, delicadamente, de la barbilla, alzándole el rostro.

Agustín le limpió una lágrima- Nadie... escúchame bien: NADIE va a volver a golpearte ni a hacerte daño, mientras yo esté con vida... ¿me entiendes? -ella asintió lentamente y el la estrechó contra su cuerpo tratando de aliviar con su abrazo años de dolor... -Te amo... -susurró

-Yo también te amo... -repitió ella, con el mismo tono de voz, y entonces sus miradas se volvieron a encontrar, mientras sus rostros se acercaban al del otro, para culminar en un dulce beso, aquel que expresaba todo lo que sentían el uno por el otro... aquel que se fue convirtiendo, poco a poco, en un beso hambriento y lleno de pasión. Tanto, que la bata que ella llevaba puesta cayó al suelo, y los botones de la camisa de él fueron uno a uno desabrochados.

Sus labios se separaron y ambos rieron...

Candela elevo una mano hasta acariciar el rostro de él- No te vayas, por favor, quédate esta noche conmigo...

Agustín se perdió en sus ojos- Me quedaré a tu lado todo el tiempo que quieras que lo esté -sus labios volvieron a rozar los de ella, lentamente, y esta soltó un gemido leve.

-Cuidado agente, esa es una proposición verdaderamente comprometedora de su parte... -mordió levemente su labio inferior y se pegó a su cuerpo, queriendo sentirlo perdido dentro de sí- Puede sufrir el terrible destino de permanecer conmigo hasta el final de la eternidad.

Agustín volvió a alzarla en vilo- Es que allí es donde quiero estar...

Entonces sus labios fieros se volvieron a encontrar, descontrolados, las piernas de ella se enredaron en sus caderas, mientras sus brazos se aferraban a su cuello, como su este fuese su único polo a tierra. Y entonces los pies de el los llevaron a la habitación, de la cual no salieron en toda la noche, y el siguiente día entero, demostrándose el amor que sentían el uno por el otro, aquel que es mas fuerte... incluso, que cualquier temor, que cualquier duda.

Despertó cuando un rayo de sol que atravesó por la ventana pegó en su rostro, y sonrió al sentir uno de los brazos de su esposa rodeando su cintura, además del reconfortante placer de sentir su piel rozando la suya. Se desperezó y miró a su lado, para encontrarse a su mujer. Su Mariana a su lado, con el cabello rojo esparcido en la almohada y los labios hinchados como muestra de la pasión vivida entre los dos la noche anterior.

Le apartó un mechón del rostro y le besó la frente, para sentir como ella emitía un sonido parecido a un ronroneo y se pegaba a si, escondiéndose entre las cobijas, le encantaba cuando hacía eso.

Lentamente apartó los brazos de ella de su pecho, y levantó las sabanas saliendo de la cama, dejándole abrazando una almohada y tras ponerse algo de ropa, es decir un boxer y una camisa blanca cuello en "V", salió de la habitación para asomarse en la habitación de su hijo, Santino, el cual dormía profundo en su cama. Río entre dientes- ¿como no...? Si había pasado jugando en el Wi que le habían mandado sus suegros hace casi un mes, cuando cumplió sus cinco primeros años de edad.

Le había pedido a Lali que le dijera a sus padres que, si sentían un poco de aprecio por él por esos meses que habían pasado allá luego de la muerte de Aníbal, y por los viajes que se encargan de hacer cada tanto para visitarlos; tuviesen un poco de consideración con ellos... es decir ¿que supera un Nintendo Wi hoy en día...? a este paso tendrían que empezar a ahorrar para comprarle un Ferrari en sus dieciséis, entró a la habitación y cerró la cortina para que la luz no despertase a su hijo, era domingo, merecía dormir, por lo menos, hasta pasado el medio día.

Salió de la habitación y fue a asomarse a la contigua, donde dormía una pequeña niña de dos años, casi tres, que abrazada un oso de felpa que le doblaba en tamaño, y que estaba vestido como agente secreto. Sonrió sabiendo que era el que él mismo le había regalado a Mariana varios años atrás, cuando se había enterado de su profesión. En cuanto esta lo había encontrado, no hubo poder humano que se lo sacara de las manos.

Su pequeña hija Alexandra (en honor a su abuela), o más bien "Ale" como le decía de cariño, era la luz de sus ojos, tenía su mismo color de cabello de cuando era pequeño: rubio como el sol, tenía los ojos igualitos a los de su madre, y su sonrisa era, simplemente, hipnótica. No había quien no cayera en su hechizo hasta Pablo se derretía al tenerla en frente. Aunque, claro esta, él y Rochi, quienes aún estaban en el negocio del espionaje, además de un negocio de "seguridad" que había montado este para quitarse la imagen de "oveja negra" de la familia (condición de Rochi para casarse) Tenían un hijo algunos meses mayor que su hija. Solo esperaba que no le tocase tener, en un futuro, a Pablo como co-suegro... eran muy buenos amigos, si pero no para tanto.

Repitió la acción de la cortina, que había hecho en la habitación de su hijo, y bajó a la cocina para preparar el desayuno. No solía hacerlo a menudo, ya que no es que tuviese mucho tiempo; últimamente había tenido que hacer tantas campañas publicitarias que Nicolás había estado a punto, solo a punto, de tirarse por la ventana la semana anterior. Pero ese día estaba celebrando... celebraba seis años de matrimonio; los mejores seis años de su vida.

Puso a hacerse el café, huevos y tocino, y cuando estuvo todo subió a su habitación donde encontró a Mariana aún dormida, así que puso la bandeja a un lado y se sentó en la cama, dándole un tierno beso en los labios para despertarla.

-Buenos días... -le dijo cuando, bostezando, ella abrió los ojos y le sonrió- Y feliz aniversario, también... -agregó, acariciándole el rostro, una sonrisa iluminó el rostro de su esposa, quién se acomodó en la cama, de tal forma que quedó sentada frente a él.

-Jum...-ronroneo ella abrazándose al cuello de Peter-Entonces te acordaste.

-¿Como olvidar esta fecha? -abrazándola por la cintura y rozando sus labios con los suyos- Sería como olvidarme de mi nombre o de mi necesidad de respirar. -ella rió y se pegó mas a él, sintiendo como su piel desnuda se apretaba contra la camisa de él. -Te amo y no me canso de repetírtelo.

-¿Hasta después de seis años de matrimonio y dos embarazos...? -el rió entre dientes, pero asintió mientras lo hacía

Ella había dejado a un lado todos sus años en el espionaje y los había guardado en el fondo de su gabinete; no quería arriesgar su vida, ni tampoco la de las personas que mas quería: suficiente con lo que había pasado hace unos seis años. Aunque, obviamente añoraba esas épocas, recordaba una a una todas las misiones en las que había trabajado y las que, obviamente, habían sido exitosas. Pero era porque en su vida no había conocido algo diferente; siendo la hija del director de una escuela militar, entrando a la naval apenas había terminado la escuela -por recomendación de su padre- y luego entrando a una agencia internacional de espionaje porque un viejo amigo se lo propuso. Aunque, confesaba, no había podido alejarse del todo del mundo del espionaje: ahora, cuando no estaba ejerciendo su deber de madre y esposa, se dedicaba a ayudar a Pablo entrenando nuevos positivos; y también, de ves en cuando, le ayudaba a revisar evidencia de los casos en los que estaba trabajando.

-Increíble pero cierto, así como tu me amas aunque ya pase de los treinta hace un par de años...-suspiró- Bueno eso espero.

Mariana asintió con una sonrisa en sus labios- Te amo tanto, no mentira, te amo muchisisisisimo mas que cuando nos conocimos...

Se acercaron mas, y entonces ambos se entregaron a la pasión que sentían en ese momento, ella se encargó de deshacerse de la camisa de él, y luego él se puso sobre ella, debajo de las cobijas, besándola, llenándole con sus labios, capturando con estos sus gemidos mientras sus manos recorrían cada curva de su cuerpo, aquel cuerpo que podía decir que se sabía de memoria, pero que no cambiaría por ningún otro, porque era el cuerpo de la mujer que mas amaba en el mundo y la que, en estos momentos, poseía su corazón y lo poseería de por vida.

Un gemido se escapó de los labios de ella cuando los de el los abandonaron y se dirigieron por su cuello hacia su pecho, haciéndole gemir aún mas fuerte y abrazarse a su cuello con mas fuerza, arqueando su cuerpo hacia él, facilitándole el acceso a cada rincón de este. Mientras una de las manos de él se adueñaba de ese punto sensible de su cuerpo que estaba listo para recibirle y eso le encantaba.

Ella empezó a emitir grititos de placer, mientras los labios de él abandonaban sus pechos y se deslizaban por su abdomen, haciéndole arquearse aún mas y gritar aun mas fuerte, cuando sintió que el trabajo que anteriormente era hecho por su mano, ahora también lo hacían sus labios y su lengua, temblores empezaron a recorrer su cuerpo y colores bailar frente a sus ojos pero justo cuando estaba a punto de llegar él se retiró sonriendo.

Quería matarlo por haber hecho eso.

Pero justo en ese momento vio como el se deshacía de sus boxers, y se ponía a su altura,
besándole apasionadamente para callar cualquier intento de protesta de su parte. Y entonces se hundió en ella en una sola arremetida, una fuerte y exigente arremetida que le hizo lanzar un potente grito, que fue callado por los labios de él, y hundir las uñas en sus hombros con tanta fuerza que, estaba segura, eso dejaría marca pero ya que a él no le importaba, ya que no le había escuchado ni una queja, ella no iba a pensar en eso, no cuando lo sentía en su interior, entrando y saliendo...

-¡Oh Dios...!- gritó, perdiendo el control de su cuerpo, mientras él arremetía en su interior, y mientras sus labios devoraban los suyos. Lentamente con sus manos recorrió su torso con las yemas de sus manos y lo sintió temblar, y soltar un gemido en sus labios, y en ese momento decidió jugar un papel activo, así que abandonando los labios de él, hundió los suyos en la curva de su cuello besando, mordiendo, saboreándolo por completo, sintiendo como él gemía, aún arremetiendo en su interior y cada vez mas fuerte....

Los cuerpos se frotaban generando una ola de calor, la cual se traducía en una sensación deliciosa e hipnótica, se abrazó con todas sus fuerzas a sus hombros, colores bailaban frente a sus ojos cerrados, su corazón golpeaba fuertemente contra su pecho, y su respiración era una sucesión de gemidos, mientras empezaba a sentir como todas sus terminaciones nerviosas se sensibilizaban mas y mas, hasta que no pudo pensar... y fue hundiéndose mas y mas en una espiral de sensaciones que la fueron apartando mas y mas de su cuerpo y llevándola a la estratósfera.

Estaba perdida... estaba...

-¡Peter!-gritó, cuando todo su cuerpo se tensó y su cuerpo se arqueó mientras su pensamiento se hacía nada mas que puré... el rió entre dientes, tratando de controlar su éxtasis, solo un poco mas pero no pudo por mucho, dejándose ir en su interior tras un par de arremetidas mas, emitiendo un sonido primitivo de posesión para luego caer lánguido y con la respiración acelerada sobre ella.

El fue el primero en reaccionar, dejándose caer hacia un lado para dejar de aplastarla, pero manteniéndola aún entre sus brazos.

Peter retiro el cabello de la pelirroja de su rostro- Te amo... -dijo en un suspiro- Ahora y para siempre...

Mariana luego de bostezar, y pegarse mas al cuerpo de él- Y yo a ti... -volvió a bostezar- Es mejor que vaya a ver a Ale y a Santi... no vaya a ser que ahora estén por ahí haciendo de las suyas... -hizo un intento de levantarse, pero el le detuvo

-Acabo de echarles un ojo... -le sonrió- Ambos están dormidos. Pero ¿como no...? De seguro Santi uso todas sus energías anoche en los videojuegos, y Ale estuvo acá en el cuarto hasta pasadas las doce haciéndonos ver "la bella durmiente" una y otra vez, creo que ya me aprendí la canción esta que canta cuando va por el bosque y se encuentra con el príncipe...

Mariana le dio un beso en la barbilla, medio dormida- Tu eres mi príncipe, que me despierta cada mañana con un beso... -el rió y acarició su piel debajo de las cobijas-

-Eso... distráeme -ella rió y el le siguió- Creo que tenemos que ir a buscar otra película para Ale, esta ya se la sabe de memoria y creo que me va a volver loco...

-Propongo "La Sirenita", esa película era mi favorita cuando era pequeña.

-Me gusta esa... la protagonista tiene el cabello rojo como tu -le acarició el cabello- Me imagino a nuestra hija llamándote Ariel, y pidiéndote que juegues con ella en la piscina. Ella le dio un beso, y luego el se separó acordándose de algo- Te preparé el desayuno... -se dio la vuelta y tomó la bandeja de desayuno que había preparado, y ella le sonrió agradeciéndole- Entonces ¿que hacemos hoy...? Propongo hacer la excursión por otra película para Ale.

Ella rió...

-Si fuera por mí, no salgo en todo el día de la cama... -él sonrió- Hablando en serio, muy a mi pesar, en algún momento tendremos que salir de la cama; Santi y Ale despertarán y exigirán hacer algo...

-Bueno pues... -apartando la bandeja de ella, al terminar esta de comer- Mientras se despiertan podemos seguir dándonos apapachos... -sus labios volvieron a encontrarse, hambrientos, exigentes para luego tener que separarse por el simple hecho de tener que respirar. -Si quieres cuando despierten los niños vamos a comer a alguna parte, luego vamos a alguna tienda a comprar esa bendita película, y si es posible otro juego para el Wi de Diego... -ambos rieron- ¡Es más...! -dijo, de momento- Podemos dejar a los niños con la abuela o con la tía Gime. Porque Poli y Rochi ya tienen mucho con Camilo, y Candela y Agustín andan, de nuevo, viajando en algún lugar lejano del planeta con Estefy, y así, después podemos venir a continuar nuestra celebración... -la estrechó a su cuerpo-

-Solo espero poder estar despierta mañana, tengo que ayudar a Pablo a entrenar nuevos agentes...

-Bueno pues que te espere un poquito, yo también haré esperar a Gime y el pollo mañana... -capturó sus labios, y ella se abrazó a él besándole con igual pasión, cuanto amaba besarle, cuanto adoraba sentir su cuerpo, soltó un gruñido cuando sintió que una parte de su anatomía despertaba para volver a la acción y ella se dio cuenta, ya que de sus labios salió un gemido que casi.... casi le hace perder la razón. Y digo casi porque en ese momento el sonido de un llanto resonó en la habitación.

Mariana separó, a regañadientes, sus labios de los de él- Es Ale... -Peter suspiró- Será mejor que vaya a ver que está bien... -le acarició el rostro a su esposo, luego de que este asintiera, y se levantó de la cama buscando algo de ropa para ponerse.

-Suerte con eso agente Mariana... -dijo él, en medio de risas, cuando ella terminó de vestirse- Que tengas suerte en tu misión, ya que esta vez no tendrás la ventaja de usar tus ARMAS DE SEDUCCIÓN -ella le sacó la lengua antes de desaparecer por la puerta de la habitación y el rió de nuevo. Amaba esta vida, amaba cada instante del día que pasaba con sus hijos y cada noche que pasaba con su esposa... no lo cambiaría por nada.

Esto le ponía a pensar que cada día representa un cambio. Lo que se hace hoy va a repercutir en el mañana, y de igual forma lo que hiciste en el día de ayer ha repercutido en tu día de hoy. Él, el hijo de un "petrolero", UN DIA decidió hacerle pagar a este todo lo que le había hecho a su madre: abandonándola a su suerte, luego de haberle maltratado y destruido tanto física como emocionalmente. Por lo que se acercó a este para encontrar algo "sucio" en su vida pero, aquí entra la cuestión de las decisiones que tomamos: se fijó en la "novia" de su padre y, así como son nuestros instintos, quiso ESTAR con ella... quiso que esta estuviese a su lado, la quiso para si por sobre todas las cosas y así, la buscó y la provocó hasta lograr perderse en su cuerpo, del cual no quiere volver a salir nunca mas, ya que encontró lo mas importante del mundo: encontró el amor.

Y no es que su vida hubiese cambiado mucho desde que estaba con ella, si nos referimos a lo profesional... seguía teniendo su empresa de publicidad con su amigo Nicolás y con su hermana Gimena. Pero en otros aspectos la vida de él había cambiado y todo era por ella. Ahora tenía dos hijos, a los cuales adoraba con su vida entera, unos suegros pasados de buenos -es mas, cuando estos iban a Argentina, solía ir junto a su suegro a los partidos de Ferro- Y lo mas importante de todo, despertaba todas las mañanas al lado de la mujer a la que mas amaba en todo el mundo.

No le había mentido a su padre cuando le había hablado en el hospital: esperaba que no le hubiese ido tan mal en eso de su lugar en el más allá; a pesar de estar loco y de haberlos querido matar, él había sido el que los había juntado. Una vez más... una decisión, que ni siquiera había sido propia, había cambiado la vida de dos personas completamente diferentes

Apartó las cobijas y rió de júbilo mientras se vestía para ir a ayudarle un poco a Mariana con la niña, o tal vez para echarle un ojo a Santino, viviría ese día y los demás por venir con la misma emoción con la que había vivido los últimos seis años y tres meses (Si se empezaba a contar desde el día de la muerte de su padre)... El cielo era el límite.

FIN...

Y llego el final, gracias a VerO, cieloomagicoo, sweetmarya, ~tanya., karengiselem, NOENDLALITER, LauCami, Mais020291, belene, mariacheta, luli22, siempreconpipu, [b]VikiContardo, Belii_v, Ione_nav, maqito, lillyana, ^^Mamy^^, laliter_forever_spain, laliter_13, Elizabeth, fanika, Aflcaandy., charowithch, beazam29, floreenn, Ann29, que me acompañaron en esta nueva aventura.
Gracias a las lectoras fantasmas también. Ahora espero sus comentarios.
¡Gracias! Hasta la proxima Smile


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mariacheta
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 4:23 pm

aun no lei el ultimo capi pero apenas venga lo leo
voy a llegar tarde al curso pero no me podia perder aunq sea
la mitad del final Smile

como me gustaria ver tus noves en la tele
estaria re copado
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lillyana
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 5:39 pm

wowwwwwwwwwwww de verdad me sorprendio bastante el final, yo me lo imaginaba de otra forma, pero este fue perfecto, carli sos grosa escribirndo y eso lo sabes. me encanto esta nove, te felicito, y sabes q siempre te voy a seguir, espero yu proxima aventura Smile
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Ione_nav
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 5:42 pm

Carla!!! Me encanto el final en serio, no me esperaba nada.
A sido una mezcla increible de emociones...
Sigue escribiendo asi porque decir que tienes talento es quedarse corto.
Espero comentarios en mi adaptación jajaj
Un beso enorme.
Ione
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luli22
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 8:24 pm

me sorprendió mucho el final y tampoco puedo creer que ya finalizo ,
escribes increíblemente bien y gracias por compartirla con nosotros
obvio que voy a seguir tu próxima nove que la espero con muchas ansias
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siempreconpipu
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 8:29 pm

Nooo increible final , fuee una novela hermosisima , La ame♥
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belene
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Mar Oct 18, 2011 11:51 pm

me encanto espero que escribas otra noveeeee
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Ann29
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Jue Oct 20, 2011 12:12 am

Esta ha sido una de las mejores novelas que he leido!
Gracias a ti por hacernos pasar tan lindos momentos con este par <3
Sigue escribiendo, tienes muchisisisisisimo talento
Besos
Angie
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Mais020291
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Jue Oct 20, 2011 11:48 pm

Ayy se me pasoo! Me olvide de comentar!!! Y esq no puedo creer que ya haya llegado el final!! Wow!

Dejame decirte que la escena de Peter y Anibal me hizo acordar a una escena de CA de Barto con Thiago, una con pistola también jajaja. Solo que Mar no disparaba xD.
Amé a Cande y Agus, tanto como a Peter y Lali.

Te felicito por la historia!!
Espero vuelvas pronto con otra noveee!! Piénsalo!!! Smile
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mariacheta
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Vie Oct 21, 2011 1:18 am

ahora chi Very Happy
aaaaaaaaaaaaaay me encanto el final
guaaaaaaaau ya termino
se merecia ese final el señor mayor jajajaja
una hermosa nove
ojala esperamos prontito otra nove Smile
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VikiContardo
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Dom Oct 23, 2011 12:30 am

Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Y terminó así nomás la novela...
I CAN'T BELIEVE!


¡AMÉ EL EPÍLOGO!

Nada, simplemente decirte que me encanto la novela.
La historia, I N C R E I B L E.
Aguante la familia Lanzani, jajaja.

PD: Espero que estés subiendo pronto otra novela Smile

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Victoria~

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Vero_me
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   Dom Oct 23, 2011 4:39 pm

me la he leído toda de una vez; sin palabras increíble, me encanta como escribes, espero la próxima Wink
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MensajeTema: Re: .-Armas De Seducción-.   

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