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 Como yo nadie te ha amado

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Carlita
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Fecha de inscripción : 18/08/2011
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Localización : Rosario, Argentina

MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:38 am

CAPITULO 24

Estar en compañía del papá de Juan Pedro era algo extraño, después de todo no quería inmiscuirse mucho en la familia Lanzani...

-¿Por qué estás tan tensa?

Mariana fingió una sonrisa-No, yo no

León la miró suspicaz-No pretendo asustarte Mariana pero parece que lo estas

Mariana entrelazo las manos en el regazo-No quiero... quiero meterme demasiado en la familia

León soltó una carcajada-Vaya tan mal familia parecemos

-Oh no, no, no es que... La señora Mabel y Lola no me quieren, así que no pretendo molestarlas con mi presencia

-Sí es por eso no te preocupes, Lola esta en el colegio y Mabel en la peluquería, y estamos aquí en la casa solo de paso mientras recibo una llamada

Mariana asintió-Bien

Mientras que en otro lado, Peter recibía una visita…

-¿A qué viniste Vico?

-Quería verte y contarte que me cayó muy bien Mariana... es una chica maravillosa

-Si

Vico se levantó de la silla y camino a la de él-Hace días no nos vemos-se le sentó en el regazo-Te extraño

Peter le acaricio la mejilla-Lo siento

-No hay de que-sonrío-Pero podríamos ir a cenar esta noche ¿no te parece?

-No creo

-Ay por favor Peter, anda vamos a cenar ¿si?

-Esta bien, te recogeré

-No te preocupes, yo llego a tu casa

-Bien.

Y en un parque, León y Lali disfrutaban de un helado…

-Que bueno que dejo de llover

Mariana levanto el rostro al cielo-Sí, parece que será un lindo día

León le dio una lamida a su helado-Ahora si, cuéntame como te trata Juan Pedro

-Bien, es un hombre muy paciente

León arqueo las cejas-Vaya, creo que estamos hablando de personas distintas

Mariana rió-Claro que no Juan Pedro al principio era muy tosco pero a medida que pasan los días, se ha vuelto más flexible

-Si, a menudo se abre un poco a las personas que quiere

Mariana empezó a toser-¿Querer?

- Si, Juan Pedro debe quererte como para comportarse contigo así

Mariana negó con la cabeza-Es sólo afecto

-¿Y porqué no puede ser algo más?-León la miraba con picardía

-Porque... porque... no lo sé

-¿Estás enamorada verdad?

-Tan evidente es-en vez de una pregunta, le salio en afirmación y Lali no pudo evitar sonrojarse

-Bastante... ¿Él lo sabe?

-Si...

-¿Y que hizo?-León parecía sorprendido

-Me dijo que estaba confundido

-Mis hijos son unos animales, definitivamente, si yo tuviera enfrente a una muchacha tan bonita que me dijera que me ama, seguramente me pondría feliz

-Juan Pedro se incomodo un poco

-Mariana quiero que sepas que Juan Pedro no es un desalmado, más bien creo que tiene miedo

Mariana frunció su ceño-¿Miedo?

-Nunca se ha enamorado, talvez tenga miedo de hacerlo

-¿Pero que tiene de malo querer a alguien?

-No es querer Mariana, es amar, algo más profundo

-¿Y crees que algún día... él me pueda corresponder?

León suspiro-No lo sé, Nadie sabe que pasa en el corazón de otro.

-Pero yo a veces siento como si el fuera muy especial conmigo, como si me quisiera decir algo pero no consigue las palabras o el coraje para hacerlo

-¿Que tal si vamos a la oficina y le das una sorpresa?

-¿No se enojara?

León le sonrío-Claro que no, vamos

-Bien.

Podría ir mil veces a ese edificio y siempre se quedaría con la boca abierta al ver semejante construcción, era enorme y casi daba miedo... casi. Entraron al ascensor y justo como la primera vez todos se giraron a mirarla pero esta vez no eran miradas despectivas, esta vez eran de curiosidad, algunas mujeres que antes le habían quitado la mirada inmediatamente le sonreían. Aquel cambio seguramente se debía a su atuendo, llevaba un vestido rosado que caía por sus caderas hasta las rodillas, unos zapatos de tacón no muy alto y encima llevaba un abrigo gris de paño grueso, y como ya no podía recogerse el cabello en sus rápidas coletas, optó por una diadema con diminutas florcitas que le apartaba el cabello del rostro. Finalmente llegaron a la amplia oficina que antes había visitado y que recordaba muy bien.

-Aquí te dejo pequeña, tengo otros asuntos

-¿Pero... pero no vas a entrar conmigo?

-No, tu eres la que vienes a verlo-le guiño un ojo-Ahora entra y dale un poco de alegría a ese testarudo

Mariana sonrío mientras veía a León entrar a otra oficina y cerrar la puerta tras de sí, giró suavemente y vio a Margaret sonriéndole e instándola a entrar. Cuando por fin hubo cobrado coraje, abrió la puerta y se quedó de pie en la puerta, Juan Pedro estaba sentado tras el escritorio, tenia unos anteojos puestos y la corbata desajustada, se veía tan sensual que el corazón quiso salir corriendo de aquella oficina, y cuando levantó el rostro y sonrió a Mariana le temblaron las piernas y rogó porque la sostuvieran...

-Que sorpresa Florecita

"Florecita" Dios, el la hacia sentir un terremoto de emociones cuando pronunciaba esa palabra...

Mariana se encogió de hombros-Quería verte

Juan Pedro se recostó en la silla y entrelazo los brazos sobre el pecho mientras ella cerraba la puerta y se acercaba al escritorio dejando el bolso sobre una silla...

-¿Mucho trabajo?

-Un poco nada más, te ves muy bonita

Mariana se paso una mano por el vestido-Es nuevo

Peter se levanto y dejo los anteojos sobre la mesa mientras rodeaba el escritorio y se acercaba a ella...

-He pensado en ti todo el día

-Yo también-sonrió-Tu papá fue a pedirme disculpas

Peter le acaricio el cabello-Sabía que lo haría... Lola también esta arrepentida

-Lo sé-le beso la palma que el deslizaba por su mejilla-Te necesito Peter

Lentamente Juan Pedro la acercó a su torso y la abrazó mientras le depositaba un beso en la frente, Mariana deslizo las manos por su pecho dejándolas en el vientre duro que se adivinaba debajo de la tela...

Peter le beso los ojos y la nariz y se detuvo en sus labios observándola fijamente-Bésame Mariana

Mariana no necesitaba otra petición, se acercó un poco más y poniéndose de puntitas le beso los labios tiernamente, entregándole su vida y su corazón en cada roce, Juan Pedro gimió por la suavidad aterciopelada de sus labios y la abrazo más fuerte de forma que Mariana quedo aprisionada contra el y el escritorio...

-No me cansaré nunca de tus besos-le acaricio el cuello-¿Tienes calor?

-No

-Bien... lo tendrás

Pedro la despojo del abrigo dejándolo en el suelo y luego la sentó sobre el escritorio sin apartarse un segundo de sus ojos, leyendo su deseo el cual era palpable en el ambiente, se inclino y le levantó la barbilla para besarla apasionadamente, Mariana arqueó el cuerpo le sacó la camisa del pantalón buscando tocar su piel tersa y bañada por el fino bello oscuro, Juan Pedro exclamó una alabanza cuando capturó un seno en sus manos por encima de la tela, en ese momento no existía nada ni nadie, solo ellos dos suspendidos en un mar de sensaciones de las cuales estaban embriagados y extasiados por obtener más.

Él le deslizó la mano por la espalda y bajó tortuosamente despacio la cremallera, suspirando fuerte cuando toco la textura suave de la piel sin ningún obstáculo su miembro palpitó ante el conocimiento de que ella no llevaba sostén... Menos ropa que quitar, muy bien. Deslizó las mangas liberándola y por fin su torso quedo descubierto, expuesto a él, a sus manos y a sus pecaminoso labios que descendían para capturar un pezón erguido...

-¡Oh!-gimió ella

Juan Pedro zambullo un pezón rosado entre sus labios, lamiéndolo, mordiéndolo y succionando de forma que Mariana tuvo que apoyarse con una mano sobre la mesa para no caer pero cuando una mano de Juan Pedro se aventuro a las profundidades escondidas entre sus piernas no puedo evitar el largo gemido que salio de su garganta...

-Shhh, relájate preciosa

Mariana cerró los ojos y no fue muy conciente cuando el le deslizo las bragas por las piernas y las metió al bolsillo del pantalón para seguir jugueteando con su clítoris hinchado por la excitación. Juan Pedro acario la hendidura con dos dedos para luego introducirlos y arrancar un dulce grito de Mariana, sí ella supiera que cada vez que ella gemía o gritaba su cuerpo reaccionaba violentamente talvez no estaría tan perdida en las sensaciones y se tomara el trabajo de desnudarlo... ¡Momento! Ya lo estaba haciendo, sintió sus delgadas manos luchando contra el cinturón y luego con el botón y la cremallera, solo tardo unos segundos en bajarlos junto a los boxers y apoderarse de su miembro con manos expertas mientras el trabajaba atendiendo sus senos.

Luego de un rato de deliciosas caricias, Juan Pedro le aparto las manos y la besó fervorosamente en la boca mientras apretaba su miembro contra el sexo húmedo de Mariana, comprendiendo que no deseaba nada más en el mundo que estar dentro de ella sin barreras, sintiéndola carne contra carne, el deseo y las sensaciones lo cegaron, la besó mas fuerte y se deslizó por su cana estrecho haciéndola suspirar de satisfacción...

-Uh... Peter Dios...

-Si, nena... esto es... el cielo

Empujo una y otra vez hasta estar profundamente enterrado en ella, Mariana hizo un candado con sus piernas apretándolo contra ella, instándolo a que se quedase allí siempre, No obstante Juan Pedro empezó a moverse lentamente entrando y saliendo mientras la besaba con ansiedad, estaba embriagado por la textura suave y apretada que tragaba su miembro, Mariana le abrió la camisa haciendo volar los botones por toda la oficina y luego la retiro para poder despojarlo también de la corbata, Juan Pedro suspiro cuando ella deposito dulces besos en sus hombros mientras le susurraba cuan profundo y rápido lo quería... No se podía negar a ella cuando hablaba con esa voz ronca teñida por el placer y... el amor... si ella lo amaba, Ninguna mujer que no sintiera amor en su corazón se entregaría de aquella forma, tan íntimamente dulce.

-Peter... Peter... Peter... Dios.... Peter

La estaba volviendo loca, sentir su miembro expandiendo sus carnes sensibles la volvía completamente desquiciada, moriría feliz después de haber conocido aquel contacto tan salvajemente adorable. Lo amaba, no era lujuria, no era sexo, era amor, amor, amor...

-Te amo Peter.... te amo

El no pareció sorprenderse de que ella lo repitiera, incluso sintió como su cuerpo se excitaba mas (si es que podía) Y arremetía contra ella de forma mas rápida y deliberada, pronto ella no pudo sostener su cuerpo y se dejo ir para atrás quedando acostada sobre el escritorio, sin querer un portalápices fue a parar al suelo y unos papeles quedaron desparramados por toda la alfombra... Juan Pedro por primera vez se entrego a ella, le dio todo de si, su alma, su cuerpo... su corazón...

-Vamos Lali... vamos nena... vamos

Mariana sintió como el deseo corría por su cuerpo pero aun no llegaba a la liberación, observó el rostro de Juan Pedro, tenia los dientes apretados, seguramente estaba conteniéndose para que ella alcanzará primero pero aun sentía que estaba lejos, así que fingió algunos gritos y se aferró a él, Juan Pedro apretó más los dientes y se inclino sobre ella susurrándole en el oído...

-No finjas florecita, no lo hagas... ahora córrete nena, córrete para mi

Esas palabras fueron el catalizador para la erupción del volcán de Mariana, su cuerpo se tensiono de los pies a la cabeza y los escalofríos la recorrieron como cual sangre en las venas fuera, fuertes espasmos apretaron el miembro de Juan Pedro y cuando sintió chorros de semen bañando su interior su orgasmo se prolongo a dos más.

Juan Pedro se relajo dejando su cabeza sobre sus pechos adorando como ella tranquilizaba la respiración y le acariciaba los hombros con la mirada perdida en el techo...

-Perdóname florecita

-¿Por que?-le acaricio las mejillas

-No usamos protección, fue culpa mía

Mariana sonrío perezosa-También fue mía

Peter le beso el pecho mientras la ayudaba a sentarse-Estar dentro de ti es maravilloso, no quiero salir Mariana...Pero puedes quedar embarazada

Mariana se tenso-Un bebe no Peter... no, yo no quiero un bebe

-¿Tanto te molestaría quedar embarazada?

-No... Es que... no quiero traer un bebe al mundo... no

Peter le beso los labios-No nos apresuremos Lali, pero si hay un bebe tienes que prometerme que me lo dirás

Mariana asintió con la cabeza-Lo haré

Juan Pedro le beso nuevamente y luego de mirarla fijamente se atrevió a decir...

-Te quiero florecita, te quiero mucho.

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Carlita
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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:39 am

CAPITULO 25

Mariana aun no podía salir de la entonación en la que estaba, que Juan Pedro le dijera que la quería era maravilloso, la llenaba de ilusiones, esperanzas, una enorme alegría que tocaba su corazón de una forma tan pura y básica.

Se terminó de arreglar los cortos cabellos, se coloco una blusa color marfil y unos pantalones caoba, se ajusto los tacones y bajo a la primera planta, esta noche Juan Pedro no vendría a casa, o saldría o algo así, no recordaba muy bien lo que el le había dicho, estaba tan perdida en sensaciones que no recordaba, incluso si el le hubiera pedido que saliera corriendo desnuda por la oficina lo hubiera hecho sin chistar, así que ahora estaba sentada sola en el comedor, probando un poco de la crema de pollo que Julia habría preparado hace unos minutos. De repente sonó el timbre de casa y Julia pasó corriendo para abrir. Mariana se pregunto quien podría ser, ¿Juan Pedro?

Con aquel pensamiento se levanto de la mesa y corrió al vestíbulo llevando consigo una matera que cayo al suelo estruendosamente.

-¡Diablos!

Muy a su pesar se arrodillo en el suelo y empezó a recoger la tierra metiéndola de nuevo en el recipiente de cerámica, y allí a cuatro patas en el suelo sintió las sonrisas entrando y sin darle tiempo a levantarse Victoria agregó...

-Mariana querida ¿que haces ahí en el suelo?

Mariana levantó el rostro y el dolor le golpeó en el pecho sacándole el aire, Juan Pedro permanecía con su rostro inescrutable con una mano en la cintura de la rubia, protectoramente, la sangre le hirvió al ver como la tocaba, ella no tenia derecho a poseer ese contacto, Juan Pedro era de Mariana de nadie más, aun así, la risa que broto detrás de ella la sacó de su dolor por unos segundos.

-Oh pero que bueno que te encontramos Mariana-comento Victoria

Rápidamente Mariana se levantó y espero...

-Juan Pedro y yo pensamos en ir a cenar pero mi hermano llegó de improviso y se me ocurrió que podríamos tener una cita doble, así tú también pruebas suerte con mi hermano y mi hermano contigo-sonrío-Alex, te presento a Mariana

Un alto y bien formado caballero adelanto a la "parejita" y Mariana lo miró fijamente a los ojos, era muy guapo.

-Ella es Mariana Alex, ¿verdad que es divina?

Alex se acercó y la escruto unos minutos-No es divina... es la más hermosa dama que he podido ver en mi vida

Mariana reprimió una sonrisa y el corazón le latió rápidamente.

-Mucho gusto, Mariana-iba a extender la mano pero al notar la tierra decidió bajarla de nuevo

-No te preocupas, a mi no me preocupa-Alex le guiño un ojo y le tomo la mano sucia dándole un calido apretón-Eres muy suave

Peter sintió una corriente eléctrica recorrer cada rincón de su cuerpo-Bueno, eh me parece que ya se presentaron y...

Vico le dio una palmada en el brazo-Shhh Peter, déjalos, se ve que tienen química

-Si eso veo-contesto entre dientes

-Victoria me ha hablado muchas cosas de ti y juro que me gustaste desde que pronuncio la palabra Mariana... le haces justicia a tu nombre-ya que Mariana significa llena de gracia

Mariana se sonrojo-No es para tanto

-Por supuesto que si... y tus ojos... Dios tus ojos podrían hacer pecar al más santo de los santos

-Bueno ya es suficiente, Mariana ve a lavarte las manos por favor y trae tu abrigo

Mariana asintió y subió corriendo las escaleras, Juan Pedro se giro a Julia...

-¿Que paso Julia?

-No es nada, ya sabes como es Mariana de torpe cuando esta un poco nerviosa, seguramente se tropezó con la planta

-Bien, cuando puedas límpialo

-Si-sin esperar nada mas de ninguno de los presentes, Julia se retiro ha realizar sus cosas

-¿Y que tal te pareció?-le pregunto Victoria tomándolo entusiasmada de las manos

-Es preciosa-contesto su hermano con una pequeña sonrisa

Peter guardo sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón antes de que acabaran estrelladas en el rostro del muchacho-Alex, no sé si Victoria te habrá contado a que se dedicaba Mariana

-Oh si me lo dijo, no le veo ningún problema

-No me refiero a eso, lo que quiero decir es que no quiero que te lleves ideas equivocadas con ella, Mariana dejo de ser lo que era, así que te pido respeto y...

-No tienes porque preocuparte Juan Pedro, yo senté cabeza y mi interés por las mujeres ahora se limita a conocer y encontrar una esposa adecuada y ciertamente Mariana me parece una mujer propicia

Juan Pedro apretó los puños... ¡ESPOSA! No se imaginaba a Mariana esposa de Alex... Maldita sea no se la imaginaba siendo esposa de nadie excepto de... de ¡EL!

En ese instante Mariana bajo corriendo las escaleras, se había cambiado la ropa y estaba llevando un sencillo vestido color verde jade y un abrigo beige. Juan Pedro no pudo evitar una sonrisa que se convirtió en una mueca cuando Alex se acerco y la escoltó...

-Ya que tengo a mi damisela podemos ir a cenar

-Perfecto-Vico sonrío y se abrazo a Juan Pedro-Vámonos amorcito.

Juan Pedro estaba en una pesadilla, si era eso o una tortura. Las manos le dolían de tanto apretarlas y apenas había probado su comida, menos mal nadie notaba su estado de ira reprimida ya que estaban muy ocupados hablando con el perfecto "Alex"...

-Y fue entonces cuando nuestros padres decidieron que debía tomar las riendas de las empresas, y bueno aquí estoy, vine por unos negocios

Mariana sonrío-Debes ser muy bueno con las finanzas y todo eso

-Claro que si, cuando quieres puedes revisar mis libros de contabilidad-bromeó.

Lali largo una carcajada espontánea-Que chistoso eres, Alex
Victoria le acaricio el brazo a su hermano-Siempre ha tenido buen humor Lali, es un partido estupendo, solo que ahora las mujeres son unas lagartas interesadas

-No creas Vico, todavía hay mujeres como Mariana-le tomo una mano-¿Te gustaría bailar?

Automáticamente Mariana se giró a ver a Juan Pedro, este tenía una ceja arqueada como esperando a escuchar su respuesta, ella sólo quería ser cortés...

-Si por supuesto

Alex la dirigió a la pista y la tomo entre sus brazos siguiendo el ritmo de una romántica balada...

-Me gustaría que volviéramos a salir

-Alex... yo no creo que sea buena idea

-¿Por que?-le pregunto a la vez que le hacia dar un giro

-Pues porque... porque no soy la persona que crees que soy yo...

-Sé todo de ti Mariana, no me importa tu pasado, lo único que me importa es el futuro y lo que pueda compartir contigo, me gustas Mariana y soy un hombre muy testarudo, me gustaría salir de nuevo contigo

-¿Por que?-le pregunto ella cuando su mano volvió a descansar sobre el hombro de Alex

-¿Te lo preguntas?... Mira Mariana, no pensé encontrar a una mujer tan maravillosa como tú, Vico me ha hablado muchas cosas de ti y me gustaría comprobar muchas de ellas

Lali se quito un pequeño mechón de su cabello que le caía sobre la vista-Quiero confiar pero... No me voy a acostar contigo

-Debería sentirme ofendido-Alex sonrío-Pero te entiendo y no quiero que pienses en ello, quiero conocerte como persona, como una futura relación

-¿De veras?-las cejas de Lali se elevaron considerablemente

-De veras... Quiero que me conozcas y talvez pueda ser el hombre que esperas

Mariana contuvo un sollozo, No, él no podría ser el hombre que ella esperaba, porque el que esperaba con fervoroso deseo estaba sentado en una mesa a poca distancia disfrutando de las atenciones de una hermosa y estudiada rubia... Pero no podía descartarlo, Alex era guapo y sincero, sus palabras habían tocado su corazón, talvez no se estremecida como cuando Juan Pedro le susurraba un simple hola o sentía que las piernas se le doblaban cuando la miraba fijamente...

No, Alex no podría brindarle eso pero podría ofrecerle estabilidad y cariño... No podía dejar de amar a Juan Pedro, lo sabia, pero no podía quedarse estancada mientras él hacia su vida con Victoria...

-Talvez... talvez si es apropiado que nos conozcamos mejor

Alex sonrío-Te prometo que no te vas a arrepentir, te mereces ser feliz y espero yo pueda brindarte un poco de ello.

-¿Juan Pedro se puede saber que rayos te pasa? Pareces un zombi

-Nada-le respondió cortante

Victoria dejo la servilleta sobre la mesa y suspiró-Algo te molesta y quiero saber que

-Tu hermano, eso me molesta

-¿Que pasa con él?

-Esta babeando por Mariana

-¿Y?... Juan Pedro tu-lo miró y luego como si se hubiera dado cuenta de algo muy importante se recostó en la silla con un suspiro-No pensé que... vaya... ¿Ella lo sabe?

-¿Que sabe?-le pregunto sin comprender

-Que estas enamorado

-No estoy enamorado

-Peter te conozco hace mucho tiempo-le tomo una mano-Los celos a menudo se sienten cuando se le quiere a otra persona, en este momento los estas sintiendo.

Peter hizo una mueca-Ella es...

-Especial... la quieres mucho Juan Pedro ¿porque no me lo dijiste antes? Talvez podría haberme ahorrado las esperanzas-Vico sonrío

Peter le devolvió la sonrisa-Lo siento, no sé en que momento se salió todo de control

-Créeme que Alex debe estar pensando en lo mismo

Peter los miró bailando-¿Porque ella se ríe como tonta?

-Porque se gustan, Alex puede ser muy caballeroso cuando alguien le interesa de verdad, Alex la ve como una futura esposa sabes

-No-volvió a responder cortante

-Es muy difícil esto para mi pero... si la quieres, entonces lucha por ella, te dejo el camino libre Juan Pedro, pero prométeme que no lo hago en vano... prométeme que si te dejo libre es porque vas a luchar por ella y porque lo mínimo que puedes hacer es llevarla al altar

Juan Pedro miró fijamente a la rubia que tenia enfrente ¿Porque nunca se había enamorado de Victoria? Talvez las cosas hubiesen sido mas sencillas, Victoria valía su peso en oro...

-Lo intentaré

-No lo intentaras... prométeme que lo lograras-le beso la mejilla-Te lo mereces... ella se lo merece.

Gracias a Dios la noche terminó y Juan Pedro pudo marcharse a casa junto a Mariana, lamentablemente no pudo decir absolutamente nada porque ella no paro de hablar de lo buena que fue la comida o lo bien que bailaba Alex o lo especial que era Vico, finalmente llegaron a casa pero Juan Pedro no hizo ademán de bajarse, Mariana lo miró y se encogió de hombros...

-¿Te sientes bien?-le pregunto ella al verlo tan serio

-Si-se paso las manos por los ojos-Estoy un poco cansado nada más

Mariana le acaricio el muslo-Gracias... fue una velada especial

Peter la miró-¿Vas a volver a salir con él?

Mariana alejo su mano rápidamente y se quedo mirando al frente sin saber que decir...

-Dime

-Si... si creo que si

-Ya... ¿te gusta?

Mariana lo miro fijamente-¿A que vienen todas estas preguntas?

Peter se hundió en sus hombros-Es sólo curiosidad, me pareció que Alex estaba demasiado interesado en ti

-Si, él me lo dijo

-¿Y?-pregunto curioso

-¿Y que?

-¿Que piensas hacer?

-Solo voy a salir con el, no se cuando talvez mañana, pasado mañana o en una semana o no sé, algún día

Peter le tomo el brazo delicadamente-No vuelvas a tus andanzas ¿entendido?

Tan pronto como vio el rostro de Mariana, consumido por la sorpresa y con un tinte de rabia añoro no haber dicho aquello... era un imbecil...

Peter la soltó-Lo siento, no quise decir eso yo...

-Cuando uno no quiere decir algo simplemente no lo dice, si lo dijiste es porque muy dentro de ti sabes que haría eso-abrió la puerta del auto-Hasta mañana Juan Pedro-se fue bajar pero el se lo impidió.

-¿Te espero en mi habitación?

-No... Me dijiste que no volviera a mis andanzas, voy a hacerte caso empezando por ti mismo

Y sin más se deshizo de su agarre y se bajo del auto perdiéndose entre las casas, Juan Pedro golpeo el volante y deseo golpearse también a sí mismo.

AL DIA SIGUIENTE...

Una de las cosas más difícil para Lola era pedir disculpas y la verdad no es que las fuera a pedir pero de cierta manera se sentía culpable y además su padre había exigido que no se hiciera su fiesta, ella no iba a permitir aquello así tuviese que ofrecerle la luna y las estrellas a Mariana...

-¿Donde esta la vagabunda?

-¿Perdón niña? Aquí no vive ninguna vagabunda

Lola apretó los dientes-Si... Umm Mariana, ¿donde esta?

-En el jardín, pero no creo que quiera recibir visitas

Lola rió-Bueno pues tendrá que recibirme, con permiso

Siguió por la cocina y salió al jardín buscando a la pelirroja con la mirada, no encontró nada excepto a alguien acurrucado en el suelo tratando unas rosas, obviamente Lola se acercó...

-Disculpe

Mariana levanto el rostro-Ah es usted

-No la reconocí, por el sombrero supongo

-Si.... ¿Que quiere?

Lola se paso una mano por su cabello perfectamente arreglado-Necesito... necesito su ayuda

Mariana arqueo una ceja-Vaya

-Mire no le voy a pedir disculpas porque mi papá ya las pidió por mi

-Bueno

Lola apretó la mandíbula-Necesito que le pida a mi papá que haga la fiesta

-¿Por que?-Lali se levantó del suelo…

-Porque por su culpa la cancelo

Mariana sonrío-Por mi culpa no fue

-Esta bien, fue mi culpa pero-Lola se arrodillo sin importar que se le ensuciase el pantalón-Necesito esa fiesta, no puedo decirles a todos mis amigos que ya no la hay, eso sería, sería el fin del mundo

-Hay cosas más importantes que una fiesta

-Para mí en este momento no, si usted habla con mi papá y le pide que haga mi fiesta yo no volveré a molestarla, nunca

-No creo en que pueda influir mi opinión

-En mucho, si usted fue la que le pidió que no me hiciera la fiesta pues puede pedirle que la haga

Mariana se rasco detrás de la oreja-Creo que se equivoca, yo no le pedí nada parecido, mejor dicho no le pedí nada, yo no me muevo por esos códigos señorita, si alguien hace algo malo a otra persona, el destino mismo se encarga de ello-saco una rosa y se la entrego-Para usted

Lola la recibió-Gracias... ¿entonces usted no le dijo a mi papá que me cancelara la fiesta?

-No

-¿Por que?-Lola por dentro pensó que si hubiera sido ella la agredida no hubiera parado hasta destrozar a la otra persona

-Porque yo no soy así, mucha gente me ha hecho daño, y por eso odiaría inflingirlo a otra persona.

Lola suspiro-De verdad lamento lo que hice, me comporte como una niñita

Mariana río-Bueno, lo eres ¿no?

Lola sonrío-Si, pero me gusta que mis hermanos y mis papas me vean como alguien grande

-Puedes ser grande de corazón señorita

-Llámeme Lola

-Lola...-repitió tranquilamente-A mi también me agradaría que me llamara por mi nombre y no por aquellos adjetivos tan comunes que suelen usar usted y su mamá

Lola se sonrojo-Si hemos sido un poco vulgares

Mariana asintió con la cabeza-Todavía tengo una pregunta que me ronda la cabeza

-¿Cuál?

-¿Por que me odia tanto? ¿Que he hecho yo para ganarme sus insultos y su desden?

Lola se encogió de hombros-La verdad es que... usted no es que me caiga mal, lo que quiero es que se vaya, que no tenga que ver nada con mis hermanos

-¿Por la cuestión del honor y todas esas bobadas verdad?

-No... Esa es una excusa nada más-la miro-Mis hermanos nunca han tenido una novia enserio o una pareja estable, nada... y ahora llega usted y pone todo patas arriba convirtiéndose en la adoración de ellos

Mariana se cruzo de brazos-No entiendo

-No es tan difícil Mariana, Bautista la trata a usted como si fuera la porcelana más delicada y Juan Pedro-suspiro-Esta tan enamorado

-¿Que?

-No me diga que no se ha dado cuenta, es obvio que mi hermano se enamoró de usted

-No creo, debe estar equivocada, Juan Pedro y yo solo...

-Mantienen una relación…-se le adelanto Lola

-Solo es físico-le dijo Lali mientras enredaba sus delgados dedos con el borde del vestido

Lola negó con la cabeza mientras sonreía-Jamás vi a Peter como esta ahora, parece un tonto

-Entonces no debe ser por mí, talvez está muy enamorado de su futura esposa

-¡¡Puff!! ¿Vico? ¿Que nadie le ha dicho desde cuando llevan comprometidos? Hace años, décadas siglos... bueno no tanto pero si bastante, Victoria tiene sus "amigos" al igual que Juan Pedro, nunca han llevado nada serio

Mariana se levantó-Mire no importa lo que digo yo sólo... ya tome una decisión

-¿Cuál?

-Me voy, no quiero complicarle la vida a Juan Pedro ni tampoco a Bautista, lo mejor es que me vaya y empiece una nueva vida

Lola se levantó-La juzgué mal Mariana, soy culpable y me siento mal muy mal... talvez si fuéramos amigas

-No... No me parece bien, a la señora Mabel no le gustaría, con que no nos hablemos está bien, para mi esta bien

Mariana sonrió y entró rápidamente a la casa, Lola se quedo un rato allí viendo como esa "vagabunda" era mucho mejor persona que ella misma... Si, apenas era una niña y tenia muchas cosas que aprender... no juzgaría más a Mariana pero tampoco dejaría de lado su lucha por mantener consigo a sus hermanos. Mariana podía ser muy buena y "dulce" pero no iba a dejar que ella se quedara con sus hermanitos... eso nunca.

Mariana se encerró en su habitación con el corazón en la boca... ¿Juan Pedro enamorado de ella? Eso no era posible, un hombre como Juan Pedro no se enamoraría de Mariana, aquello era demasiado perfecto para ser cierto, aun así las dudas la asaltaban y levantó el teléfono marcándolo a la oficina...

-Hola Mariana

-Hola... ¿Como esta el trabajo?

-Nada diferente ¿a que debo tu llamada?

-Es que bueno yo... yo tengo una duda

-¿Cuál?

-No es fácil, hacer la pregunta porque... porque cualquier respuesta podría ser difícil

-Deja de darle tantas vueltas y pregunta

-Yo quiero saber si tu... si tu... ¿tu estás enamorado de mi?

-¿Que clase de pregunta es esa?

-Una muy normal que necesita una respuesta

-Mariana yo...

Lali se encontraba sentada al borde de la cama comiéndose las uñas ante los nervios que sentía mientras esperaba que Juan Pedro le respondiera cuando la puerta de su habitación se abrió y una cabeza rubia entró...

-¡Hola! ¡Hola!

-¡Bautista!-ella dejo caer el auricular y corrió a los brazos de Bautista

Mientras al otro lado de la línea Juan Pedro se quedo mirando el auricular y luego colgó... Había estado a punto de decirle todo.

-Que efusividad-dijo el rubio riendo mientras la abrazaba

-Que bueno que volviste

Bauti la alejo de él para verla-¿Que le paso a tu cabello?

Mariana se encogió de hombros-Un look nuevo

-Se te ve muy bien ¿como te ha ido con Juan Pedro?

-Bien... pero, me da pena decirte esto pero... el y yo compartimos la cama un par de veces

El semblante de Bautista se tenso-¿Te obligo?

-No, no, no, fue por mi propia voluntad

Bautista asintió-Y me temo que hay algo más ¿verdad?

-No-ella se giro-No hay nada más

Bautista le tomo los hombros-¿Te enamoraste?

Mariana volvió a voltearse lentamente-Fue tan rápido que... no se que paso, fue... fue así

-Entiendo... ¿Juan Pedro lo sabe?

-Si... pero yo no quiero sufrir Bautista... me quiero ir

-Hare lo que pueda Mariana-le acaricio el cabello-Creo que encontré a tus padres

-¡Oh por Dios!-exclamo Lali llevándose ambas manos a su rostro-¡Dime donde están! ¡¿Están lejos?! ¡¿Están bien?! ¡¡Dios dímelo!!

-Tranquilízate querida, vamos a verlos hoy

-¿Hoy?

-Si, quede en verme con Juan Pedro en el club, allí veremos a tus padres

Mariana sonrío-Se acabo... mi sufrimiento se acabo-las lagrimas llegaron-Me llevaran con ellos estoy segura

-Si preciosa, supongo que eso harán

Mariana se echo a sus brazos y agradeció que la vida le empezará a sonreír, al mediodía Juan Pedro los esperaba impaciente en el club

-Se tardaron-dijo en modo de saludo

-Hola-Lali se quedo mirándolo-Había mucho trafico

Peter se encogió de hombros y los invito a sentarse en la mesa-¿Van a tomar algo?

-Yo quiero un café-pidió Bautista luego de ocupar su lugar

-No, yo nada-Lali empezó a mirar para todos lados-¿Dónde están?

-No han llegado-le respondió secamente Pedro

-Ah... ¿pero van a venir?

-No lo sé-volvió a responder de la misma forma

-¿Como que no lo sabes?-miro a Bautista-No han hablado con ellos verdad

Bautista le dedico una mirada tranquilizadora-No pequeña, todavía no

Mariana suspiro-Supongo que se alegraran de verme ¿verdad?

-Es lo más seguro Lali

Mariana sonrió complacida pero con los nervios a flor de piel, fue entonces cuando después de algunos minutos de espera vio entrar a una pareja ya mayor... eran sus padres, los de la foto, tenia en su mente grabados esos rostros, sin hacer más se levantó seguida de Bautista y Juan Pedro...

-Hola

-Hola querida

Mariana sonrío-Soy yo... Mariana

-No te conozco querida-le respondió la señora

-Mariana... Mariana Elizabeth-repitió Lali

-Creo que se equivoca señorita, mi esposa no la conoce

-Pero... Soy Mariana, su hija

El hombre miró confundido a su esposa y esta no daba crédito...

-Señorita creo que se equivoca, mi nombre es Amalia y usted no es mi hija, el es mi esposo Mario

Mariana se llevo las manos a los labios-Ustedes son mis padres, yo lo sé, yo tengo una fotografía de ustedes... ustedes son mis padres-las lagrimas llegaron de golpe

-Oh Querida, eso no puede ser posible... yo tengo dos hijos, no he tenido más

-Pero yo soy Mariana, me dejaron con tu hermana Pepa

Amalia negó con la cabeza-No tengo ninguna hermana Pepa

-¡¡¡No!!! , ella me hablo de ustedes, ustedes me escribían cartas, tu eres mi papá -se giró al hombre-Me llamabas terroncito en tus caras

-Mire señorita si no se calma voy a llamar a seguridad-dijo severamente el hombre

-¡¡¡Pero yo soy su hija!!! ¡¡¡Soy Mariana!!!

Bautista se acercó a las dos personas mientras Juan Pedro se alejaba con Mariana...

-¿Qué pasa Peter?-pregunto entre sollozos

-No lo sé-sacó la fotografía-Son ellos

-Pero no me recuerdan

-No sé... no sé que puede pasar

Mientras, Bautista se acerco a la pareja de edad mayor para charlar un momento sobre lo sucedido.

-Lamento lo sucedido de verdad

-A esa muchacha le jugaron una broma muy pesada, nosotros no podríamos ser padres de ella

-Solo tuvimos dos hijos muchacho-concluyo Mario luego de que su mujer terminara de hablar

-Están seguros que ella...-Bautista se callo al ver los rostros de ambos-Dios obviamente deben estar seguros, lamento las molestias de verdad…

Mariana estaba desconsolada, lloraba amargamente en los brazos de Juan Pedro mientras Bautista trataba de tranquilizarla con palabras tontas...

-No entiendes Bautista-ella se alejo de Juan Pedro-Ninguno de los dos entiende... la única esperanza que tenia de encontrar a mis padres acaba de ser arrebatada porque... porque todo era una mentira-lloraba desconsoladamente-Pepa me mintió, no tengo ni idea de quien son mis padres, ni siquiera sé si tengo unos

-Cálmate Mariana-le pidió el más joven

-¿Calmarme?... todo las esperanzas que he alimentado con tanto esmero durante tantos años se han desmoronado en menos de tres minutos... no es justo... no es justo…-y un sollozo mas fuerte salio de su garganta

-Mariana por favor cálmate-Peter le tomo las manos-Mírame... vamos a encontrarlos

Mariana negó con la cabeza-Déjame, déjame por favor…-se seco inútilmente algunas lagrimas-Déjenme sola…

Empezó a caminar en dirección a la puerta y Juan Pedro iba a seguirla pero Bautista lo detuvo...

-Necesita estar sola

-No... No la voy a dejar sola

-Peter por favor

-No me pidas que la deje ir, mírala como esta, podría hacer una locura

Se deshizo del agarre de su mano y corrió detrás de Mariana a una distancia prudencial


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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:39 am

CAPITULO 26

Media hora más tarde Mariana se bajaba de un taxi y golpeaba fuertemente la puerta de una casa...

-Vaya, vaya, vaya la ovejita vuelve al corral

-Cállate Nazareno, necesito sacar las cosas de mi tía

Nazareno se encogió de hombros-¿Por que?

-Porque son mías-intento entrar pero el detuvo el paso

-No son tus cosas muñeca y segundo aun me debes dinero

-Dinero-repitió Lali mientras que sacó los billetes que tenia de su cartera y los esparció en el suelo-Ahí esta tu sucio dinero, ahora déjame entrar

-Cambie de opinión florecilla-le guiño un ojo-No quiero de ti dinero

-Eres un bastardo-dijo llena de odio

-¿Quieres las cosas de tu tía?... paga por ellas y tu sabes muy bien como

Mariana se sentía indignada, usada, humillada, miro el rostro de Nazareno e imágenes de todo su calvario pasaron por sus ojos, golpes, insultos, tragedia, desesperanza, todos y cada uno de los sucesos dolorosos de su vida le dieron fuerza para levantar un puño y estrellarlo contra la mandíbula acerada de Nazareno quien a los pocos segundos calló al suelo. Mariana pasó por encima de él y entró a la casa.

El cuarto que ocupaba su tía con el padre de Nazareno estaba en la segunda planta, era un cuarto horrible, había cucarachas y Mariana se dio cuenta de que todo estaba arrumado en una esquina, con manos temblorosas dejó el bolso en el suelo y empezó a buscar entre los escombros alguna señal de lo que en verdad era su vida.

Encontró vestidos, joyas, un álbum de fotos... en ninguna aparecía las personas que se suponían eran su padres, dejó el álbum y busco en un montón de cartas... pagos, facturas, cartas de familiares, ninguna hablaba de ella, entonces se levantó y vago por la habitación sintiéndose enferma, le temblaba cada miembro del cuerpo y estaba a punto de recoger su bolso cuando diviso un ladrillo suelto de la pared, corrió y se arrodillo en el suelo mientras partiéndose las uñas halaba el pedazo de ladrillo y esta caía al suelo... un montón de polvo se levanto y ella tosió, aun así termino de sacar otro ladrillo y otro más, había un baulito de metal allí dentro, lo saco y lo abrió, había cartas, muchas cartas, y en muchas estaba su nombre, con horror abrió una, se la dedicaban sus padres y la fecha... 25 de abril del 2009... Esa fecha estaba muy lejos, solo podía suceder una cosa, su tía había estado mintiéndole todo el tiempo, sacó todas las cartas y las esparció en el suelo buscando otra pista, había una foto de un bebe, seguro era ella, se llevo las manos a los labios mientras trataba de entenderlo todo, pero no había manera de saberlo ninguna.

De repente sintió una mano fuerte que le agarraba el cabello y la levantaba del suelo brutalmente, el cuero cabelludo le escoció y jadeó adolorida...

-Eres una zorra malcriada muchachita

-Suéltame idiota-gimió Lali entre lágrimas

-Ay pero como lloras-Nazareno le acerco los labios a la frente y le hablo contra la piel-Me pegaste mocosa estupida, nadie me pega, mucho menos una puta barata

La arrojó contra el suelo y sentándose a ahorcajadas la golpeó con un puño tan fuerte que Mariana quedo mareada con los brazos inertes a los lados de la cabeza, le levantó la falda y le bajó las bragas arrojándolas al suelo, se bajó la cremallera del pantalón y su miembro erguido saltó al ataque, Mariana jadeó y se retorció bajo el cuerpo pero el le asestó otro golpe que prácticamente la dejo desmayada.

Nazareno estaba poseído, le extendió los muslos y entró en ella furiosamente mientras le apretaba los senos fuertemente lastimándola, ella no se defendía, no hacia nada decía cosas intendibles y su ojo se tornaba de un color azul mientras sangre brotaba de su nariz y la comisura de su labio.

Mariana lloró mientras sentía como Nazareno la violaba, era un bruto desalmado, ella grito cuando el le pellizco los senos por encima de la tela de la blusa, Mariana gritó y estiró la mano para tomar el baulito de metal, lo levantó y golpeó en la cabeza a Simón, este tambaleo y cayó para atrás mientras ella se levantaba, abría su bolso y sacaba el cortaplumas, con paso decidido le dio una patada en el estomago haciéndolo encogerse en el suelo, se arrodillo frente a él y estaba a punto de insertar la afilada de la navaja entre sus piernas cuando una mano la detuvo...

-Suelta eso Mariana

-¡Suéltame, lo voy a matar, lo voy a matar!-gritaba histérica en medio del llanto

Nazareno estaba tan blanco como un papel, Juan Pedro apretó la muñeca de Mariana y esta soltó el cortaplumas. Cuando Pedro la hubo desarmado la dejo en el suelo y tomó a Nazareno por el cuello de la camisa, lo arrojo contra una pared y empezó a golpearlo hasta que con la cara desfigurada Nazareno se dejo caer sobre el suelo. Con la ira zumbándole a los ojos se giro para regañar a Mariana pero quedo desarmado al verla.

Estaba sentada desenredando las bragas intentando ponérselas con manos temblorosas, tenia el rostro bañado en lagrimas y sangre, Juan Pedro sintió la ira chisporrotear de nuevo, pero la ira de que alguien la había lastimado, ese bastardo la había dejado vuelta trizas.

Se acercó a ella y la ayudo a ponerse las bragas, sin decir una sola palabra, tenia la garganta cerrada, no había que ser adivino para saber que le había hecho Nazareno, el dolor lo embragó y no pudo hacer más que atraerla a sus brazos y abrazarla.

Mariana se apretó contra el mientras el llanto desgarrador escapaba de su garganta, le dolía el cuerpo, le dolía el rostro y sentía el ojo ardiendo, pero el abrazo de Juan Pedro era como una caricia fresca que recorría su cuerpo...

-Todo va a estar bien Mariana, te lo prometo

Sacó un pañuelo y le limpió las lágrimas y la sangre de la nariz y el labio...

-Vamos a casa

Mariana asintió y junto las cartas metiéndolas en su bolso, fue a tomar el cortaplumas que había en el suelo pero Juan Pedro la detuvo...

-Yo te voy a proteger de ahora en adelante ¿entendido?

Mariana asintió porque no tenia fuerzas para más, el la tomó entre sus brazos y la sacó rápidamente del lugar, no hablaron de camino a casa, tampoco cuando Julia aterrada empezó a hacer preguntas a diestra y siniestra, pero Juan Pedro no hablo, la llevo a su cuarto y la deposito en una silla mientras regresaba con un botiquín, le limpió las heridas y le dio dos analgésicos para el dolor, le quito la ropa y le puso una de sus camisas para recostarla y taparla con una manta, se quedaron allí suspendidos en el tiempo, el uno mirándose al otro, Juan Pedro no podía entender como le podía pasar tantas cosas a una jovencita... su jovencita, le acaricio el cabello y ella esbozo una lenta sonrisa...

-No te va a volver a pasar nada parecido Mariana... si hubiera llegado unos minutos antes...

Mariana negó con la cabeza-Ya es pasado... es la forma de actuar de Nazareno

Peter apretó la mandíbula-¿Lo había hecho antes verdad?

Mariana asintió-Esta vez fue horrible-las lagrimas volvieron a aparecer

-Nunca Mariana... nunca voy a dejar que nadie más te haga daño-le beso la mano-No lo voy a permitir

Mariana le acaricio la mejilla-Te amo Peter... te amo tanto

Juan Pedro no podía guardarlo mas, ella era la mujer que siempre había esperado, talvez no venia en el empaque de señorita educada y modesta, venia en un empaque mejor, en una mujer valiente, con coraje... una niña encerrada en el cuerpo de una mujer abatida...

-Y yo te amo a ti Mariana

Pero ella ya estaba dormida y él no sabía si tendría el valor de repetirlo cuando ella tuviera sus cinco sentidos perfectamente despiertos... Sólo había una forma de asegurarle que la amaba, con aquella decisión en mente la dejo al cuidado de Julia y se fue.

Mariana se miró al espejito por enésima vez, el tono azulado de su ojo ahora era de un violeta horroroso, tenia hinchado el pómulo y entendía porque Juan Pedro la había dejado sola, se veía como un monstruo, pero la soledad no ayudaba, estaba acostada en la cama de Juan Pedro oliendo profundamente las almohadas que conservaban la esencia varonil de Juan Pedro.

Julia escogió aquel momento para irrumpir en la habitación con una bandeja...

-Gracias a Dios ya despertaste-Julia se sentó-Ese ojo se ve terrible, toma-le tendió un hielo envuelto en un pañuelo-No lo presiones solo deja que el frío baje un poco la hinchazón

-Gracias-le dijo Lali mientras hacia lo que ella le indico

-Juan Pedro me lo contó todo, lamento eso de tus padres, tu tía tuvo que haber sido muy...

-Miserable, esa es la palabra

Julia asintió y empezaron a revisar los papeles que Mariana había encontrado de su tía, con dolor y furia leyó cada carta contando sucesos que seguramente no habían sucedido y aparte de eso encontró también todas sus cartas, las que ella le había escrito a sus padres y que nunca fueron enviadas. Entonces la duda que llevaba desde la mañana se presentó ante si con mucho más fuerza... ¿Existirían sus padres?

Julia vio la incertidumbre en los ojos de Mariana y se atrevió a hablar...

-Todos tenemos padres Mariana y los tuyos están en algún lugar, ansiosos por verte, estoy segura-le tomó una mano-Los vas a encontrar Mariana, ya veras.

Mariana sonrió y se dejó llevar por nuevas esperanzas... ojala estas no acabaran como lo habían sido todas las demás en su vida.

Juan Pedro observaba a Victoria gastando su dinero a diestra y siniestra...

-Sabes no tienes que gastar todo mi dinero

Victoria se puso las manos en jarras-Ella lo vale y lo mínimo es regalarle cosas muy lindas

-Sólo quiero un anillo

-Ok, ok-Vico dejo los vestidos y los zapatos en un estante-Vamos entonces a la joyería... pero eso si tienes que llevarle chocolates y flores

-Rosas…-acoto Peter saliendo del local

-¡¡¡Rojas!!!

-No rojas no... Amarillas

Victoria torció su boca en una mueca-Las amarillas no significan pasión, amor

-A Mariana le gustan las amarillas

-Ah bueno ese es un buen punto, vamos a la joyería-dijo la rubia sonriente

Entraron a un enorme local con vitrinas decoradas con terciopelos rojos, una mujer ya mayor se acercó a ellos con una sonrisa...

-¿En que puedo ayudarlos?

-Estamos buscando un anillo de compromiso, tiene que ser muy especial-Victoria estaba mas que entusiasmada

-Tengo lo perfecto, hace poco me llegaron unos diamantes hermosos que serán...

-Diamantes no, quiero un rubí-interrumpió Peter

Victoria giro para verlo-¿Un rubí? Se supone que deben ser diamantes

-Combinara con su cabello-le explico él
La señora sonrío-Creo que tengo algo especial

La mujer se fue detrás de la vitrina y salio con un paño de gamuza azul envuelto en un lazo...

-Esta pieza la trajeron hace poco, es de oro blanco y tiene una piedra de rubí en el centro engrasada sobre diminutos diamantes

La mujer extendió la joya y Vico exclamo sorprendida mientras Juan Pedro veía la joya...

-Es este

-Es precioso-Victoria no podía dejar de admirarlo

Peter elevo la mirada hacia la señora-Lo llevo

-Perfecto

Juan Pedro pasó su tarjeta de crédito y luego salieron de la tienda directo a la florería y luego a casa.

Mariana estaba preocupada, se había duchado y se había puesto un camisón y encima una bata de seda, estaba sentada en su habitación revisando cada carta pero ninguna decía nada de sus verdaderos padres, solo había un papel que le intrigaba, un nombre y un teléfono... Milagrosa 5678909. Apretó el papel y lo guardó en una libretita, aun no tenia el valor de hacer la llamada... La haría pero no ahora. De repente la puerta se abrió y Juan Pedro entró con un ramo de rosas amarillas y rojas...

-Juan Pedro

-Te ves mejor-le dijo suavemente

-Gracias

-Te traje esto-le entrego las flores y los chocolates

Mariana sonrío-Eres muy amable

-Mariana, talvez te parezca algo extraño pero creo que debo hacerte una pregunta

-¿Cual?-le pregunto Lali al alejar su vista de las rosas

Peter sacó el anillo y lo tendió frente a ella-¿Quieres casarte conmigo?

Mariana se sorprendió tanto que dejo caer las flores y los chocolates al suelo, se llevo las manos a los labios...

-¿Por qué?-pregunto con un deje de esperanza

-Porque yo te... yo te... te... quiero proteger

-Pero... ¿casarnos? ¿Y tu compromiso con Victoria?

-No importa nada, solo importa tu respuesta, si te casas conmigo voy a poder protegerte mejor

-Pero tu no me...

Peter no dejo que continuara hablando-Vamos di que si

Mariana sonrió... no tendría su amor, pero aquello era mejor que perderlo para siempre...

-Esta bien... si acepto

Juan Pedro sonrío y le puso el anillo, pero para Mariana en ves de sentir la maravillosa sensación de la joya, sintió un pesado grillete en sus dedos... No obtendría el amor de Juan Pedro pero seria su esposa, eso tenía que bastarle.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:40 am

CAPITULO 27

Habían pasado más de ocho días desde que Juan Pedro pidió su mano, habían pasado tantas cosas que le era difícil no tener la cabeza repleta de aquellos temas, con la oposición obvia de Mabel y las miradas furibundas que le mandaba era difícil sentirse cómoda, se sentía como una ladrona saqueando el tesoro de la Reina Mabel.

-Y será un vestido precioso…

Mariana volvió al presente-Yo no... No quiero que sea algo muy pomposo

-No estoy de acuerdo-León le puso una partitura enfrente-Empieza con esto querida

Mariana clavó la mirada en las notas impresas y empezó a mover sus dedos sobre las teclas del piano de León, había avanzado en los últimos días y entre las clases con Enrique, las lecciones de piano de León, la boda y las "atenciones" para Juan Pedro pues le quedaba muy poco tiempo para sí misma. Movió los dedos diestramente y León le guiño en signo de aprobación mientras Hilda con los ojos cerrados entonaba una hermosa melodía.

Juan Pedro no podía estar más feliz, se guardaba aquella risa y aquella euforia para cuando estaba solo, tenia una imagen que mantener y ponerse demasiado "folclórico" frente a las demás personas podía costarle mucho. Revisó unos cuantos papeles más y luego levantó la bocina de su teléfono...

-Margaret comunícame a casa

-Si señor

Pasaron unos segundos y la suave voz de Mariana contestó...

-Hola

-Hola Lali

-Juan Pedro... ¿como estas?

-Muy bien ¿y tu?

-Bien-Lali se sentó en su cama y empezó a enrollar un trocito de pelo entre sus dedos
-Quería escucharte

-Yo también

-Con tanta gente yendo y viniendo hemos tenido que relegar muchas actividades lucrativas a las horas de la noche sustituyendo el sueño... tengo una ojeras inmensas

Mariana se sonrojo y sonrió...

-Yo también las tengo-ella sonrío-¿Vas a venir temprano?

-No creo... ya sabes que estoy adelantando trabajo para irnos de luna de miel, hoy me llegaron los tiquetes

-¿Y ya me puedes decir a dónde vamos de luna de miel?

-No lo sabrás hasta que llegue ese día-Peter no borraba su sonrisa de su rostro

-Me tienes intrigada

-Será una sorpresa... ¿Mariana ya hablaste al teléfono que encontraste?

-Si pero nadie me contesta, creo que el teléfono puede estar mal

-Bueno, sigue intentando igual ¿que haz hecho hoy?

-Hem, la señora Alma me acompaño a buscar vestidos de novia esta mañana y ahora tengo de visita a la señora Hilda y a tu papá

-¿Papá? Dijo que tenía que salir a una cita de negocios

-Hem, seguramente vino después de eso

-Si seguramente

Mariana tragó saliva, aun no le daría la sorpresa a Juan Pedro, se la daría en la luna de miel los dos solo y ella tocaría el piano para él...

-¿Y donde están ellos?

-En el salón de visitas, me retiré a mi habitación para poder hablarte

-Umm... ¿Que llevas puesto?

-¿Cómo que, qué llevo puesto?-Lali se sonrojo de inmediato

-Anda Lali.

-Bien, traigo el anillo de compromiso y botas de vaquero

La ronca risa de Juan Pedro sonó al otro lado de la línea mientras ella reprimía la suya propia...

-¿Nada más?

-Nop-Lali se miro al espejo y vio el hermoso vestido color verde jade que llevaba puesto, sencillo pero hermoso.

Peter suspiró-Vamos Lali, sé que llevas más que un par de botas de vaquero, aunque ciertamente eso ha sido un estimulo para mi imaginación, podríamos probarlo-cerro sus ojos al escuchar la risa de ella-Dime, ¿que traes puesto?

-Un vestido

-¿Y llevas ropa interior?

-Sólo bragas

-¿De que color?

-Negras

-Umm ¿y brasier?

-No traigo

-¿Te he dicho cuanto me gusta llenar mis manos con tus senos?

-¡Juan Pedro!-exclamo sonrojándose-Alguien te puede escuchar

-Estoy solo en mi oficina bajo llave, por cierto deberías pasar el seguro a tu puerta

Mariana se mordió el labio inferior y la adrenalina corrió por su cuerpo, dando largas zancadas se acercó a la puerta y la cerró pasando el seguro...

-Ya pase el cerrojo

-Está bien ¿soportaran tu ausencia mi papá y mi abuela?

-Sí, se quedaron jugando ajedrez

-Perfecto-Pedro bajó un tono a su voz-Ponte cómoda yo ya lo estoy

Mariana se recostó en la cama-¿Y ahora?

-Me estoy acariciando Mariana... mientras escucho tu voz, me pone caliente

Mariana paso saliva-Tu también me... me pones así

-¿Así cómo?-pregunto juguetón

-Así... caliente

-Quiero que te acaricies también

Mariana cerró los ojos mientras Juan Pedro le repetía una y otra vez cuan hermosa era y lo caliente que lo ponía y mientras lo hacia ella tenía su mano haciendo maravillas entre las bragas. Del otro lado de la línea Juan Pedro sentado en su silla, no se estaba acariciando, solo estaba susurrándole dulces palabras mientras observaba una foto de ella, se veía tan hermosa... su miembro dio un tirón cuando ella soltó un jadeo corto y embriagador...

-Córrete para mi Lali-abrió la bragueta de su pantalón y lo bajo un poco liberando su miembro-Vamos nena

-Umm-su respiración estaba desigual-¡Ah!

Juan Pedro empezó a deslizar su mano por toda la longitud de su miembro mientras escuchaba los ronroneos de Mariana a trabes de la línea, deseaba estar allí junto a ella... Amándola.

-Peter... Peter... ¡Dios!

-Si, si Mariana, Si

Mariana tembló ante el orgasmo y no reprimió sus gemidos acelerados, escuchaba la ronca voz de Juan Pedro diciéndole que era una diosa, que era la mujer más deseable... pero las palabras que ella deseaba con anhelo escuchar aún no habían salido. Los roncos gruñidos de Juan Pedro la sacaron de su letargo...

-Esto ha sido espectacular preciosa

-Maravilloso

-Gastamos más tiempo del que debía... me tengo que ir

-Ok-ella se sentó sobre la cama.

-Nos vemos en la noche

-¡Peter!

-¿Que pasa?

-Nada que... que... No olvides que te amo-y colgó apresuradamente

Juan Pedro miró el teléfono mientras las palabras que Mariana le repetía día tras día seguían dando en el punto exacto para que se le hinchara el corazón, tenía que darse valor para decirlo él también la amaba y pronto no podría ocultarlo más.

Mariana compuso un poco su aspecto y bajó con sus visitas a seguir charlando y practicando el piano y no dejaba de imaginarse el día en que Juan Pedro le digiera que la amaba... las esperanzas siempre guardadas en ello pero no podía evitar que a veces flaqueara y se resignara a que el nunca se lo dijera.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:40 am

CAPITULO 28

Mariana entró rápidamente a la sala donde se encontraba la señora Mabel, sentada en un sofá de color terracota, con su piel lozana y las manos enterradas en el regazo mientras la miraba fijamente...

-¿Me necesita señora Mabel?

-Si-le sonrió-Sólo faltan dos días para su matrimonio con mi hijo... Ha pasado muy rápido el tiempo ¿no?

-Si

-Siéntese Mariana, no va crecer más

Mariana apretó los dientes y se sentó en un sofá frente a ella...

-¿Café?

-No gracias

-No tiene veneno si eso es lo que preocupa

Obvio que le preocupaba, no quería morir tan solo dos días antes de su boda...

-Jamás pensaría algo así

-Inteligente... muy inteligente-Mabel se cruzó de brazos mientras se levantaba-¿Le ha dicho que la ama?

-¿Perdón?

-Sí, ¿mi hijo le ha dicho que la ama?

Mariana negó con la cabeza-Pero me quiere

Mabel esbozó una sonrisa-La gente quiere muchas cosas, yo quiero un viaje a las Bahamas, supongo que mi hijo quiere tenerte en la cama

Mariana pasó saliva, lo último que necesitaba era un enfrentamiento con su "suegra"...
-Victoria siempre me cayo bien, tan hermosa... la mujer perfecta para Juan Pedro-le tomó la mano a Mariana-Levántese

Mariana se levanto-¿Que pasa?

-Ven conmigo

Cruzaron el saloncito y entraron a un pequeño estudio decorado en tonos rosas... el lugar privilegiado de Mabel, la llevó hasta un rincón donde abrió una cortina y un espejo de cuerpo entero brillo frente a ella... A Mariana automáticamente se le vino a la mente la bruja de Blanca Nieves con su espejo y la pregunta de "espejito, espejito, dime quien es la mas hermosa, dímelo tesoro"...

Mabel se paró detrás de ella y le tomo los hombros-Mírate al espejo querida y dime que ves…

-Yo...

-Sin palabras ¿verdad?... Ahora imagínate a Victoria, mira las diferencias... te vistes bien, te concedo eso, pero la mona que se viste de seda mona se queda, así estudies no podrás llegarle a los talones a Victoria, tu siempre cargaras con el estigma de ser una prostituta, todos tenemos un lugar en el mundo y el tuyo no es cerca de Juan Pedro... ¿Qué le puedes ofrecer? No sabes hacer nado excepto tus "dotes" en la cama.

-Yo lo amo-respondió firmemente Lali

-De amor no se vive Mariana, existen otras cosas... la clase, la educación, el dinero

-Eso es efímero

Mabel negó con la cabeza-Eres una muchacha con ínfulas de reina, nunca, nunca la sirvienta llego a ser reina, nunca Mariana, evita el desastre del matrimonio

Mariana se giró bruscamente-¿Qué es lo que me trata de decir?

-¿Cuanto dinero quieres para que te largues y dejes a mi hijo en paz?

Mariana palideció al escucharla- Yo no... No me voy a vender... me voy a casar con Juan Pedro, gústele a quien le guste y no me importa si a usted le molesta-empezó a irse…

-Si le llegas a decir algo de esto a Juan Pedro lo negaré todo... y él me creerá a mí

Mariana esbozó una sonrisa y se fue. El descaro de la mujer no tenía limites, ofrecerle dinero y compararla con la princesa Victoria, sabía de sobra que nunca llegaría a ser la mujer que era Vico, pero en el fondo sabía que podía ser la mujer de Juan Pedro, la mujer que el necesitaba, la que quería. Salió de aquella casa corriendo y se metió directamente al jardín de la casa de Juan Pedro...

-¿Que pasa mi niña?-le pregunto Julia apenas la vio

-Nada

-A mi no me mientas muchacha-la acuso con un dedo-¿Para que te quería la señora Mabel?

-Nada, solo quería preguntarme un color de vestido

Julia entrecerró los ojos-No te creo aunque se que igual no vas a decirme así que te aviso, hace un momento llegó tu vestido de novia, lo deje en tu habitación

-Gracias Julia... ¿quieres venir conmigo a verlo?

Julia encogió los hombros-Por supuesto querida, incluso hasta pensé en echarle una ojeada por si te demorabas

Las dos rieron y subieron las escaleras a ver el vestido de Mariana.

A Julia la enamoró el vestido. Mariana había optado por no usar blanco en cambio había escogido un vestido de ensueño color champaña, tan hermoso como el de una princesa, el corpiño se acoplaría a su cintura y a sus pechos tal como le había quedado en el almacén. La diseñadora le había mandado una tarjeta con un saludo de felicitación y buena suerte para la boda, Alma y la mujer habían escogido para ella los modelos más hermosos y Mariana había hecho su elección, la cual tenía frente a ella sobre la cama...

-Es un vestido verdaderamente hermoso Mariana-Julia la miraba con los ojos brillantes de la emoción

-Si-Lali paso la mano por el encaje-Tiene un aire antiguo que me encantó tan pronto lo vi, seré la reina por un día

-Te veras hermosa y todo mundo te envidiará

Mariana sonrío y colgó el vestido en el fondo del armario ocultándolo con algunos abrigos por si a Juan Pedro se le daba por fisgonear.

HORAS MAS TARDE...

-Hola bonita

-¡Alex! que bueno que viniste-le dio un beso en la mejilla

-Vine tan pronto me llamaste

-Si, es que quería pedirte un favor-le dijo mientras se colocaba parte de su cabello detrás de su oreja

-Sabes que estoy a tus pies cuando quieras

Mariana sonrío-Quiero saber si... si Victoria a vuelto a verse con Juan Pedro

Alex se removió en su silla-¿Por que la pregunta?

-Es una duda nada más

Alex se aclaró la garganta-No me gusta hablar de mi hermana pero no... No se han vuelto a ver con Juan Pedro

-Umm-Lali ronroneo dudosa de la respuesta

Alex se sentó junto a ella-¿Qué pasa Mariana?

Mariana negó con la cabeza y sonrío-Bobadas, no me pongas atención

Alex le tomó una mano-Somos amigos Mariana, ¿piensas que Juan Pedro se puede arrepentir de la boda?

-Si-le respondió cabizbaja

-No lo pienses, ese hombre esta loco por ti

-Nunca me lo ha dicho

-Mira Juan Pedro es así, desde que lo conozco ha sido muy reservado con respecto a lo que siente, y el hecho de que no lo diga no significa que no lo sienta

-¿Tu crees que el esta enamorado de mi?-le pregunto con un deje de esperanza

Alex sonrío tiernamente-Sin duda alguna

Mariana le sonrió al hombre que tenía enfrente, le había partido el corazón decirle que no habría nada entre ellos, pero el como todo un hombre le había ofrecido una sonrisa y su sincera amistad, ella no había dudado en tomarla.

-¿Que pasa aquí?

Mariana levantó el rostro a los ojos furiosos de Juan Pedro, llevaba el maletín en la mano derecha y lo apretaba fuerte, su mirada vago del rostro de Juan Pedro al de Alex y luego a sus manos entrelazadas, automáticamente lo soltó y se levantó en dirección a Juan Pedro...

-Te estaba esperando

-Si... ya veo-dijo Pedro muy irónicamente

Alex se levantó del sillón y se despidió de ambos mientras huía del tenso ambiente...

-No pienses mal Juan Pedro, la situación no es lo que estas pensando

-Ni siquiera sabes que estoy pensando-Pedro se mantenía duro en su lugar

-Bueno no hace falta ser adivina, dame un poco de crédito Juan Pedro, no soy estupida

-Vaya, tu amiguito ha sido una influencia bastante productiva en ti

Mariana apretó la mandíbula-Juan Pedro...

-Nada Mariana, te he repetido una y otra vez que no me gusta tu "amistad" con Alex.

-Lo haces sonar como si fuera un crimen-Lali se cruzo de brazos

-Bueno ya que ahora te dedicas a poner pecho por tu amigo, dime que hacia aquí

-Le pedí que viniera

-¿Para que?

-Porque quería hablar con alguien

Peter enarco una de sus cejas-Puedes hablar con Julia o con tu amiga Yanet, ya ha venido varias veces

-No es lo mismo

-¿Por que?

Mariana se paso las manos por su corto cabello-Porque la charla que tenia que desarrollar era indispensable con el

Peter dejo su maletín-Mira no me importa de que hablaron solo te digo una cosa-se giro y la miro-No me gustan los engaños Mariana y si estas tramando serme infiel con Alex, piénsalo dos veces porque no me quedaré de brazos cruzados... lo mato a él y te mato a ti

Mariana se estremeció ante el filo de sus palabras, tenia la mandíbula apretada mientras exclamaba sus amenazas y sus ojos brillantes la fulminaban...

-Ni lo pienses Mariana ¿Entendido?

Mariana asintió-Si

Juan Pedro relajó la expresión de su rostro y sacó una cajita pequeña y se la tendió...

-Te lo envió Bautista

Mariana abrió mucho los ojos-¿Para mi?

-Si, ábrelo, también me muero de la curiosidad

-¿No lo abriste?

-Es tuyo ¿porque tenia que haberlo abierto?

-Curiosidad supongo-ella se encogió de hombros y abrió la cajita-Oh...

En el interior había un broche brillante con forma de corona con dos esmeraldas engarzadas y una notita debajo... Mariana sintió las lagrimas escocer mientras leía la nota... "Ya sabes que mi capital no alcanza para la corona que de verdad te mereces pero pues aquí te doy una en miniatura para que seas la reina del castillo"

-Gracias

-Dale las gracias a mi hermano

Mariana se limpio una solitaria lagrima-Te amo

Peter asintió-Si lo sé.

Lo sé. Juan Pedro sabía como evitarla se dijo Mariana, cuando ella le profesaba su amor él solo respondía con evasivos lo sé, o simples gracias. Se cansaría de aquello, lo sabía y no sabía como iría a reaccionar cuando se sintiera verdaderamente necesitada por escuchar esas dos palabras.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:41 am

CAPITULO 29

Tan solo un día... uno solo más y ya sería la esposa de Juan Pedro Lanzani. Pero en ese instante había otra cosa que nublaba su mente, sostenía el teléfono en su mano derecha mientras en la otra reposaba el papel arrugado con los números un poco ilegibles... marcó una última vez, si no le contestaban no volvería a marcar, olvidaría el asunto de la búsqueda de sus padres y se centraría en empezar la nueva vida.

Se escuchaba el pitido del teléfono pero nada más y estaba a punto de colgar cuando una dulzona voz contesto...

-¿Hola?

-Buenas tardes... Hem... estoy buscando a la señora Milagrosa

-Habla con ella ¿con quien hablo?

-Yo soy Mariana, Mariana Elizabeth…Hem mire yo encontré su numero porque creo que mi tía era su amiga o conocida o... la verdad es que...

-Mariana Elizabeth Herrera-le interrumpió la mujer desde el otro lado de la línea

-¡Si! ¡Si! ¿Usted me conoce?

-Claro que te conozco, desde que eras una cría.

El corazón de Mariana latía desbocado con la amenaza de saltarle por la boca, apretó el auricular contra su rostro y dio miles de gracias a Dios...

-Necesito preguntarle algunas cosas sobre mi tía Pepa. Es importante que usted me dé información sobre ella

-Mira querida, es mejor no hurgar en el pasado pero sé que este momento debía llegar, nunca estuve de acuerdo con lo que hizo Pepa pero era mi hermana y...

-¿Hermana?

-Si-Lali escucho como la mujer suspiraba-Mira querida, nada de lo que te pueda decir te lo puedo decir por teléfono... pero tengo algo para ti

-¡¿Si?!-pregunto mas que emocionada

-Si... tenemos que vernos y te lo entregaré. ¿Qué tal mañana?

-No puedo... mañana me voy a casar

-Te felicito... pero haz lo posible para que nos reunamos pronto, sé que lo que tengo te servirá de mucha ayuda... Lo que tengo en mi poder es lo que precisamente necesitas.

-Gracias, usted no sabe lo que sus palabras me hacen... solo quiero saber una cosa... ¿Aquello que usted tiene servirá para encontrar a mis padres?

-Sí Mariana... completamente

Mariana le dio las gracias nuevamente y colgó, se giró a ver a Juan Pedro estaba dormido, acababan de hacer el amor con urgencia con abandono como si esa fuese la ultima vez que lo fueran a hacer.

Mientras tanto, Mabel se encontraba en la habitación de su única hija intentando convencerla de un plan que cambiaria los rumbos de cada persona.

-Ayúdame y tu hermano no se casará

Lola estiraba sin cansarse la colcha de su cama-No sé mamá, ¿aun piensas que es un capricho?

-Por supuesto Lola

-Juan Pedro está enamorado de Mariana, estoy segura

Mabel apretó los dientes- No... Juan Pedro no se puede enamorar de esa chica

-Mamá, no hay que ser adivinos y sé que tu misma sabes que Peter está enamorado de ella

-Ok está bien, es cierto, pero mira Lola si tu hermano se casa con esa mujer, se olvidará de nosotras, se olvidará de ti Lola, no te volverá a acompañar a tus obras de teatro o a tus recitales de ballet

Lola sopesó aquellas palabras, No permitiría nunca que sus hermanos se olvidaran de ella...

-¿Que piensas hacer?

Mabel se sentó de frente a su hija-Algo con lo que estoy segura arruinaremos esa boda

-¿Y si se dan cuenta?

-No se darán cuenta Lola... lo tengo fríamente calculado hija, sólo necesito tu ayuda

Lola suspiro-Ok, cuenta conmigo mamá

Mabel sonrío-Vas a ver hija como todo volverá a ser como antes de que llegara esa mujercita a nuestras vidas-la abrazó-No te vas a arrepentir ¿verdad?

Lola negó con al cabeza-Mi lealtad está contigo madre

-¿Sabías que eres mi hija preferida?

-No es cierto... pero por esta vez dejare que me endulces el oído así que cuéntame tu plan

-Es sencillo tu solo tendrás que...

Mirarse al espejo una y otra vez no la ponía de mejores nervios, en cambio se sentía más asustada y ansiosa. Julia entró a la habitación y le acomodó el velo mientras le hablaba de lo hermoso que sería cuando nacieran los niños y tuvieran sus cumpleaños... Esperanzas. Mariana no dejaba de repetirse lo mismo, no quería darse más esperanzas por temor a que estas no se volviesen realidad.

-Vamos querida, tenemos que llegar a la iglesia pronto, eso de que llegar tarde esta de moda pues a mi no me parece, mejor llegar antes de que al novio se le dé por cambiar de opinión

Mariana dio un respingo, se levantó la falda del vestido y bajo corriendo las escaleras... ¡No iba a llegar tarde! ¡No iba a dejar que Juan Pedro se echara para atrás! ¡Primero muerta!

-¿Nervioso hijo?-le pregunto León cuando se acerco

-Un poco-le respondió mientras que los movimientos de sus manos lo delataban

Bautista le palmeo el hombro-Hombre tienes la suerte más grande de este mundo

-¿De que hablas?

-De la mujer que te vas a llevar para toda la vida hombre... Mariana es una gema, un tesoro, supongo que sabes bien que tendrás que cuidarla y amarla por siempre

Amor. De eso había y sobraba pero cada vez que intentaba decírselo un nudo se le hacia en la garganta y prefería asentir cada vez que ella decía las mágicas palabras, pero estaba seguro y convencido que después de la boda, podría decírselo sin miedos ni desplantes.

León miro hacia donde se encontraba la gente-¿Dónde esta Mabel?-pregunto al no verla

Bautista guardo sus manos dentro de su pantalón-Se fue con Lola a hablar algo con la orquesta de la recepción o yo no sé, ni siquiera la entendí

-Ojala llegue pronto-comento Peter mirando hacia afuera

CERCA DE ALLI...

-Ya sabes lo que tienes que hacer hija, espera a que empiece la marcha nupcial y cuando ella haya entrado te pones manos a la obra-le explico una vez mas Mabel

-¿Saldrá bien?

-Por supuesto, lo demás déjamelo a mí.

-Ya llego la limosina con Mariana-se encargo Bautista de anunciar

-Bueno ahora ve y tráela acá conmigo-Peter sonrío

Bautista le devolvió la sonrisa-Claro que si hermano.

Bautista salió rápidamente de la iglesia y le abrió la puerta a Mariana, esta salió con una sonrisa estampada en la cara y los ojos brillantes de anticipación...

Bautista le tendió la mano-No me cabe duda alguna de que eres la novia más hermosa que he visto en mi vida

Mariana se sonrojo-Gracias

La tomó del codo y la acompaño con una sonrisa a encontrarse con su amado príncipe azul.

Lola corría entre los matorrales con el corazón en un puño, en sus manos estaba que aquella boda se cancelara, corrió y uno de sus tacones se enredo en una rama suelta, se sacó el zapato y le quitó pedacitos de pasto mientras seguía corriendo rumbo a la iglesia. Estaba por llegar cuando otra rama se enredo en su otro pie y cayó al suelo golpeándose la cabeza y quedando inconciente.

Juan Pedro luchó con las ganas de correr a trabes de la iglesia y tomar a Mariana en sus brazos. Se veía tan hermosa que la boca le tembló, ella caminaba como un ángel escoltado por Bautista. Él sabía muy bien que todo mundo notaba cuan hermosa se veía, miro a los lados y notó a su abuela con una sonrisa afectuosa, al otro lado victoria y Alex sonreían y seguidos de ellos Octavio abrazaba a su esposa con una sonrisa mientras Alma sollozaba unas lagrimas y murmuraba lo hermosa que se veía... Sólo unos minutos más y seria suya... suya completamente.

Después de lo que pareció una eternidad Bautista llego al lado de Juan Pedro y entregó a Mariana augurándoles mucha felicidad y una vida llena de amor. Juan Pedro se inclinó y abrazo a su hermano y luego tomó a Mariana del brazo guiándola el resto del trayecto al altar.

Mariana sentía su corazón dar brincos de felicidad. Por fin, su sueño materializado. Ahora sólo quedaba la segunda parte de sus sueños... faltaba que Juan Pedro le dijera que la amaba, lo miró y no podía creer como había cambiado su vida. Unas semanas atrás estaba sola en una habitación ahogando las penas en lágrimas y odiándose por ser una desgraciada y de un momento a otro había aparecido Bautista y luego Juan Pedro que había puesto su mundo patas arribas y ahora.... ahora se casaría con él.

Rato más tarde Juan Pedro deslizó un hermoso anillo por el dedo de Mariana y ella hizo lo mismo con el, se miraron y sonrieron mientras el padre les daba la bendición.

Lola se despertó con un tronante dolor de cabeza mientras se levantaba del suelo... tenía que completar su misión porque de otra manera... ¿Cuanto tiempo había pasado? Su madre podría estar muriéndose y ella allí, se levanto rápidamente y limpio su cabello y vestido y corrió rumbo a la iglesia. Cuando por fin llego a la puerta se encontró con una horrorosa vista. Juan Pedro besaba a Mariana mientras la gente aplaudía y les deseaban felicidades. La boda había finalizado, su hermano se había casado. De igual manera tendría que irrumpir y llamar la atención.

Entro a grandes zancadas...

-¡Papá! ¡Papá!

-¿Lola Dios santo que paso?-pregunto al ver como su hija llego

Toda la gente se giro a mirarla, tenía un poco de sangre en la frente y el vestido arrugado y sucio., Juan Pedro se alejó de Mariana y al igual que Bautista llegaron al lado de su hermana...

-Es mamá, es mamá. ¡¡¡La atropelló un auto!!!

Todo mundo se sorprendió mientras la familia Lanzani se ponía blanca como un papel, Hilda se desmorono sobre una silla...

-¡¡Mi hija Dios santo mi niña!!-exclamaba la señora

-¿Donde esta tu madre Lola?-le pregunto León intentando mantenerse calmado

-Vengan conmigo necesita ayuda

Mariana llegó rápidamente junto a ellos y salio corriendo ya que nadie se disponía a salir. Lola observó la reacción de Mariana. De cualquier otra mujer se hubiera puesto histérica por haber arruinado su boda, en cambio ahora corría encabezando a la multitud que llevaba ayuda para la señora Mabel.

Pronto llegaron al lugar donde la mujer estaba tirada en el suelo en medio de la calle, tenía las rodillas raspadas y una fisura en la ceja, el vestido enrollado en las piernas y el cabello revuelto, yacía inconciente.

León se arrojo al suelo hablándole mientras Pedro llamaba a la ambulancia, Bautista abrazaba a su abuela mientras Lola sentía las lagrimas escocer en sus mejillas. No podía creer que su madre lo hubiera hecho, todo había sido demasiado rápido, le había sonreído y un segundo después se arrojaba contra un coche, el auto la lanzó a un metro y luego huyo despavorido mientras Lola hacia correr el plan completo. Para todo había límites y era obvio que Mabel no los conocía. Entonces sintió una calida mano acariciando un hombro...

-Todo va a estar bien Lola

Lola la miró y no podía creer lo que había hecho, Mariana no era mala, no se merecía aquello, menos mal no había parado la boda y su hermano ya estaba casado con ella... ahora solo le quedaba pensar que reacción tendría Mabel cuando se enterara de que arrojarse contra el auto no había servido para nada.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:42 am

CAPITULO 30

Mariana volvió a mirar a Juan Pedro al final de la sala, estaba junto a Bautista, Lola, León e Hilda, los cinco sumidos en una especie de letargo mientras esperaban que algún doctor apareciese. Se sintió triste no sólo por lo que le había sucedido a Mabel, sino también por su boda que distó mucho de ser magnifica y ahora su tristeza se reducía a que se sentía fuera de lugar. Era cierto que era parte de la familia ahora pero parecía que ninguno lo recordaba y ahora ella permanecía sentada sola al otro extremo del pasillo...

-¿Señorita se siente bien?-le pregunto una enfermera

Mariana levantó el rostro-Si todo esta bien gracias

La enfermera le sonrío-La felicito por su boda... bueno supongo, por el vestido

Mariana paso una mano por la tela-Si... Gracias

La enfermera desapareció y Mariana agradeció aquel intercambio de palabras, el único cabía resaltar que había tenido segura en más de dos horas. Pero ya era hora de darse su lugar, si se había casado con Juan Pedro también había tomado un lugar en la familia. Con paso decidido se levanto de la fría silla y recorrió el pasillo hasta donde estaban los Lanzani. Se sentó junto a Juan Pedro pero este no hizo nada, no la miró, no la tocó. Nada.

Mariana aclarándose la garganta-Va a estar bien

Juan Pedro la miro serio-Por supuesto que va a estar bien.

Era mejor no hablar. Aunque claramente se dio cuenta de que León miró a su hijo con un gesto desaprobador y volvió a mirar al suelo.

-Voy a tomar algo... ¿Quieren que les traiga...?

-Nada... ve tu sola por favor-le interrumpió secamente quien ahora era su marido

Mariana asintió y quiso darle una patada por ser tan frío, pero de cierta manera lo entendía, estaba preocupado por la situación de su mamá. Se levanto la falda del vestido un poco y caminó escaleras abajo hasta la cafetería, había experimentado durante toda su vida sentirse sola. Sólo que ahora se sentía TAN sola. Se sentó en una mesa de metal, tenía un servilletero de color marrón, una mujercita pequeña pero de anchas curvas se apresuró hacia ella...

-¿Va a tomar algo bonita?

-Si quiero un café, bien cargado por favor

-Si cuesta quince pesos

-¡Oh!

Bueno no tenía dinero, ¿para que lo fuera a usar el día de su boda? Bueno allí estaba la respuesta, estaba apunto de decirle que no le trajera nada cuando una voz fuerte y espesa se escucho detrás de ella...

-Tráiganos dos, yo pago

Mariana se giro-¡Alex! ¿Que haces aquí?

Alex se sentó frente a ella-Bueno me imagine que Mabel ya estaba despierta y vine a traerle esto-sacó un ramo de flores.

Mariana sonrío-No te creo

-Está bien caí-Alex suspiro-Son para ti-las dejo sobre la mesa)-Todo mundo ha estado preocupado por la señora Lanzani y me pregunto yo quien estaba preocupado por ti en este momento.

Mariana se reacomodo en la silla un poco incomoda.

-Mis suposiciones parecen ser ciertas-empujo las flores hacia ella-Espero te gusten

Mariana tomó las flores y las puso sobre su regazo mientras las tocaba...

-Están hermosas gracias

-Que bueno que te gustaron... quería darte un obsequio para compensar un poco el desastre del día que fue hoy. Jamás había asistido a una boda tan particular

Mariana se encogió de hombros-Yo tampoco había asistido a una... y menos me iba a imaginar que fuera la mía

Los dos rieron y para Mariana aquella risa fue bálsamo para sus oídos, una risa contagiante y Mariana que le tocaba cada nervio de su cuerpo.

-Y la verdad es que envidio mucho a Juan Pedro, se casó con una mujer hermosa y maravillosa

Lali sintió como sus mejillas se tornaron con un color carmesí y agacho la mirada enfocada solamente en las bellas flores que descansaban en su regazo

-Y eso... eso es lo que más me encanta de ti

-¿Qué?-pregunto ella elevando la mirada

-Te sonrojas fácilmente, ¿sabes lo difícil que es que una mujer se sonroje de verdad?

Mariana río-Que ocurrente eres

Alex le tomó la mano sobre la mesa-Es en serio Mariana y no creas que porque te casaste yo me rendí... porque a la primera oportunidad en que Juan Pedro se equivoque yo estaré allí, te lo juro-le beso la mano.

En ese instante Mariana entendió que Alex de verdad la quería y no pudo evitar compararlo con Juan Pedro. Los resultados la hicieron retroceder... Alex había sido franco desde el principio, el había dicho que era importante para él y Juan Pedro... No sabia que esperar de el a ciencia cierta.

-No se debieron haber casado por la iglesia

Mariana frunció su entrecejo-¿Por que no?

Porque cuando te divorcies y te cases conmigo pues nos tocará hacerlo...

-¡Que cosas dices!-ella río-No espero divorciarme de Juan Pedro

Alex se encogió de hombros-Cualquier cosa puede suceder Mariana

Siguieron charlando de trivialidades y en varios momentos Mariana se sintió demasiado a gusto con el... cosa que muchas veces no sucedía con Juan Pedro.

Juan Pedro...

-Dios Santo ¿cuanto tiempo llevo aquí?-Lali se levantó-Tengo que ir a ver a...

-Sabía que te habías entretenido con algo, pero veo que fue con alguien

Mariana y Alex se giraron y la figura esbelta de Juan Pedro estaba allí de pie, la mandíbula fuerte y los ojos duros con expresión de querer matar a alguien...

-Hem... me encontré con Alex aquí, fue mucha casualidad yo...

Peter enarco una de sus cejas-¿Casualidad? ¿A quien estas visitando Alex? ¿Tienes algún enfermo aquí?

Alex se levanto de la mesa con una sonrisa-La verdad no fue una casualidad-se encogió de hombros-No tuve la oportunidad de felicitar a Mariana así que decidí venir y mira, la encontré aquí en la cafetería... sola por cierto

Juan Pedro apretó la mandíbula al mismo tiempo que los puños, Mariana se interpuso entre ellos...

-Alex ya se iba ¿cierto?

-Si-Alex se acerco a ella y le tomo las manos-Te deseo mucha suerte en tu matrimonio Mariana, espero que seas feliz pero si no lo eres sabes que estaré allí

Le guiñó un ojo y sintió como el cuerpo de Juan Pedro se apretaba contra ella tratando de quitarla del medio, Mariana soltó a Alex y le sonrió mientras este se alejaba...

-Ya se fue

-Mi cólera no

Mariana lo miro-¿Qué rayos te pasa?

-Recuerda lo que te dije Mariana, ahora eres mi esposa y debes comportarte como tal

Se giró y empezó a alejarse, Mariana sintió la ira recorrer su cuerpo y antes de que se diera cuenta ya estaba gritando a todo pulmón...

-¡También eres mi esposo y debes comportarte como tal!

De repente el cuerpo de Juan Pedro se quedo quieto y unos segundos después se giro y caminaba hacia ella...

Juan Pedro llegó en sólo dos zancadas hasta donde estaba ella y acercó su nariz a la de ella sin quitarle los ojos de encima...

-No te puedes comportar como una placera Mariana, eres mi esposa-le tomo los brazos con fuerza-Mía, de mi propiedad

-No soy un objeto Juan Pedro

-Seas lo que seas Mariana... Eres mía

-Y tú eres mío

Agregó Mariana con las manos apretándole también la chaqueta del traje. Juan Pedro pudo ver pasión en aquellos ojos, también había determinación y amor...

Peter le aflojo los brazos-Lamento comportarme como un animal, es sólo que esto de mi mamá me puso un poco tenso

Mariana le acaricio la mejilla-Va a estar bien

-Ya esta bien-él sonrío-Despertó hace un momento, tiene un brazo roto y una pierna también, tendrá que usar un cuello ortopédico pero de resto esta bien

-Me alegro que este bien

Peter la abrazó-Cuando vi que ya no había peligro y no te vi cerca me sentí muy solo, te busque por todas partes hasta que llegue aquí-la abrazo mas fuerte-Me sentí muy solo.

Que paradoja era aquella. Mariana quiso decirle que ella se había sentido sola incluso teniéndolo cerca pero su abrazo era tan reconfortante que la hacia estremecer de amor, le devolvió el abrazo y levanto sus labios para besarle el cuello...

-Te amo Peter

-Te ves hermosa con ese vestido

Y allí iba de nuevo, Juan Pedro había convertido el evadir sus palabras en una especie de Arte...

-Vamos a casa Lali, te necesito

-Yo también te necesito

Se besaron ansiosamente y Juan Pedro la apretó contra su cuerpo haciéndola saber cuanto la necesitaba, Mariana gimió contra sus labios y se frotó contra él...

Peter río-Estamos en un lugar publico preciosa y lo que mas deseo es llevarte a nuestra cama y hacerte el amor hasta que no puedas ni levantarte

Mariana río ante la ocurrencia de Juan Pedro y luego lo abrazó mientras salían de la cafetería y también del hospital...

Cuando llegaron a la casa Juan Pedro la levantó en sus brazos y ante la risa estupefacta de Mariana la subió escaleras arriba hasta la habitación de el, abrió la puerta y entraron mientras la cerraba con un pie, atravesaron la alfombra y Juan Pedro la deposito en la cama sin dejar de besarla y acariciarla buscando la cremallera del vestido...

-Diablos-Pedro se puso de un salto con las manos en jarras-¿Dónde esta la cremallera?

Mariana rió y levanto un brazo mostrándole la cremallera a un costado pero cuando él se acercó de nuevo ella se lo impidió levantándose...

-¿Qué pasa?

Mariana se encogió de hombros-Quiero hacerlo especial

Caminó hacia un extremo y sacó una grabadora haciendo sonar una decadente melodía, empujo a Juan Pedro al colchón y con pasos sensuales empezó a bajar la cremallera del vestido al son de la música...

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:42 am

CAPITULO 31

-Quería sorprenderte esta noche

-Bueno me gustaría que quisieras sorprenderme todas las noches-Pedro le sonrío seductoramente

Mariana río-Contigo no hay tregua Juan Pedro

Deslizó la cremallera completamente y dejó que el vestido se deslizara por sus pechos y su cintura, sacó los pies y arrojó el vestido a una esquina. Juan Pedro contuvo el aliento al ver la pecaminosa lencería. Tenía los muslos cubiertos por unas medias hasta el muslo, las braguitas eran en encaje al igual que el brasier, todo de un precioso color marfil. Ella se acercó a el y Juan Pedro le besó el vientre mientras le acariciaba los muslos. Mariana le agarró el cabello mientras suspiraba por aquel contacto tan tierno e intimo. Con el esfuerzo más grande del mundo se alejo de él y Juan Pedro gruño de impaciencia, Mariana le sonrió y cuando la música empezaba a incorporar nuevos instrumentos y se volvía más rápido ella se sentó sobre el escritorio y se deshizo de los zapatos y volvió al frente de la cama donde Juan Pedro no dejaba de mirarla...

-Vamos Mariana, no seas cruel

Mariana se río de la desesperación de Juan Pedro y se desabrocho el brasier liberando sus pechos llenos y erguidos, seguido de las bragas...

-¿Y las medias?

-Tengo algo preparado para ellas en un rato

-No me imagino que pero desearía saberlo

Mariana se inclinó y le besos los labios mientras lo empujaba a acostarse sobre el colchón. Juan Pedro le acaricio el cabello mientras ella dejaba repetidos besos por su rostro, en los parpados, en la nariz, frente, mejillas y barbilla. Nunca nadie había sido tan tierno con él y ella era tan dulce y hermosa que a cada momento la necesitaba aun más.

Mariana suspiró cuando Juan Pedro empezó a acariciarle la espalda y las caderas mientras ella se deshacía de los botones de su camisa y lo despojaba de ella, siguió con su camino de besos hasta que llego al ombligo y lo rodeo con la lengua dejando un sendero húmedo, subió nuevamente a sus labios y levantó un poco el torso de forma que las puntas erguidas de sus pezones rozaron el pecho desnudo de Juan Pedro. Este gimió y se retorció atrayéndola y besándola de forma brutal, dejándola sin aliento. Mariana retrocedió con la respiración entrecortada y los ojos brillantes de una palpable lujuria y decidió no dar más largas, le desabrocho el pantalón y se lo ayudo a quitar junto a las medias y los zapatos. Mariana jadeó ansiosa ante la protuberancia debajo de los calzoncillos de Juan Pedro, sabía muy bien que habría allí pero de igual manera se sentía ansiosa y deseosa de tenerlo entre sus manos, así que se sentó a ahorcajadas sobre el y lo libero del pantaloncillo arrojándolo tras de si, Juan Pedro rió y le acaricio los muslos mientras ella tomaba su miembro entre sus manos y empezaba a masajearlo...

-Oh Dios Lali... Dios

-Mm ¿te gusta?

Juan Pedro cerró los ojos y enterró sus dedos en los muslos de ella mientras sentía el orgasmo venir, fue entonces cuando Mariana lo soltó y Juan Pedro se levantó un poco descompuesto...

-¿Qué pasa? ¿Porque paraste?

Mariana le beso los labios-Te dije que sería especial

Lo empujo nuevamente en la cama y se sentó sobre sus caderas mientras deslizaba las medias y rozaba el cuerpo de Peter con ellas. Se inclinó a besarlo mientras le hacia estirar las manos y lo ató suavemente a los barrotes de la cabecera...

-Me ataste-dijo sorprendido

-Confía en mi Juan Pedro, no te pasará nada

Mariana le sonrió y Juan Pedro supo que no podría negarle aquel placer, ella se levanto no sin antes depositar un beso en su vientre, cuando volvió traía una bandeja con uvas y crema batida...

-Te daré de comer

-Mariana no tengo hambre... no de comida.

Mariana lo miró perspicaz y luego sacó una uva...

-Esta uva te agradará mucho

Juan Pedro gruñó pero su expresión cambió cuando ella deslizo la uva por todo su vientre y luego la llevó a su entrepierna mojándola con sus jugos...

-Vaya... esto es lo más delicioso que he podido ver

-¿La quieres?-le ofreció ella

-Si

Mariana la llevo a sus labios y el pudo sentir el sabor almizclado de Mariana cubriendo la uva. La mastico y ella lo miraba mientras le acariciaba el pecho y las caderas...

Lali siguió torturándole llevando uvas a sus labios y deslizando crema batida por todo su pecho, cuando supo que había sido demasiado alejo la bandeja y se sentó sobre su miembro empalándose ella misma...

-Mm

Juan Pedro cerró los ojos y se esforzó por no correrse allí mismo pero parecía ser que ese era el propósito de Mariana, porque no dejaba de moverse y tocarlo... ella se movía como una diosa, y su pene ansioso se dejaba llevar por las olas de placer que ella provocaba, pronto no pudo contenerse más y dejó que el orgasmo estallara y su semen se esparciera en el interior de Mariana...

-Oh Dios, olvidamos el preservativo

-No importa-Lali se recostó sobre el besándole el cuello-Quiero tener tus hijos Juan Pedro

Peter estaba verdaderamente sorprendido-Dijiste que no querías traer niños al mundo

-Bueno... tu me haces cambiar de opinión-le beso los labios-Nada me haría más feliz que llevar en mi vientre un hijo tuyo Juan Pedro

Juan Pedro no supo si podía amarla más, tiró de sus manos pero como no ocurrió nada Mariana sonrío y le retiro las medias dejándolas caer al suelo, automáticamente Juan Pedro la hizo girar y la dejo atrapada entre el colchón y él...

-Me haz dado muchas alegrías Mariana... iluminas mis días y mi vida no es gris contigo a mi lado

-Lo hago porque te amo Juan Pedro... te amaré por siempre y para siempre

Juan Pedro le besó el cuello le abrió los muslos para que pudiera sentir su pene erecto de nuevo, Mariana sonrió y se aferró a el como una lapa sintiendo las manos de Juan Pedro hacer maravillas en sus senos las cuales fueron sustituidas rápidamente por sus labios tersos y ansioso que engulleron sus pezones elevándola a alturas inesperadas...

-Déjate llevar amor mío, dame el placer de verte correr para mí

Encajo su cabeza entre sus piernas y empezó a lamerla y mordisquearla mientras Mariana intempestivamente empujaba las caderas a su rostro haciéndolo urgir a sus deseos. Le succiono el clítoris y hundió su lengua varias veces en su estrecho canal haciéndola gemir. De repente ella se tensó y exploto en un orgasmo largo e intenso

Juan Pedro no esperó a que ella terminara, levantándose rápidamente encajo su miembro y ella se tenso aun más mientras un orgasmo terminaba y el otro apenas empezaba a explotar. Peter sonrío con satisfacción y empezó a bombear dentro de ella elevándola cada vez mas alto y haciéndola caer más bajo en aquel hoyo de irrefrenable placer, Mariana se aferro a las sábanas mientras sentía su cuerpo desbaratarse bajo una lluvia de colores, sus piernas estaban tan tensas que sentía cada músculo del cuerpo como una piedra, duros y pesados. Juan Pedro seguía entrando y saliendo de ella sin piedad mientras su cuerpo luchaba por mantenerse en aquella especie de limbo al que Juan Pedro la había arrojado.

Juan Pedro apretó los dientes y se dejó llevar más fuerte y más rápido, las manos de Mariana se tensaron de nuevo y el se inclino a besarla mientras ella estallaba una tercera vez en gritos y jadeos descontrolados, finalmente él la acompaño en su orgasmo regándose nuevamente dentro de ella mientras la abrazaba con tanta fuerza, sosteniéndola y susurrándole dulces palabras...

-Oh Dios Peter, creo que no podré caminar en muchas horas

Peter sonrío-Ven aquí fierecilla

La hizo rodar hasta que quedaron uno junto al otro, Mariana sentía su cuerpo débil y cansado pero cuando Juan Pedro la llevo entre sus brazos hasta la ducha y la sentó sobre el dentro de la bañera su cuerpo respondió al instante...

-No sé que me haces pero estoy loca por ti Juan Pedro

Peter volvió a sonreír-Y yo estoy loco por ti Mariana-le acaricio las mejillas-Te quiero mucho Lali

-¿Cuando empezaras a amarme?-esa pregunta se le escapo torpemente de sus labios

Mariana se castigó tan pronto terminó aquella frase, no debería ser tan imprudente, intentó salir de la bañera pero Juan Pedro la atrajo a sus brazos mientras le acariciaba el cabello y la miraba intensamente...

-Amo como te ves cada día, amo cada segundo que paso contigo, amo cuando me miras y cuando me tocas Lali... amo como me sonríes y me besas.

Mariana forzó una sonrisa, el amaba de ella muchas cosas, ¿pero amaba lo que había adentro?... ¿La amaba por ser Mariana? Ella no quería que Juan Pedro amará sus sonrisas o sus besos... ella quería que amara a Mariana, la mujer que le había entregado el corazón... quería un te amo no un "amo tus labios"... Solo un te amo ¿Era aquello tan difícil?

Pero Mariana concluyó que debía haber amor dentro de Juan Pedro... un hombre enamorado no la miraría con tal intensidad, no la acariciaría de aquella manera tan tierna, no la besaría como si la vida se le fuese en ello... tendría que esperar, Sabía que había amor allí solo era cuestión de tiempo y paciencia, mientras tanto ella le demostraría como era amar sin limites ni condiciones.

Y EN EL HOSPITAL...

-¿Donde esta Lola?-pregunto Mabel

-Está afuera con Bautista y tu mamá ¿Cómo te sientes?

Mabel hizo una pequeña mueca-Me duele todo ¿Y Juan Pedro?

-Se fue con Mariana a casa

Mabel esforzó por no sonreír-Debe estar muy triste por la boda

-¿Qué?-pregunto León sin comprender a que se refería

-Si, ya que no se pudieron casar pues debe estar muy mal

León sonrió-Más bien no pudieron esperar para ir a casa y celebrar la noche de bodas

-¡¿Qué?!-exclamo luego de hacer un pequeño gesto de dolor

-Estuvieron aquí casi toda la tarde pero ellos también necesitaban estar juntos Mabel

-Enton... entonces ¿si hubo boda?

León sonrío al recordar la ceremonia-Fue hermosa... no lo puedo creer que esto te haya sucedido justo hoy

Mabel desvío su mirada-Si... Necesito ver a Lola

-¿Te sientes bien?-le pregunto su marido tomándola de la mano

-Si, pero necesito ver a Lola, Ahora.

León beso a su esposa y luego Lola entro a la habitación...

-Santo Dios Lola, dime que lo que tu padre dice es mentira

Lola negó con la cabeza-Llegue tarde para impedir el matrimonio

-¿Llegaste tarde? Dios santo, cuantas horas llegaste tarde

-¡¡Mamá!! Hice lo que pude pero me caí y me golpee, cuando desperté ya era demasiado tarde

-¡¡¡Todo esto no sirvió de nada!!!

-Lo siento mamá

-¡¡¡Lo siento aun mas yo, puse mi vida en peligro por impedir que mi hijo se casara con esa vagabunda!!!

Lola se apresuro en taparle la boca-Te pueden escuchar. Todo mundo cree que fue un accidente

-Está bien-Mabel se pasó las manos por el cabello-Les daremos una fiesta

Lola se alejo de su madre-¿Qué?

-Si, haremos una fiesta en honor a Mariana y Juan Pedro y haré mi ultima oferta... si esa mujer no se va de la vida de mi hijo tendré que obligarla.

Lola pasó saliva mientras escuchaba a su mamá... la verdad es que no estaba muy segura de seguir con ellos, cada vez se daba cuenta de que Mariana no era una mala mujer pero... ¿Podría enfrentarse a su mamá?

La luna de miel había sido aplazada por razones de fuerza mayor... en palabras más claras, había sido aplazada por Mabel. Juan Pedro había insistido en que no estaría bien irse de "vacaciones" después de que su mamá había sufrido aquel accidente... aparte de ello había muchas más cosas que les molestaban. Apenas llevaban dos días de casados y apenas habían cruzado palabras, si Juan Pedro no estaba en la oficina entonces estaba con su mamá ayudándola a salir del "shock" que según la mujer aun perduraba dentro de si.

De igual manera Juan Pedro ponía bastante empeño en recuperar el tiempo perdido en las noches, le hacía el amor varias veces y luego se quedaba dormido. Cada vez se sentía peor y se imaginaba que lo único que tenia de diferente de su antigua vida era que Juan Pedro siempre era el mismo hombre que le hacia el amor... Y la verdad es que dejaba de ser "hacer el amor" por simple "sexo". Se sentía confundida y preocupada y se preguntaba cada minuto si sería así por siempre... porque la verdad no había salido de "la mala" para meterse a "la peor". Se estaba cansando y solo llevaban dos días de casados...

-Pagaría por saber en que estas pensando-comentó Alex devolviéndola a la realidad

Mariana sonrío-No vale la pena pagar por ellos-dejó la servilleta sobre la mesa-¿Crees que se demore Milagrosa?

Alex se encogió de hombros-¿A qué horas la citaste?

-A las 3

Alex se fijo en su reloj-Son las 3 y media

Lali se mordisqueo el labio inferior-Me dijo que vendría sin falta

Volvió a mirar por la ventana del lujoso café en que había quedado en verse con Milagrosa. Alex había pasado a recogerla y como él estaba al tanto de todo había decidido que lo mejor era acompañarla y no dejarla sola...

-¿Tienes algún lugar a dónde llamarla?

-A su casa pero no sé

-Dame el numero yo la llamo

Mariana le dio el papel y Alex hizo la llamada desde su teléfono. Aquella mujer tenía que ser conciente de la incertidumbre que estaba sintiendo. Debería aparecer pronto porque...

Una mujer de un cabello rubio y tez pálida apareció en la puerta del café, la mayoría de la gente se giro a verla y como no... La mujer llevaba un corto vestido de color rojo, escote profundo y hombros destapados, maquillaje oscuro y medias de red. Tacones de doce centímetros y lo que parecía ser un bolso de cuero con tachas brillantes. Mariana la reconoció tenia que ser ella. Se levantó de la mesa y estaba a punto de llamar su atención cuando la mujer la miro y sonrío mientras caminaba hacia ella...

-Dios Santo. ¡Como haz crecido!

-Usted... usted me conoce

-Si-miro a Alex-¿Tu esposo?

-No, no, él es Alex un amigo

Alex se levantó con una sonrisa plasmada en el rostro y saludo a Milagrosa mientras se excusaba para darles privacidad...

-Siéntate

Milagrosa se sentó en la silla que dejo Alex vacía-Eres hermosa

Mariana sonrío-Tú también eres muy bonita, te pareces mucho a mi tía Pepa

-Es que yo... yo soy hermana de Pepa

Mariana se llevo las manos a los labios-¡¡No sabia que tuviera una hermana!!

Milagrosa asintió-Si... yo te conocí muy chiquita y te deje de ver cuando tenías como seis años

-¿Porque?

-Porque Pepa me prohibió verte

-Pero... ¿Por qué mi tía quiso hacer eso?-el rostro de Lali mostraba sensaciones como tristeza, confusión, miedo y nervios

-Pues porque...-Milagrosa le tomó una mano-Porque Pepa no era tu tía y no quería que yo te lo dijera

-Oh por Dios-una lágrima rodó de sus ojos-Oh por Dios

-Lo siento tanto querida... siento que mi hermana te haya arruinado la vida.

Mariana le apretó la mano-Tú sabes quienes son mis padres... dímelo por favor

-Yo... no tengo el valor de decírtelo pero...-abrió su bolso y sacó un sobre bastante gordo-Aquí encontraras todo pero prométeme que lo vas a ver en casa, estoy segura que lo que haya ahí te llevara mucha sorpresa y es mejor que estés en casa que aquí en este lugar

Mariana asintió...

-Que... ¿que era Pepa de mi?

-Ay mi niña-la mujer también lloro-Perdónala... perdónala porque ella no sabia lo que hacia, estaba obsesionada y...

Mariana le interrumpió-¿¿Que era de mi??

-Nada.

Mariana soltó la mano de Milagrosa y toda su vida pasó por frente a sus ojos... una mujer que parecía no ser nada de ella había sido la culpable de que su vida hubiera sido un desastre. Sin decir más tomó el sobre y se levantó de la mesa, le dio un suave beso en la coronilla a Milagrosa antes de salir huyendo del lugar.

Alex la alcanzó una cuadra mas lejos del café y sólo pudo tomarla en sus brazos y abrazarla mientras ella lloraba desconsolada. Mariana necesitaba algún apoyo por lo que dejo que Alex la abrazara y de la misma manera lo abrazó dejándose caer en el llanto y sin escuchar ni ver el flash que había estallado cerca de ellos y una camioneta que se alejaba con una prueba inédita en las manos.

Juan Pedro golpeó una vez más el escritorio de su estudio, llovía a raudales y se suponía que Mariana debería haber llegado hacia más de dos horas. Volvió a mirar la foto que tenía en frente, era Mariana y abrazada a Alex... ¡Maldita Sea! ella iba a pagar por esto. No había tenido la intención de contratar a alguien para que la siguiera pero decidió hacerlo, quería que ella estuviera bien... por la foto se notaba que estaba muy bien y con ¡ALEX!... Maldito fuera. Arrojo un portarretrato que fue a parar en pedazos cerca a la biblioteca... Se lo había advertido y ella lo había traicionado.

Pocos minutos después escuchó como la puerta de entrada se abría, abruptamente salio del despacho y se paró en el salón y allí estaba ella, tenía el cabello revuelto y estaba empapada, tenía los ojos rojos y verla en aquel estado lo hizo estallar en alarmas, llego a ella en dos zancadas y la tomó de los hombros zarandeándola...

-¿Porque Mariana? ¿Porque?

Mariana hizo un gesto de dolor mientras las lágrimas seguían recorriendo su rostro-¿De que hablas Juan Pedro? Me estas lastimando

-Estabas con él ¿verdad?

-¿Con Alex?... si

-¡¡¡Diablos!!! Y tienes la desvergüenza de aceptarlo

-No entiendo que pasa Juan Pedro

-Ven conmigo y deja tu mascara de inocente

La tomo de un brazo y la llevo hasta el estudio, con muy poca delicadeza la sentó frente al escritorio y le aventó la fotografía en el regazo, Mariana la levantó pero y el conocimiento de todo cayo sobre ella como un balde de agua fría...

-Esto fue hoy

-Lo sé-Pedro lo afirmo con los dientes apretados-Te lo advertí Mariana

Mariana dejo caer la fotografía-No es lo que piensas, yo me sentía mal y...

-Y el te consoló-Pedro río-De la forma que te gusta que te consuelen ¿verdad? ¿A que motel te llevo? ¿O te llevo a su apartamento? ¿O en un callejo como seguramente de gusta?

Mariana se levantó con el animo de dejar que el se calmara, sabia que aquellas palabras eran producto del calor de la ira. Juan Pedro no pensaba eso de ella... ¿o sí?

-No me vas a dejar hablando solo Mariana

-Voy a esperar a que te calmes, voy a olvidar lo que dijiste y...

-¿Olvidarlo?-se acerco a ella hasta que estuvieron muy juntos-Olvidar porque la conciencia te mata ¿verdad? dímelo Mariana... ¿Dime a donde te llevo?

-No me llevó a ningún lugar Juan Pedro-la ira empezaba a crecer en ella

-Ah entonces seguramente lo hicieron allí mismo en ese callejón

-No te pases Juan Pedro, entre el y yo no paso nada absolutamente nada ¡¡¡Créeme!!!

-¿Cuánto te pago? ¿Dime cuanto?

Mariana retrocedió con el dolor subiendo por su pecho, había sido un golpe bajo y sucio...

-¿Fue por eso verdad? Dinero... ¿Cuánto te dio? ¿Cincuenta? ¿Cien?... Dime cuanto maldita sea-saco un fajo de billetes y se lo metió en el escote-Eso alcanza para que hagas conmigo lo que hiciste con el

Mariana gimió mientras las lagrimas se desbordaron y antes de darse cuenta su mano se levantó y fue a parar a la mejilla de Juan Pedro, puede que a él no le hubiera dolido pero a ella le estremeció cada pelo del cuerpo... le dolía... le dolía haberle pegado.

Peter la arrojo contra la pared oprimiéndola contra su propio cuerpo-Nunca, maldita sea nunca, vuelvas a hacer eso. No tienes el derecho para pegarme

-¡¡Y tu no tienes el derecho para insultarme!!-le grito en la cara

-¡¡No me grites!!

-Tu no me grites a mi-lo empujo liberándose-Me canse-empezó a llorar-Me cansé de tus estupidos celos sin fundamento, me cansé de ser la victima, de que me pisoteen, de que hagan conmigo lo que se les de la gana-lagrimas brotaron fuertemente-Me canse de ti Juan Pedro

-¡Cállate!-le grito sintiendo como por dentro como cada parte de su cuerpo se rompía

-No, no me callo porque ahora que tengo el valor de decírtelo no me lo voy a guardar más-ella aferraba el bolso a su hombro mientras lo miraba-Te entregue todo de mi, deposite toda mi confianza en ti... te amo... te amo y me parece injusto que tu desconfíes de mi porque te he demostrado de todas las maneras posibles que eres mi todo... y ahora me doy cuenta de que todo ha sido mentira... pensé que me ibas a llegar a amar y mira-río cínica-Sigo siendo la misma prostituta ante tus ojos-levanto ambos brazos en cruz-Vamos, di algo más, insúltame, grítame, dime lo que quieras, no creo que un insulto mas me vaya a doler... porque ya te encargaste de matar todo de mi.

Juan Pedro se dejó caer sobre la silla sin dejar de observarla... nunca había pensado que Mariana le hablaría así algún día... nunca, el conocimiento de ello lo hizo estremecerse... entonces se dio cuenta de las palabras que había arrojado contra ella. Cuando volvió a levantar el rostro Mariana estaba levantando el dinero y dejándolo sobre la mesa...

-Nunca te he pedido dinero Juan Pedro, así que me duele que hayas insinuado que el dinero me hacia hacer las cosas horribles que dices

-Lo siento-dijo en un susurro

-Si, yo también lo siento Juan Pedro-Lali suspiro-Siento que pienses esas cosas de mi... no sé de donde sacaste esa foto y no me siento culpable de ese abrazo, porque lo necesitaba porque el estaba allí y era la única persona que me brindo su apoyo... porque es un buen amigo y si tu crees que hay algo sórdido allí, no te voy a rogar que creas algo diferente-se encogió de hombros-Me canse Juan Pedro, de verdad me cansé-se desplomo en la silla al lado de él.

Juan Pedro se giro a mirarla, tenía los ojos rojos y la mirada perdida en un punto fijo en la pared del frente, tenia las mejillas coloradas y le temblaban las manos que estaban aferradas a su bolso...

-De verdad lamento lo que dije Mariana, no quería herirte

-Lo hecho, hecho está

-Me gustaría... saber que fue lo que paso

Mariana lo miro y le sonrío con tristeza-¿Por que no me pediste eso antes de tratarme como lo hiciste?

Juan Pedro se castigo mentalmente y se pasó las manos por el rostro mientras contemplaba una herida Mariana... se había abierto una brecha entre ellos, una tan grande y profunda que estaba segura difícilmente podría cerrarla con solo escucharla. Necesitaba pensar, le quería creer pero... Alex era un hombre inteligente, y guapo y Mariana era una niña. Tenía que confiar en ella pero su pasado se atravesaba para que imágenes se trazaran en su cabeza. Imágenes de ella y Alex. Sin decir más se levantó de la silla, se puso la chaqueta y se fue.

Mariana contemplo la puerta cerrarse detrás de el y el silencio del estudio la envolvió, miro al techo y se limpio las lagrimas... Juan Pedro no la amaba... y no la iba a amar... y la verdad no viviría con ello... no. Había cambiado de opinión. Si amaba tanto a Juan Pedro era justo que aquel sentimiento era reciproco mientras tanto lo mejor era alejarse.

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Carlita
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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:43 am

CAPITULO 32

Juan Pedro miró el vaso vacío que había sobre la barra y miró nuevamente a la rubia que bailaba en el tubo, era de curvas kilométricas y unos labios tan gruesos y... Dios, cada vez que la miraba era como si Mariana lo llamará desde casa. Dejó unos cuantos billetes sobre la barra y se iba a levantar cuando una mano se poso en su hombro...

-¿Que haces aquí?

Bautista dejo que su mano cayera en el aire-Supuse que estarías aquí hombre

-¿Como rayos sabias?

-Porque fue de este lugar de donde la sacaste

Peter lo miro-¿Como sabes eso?

-Uf Mariana me lo dijo hace tiempo.

Peter rodó los ojos-Ya... ¿eso que tiene que ver con que estés aquí?

-Que fui a casa a visitarlos y Mariana no quiso hablar conmigo entonces pregunte a Julia por ti y me contó que por poco se matan en el estudio y que luego saliste como alma que lleva al diablo

Peter suspiro-La lastime

-Ya lo imaginaba

-Le dije cosas horribles

-Eres un imbecil

Peter hizo una mueca en su rostro-No discuto eso hombre... en sus ojos había tanto dolor que...

-Mira se que la embarraste y metiste las de caminar hasta el fondo pero vine aquí porque tienes que volver pronto

-¿Por que?

Bautista paso saliva pensando en la reacción de su hermano-Porque Mariana se va a marchar si no vas y lo impides

-¿Cómo que marcharse?

-Julia me dijo que la había mandado a conseguirle unas maletas

-¡Demonios!

Sin tener ningún cuidado, Pedro se metió por entre la gente que miraba el show de la rubia y salio del bar, se subió a su auto y se marchó rumbo a casa.

Mariana guardó una última blusa en la maleta y la cerró, con un suspiro se sentó en la cama y metió el rostro entre sus manos mientras se imaginaba como seria de ahora en adelante. Fijó su mirada en el sobre que tenía sobre la cama, aun no lo había abierto y de cierta manera la asustaba encontrar que había en su interior... ¿cartas? ¿Fotos?... alargó la mano hasta el sobre y estaba a punto de abrirlo cuando el teléfono de la mesita de noche empezó a sonar, con manos trémulas contesto...

-¿Hola?

-¿Lali? Mariana gracias a Dios estás en casa, no te muevas de ahí por favor

-¿Donde estas?

-Voy en camino Mariana por favor no te muevas... tengo que decirte algo y después de que me escuches ahí si decide si te vas o te quedas

Mariana apretó los labios y colgó ¿que más podría decirle Juan Pedro? No había nada que el dijera o hiciera para que la hiciera quedar... o bueno, había solo una cosa... dos palabras pero el no las diría... simplemente porque no las sentía.

Pasó una hora y Mariana caminaba de arriba a abajo. Juan Pedro ya debería haber llegado y no sucedía nada, le marcó al celular pero ni siquiera daba tono, un profundo apretón le subía por la garganta, como si algo hubiese sucedido, De repente sonó el timbre y Mariana bajo corriendo las escaleras, Julia sonrió al ver su desesperación y abrió la puerta... pero no era Juan Pedro... era Bautista y estaba pálido como un papel, se acercó a ella y la tomo de la mano...

-Vamos Mariana rápido tienes que venir a conmigo

-No, Bautista estoy esperando a Juan Pedro el me dijo que lo esperara

Bautista se giro y la miro-Juan Pedro no va a venir Mariana... está en el hospital tuvo un accidente

Mariana se llevó las manos a los labios mientras se desmoronaba, Bautista la abrazo y la ayudo a subir a su coche, en el camino al hospital le contó como había salido de aquel bar desesperado y como mientras lo seguía en su auto vio como el de Juan Pedro se pasaba un semáforo en rojo y chocaba con una camioneta, el auto de Juan Pedro dio dos vueltas y quedo casi destrozado al borde de un caño.

El hospital estaba en bastante movimiento, cuando llegó a la sala de espera, se encontraron con León quien estaba hablando con un doctor, Mariana corrió y agarró al doctor por el brazo...

-¿Donde esta, donde esta Juan Pedro? necesito verlo ¿esta bien?

-Señorita, señorita cálmese por favor

Mariana sintió como las lagrimas le quemaban la piel-Dígame como esta por favor

-Cálmate Mariana por favor-León la tomo por los hombros

-¿Donde esta?, necesito verlo-decía desesperada

-¿Es usted la esposa?

-Si, si, ¿lo puedo ver?

-Me temo que no señorita, Juan Pedro llego inconciente y después de varios exámenes no encontramos ninguna herida de gravedad...

-¿Entonces porque no lo puedo ver?

León apretó la mano de Mariana-Lali cariño... Juan Pedro.... Juan Pedro está en coma

-No... No eso no puede ser... no eso...-se llevo las manos a la cabeza-No es cierto, es mentira, es una broma... el no... No

El llanto no la dejo seguir hablando y Bautista y León tuvieron que sostenerla mientras las rodillas la hacían desmoronarse contra el suelo.

Mariana deseó cerrar los ojos y cuando los pudiera abrir nada de aquello estuviese pasando... pero no podía negarlo más, el día había sido caótico, había empezado mal y había terminado peor. El doctor salía y les daba el mismo informe de siempre "No responde a los estímulos". Le dolía la cabeza y los ojos le ardían de llorar. Una enfermera le había sugerido tomar un tranquilizante y dormir poco en una camilla pero ella se negó rotundamente. El médico salió una vez más y Mariana lo interceptó...

-¿Cómo esta?

-Lo siento muchacha, pero ya no podemos hacer más. Se le han dado todo tipo de estímulos esperando que responda a ellos pero no pasa nada. Juan Pedro ya entró en coma profundo

Mariana se llevo las manos al rostro-Dios mío... ¿no pueden hacer nada? de verdad

El doctor negó con la cabeza-Solo queda esperar

-¿Cuanto?

Lali vio como el hombre con la bata blanca se encogía de hombros-Todos los casos son distintos, en algunos tan solo son horas en otros alcanzan a ser años

Mariana lloro-¿Puedo verlo?

-En unos minutos mandaré una enfermera para que te lleve con él. Solo cinco minutos-le dijo con una dulce sonrisa

-Gracias

Exactamente tres minutos más tarde una enfermera bajita de lentes con borde de carey la llevo a cuidados intensivos. La hicieron ponerse un gorro y bata, también un tapabocas. Cuando entró Mariana pensó que podría morir allí mismo. Juan Pedro tenía un montón de cables por todo lado, una pantalla mostraba el ritmo de sus latidos y sus ojos estaban cerrados tan tranquilos que parecía estar durmiendo placidamente. Con el corazón en la boca se acercó a la gran cama y le tomó una mano llena de cables...

-Dios Juan Pedro... no sé que he hecho para que Dios me castigue de esta manera, pero no voy a permitir que te arrebate de mis brazos... tienes que luchar y despertarte... pronto muy pronto porque si no lo haces yo no sé que voy a hacer. Tienes que ponerte bien... prometo que si lo haces yo no te voy a presionar para que me ames... me conformo con que me estimes-le acaricio una mejilla-Pero despierta... por favor hazlo.

Se limpió una solitaria lagrima que resbalaba por su mejilla y se inclino dándole un beso donde antes lo había tocado...

-Despiértate Peter... despiértate. Porque si no lo haces, haré lo que sea por ir contigo. ¿Me escuchaste? lo haré Juan Pedro, te lo juro

Una enfermera entró en instante y le pidió que saliera, Mariana asintió y salió a donde ya estaban León y Bautista consolando a Mabel...

-Mi niño... Dios

-¿Quieres que te lleve a casa Mariana?-se ofreció Bautista apenas la vio

Mariana se apoyo contra la pared-No, yo me quiero quedar

León la miro por sobre la cabeza de su mujer-Creo que necesitas descansar Mariana. Es bastante tarde y dormir no te haría daño

-Igual no podría dormir-Lali se encogió de hombros-Prefiero quedarme

-Déjenla hacer lo que quiera... ella debe tener la culpa de esto

-¡¡Mabel por favor!!-exclamo su marido regañándola

-Por favor nada. Desde que esta mujer llego a nuestras vidas vivimos en problemas y todo nos va mal... ella trae mala suerte

-Deja de decir estupideces mamá-escupió molesto Bautista

Mabel levanto la barbilla-No voy a cambiar de opinión... no acepto a Mariana y no la voy a aceptar

Mariana se acercó a ella y la miró a los ojos...

-Por una vez en su vida señora... ponga en prioridad la salud de uno de sus hijos... usted tiene el amor de madre hacia Juan Pedro pero el mío es amor de mujer... de esposa y así no me acepte tendrá que aguantarse el hecho de que soy la mujer que Juan Pedro escogió como esposa... y ni usted ni nadie va a hacer que mi matrimonio no funcione.... Yo amo a Juan Pedro que le quede claro y lo amaré por siempre... incluso más allá de la muerte.

Giró en sus talones y caminó hasta las sillitas de color azul, allí se sentó y cerró los ojos tratando de aliviar un poco el cansancio.

El contacto de una mano estrujo su hombro... otra vez... y otra vez. De repente abrió los ojos y se encontró con el rostro de Bautista...

Mariana se levantó de la silla exaltada-¿Que paso? ¿Ya despertó?

-No nena... aun no

-Oh-Lali se volvió a sentar-Me quede dormida

-Eso veo-Bauti le sonrió-Debes estar agotada

-Un poco-le tomó una mano-¿Que horas son?

-Son las cinco de la mañana

-El tiempo se me ha hecho eterno-dijo pasándose su mano libre por sus ojos

-Si, parece ser un síntoma de todos-se sentó junto a ella-Te traje ropa y comida

-Gracias

-Julia alistó esta maleta-le entrego una maletita-Está para que te cambies y te compongas un poco. Ya que no quieres ir a la casa papá pidió que se te permitiera utilizar un baño. Está en el tercer piso, hay una ducha y te puedes bañar

-Gracias por lo que están haciendo por mí

-Sabes que no es ningún sacrificio bonita-le beso la mano-Sé que debes estar destrozada pero no dejes que esto te afecte de más. Es suficiente con Juan Pedro como para que tú también te vayas a poner mal

-Te prometo que no va a pasar... pero igual necesito ir a casa

-Bien, si quieres te llevo

-Si y... y necesito que me acompañes a hacer algo

-¿Qué?

-Me encontré con Milagrosa y me entregó unos papeles. Tengo que revisarlos pero... no tengo el valor de verlos

Bautista le apretó la mano-Vamos muñeca, yo te acompaño

Mariana sonrió y salieron del hospital rumbo a la casa.

UNA HORA MÁS TARDE...

-Esto no... No puede ser

-Vaya, yo también estoy sorprendido

Mariana miro la foto que sostenía entre sus manos-No... O sea no me cabe en la cabeza como pudo hacer eso

Repasó nuevamente la carta de Milagrosa...

Yo no sabía de sus planes hasta que un día llego a casa con la criatura, apenas traía el bebe entre una manta y nada más. Cuando le pregunte de donde había sacado el bebe me dijo que era el pago por sus servicios. Pepa había trabajado en aquel hospital durante la mayoría de sus años, fue entonces cuando por falta de amor y escasees de dinero empezó a tener desordenes mentales. Ella fingía bien y logro ganarse el puesto de enfermera para una recién nacida... y fue así como la robó en las narices de sus padres... Ay mi Mariana, creciste siendo una nena preciosa. Aquellos ojos tuyos brillaban una y otra vez mientras sonreían. Entonces fue cuando Pepa se dio cuenta de su error. Tenerte a ti era un gasto mayor y decidió que si te entregaba seguramente terminaría en la cárcel. Entonces decidió ponerte en venta. Cuando supe aquello intenté por todos los medios contártelo todo pero fue cuando Pepa se fue de casa contigo. No la volví a ver y te juro que te busque, incluso estuve pensando en avisar a la policía pero ya había pasado mucho tiempo y el temor a ser juzgada como cómplice me lo impidió.

Lamentó mucho lo que tuviste que pasar mi niña. Lamentó tanto y la única forma en que puedo compensarlo es dándote toda la información. Tus padres se llaman Octavio y Alma Esposito, son una pareja joven, gente de clase y dinero... tu lugar es allí con ellos... diles que lamento lo que hizo mi hermana. Diles que lamento haberme dejado cohibir por el miedo. Te amo mucho mi niña Mariana... fuiste una sobrina sensacional. Lamento no haber sido una buena tía para ti.

Milagrosa.

Alma y Octavio sus padres... después de haber escuchado los relatos de Alma sobre la perdida de su hija no podía creer que esa criatura fuese ella. Bautista observó la foto y alternaba mirándola a ella. En sus ojos se veía el desconcierto y la sorpresa... la cual no era mayor que la de ella.

Mariana sonrío-Supongo que tendré que hablar con ellos

-Puedo acompañarte si así lo deseas

Lali lo miro-Si me gustaría que lo hicieras

Bautista apretó cariñosamente su mano-Entonces manos a la obra pequeña, cámbiate y te espero abajo.

La mansión Esposito era majestuosa. Enormes ventanas de cristal mostraban los jardines y Mariana allí sentada miraba fijamente a Alma sin decir una sola palabra. Solo la miraba y veía como salía a flote ese cariño que sentía por ella...

-Esto va a ser difícil para ti. Lo fue para mí... mucho

Alma sonrió y asintió mientras Octavio invitaba a Bautista a sentarse. Mariana había llegado hacia unos pocos minutos y después de hablar sobre la lastimosa situación de Juan Pedro habían pasado a terrenos un poco más inminentes...

Mariana sacó de su cartera la foto donde aparecía Alma muy joven con una bebe en sus brazos-Mira

Alma recibió la foto-Oh Dios Mio...-se llevo una mano a los labios-Es mi bebe

Mariana asintió con la cabeza-No sé como decirlo porque realmente aun no lo creo

Alma se arrodillo frente a ella-¿Encontraste a mi niña?

Mariana asintió-Si

-¿Donde? ¿Donde esta?-los nervios se apoderaron de Alma

Mariana la miro y no pudo evitar que las lagrimas se desbordaran-Frente a ti

Alma abrió la boca para repetirlo pero en vez se quedo mirándola con los ojos enjuagados en lágrimas. Octavio se levantó rápidamente de su silla y caminó hasta Mariana, le quitó la fotografía a Alma y luego observó a Mariana... como si se diera cuenta de algo sus ojos se abrieron mucho y luego salio corriendo de la habitación.

Alma seguía mirando a Mariana... ella ¿su hija? si eso era cierto no lo podía creer...

Alma le acaricio las manos-¿Eres tu mi bebe?

Mariana asintió-Eso parece-sacó la carta y se la entregó-Allí dice eso

Alma tomó la carta entre sus manos y empezó a leer. Octavio entonces irrumpió en la sala con una fotografía en la mano. La miró y luego miró a Mariana. Sin decir más tomó a Mariana de los brazos y la apretó contra su pecho...

-Mariana... eres tu hija... tu

Mariana le devolvió el abrazo-¿De verdad?

Octavio le tomo el rostro entre las dos manos-Eres igual a tu abuela... mira Alma

Alma se puso junto a ellos y levantó la foto, era la mamá de Octavio, tenía el mismo par de ojos que Mariana y sus pómulos exactos... era la viva imagen de la foto

Alma se aferró al brazo de su esposo mientras varias lagrimas surcaban su hermoso rostro, finalmente cuando tuvo la fuerza suficiente de sostenerse a si misma se arrojo a los brazos de Mariana y la apoyó en su pecho acariciándole el cabello...

-Dios mío Gracias... gracias por devolvérmela-le beso la frente-No voy a dejar que te separen de mi de nuevo... mi hija... mi hija

La abrazó fervorosamente y Mariana vio cumplido uno de sus sueños, había encontrado a sus padres y ellos la amaban así hubiera estado separada de ellos 18 años...

-Haremos todos los tramites Mariana... tendrás nuestro apellido y...-comenzó a decir atolondradamente Octavio mientras le acariciaba el brazo

Mariana seguía abrazada a quien era su madre-¿De verdad?

-Todo esto es tuyo hija, todo... y te mereces cada cosa... lamentó todo lo que tuviste que pasar... y haré lo que sea para borrara aquellos recuerdos con un futuro mejor-le dijo Alma llena de emoción.

Mariana sonrió y se aferró a ellos.

Bautista observaba feliz la escena desde un rincón, veía la luz de la alegría en los ojos de Mariana, pero sabía muy bien que su corazón lloraba por el estado de Juan Pedro. La entendía bien. Juan Pedro era su amor eterno y ella necesitaba de él... lo necesitaba demasiado y la única cosa que podían hacer era esperar a que un milagro se hiciese realidad.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:44 am

CAPITULO 33

DOS MESES DESPUÉS

Mariana entró a la habitación con una canasta en sus manos. Como siempre al entrar a aquella habitación sentía aquella intrépida frustración, pero como había hecho durante los dos meses transcurridos, respiró profundo y sonrió mientras se sentaba en la cama junto a Juan Pedro....

-Hola amor... hoy vine más temprano porque se me ocurrió que deberíamos hacer un camping-río-Por eso traje una cesta con muchas cosas.

Abrió la canasta y de ella sacó unos claveles amarillos...

-Como no puedes salir de la habitación pues decidí traer un poco de naturaleza, así que si no te molesta voy a "afeminar" un poquito tu habitación. Y sé que te va a gustar.

Colocó los claveles en un jarroncito cerca de la ventana. Abrió la cortina y la anudo con el lazó que tenia en el cabello, este cayó en ondas un poco más abajo de sus hombros. Volvió a la cama y esta vez extrajo unas cerezas y se comió una mientras retomaba la conversación...

-¿Recuerdas que te conté que Victoria estaba saliendo con un hombre?... bueno pues imagínate que las cosas van tan bien que se van a casar en menos de tres meses. Está muy feliz y me pidió que te mandara muchas saludos-se encogió de hombros y rió-Y no te imaginas lo que hizo Luna con una de tus corbatas.

Luna era una gata blanca que había recogido hacia tres noches saliendo del hospital, la pobre estaba hambrienta y le había dado tanto pesar que la había acogido en casa...

-Quedo con todos los dientes marcados, pero no te preocupes compraré otra para que cuando salgas de aquí puedas usarla-se quedó mirándolo-Te amo Peter-le tomó una mano-Tengo una noticia para ti

Rebuscó en su bolso y sacó un papel, luego se acostó junto a él y le mostró el contenido de la hoja...

-Son nuestros bebes-una lagrima se escapo-¿Te imaginas?, dos bebes, aun no se que sexo tienen pero la doctora me dijo que evolucionaban muy bien-se apretó contra él-¿Te imaginas la casa con dos bebes? Dios no habrá silencio y estaremos muy ocupados, aunque mi mamá y tu abuelita me dijeron que nos iban a ayudar, incluso Bautista está muy animado, dice que no será padre muy pronto pero se conformará con ser un gran tío...-le beso la mejilla-Voy a poner la foto de la ecografía aquí en donde había puesto nuestra foto...

Se levantó y tomo el portarretrato que había junto a la cama, sacó la foto de ellos el día de la boda y metió la de la ecografía...

-Ya está... ahora nuestros bebes van a estar cuidándote todo el tiempo-suspiró-León me dijo que no era necesario que te visitara todos los días... pero yo no concibo la idea-se mordió el labio-Necesito verte todos los días y charlar un poco contigo, porque yo sé que me escuchas, lo leí en un libro que Enrique me regalo, al igual que hablo con los bebes-le entrelazó los dedos-Y Julia no hace más sino grabarme cuando estoy en casa, tiene un montón de cintas desde que la barriga se me empezó a notar, dice que cuando despiertes podrás verlos y así podrás ser parte de este proceso.

Apretó los labios y una risa ahogada se le salió mientras las lágrimas surcaban su rostro...

-Pero yo sé que eso no será necesario porque tu vas a despertar antes de que los niños nazcan-le dio un beso en la mano-Lo tienes que hacer porque recuerda que un día me dijiste que ibas a estar siempre conmigo y que me ibas a proteger

No pudo contenerse más y lo abrazó mientras lloraba profundamente, apretándose contra el, sintiendo el calor de su cuerpo... Juan Pedro estaba allí durmiendo profundamente y casi siempre después de tanto verlo sentía miedo y se acercaba a sentir su respiración... El sonido de la puerta llamó su atención y se giró mientras se limpiaba las lágrimas...

-¿Interrumpo?

Mariana negó con la cabeza y sonrío-No, no te preocupes

Alex con su espectacular físico enfundado en un traje azul marino con corbata y camisa a juego, adelantó unos pasos y beso a Mariana en la mejilla mientras le daba un golpecito a Juan Pedro en el brazo...

-Hombre hoy te ves esplendido-se sentó una butaca junto a la cama-¿Como van esas criaturitas?

Mariana sonrío-Míralos por ti mismo-señalo el portarretrato

-No se ve nada-dijo frustrado Alex

-Claro que se ve

-Si tú lo dices...-le dio un codazo a Juan Pedro-Supongo que podrás ver algo porque yo nada... debes estar muy feliz de tener dos criaturas con una mujer como Mariana... aunque según Bautista ha estado de un genio insoportable, así que tienes de cierta manera una suerte...

-¡Alex!-exclamo Lali

Alex la miro divertido-¿Que? Oye no seas metiche estoy hablando con él

Mariana hizo una mueca y se retiro...

-Voy por algo para beber, ya vuelvo…

Alex dejo el portarretrato-Hombre tienes que despertarte o a esta niña le va a dar depresión permanente... como te dije hace una semana, tienes que despertar antes de que nazcan los bebes o sino ella se va a sentir muy mal

Se quedó un rato serio y luego soltó un suspiro...

-Igual eres un hombre con suerte. De cualquier otra mujer ya se hubiese ido cansada de la situación. Aun me gusta Mariana... y la quiero pero no me quiero aprovechar de su situación... además la terca esta te ama más a que a su propia vida. Ella es feliz pero le haces falta, sus ojos no han vuelto a brillar como antes y ya mis chistes a veces no la hacen reír

Mariana entró justo en ese instante y volvió a ocupar su lugar junto a Juan Pedro...

-¿De que hablaban?

-De mujeres

-¿Le estas hablando de mujeres a mi esposo? ¡¡¡Dios!!!-exclamo Lali mirando hacia el techo

Alex largo una carcajada-No seas tan intensa

Mariana frunció el ceño-¿Intensa? Vaya-miro a Juan Pedro-¿Ves como es de atrevido?

Alex rió y se levantó...

-Bueno solo venia a ver al lobo y ya me voy, tengo asuntos importantes

-Gracias por venir-ella le sonrió

Alex le dio un beso y un apretón de manos a Juan Pedro-Cuídate Mariana y no te vayas muy tarde si viniste sola

-Si, señor-respondió Mariana entre una pequeña risilla

Alex rió y se fue. Mariana sacó otra cereza y la comió mientras observaba a Juan Pedro en silencio...

-Ya que se fue Alex, te quería mostrar algo-se mordió un labio-Me da un poco de vergüenza pero... -se abrió la blusa-Son más grandes ¿ves?... es por el embarazo, parezco una conejita playboy-largo otra risilla-Me gustaría que me tocaras-se acercó y le susurro-También por el embarazo siento como una... una carga erótica demasiado alta

Mariana río y se abrocho la blusa mientras le daba un beso en los labios...

-Ya casi me tengo que ir, le prometí a mi papá que volvería temprano a la casa... va a ir a visitarme para llevarme unas cunas, no he querido organizar la habitación de los bebes porque quiero que lo hagamos juntos

Las lágrimas volvieron a salir...

-Por eso necesito que despiertes Juan Pedro... por favor.... no lo hagas por mí, hazlo por tus hijos... te necesitan

No soporto más y se inclino y le beso los labios larga y apasionadamente. Luego se retiro y le limpio los labios del labial. Dio un fugaz beso en la frente y se fue.


4 MESES MAS TARDE...

Caminar con una barriga de 6 meses era terrible y más si se tenía en cuenta que llevaba dos criaturas en el vientre. Mariana se sentó en un banco de la clínica mientras tomaba un poco de aire, le dolí la espalda y los pies...

-Querida ¿que haces ahí? Vamos ya le están cantando el feliz cumpleaños a Juan Pedro

Mariana fingió una sonrisa y acompaño a su mamá hasta la habitación que se había vuelto una parte de si misma desde hacia tantos meses, Bautista le cedió la silla mientras todos entonaban el "Feliz Cumpleaños" a un inconciente Juan Pedro.

Dos horas más tarde todo mundo se había marchado y Mariana se sentaba junto a Juan Pedro con una caja en sus manos...

-Te traje un regalo Juan Pedro... no sé si te va a gustar pero me gustaría que me lo dijeras-abrió la caja y un broche que se abría con la foto de los dos-Me gusto tan pronto que lo vi-se lo puso alrededor del cuello y se separó dándole un beso en los labios.

Mariana le apretó la mano y le beso los nudillos mientras las lágrimas pugnaban...

-Tienes que saber que te amo pero yo... yo no soporto esta situación más-se mordió los labios-Encontré en tu estudio el contrato que me hiciste firmar cuando nos conocimos-las lagrimas seguían bañando su rostro-Me dijiste que lo habías roto... me lo juraste Juan Pedro.... me mentiste y entonces fue cuando me pregunte cuantas cosas me habías ocultado, así que me tome el trabajo de esculcar tus cosas y encontré cosas que no me agradaron nada... encontré un libro de notas donde escribías que me destruirías costara lo que costara y yo... yo me sentí tan mal... He estado contigo todo este tiempo Juan Pedro pensando que talvez me amabas un poco pero ya no sé que pensar... me mostraste placer, lujuria pero nunca amor... No puedo seguir así y tu no haces nada por despertarte y... Maldita sea me siento tan impotente que... que no sé si lo que siento por ti es verdadero amor o ya se volvió una costumbre...

Justo en ese instante una furiosa Mabel entró a la habitación...

-¡TU!... ¡Tu engendro del mal!... lárgate

-¿Que le pasa?

-¡¡¡Te vi mocosa, te vi besuqueándote con Alex!!!

Mariana sintió que el alma se le iba a los pies... de todas las personas que podían haberlos visto tenia que haber sido Mabel y la verdad ella exageraba las cosas, había sido un beso sin sentido, Alex había sido un poco atrevido al dárselo en la comisura del labio pero la verdad es que se había sentido tan desolada aquel día que simplemente se había arrojado a sus brazos en busca de consuelo y Alex se lo había dado... como amigo, solo había habido entre ellos aquel diminuto beso, Nada más. Parecía ser que Mabel estaba aprovechando ese desliz...

-No es lo que usted piensa

-Sé muy bien lo que vi, Sigues siendo una ramera

Entonces una persona más entró en la habitación, Era Octavio y tenia el rostro rojo de furia...

-Retire sus palabras Señora Mabel

Mabel los miro con la cabeza en alto-El que tengas un papá rico jovencita no te convierte en mejor persona... para mi sigues siendo una vagabunda y me juego la vida al decir que esos mocosos que llevas ahí no son más que la prueba de la infidelidad hacia mi hijo

Mariana se abrazo inconcientemente a su panas-¡No es cierto! Jamás engañe a Juan Pedro, Nunca

-¡¡¡Te vi!!!

-¡Mabel basta, no le voy a permitir que grite a mi hija!

-Desaparécete de mi vida y la de mi hijo... hazlo o te juro que haré lo necesario para que Juan Pedro te odie tanto como yo

Octavio tomó a Mariana por el codo y la sacó de aquella habitación...

Mariana levantó la cabeza, limpiándose los labios después de haber devuelto todo lo que llevaba en el estomago, Octavio le paso un vaso de agua y la abrazó...

-No te preocupes Lali

Mariana miro a su padre destruida-Son de él, lo juro, jamás lo engañe, estos bebes son tan de él como míos

Octavio le acaricio el cabello-Lo sé nadie lo duda querida

-Fue un beso diminuto... fue rápido y sin sentido

-Pero dejaste que lo hiciera

-Una parte de mi necesitaba ese contacto... una simple muestra de afecto sin esperar nada a cambio... Alex me ha enseñado que el amor no es someterse a algo... amar es compartir, es dar sin esperar... Algo que todo mundo debe recibir

Octavio volvió a acariciarle el cabello-¡No voy a dejar que vuelvas!

-¿Que?-pregunto con miedo

-No ahora Mariana... tienes que alejarte un tiempo, pensar en esto. Amas a Juan Pedro y estas confundida porque haz estado bajo mucha presión. Ese muchacho te ama

Mariana negó con la cabeza-Nunca me lo dijo

-Para algunos hombres es difícil decirlo... nos iremos de viaje Mariana... tu mamá, tu y yo y volveremos

-¿Y si Juan Pedro despierta?

-Si despierta pues volveremos lo más rápido posible, mientras tanto debes relajarte y despejar un poco tu cabeza y tu corazón...

Mariana asintió comprendiendo cada cosa por la que había pasado, entonces todas las cosas que había espiado sobre Juan Pedro le parecieron irrelevantes, ella amaba a Juan Pedro solo necesitaba alejar un poco la tensión.

Semanas Después...

Las enfermeras corrían de una lado para otro y doctores entraban y salían de la habitación, casi siempre era igual cuando un paciente comatoso despertaba, el asunto era que este paciente era muy importante y por eso tal revuelo en todo el lugar...

-¡Quiero pasar! ¡Tienen que dejarme verlo!-gritaba desesperada Mabel

-Lo sentimos señora pero primero tienen que evaluarlo para saber si está completamente bien-le informo una enfermera

León abrazo a su mujer por los hombros-Tranquila Mabel, ya veras que está bien

-¡Que bueno que haya despertado! Hay que avisarle a Mariana-aviso Lola acercándose a sus padres

Mabel miro furiosa a su hija-¡¡¡No!!!

-¿Por que no? Se supone que Mariana es su esposa, querrá saberlo y estar aquí con él-comento León

-No, esa mujer se fue y no volvió, ya han pasado más de tres semanas en que no pisa esta clínica

-Eso fue porque tu...

-¡¡¡Yo no hice nada!!!-grito interrumpiendo a su hija

-Mabel... ¿que le hiciste a Mariana?

Mabel miro totalmente aturdida a su marido-¡¡Nada, absolutamente nada!!

Mientras en otro lugar, Mariana se encontraba recostada en un enorme sofá disfrutando de una lectura cuando unas punzadas provenientes de su vientre bajo provocaron un grito agudo de dolor que asustaron inmediatamente a Alma.

-Mariana... ¿Cariño que pasa?-le pregunto cuando se acerco a ella

-¡¡¡Oh Por dios, son los bebes!!!

Alma se llevo una mano a su pecho-¡Ya vienen!

Mariana miro aterrorizada a su madre-¡¡¡No!!! Todavía no es tiempo ¡¡todavía no!!

-No te preocupes nena, hay bebes que les gusta nacer antes

-No, no, no, no pueden nacer todavía

Se encogió del dolor incorporándose en el sofá

-¡Diablos!

-Respira profundo Mariana, voy a llamar a tu papá

-¡Ah!-grito desgarradoramente

Alma recorrió el salón rápidamente y llamó a Octavio quien le aseguró que estaría allí en segundos.

Afirmativamente él llego cargado con una cámara video que le entregó a Alma...

-Graba todo querida

-¡¿Qué?!-grito Lali al escuchar a su padre

-Tenemos que tener recuerdos de este momento para la posteridad Mariana

Mariana no dijo más... porque no podía las contracciones eran fuertes y temía que en cualquier momento los bebes salieran disparados. Con ayuda de Alma y Octavio la subieron al coche mientras Alma no paraba de filmarla y darle palabras de ayuda.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:45 am

CAPITULO 34

Fue la primera vez en que Octavio conducid como un loco, se pasó varios altos y casi atropella a una viejita que demoraba en pasar la calle, cuando finalmente llegaron a la clínica Mariana no sabía si podría pararse del asiento sin sentir aquel estruendoso dolor...

-¡Rápido! ¡Rápido! Una silla de ruedas mi nena va a dar a luz-exclamo desesperado Octavio

Automáticamente dos enfermeros aparecieron llevando una silla de ruedas, entre los dos la subieron y la llevaron al interior del lugar...

-No dejes de grabara nada querida, voy a avisarles a los demás que los bebes van a nacer

Alma asintió y siguió con su proyecto de "documental" sobre el parto de su hija. Octavio se acercó a la recepción y rellenó el papeleo mientras llamaba a León quien contesto unos segundos después...

-¿Sí?

-León soy yo, Octavio

-Hombre que bueno escucharte, estuve llamando a Mariana a su celular pero no contesta, tengo muy buenas noticias

-¿Juan Pedro?

-Despertó hace como una media hora, no nos han dejado verlo pero el doctor nos aseguro que está bien, solo que necesita ser analizado un poco para descartar cualquier tipo de trauma

-Gracias a Dios, que bueno que ya está bien, Mariana se pondrá muy feliz cuando lo sepa

-Bueno y a que debo tu llamada ¿ella está bien?

-Está en trabajo de parto

-Pero todavía falta tiempo

-Si pero parece que esas criaturas quieren nacer

León le aseguró a Octavio que enviaría a Bautista a hacerles compañía ya que era totalmente imposible que Juan Pedro asistiera debido a su nuevo estado en el que no podía levantarse hasta que estuvieran seguros de su estado de salud. Octavio agradeció y León se ofreció a pasar a relevarlo un rato cuando tuviera nuevas noticias de Juan Pedro.

-¡¿Alma para donde vas?!-le pregunto al verla yéndose hacia un lado

-Mariana pidio que la acompañara adentro, de paso puedo grabar-levantó la cámara-Está muy adolorida

-Acompáñala y dile que la adoro y que sea fuerte

-Ok

-Juan Pedro despertó-le comento antes de que ingresara a la sala de partos

Alma sonrío-Gracias a Dios, Mariana se pondrá feliz

-Lo sé ahora ve y acompáñala

Alma le dio un fugaz beso a Octavio y entro con el medico al lugar donde ya estaba Mariana agarrada a las barandas de la cama, con las piernas abiertas en alto y los dientes apretado, Alma empezó a filmar...

-¡¡Oh Por Dios!! ¡Voy a Matar a Peter!!

-Sh nena, no te preocupes-le calmo su madre

Mariana lloraba desesperadamente-¡¡¡Duele mucho mami!!!

-Lo sé nena, lo sé-le acaricio la mejilla sudada-Sólo será por unos pocos minutos

-Ok Mariana, respira profundo y puja-le anuncio el medico

Mariana hizo todo lo que el doctor decía mientras sentía unas ganas inmensas de pujar cuando el doctor le decía que no lo hiciera. ¡Demonios tener un hijo era muy doloroso!

-¡¡¡Vamos Mariana, ya viene el primero, vamos respira profundo y puja!!!

-¡Ah!

Apretó la mano de Alma y esta dio un respingo mientras filmaba las lágrimas que surcaban el rostro sonrojado de Mariana.

MIENTRAS...

-No te reocupes León ve con ellos, yo me quedaré con mi hijo

-¿Estás segura?

-Por supuesto

Una sonrisa malévola cruzo su rostro mientras León se iba.

-Señora Mabel ya puede pasar a ver a Juan Pedro

-Gracias-le dijo a la enfermera que le aviso

Lola la detuvo de un brazo-Voy contigo

-No, tú ve con tu padre

Lola dudo-¿Segura?

-Claro que si, ahora ve y conoce a las criaturas

Lola sonrío y corrió detrás de su padre mientras Mabel entraba a la habitación, un Juan Pedro enojado la esperaba...

-Oh Dios mi pequeño-se arrojo a sus brazos-Pensé que nunca te volvería a ver

-Mamá, mamá, ya por favor... mamá-Pedro intento quitársela de encima

-Oh lo siento mi amor, es solo que... me alegro de verte así ¿Cómo te sientes?

-Bien mamá pero... ¿Y Mariana?

Mabel se tensó-Esa mujer...

-¿Dónde está? ¿Por qué no está aquí conmigo?

-Porque es una cualquiera

-¡Mamá!

-Es cierto, en este momento debe estar dando a luz a las criaturas de otro hombre

-¡¿Qué?!-grito exaltado

El corazón de Juan Pedro se detuvo, Mariana estaba dando a luz... a sus hijos...

-¿Dónde esta?-Pedro intento quitarse los cables que tenía conectado a su cuerpo-¡Necesito ir con ella!

-Espera, espera ¿No me escuchaste?, Esa mujer no se merece tu preocupación Juan Pedro, todo el tiempo que estuviste en coma no se apareció por aquí mas que unas dos o tres veces, se la pasó de arriba para abajo con el hermano de Victoria... no estaba embarazada de ti estoy segura, además los vi besándose en contadas ocasiones

El alma de Juan Pedro cayó al suelo mientras veía el rostro cansado de su madre ¿Cómo podía confiar en Mariana? ¿Como podía confiar en su madre?... Miró alrededor de la habitación pero no había nada que recordará la presencia de Mariana, en su mesita de noche había un marco en blanco, lo tomó y miró a su mamá...

-¿Que había aquí?

Mabel por dentro se paralizo-Hem... Una foto de... nosotros de tu familia

-¿Por que ya no hay nada?-le pregunto señalándole el portarretrato

-Porque, porque íbamos a cambiar la foto-ella sonrío

-¿Donde esta papá y mis hermanos?

-Fueron a acompañar a Alma y Octavio

-¿A ellos? ¿Por que?

Mabel suspiro-Ay hijo, hay muchas cosas que tienes que saber y que ocurrieron mientras estabas dormido, te voy a contar

Y fue así como Mabel contó su versión de los hechos... tergiversando cualquier dato o recuerdo contó de forma implacable como Mariana se había olvidado de Juan Pedro y él no pudo hacer otra cosa más que creer a las palabras de su madre... después de todo ella jamás le mentiría.

Mariana sofocó un grito cuando la criatura que acababa de nacer empezó a llorar, el doctor le sonrió mientras otra enfermera se lo llevaba, el primer bebe había nacido en cuestión de segundos mientras el segundo había tardado varios minutos, se sentía cansada pero no deseaba más que sostener a sus bebes y ver que estuvieran completos, por su parte Alma lloraba a raudales mientras le limpiaba la lagrimas a Mariana...

-Son hermosos nena

Dos enfermeras dejaron a los dos bebes en su regazo mientras Mariana los miraba el uno al otro... una nena y un niño, las dos gotitas de alegría que le inundaban el corazón.

Y pensar que había sentido amor por ella, ahora solo sentía una profunda decepción y una amarga traición que buscaba venganza, Bautista había entrado a su habitación hacia unos minutos a contarle lo hermoso que eran aquellos niños, incluso se atrevió a decir que no se parecían mucho a él... y Como no si no eran hijos suyos, Mariana tendría que pagar por toda aquella malévola traición, era una manipuladora que se había robado a su familia, solo tenía a su madre en quien confiaba rotundamente. En ese instante Mabel entró con una maleta y una sonrisa. Por ordenes estrictas del medico tendría que viajar a una clínica especial para terapias ya que varios de sus acciones estaban un poco atrofiadas, incluso el caminar era un poco difícil , así que Mabel tenía listo el helicóptero que los llevaría a Inglaterra por unos meses mientras terminaba las terapias. Dejó el sobre que había escrito con tanto esmero en las manos de su padre y se despidio. No quería estar un minuto más allí.

León negó con la cabeza mientras veía partir a Mabel y a Juan Pedro, quería tomar a su hijo y darle un par de puñetazos por idiota. ¿Cómo se le ocurría pensar que los recién nacidos no eran de él?, Mariana aun no sabía que Juan Pedro había despertado ya que había quedado profundamente dormida después del largo parto, pero ella tendría que saberlo y de paso prepararse para el rechazo de Juan Pedro... Si. Había veces en que ser padre no era muy agradable.

Mariana se despertó a media noche y observo a los dos bebes en las incubadoras al lado de su cama, con cuidado se levantó y los observo. El doctor había indicado que era importante que ellos permanecieran en las incubadoras por un tiempo, aun así el corazón se le encogió al ver a sus dos bebes durmiendo como angelitos, acercó una silla y se sentó en medio de los aparatos mientras las lagrimas se derramaban... ¿Porqué Juan Pedro no estaba allí? Una profunda preocupación crecía en su corazón, como si algo estuviese a punto de suceder.

Al DIA SIGUIENTE...

Alma no sabía que debía hacer, estaba dividida entre el instinto de madre protectora y el de mujer responsable... el de madre le decía que no debía entregarle aquella horrorosa carta a Mariana y el de mujer le decía que lo mejor era que ella supiese la verdad. Octavio maldijo en silencio mientras hablaba con León quien se veía bastante apenado. Bautista se acercó a Alma y le apretó la mano...

-Lo mejor es que ella lo sepa

-Quedará destrozada

-Probablemente pero es mejor esto a que viva con falsas esperanzas

-No entiendo porque Juan Pedro hizo esto-levantó la carta-Es tan bajo

Bautista negó con la cabeza-Juan Pedro es bastante testarudo pero sé que entrará en razón

Alma suspiró-No soportaría ver su carita cuando lea esto-le tendio la carta-¿Podrías hacerlo tú por mi?

-Por supuesto-Bautista tomó la carta y entró a la habitación

Mariana elevo el rostro al sentir el ruido de la puerta y una sonrisa llena de ternura apareció en el rostro de la nueva mamá

-¡Bauti! Que bueno que llegaste

-Hola pequeña-le dio un beso en la frente y se acerco a las incubadores-¿Cómo están los mellis?

-Comieron hace un rato y ahora están durmiendo profundamente

-La abuela te manda muchos saludos pero dice que esperará a que puedan salir de la clínica para visitarlos

-No hay problema.

Bautista se acerco una silla a la cama-¿Y ya pensaste en cómo les vas a poner?

-Si... bueno me parece un poco injusto porque es una tarea que me gustaría compartir con Juan Pedro pero como el-su voz se quebró-Todavía no esta hache, pues tengo unos nombres provisionales

Bautista le acaricio el brazo-¿Cuales?

Mariana sonrío-La niña se va a llamar a Adalis y este príncipe se va a llamar Alexander

-Muy buenos nombres

-En mis sueños siempre los llamaba con nombres fuertes... así que supongo que finalmente los que escogí están bien.

Bautista carraspeo un poco su garganta-Mariana yo... No me gusta ser portador de malas noticias

-¿Qué pasa?

-Juan Pedro despertó

El rostro de Mariana se iluminó por cuestión de segundos cuando comprendió que había algo mal allí....

-¿Cuál es la mala noticia?

Bautista le tendió la carta-Se fue

Mariana abrió la carta y tan solo al leer las primeras frases su corazón se desmoronó y supo que no habría más Mariana y Juan Pedro.

Mariana:

Lamento no poder asistir al nacimiento de tus hijos pero tenía cosas más importantes que ver como dabas a luz los frutos de tu traición. Supongo que se deben parecer mucho a su padre... Oh espera un segundo ¿Sabes quien es el padre? No dudaría en que no lo supieras, ¿Con cuantos te revolcaste? Supongo que Alex era el privilegiado ya que pasaban bastante tiempo juntos. Me arrepiento de haberme casado con una mujer como tu... mentirosa, traicionera. Gracias a Dios nunca te ame.

Con cariño, Juan Pedro.

Mariana apretó la carta mientras repasaba la última línea "Gracias a Dios nunca te ame", ¿Porque había sido tan tonta? Y pensar que había guardado las esperanzas de que el llegaría a amarla, todo habían sido sueños estupidos, pero la rabia que sentía no era porque no le diera su amor, lo que la enfurecía era que le negará el amor a sus hijos, que se atreviera a pensar que no fuesen suyos. "Si no hay confianza mucho menos habrá amor" Y era cierto, el amor que sentía por Juan Pedro se veía manchado por un profundo odio por el rechazo que el estaba teniendo con los niños, doblo la carta y la guardo entre sus cosas, ese sería el recuerdo de que de ahora en adelante viviría por y para sus hijos... El amor no era una opción, si Juan Pedro no deseaba verla, ella tampoco estaría dispuesta a rogar... La habían pisoteado muchas veces en su vida como para seguir en su camino, Sacaría sus hijos adelante con o sin Juan Pedro.

Alma maldijo en italiano mientras Bautista le contaba la reacción de Mariana, Lola quien permanecía en un rincón sentía la cabeza estallar, no podría más... tenía que sacarse el peso de las culpas de su madre. Entró a la habitación y encontró a Mariana sentada frente a las incubadoras, con la mirada perdida, tenía los ojos rojos y apretaba las manos contra la bata...

-Mariana... ¿Podemos hablar?

-Claro sigue, siéntate

Lola se sentó en la cama y la miró...

-Lamento que mi hermano sea un imbecil

Mariana fingió una sonrisa-Si

Lola miro a los pequeños-Son hermosos-sonrió-Juan Pedro los amaría

-No quiero que defiendas a tu hermano Lola

-Si, lo sé... Pero no entiendo porque Juan Pedro hizo algo así Mariana-se le acercó-Él te ama Lali, lo sé porque... porque lo veía en sus ojos y en su forma de actuar

-Pero no hay confianza Lola. ¿Como se le pude ocurrir que yo lo engañaría?

-Yo creo que... yo creo que eso fue obra de mi mamá

Mariana sonrió-Seguramente

Lola la miro sorprendida-¿Y no vas a hacer nada?

Mariana negó con la cabeza-Juan Pedro tomó una decisión y yo la respeto Lola, me cansé de ser el tapete, quiero que mis hijos crezcan con la imagen de una mujer fuerte no una victima que es abusada por todos

Lola asintió, sea lo que sea que hubiera hecho su mamá algún día lo iba a pagar y ella estaba segura que ese día no estaría muy cerca a su pesar.

Juan Pedro miraba por la ventana del helicóptero cuando un pensamiento cruzó su cabeza... "¿Aún la amaba?". Por supuesto. Era difícil enterrar el amor que ella había despertado en él, ella había sido ese rayito de sol en su oscura vida de la misma manera que él lo había sido para ella, la diferencia entre ellos era que Mariana había tenido el valor de profesarle el amor y él... bueno él era un cobarde pero daba gracias por no habérselo dicho de es amanera ella sabría que su traición no lo había lastimado aunque se estuviese muriendo por dentro. Pero tenia algo muy claro, ella iba a pagar por todo, jamás le daría el divorcio, Nunca, ella nunca sería de otro hombre legalmente, la amarraría a él por medio del matrimonio y usaría a aquellas criaturas en su contra... Solo había que darle tiempo al tiempo.

Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:46 am

CAPITULO 35

TRES AÑOS DESPUÉS...

-¡¡¡Lis ven aquí!!!

La pequeña de rizos castaños corrió a su lado y se sentó sonriendo...

-Mami, moposa-la pequeña le señalo al bichito

Mariana sonrío y deletreo la palabra-Ma-ri-po-sa Lis ¿Donde esta Alex?

La pequeña se encogió de hombros y la abrazo, con tres años los mellizos eran la alegría de la casa, eran bastante inquietos y les gustaba pasar mucho tiempo en el jardín. Su lenguaje no era muy fluido pero nadie los paraba cuando se trataba de hablar, podían contarte la vida en cuestión de minutos sin parar una sola vez, era algo que Octavio aseguraba lo habían sacado de ella. En es instante el niño apareció con una pelota en sus manos que arrojo por encima de su cabeza, perdiendo el equilibrio cayo sentadito mientras hacia pucheros...

-Oh Cielo, no vas a llorar ya paso

-Yayay-balbuceaba el pequeño mientras Lali se acercaba a él

-Si ayayay pero ya paso-le dio un beso en la coronilla-Ven Lis

-Te pasho mami

-Tenemos que alistarnos porque papi viene hoy por ustedes

Los dos niños gritaron sonrientes mientras corrían dentro de la casa, Mariana se quedó un rato observándolos, era un poco extraño que Juan Pedro llevara tres años recogiendo a sus hijos de vez en cuando y ellos ni siquiera se hubieran visto, casi siempre se esfumaba cuando el llegaba por ellos de la misma forma que cuando los iba a dejar, también le dolía que el se tomará el trabajo de compartir tiempo con ellos solamente porque no quería que los medios hablaran. Su separación permanecía en un silencio que la impresionaba. Lo que hacia el dinero. No había escándalos de divorcios ni de custodias así que esa era la parte sencilla: "Comparte con los hijos de tu ex para no levantar escándalos", No había ninguna otra razón para que el estuviera con Alexander y Adalis y le dolía aun más que los niños lo adoraran tanto, prácticamente lo veneraban y a él parecía no importarle. Los llenaba de regalos y cosas estupidas ¿pero le ofrecía amor? No.

Alma salió en busca de ella para llevarla adentró, vivir con sus padres era una gran ayuda ya que el trabajo en la empresa de Octavio requería bastante de su tiempo y aunque dejaba todas sus tardes reservadas para los chiquillos tenía otras obligaciones, ella se encargaba de las relaciones publicas de Octavio.

-Juan Pedro llamó hace unos minutos, dijo que estaba por llegar

-Bien

Subió las escaleras corriendo y entró a la habitación de Alexander...

-¿Ya estas listo?

-¡Si mami!! Papi nos va a llevar al barco-comento emocionado

-Que bueno-le ajusto al chaqueta-¿Te vas a portar bien, verdad?

-Si mami, abuelito también va a ir

Lali agacho a la altura de su hijo-Le das muchas saludos de parte mía

-Si mami-la abrazo-¿Porque nunca vienes?

Mariana suspiro-Porque mami está ocupada

Alex se encogió de hombros-Bueno

Mariana abrazó a Alexander y luego fue a la habitación de Lis, a diferencia de su hermano ella estaba muy preocupada mirándose al espejo...

-¿Qué pasa Lis?

-¿A mi papi le gustara este vestido?

-Por supuesto que si

Lis sonrío-¿A ti te gusta?

-Me encanta, se te ve hermoso

Lis sonrío y sin decir más salio corriendo cuando escucho la voz de Pedro saludando a Alexander.

Juan Pedro abrazo a Alexander y luego deposito un beso en la cabeza de Adalis, finalmente Alma le dio algunas recomendaciones como lo hacia siempre y partieron.

EN EL AUTO...

-¿De verdad nos vamos de paseo papi?-le pregunto Alexander mientras jugaba con un robot

Peter estaba concentrado en la carretera-Si, iremos a una casa muy bonita

Lis que miraba por la ventanilla, volteo para mirar a su padre-¿Y mami?

Peter apretó la mandíbula-Ella estará bien

-Pero mami no nos dio permiso para ir a paseo-contraataco Adalis

-Ella no se molestara, creo que no tendrá problema si llegan el viernes próximo

Los dos niños asintieron mientras Juan Pedro sonreía. Mariana tenía que empezar a pagar y si separarla de los niños era un factor importante el se agarraría de ellos, además quería pasar tiempo con ellos, a pesar del tiempo se había encariñado con los que no eran sus hijos.

Sábado...

Se los había llevado la tarde anterior y ya quería tenerlos de nuevo junto a ella. Mariana abrió nuevamente su portafolio, dejó unos papeles y lo volvió a cerrar, extrañaba mucho a Lis y a Alex, sus bebes estaba con su padre y ella no tenía ni idea si la estarían extrañando. Tenía esa sensación siempre que Juan Pedro iba por ellos y se los llevaba, tenía que aguantar dos días para volverlos a ver pero la angustia de no tenerlos cerca la corroía. Sólo quería que fuera Domingo en la tarde y volvería a tener a los niños, tenía que dejar de ser tan sobre protectora.

Juan Pedro observó a los niños jugando en la arena, Adalis y Alexander habían entrado a su vida y de paso se habían instalado en su corazón, muy dentro de sí maldecía porque ellos no fueran sus hijos, el deseo de hacer una familia cada vez era más grande pero el sentimiento de venganza contra Mariana era más fuerte. La muy cobarde se escondía de él y era un poco cómico que el viera a las niños mínimo tres veces por semana y llevara sin verla a ella más de tres años.

Complicado.

Alexander era un niño muy despierto, le gustaba hablar tanto como a Mariana y eso era un factor muy importante mientras que Lis... bueno Lis era un caso especial, ella era tan soñadora e imaginativa que Juan Pedro se sorprendía de su talento, era una niña muy inteligente y sentimental... Como Mariana. ¡Diablos! talvez era un error seguir manteniendo contacto con los niños ya que cada cosa que hacían o decían le recordaban a Mariana.

-¡Papi!

Juan Pedro se levantó de un salto de la cama y corrió hacia Lis quien sostenía algo en las manos...

-¿Que paso Lis? ¿Estás bien?-le tomó el rostro y empezó a revisarla

-Si papi, mira-levantó una concha-Es linda

Juan Pedro suspiró y sonrió...

-Sí, es muy linda pero no vuelvas a gritar de esa manera, me asustas

En ese instante Alexander salió de la cabaña llevando un maletincito...

-¿Que lleva tu hermanito ahí?

Lis se encogió de hombros-Pliclas

-¿Películas?-Lis asintió-¿De qué?

-De nosotros, a mi mami le guta filmarnos

-Vaya... ¿los han visto todos?

-Tovavia no pero Alex los carga siempe

-Bueno, creo que ya es hora de que entremos a casa, se está haciendo tarde

La niña asintió y tomo la mano que su papá le ofrecía.

Mariana miró las estrellas desde su balcón mientras sostenía el celular en sus manos... quería llamar pero no podía... se había dado cuenta que ese sentimiento suyo era envidia. Envidia y temor porque en algún momento Adalis y Alexander prefirieran a Juan Pedro que a ella... eso la aterraba, había perdido el amor de muchas personas como para perder también el de sus hijos.

Lunes...

Mariana despertó con más dolor de cabeza del que tenía cuando se había acostado, marcó nuevamente el celular de Juan Pedro y como había sucedido las últimas siete veces la mandó a buzón de voz. Maldijo y se levantó de la cama a revisar las habitaciones de Alexander y Adalis. Intactas. Maldijo nuevamente y deseo tener a Juan Pedro cerca para ahorcarlo, ni siquiera había llamado para avisar que no los llevaría a casa el domingo.

Alma y Octavio observaban a Mariana caminando de un lado para otro mientras hacia llamadas a diestra y siniestra, Alma entendía su rabia pero también había que ser conciente que talvez estaba exagerando un poco la reacción, talvez Juan Pedro llevará a los niños esa tarde.

Miércoles...

¡Tenían que darle una dirección, o un lugar o un teléfono!, Ya era miércoles y ni Juan Pedro ni sus hijos la habían llamado, había esperado y esperado y ya había sido suficiente, con valor que no sabía de donde había sacado, ahora se encontraba de camino a la casa Lanzani, ya que Julia le había dicho que Juan Pedro no había vuelto se había visto en la obligación de encontrarse de nuevo con Mabel. A un lado el orgullo. Necesitaba saber dónde estaban sus hijos y de paso exigirle a Juan Pedro que los devolviera a casa.

La casa estaba como años atrás, incluso la dirección de los muebles no había cambiado, se sentía fuera de lugar como la primera vez. No había cambiado nada, de repente León abrió el salón y ella sonrió mientras se acercaba...

-Hola

-Querida-la abrazó-Que bueno verte, vaya... estás preciosa

Mariana se sintió halagada, no es que hubiera cambiado mucho pero la maternidad traía algunos cambios a su cuerpo y ya no era la misma flaca que había sido, su cuerpo había sufrido ligeros cambios y sus curvas ahora eran un poco más pronunciadas, aun así aceptaba aquel elogio, por otra parte su cabello estaba largo de nuevo pero ahora era castaño.

-Necesito saber dónde están mis hijos

León frunció el ceño-¿Cómo así?

-Juan Pedro fue a recogerlos el viernes y él siempre los lleva de nuevo a casa el domingo en la noche pero mira...-su voz se quebró-Ya es miércoles y no sé nada de mis bebes... absolutamente nada

León se cruzo de brazos-¿Ya lo llamaste a su teléfono?

-Una y otra vez y no responde. Quiero a mis hijos de vuelta y los quiero ahora

-Yo la verdad no sé en que lugar está, pero Mabel talvez lo sepa

-Por supuesto que lo sé.

Mariana se giró y la furia creció en su cuerpo al ver a aquella mujer, como siempre se veían tan perfecta...

-Dígame entonces

-No entiendo porque Juan Pedro se toma el trabajo de llevarse a tus hijos, talvez es lastima porque ninguno de los que podrían ser los verdaderos padres respondieron por ellos

Mariana apretó los dientes-No se atreva a decir semejante ridiculez

Mabel se encogió de hombros-¿Porque otra razón Juan Pedro quería estar con tus hijos?

-Será porque dentro de él sabe muy bien que también son sus hijos

-Mi hijo no es idiota Mariana y te voy dar la dirección de donde está-sacó un papel de una libreta y lo tiro al suelo-Ahí están

León tomo a su esposa por el brazo y la miró duramente...

-¡Discúlpate!

-¿Por qué?-pregunto Mabel como si nada

-Porque la ofendiste, Mabel no voy a permitir que le hagas eso a la madre de mis nietos

Mabel chilló iracunda y salió de su vista, León se inclinó y levantó el papel tendiéndoselo a Mariana...

-Espero algún día conocer a los retoñitos

Mariana lo miro absorta mientras sopesaba las palabras...

-¿Juan Pedro nunca ha traído a los niños?

León hizo una mueca en su rostro-No... Nunca

-Entonces... entonces ¿que hace con ellos?

-Julia me contó que Juan Pedro hace planes siempre diferentes. Ya sabes, los saca a pasear o a visitar lugares

Mariana asintió mientras tomaba el papel y veía una dirección que estaría en las costas, sin decir más se despidió y partió rumbo a la finca de playa de Juan Pedro.

Lali no supo cuantos altos se había pasado ni tampoco si habría una patrulla persiguiéndola lo único que tenia en mente eran sus hijos. Necesitaba abrazarlos, sentirlos, besarlos. Cuando por fin llego a la finca todo su valor cayo en picada al suelo dejándola indefensa mientras apretaba el volante. Una cosa era amenazar y otra muy distinta actuar y en este momento no sabría que sentiría al ver a Juan Pedro nuevamente. Justo en ese instante de indecisión escuchó varios gritos provenientes de la cabaña, sin pensarlo salió del auto y agradeció haberse puesto unos tenis que no le dificultaban correr, subió al porche y abrió la puerta, entró corriendo guiándose de donde provenían los gritos, atravesó un pasillo y abrió una enorme puerta... Lo que vio la dejó paralizada.

Y no sólo a ella sino a las tres personas que habían allí, Lis y Alexander estaba encima de... de "Bob Esponja"... un Bob esponja que tenía unas fuertes piernas y unas enormes manos.

Lis pegó un grito ensordecedor y se pasó por encima de los sillones aterrizando sobre su mamá. Mariana apenas alcanzó a tomarla en el aire cuando Alexander estaba amarrándole las piernas.

-Ay dios chiquitos, ¿como están?-los reviso por todas partes-¿Están bien, se sienten bien, les duele algo?

-Están completos no ves

Mariana levantó el rostro para ver a Juan Pedro de pie con su imponente altura frente a ella, mirándola duramente, llevaba la mascara de Bob esponja debajo del brazo...

Lis jaló el pantalón de Mariana-¿Mami viniste a quedarte?

Mariana suspiro-No nena... Hem, vine por ustedes

-¿Ya? ¿poque?-Alexander evidentemente la estaba pasando bien

-Porque ustedes tienen que estar conmigo y...

Peter se apresuro a interrumpirla-También tienen que estar conmigo Mariana

Mariana lo miró y si hubiera podido lo hubiera achicharrado pero lo que menos quería era que los niños los vieran discutir...

-Niños... Hem Juan Pedro y yo tenemos que hablar unos minutos a solas

Lis tomó la mano de Alexander-Bueno mami, vamos Alex

Alex inflo sus cachetes molesto-Pero yo quieo ecuchar

Lis tironeo la mano de su hermano-No Juan... van a hablal solitos y depues se daran besitos. Mami no quiee que veamos eso

Mariana pasó saliva mientras Juan Pedro reía ante las palabras de Adalis, finalmente salieron de la salita y Mariana cerró la puerta...

-¿Se puede saber en que rayos estás pensando?

Peter se encogió de hombros-No sé de que hablas

-No te hagas el desentendido, supongo que te debías haber estado riendo mientras veías todas las llamadas en tu celular

-Siéndote sincero, me causo un poco de risa

Lali enarco sus cejas perfectamente delineadas-¿Risa? ¿Risa? ¡¿En algún momento se te paso por la cabeza que podía estar preocupada por mis hijos?!-grito finalmente

Peter se llevo una mano a su frente masajeándola-Baja la voz, me haces doler la cabeza

-Risa, dolor, inventa otra cosa para burlarte de mi Juan Pedro, lo que hiciste fue bajo, no sé que estas planeando pero no pongas en el medio a mis bebes

-Tengo derecho a pasar tiempo con mis hijos

-Ahora son tus hijos...-Lali extendió sus brazos visiblemente molesta-Dime la verdad Juan Pedro, ¿de verdad crees que son tus hijos?

-No

-Entonces porque los tratas como tal, porque mejor no dejas las cosas como están, no voy a permitir que los hagas sufrir

-La verdad me quiero ganar completamente el cariño de ellos, quiero que me prefieran a mi

Mariana no aguantó más y se echo a llorar...

-¿Porque eres tan desgraciado Juan Pedro?

-¿Porque eres tu tan zorra?

Mariana descargó una cachetada en el rostro de Juan Pedro quien se quedó impávido mirándola, los ojos de ella se volvieron un poco más oscuros mientras hablaba...

-Nunca... ¡Nunca más voy a dejar que me humilles entiendes, nunca más!

Sin decir más salió de aquel salón, tomó a Adalis y a Alexander y los subió al coche sin escuchar sus protestas, era hora de ir a casa así no lo quisieran.

Juan Pedro observó desde el porche como el auto se perdía en la distancia... Esta Mariana... no, esta no era la que había conocido hacia años, esta Mariana era decidida y sus ojos estaba teñidos por el dolor, él lo había visto allí. Y ahora estando solo en aquella casa pudo darse cuenta de lo metidos que tenía en el corazón a los niños. Su ausencia se hacia casi dolorosa.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:46 am

CAPITULO 36

Juan Pedro se sentó en su sillón favorito mientras veía las cosas de los niños, hacia tan solo 20 minutos que se habían ido y ya sentía un profundo vació en el corazón, entonces se dio cuenta de que lo que había buscado cuando se los llevo no era hacer sufrir a Mariana, era pasar tiempo con ellos. Levantó un vestido de Adalis y lo sostuvo en sus manos mientras recogía los juguetes de Alexander, entonces allí en medio de unos cojines en el suelo estaba la mochila de las tortugas Ninja, se acercó y la levantó. Era pesada. Abrió lentamente la cremallera y encontró un montón de películas, la mayoría en DVD, la que más le llamó la atención fue una que tenía por nombre "9 meses", talvez era de cuando Alexander y Adalis habían cumplido los nueve meses, sin tener algo más que hacer puso el DVD en el reproductor y se sentó con el vestido de Lis aún en las manos. Pero las primeras imágenes no eran de los niños, en cambio era de Mariana y estaba seguro de que la que estaba grabando era Julia...

- Ey Lali, dile algo a la cámara

Mariana sonrió y le sacó la lengua a la cámara mientras se desternillaba de risa.

-¿Qué se siente estar embarazada de mellizos?

-Umm un dolor de espalda tremendo

Las dos rieron y Julia enfoco el vientre de Mariana el cual estaba ligeramente abultado, sus mejillas estaban sonrosada y sus ojos brillaban con amor.

Juan Pedro sintió su corazón hecho pedazos, ese brillo en los ojos de Mariana lo volvía loco y hoy... hoy que lo había visto ya no lo llevaba, sus facciones eran más estoicas ahora y no había soltado una de sus despampanantes sonrisas. La cinta continuó y esta vez apareció una nueva Mariana en el jardín, llevaba dos trenzas al lado del cabello y un vestido verde jade... su color favorito, ella lo sabía. Su barriga estaba bastante pronunciada y ella sonreía mientras Julia le hacia muchas preguntas...

-¿Cómo piensas llamarlos?

-No lo sé, me gustaría que Juan Pedro estuviera aquí

-Él va a despertar

Mariana asintió y fingió una sonrisa que se desvaneció a los segundos y las lágrimas empezaban a brotar mientras le pedía a Julia que no filmará más... La cinta terminó.

Juan Pedro extrajo el DVD y lo guardo en su cajita, el dolor que había visto en Mariana le había desgarrado una parte vital en su interior, ¿lo habría llorado ella? ¿Era cierto que nunca había ido al hospital?... Lola, su papá, Bautista y la abuela le decían que aquello era mentira, pero había que tener en cuenta que ellos adoraban a Mariana.

Sin matarse más la cabeza metió otro DVD, este no tenía nombre así que le causo mayor curiosidad... las imágenes aparecieron, una Mariana sentada en una silla mientras se aferraba a los reposabrazos mientras apretaba los dientes... una familiar voz se escucho detrás de la cámara... "Respira profundo cariño" era Alma quien le daba apoyo a su hija.

Las imágenes fueron rápidas, cuando Octavio la ayudo a subir al auto, cuando llegaron al hospital y los enfermeros se la llevaron en la silla de ruedas, incluso cuando Octavio la avisaba a Alma que iría a avisarle a León. El video se puso negro y nuevas imágenes aparecieron después, estaba en la sala de partos, Mariana estaba acostada con una de las típicas batas de los hospitales, Alma también llevaba una, y sostenía la mano de Lali, en ningún momento la cámara se desviaba de ella.

Las lagrimas surcaban su rostro mientras pujaba para traer a los niños al mundo, sonrió cuando ella lo maldijo por haberla puesto en esa situación, incluso afirmó que la próxima ves sería él el que quedara embarazado... ¡¡¡Un momento!!! Si ella había dicho eso en aquel momento era por razones obvias... Alexander y Adalis si eran sus hijos... el conocimiento lo golpeo tan fuerte que al escuchar los llantos del primer bebe todo su control se fue al suelo, se arrodillo en el suelo y se acercó al televisor mientras una enfermera le sugería a Mariana que no se parará, que el bebe estaba bien y que faltaba todavía por venir el otro... Más gritos y maldiciones, finalmente el otro bebe nació y Mariana se desplomo sobre la almohada mientras su rostro cansado mostraba el tremendo agotamiento. Finalmente una enfermera se acercó y puso a los dos bebes en el regazo, la expresión de Mariana era incomparable, sus ojos mostraban la alegría, sus labios temblaban y sus mejillas sonrojadas por el esfuerzo la hacían verse hermosa.

Tú pudiste haber estado allí.

Se maldijo a si mismo. Si... si no hubiera sido un completo idiota él habría estado con ella, sosteniéndole la mano... La había perdido. En más de una forma.

Mariana estaba frente al piano meciéndose hacia delante y atrás con la mirada perdida en sus dedos mientras una hermosa melodía salía de su inspiración. Se sentía fatal y la única cosa que la tranquilizaba eran sus hijos y el piano y como sus hijos no querían hablarle pues había optado por el piano. Octavio y Alma se habían ido de vacaciones y habían dejado encargada a Martha (la anciana ama de llaves) y como esta era una mujer inteligente se había retirado hacia su habitación sin preguntar nada...

Una y otra vez las teclas sonaron formando perfectos acordes que salían de su rabia y su decepción... "zorra", la había llamado zorra, Juan Pedro a quien le había entregado todo de sí la trataba de aquella manera. La puerta se abrió y una manita apareció por el espacio. Mariana dejó de tocar y se giró esperando a que su hijo entrara...

-Pasa Alexander

-¿Como shabias que ea yo?-pregunto cuando ingreso por completo a la habitación

-Soy tu mama

Alexander entró y se sentó en un sillón frente a ella...

-Perdón

Mariana sintió su corazón hincharse de orgullo mientras se arrodillaba frente a su hijito...

-Te perdono Alexander

Alexander se aferró a los brazos de su mamá mientras le decía cuanto la amaba, Mariana lloró internamente al escuchar aquellas palabras... talvez Juan Pedro nunca había sentido amor por ella pero sus hijos... sus hijos se lo hacían saber todos los días...

-Ve a dormir ya es tarde.

-Si mami-le dio un beso y se fue.

Mariana sonrió mientras se enorgullecía por la educación que le había impartido a los niños, regresó al piano y siguió tocando un poco más.

Juan Pedro no supo cuanto tiempo permaneció en aquella ventana observándola, se sentía como un quinceañero espiando a su novia, no recordaba ni siquiera que lo había impulsado a conducir como un demonio hasta la mansión Esposito, no se había cambiado de ropa ni siquiera y cuando había llegado estaba decidido a entrar pero recordó a Octavio... el protegía demasiado a su hija como para dejarlo entrar así que ahora miraba a hurtadillas por la ventana del salón donde ella tocaba el piano. ¿Cuándo había aprendido?, se inclinó para ver más pero golpeó la ventana con el hombro.

Mariana escuchó el estruendo y se apresuró a ver por la ventana abriendo la cortina casi se va para atrás al ver a Juan Pedro, no pensó dos veces, abrió el cristal y lo miro furiosa...

-¿Que haces ahí como cualquier ladrón?

-No soy un ladrón-se defendió Peter intentando reincorporándose

Mariana se coloco un cabello detrás de la oreja-Bueno no sé que otro calificativo ponerle a alguien que anda a hurtadillas en una propiedad privada

-Si es así entonces llama a la policía, estoy atorado en estas ramas

-Sabes que no lo haría-desvió al mirada-¿Necesitas ayuda?

-¿De verdad quieres dármela?

Mariana no vacilo-No

-Entonce prefiero arreglármelas solo-a pesar de todo Pedro siempre seria muy orgulloso

-¿A que viniste?-le pregunto cruzándose de brazos

-Te llevaste a los niños de la casa

-Son mis hijos

-¡¡Míos también!!

Mariana lo miró duramente...

-Esta vez no es un capricho Mariana... son mis hijos. Son nuestros hijos-se rectifico al instante

Mariana estaba sorprendida, más que sorprendida estaba aterrorizada...

-¡No me los vas a quitar!

-Ni siquiera se me pasó por la cabeza

Mariana arqueó una ceja...

-Bueno si, se me paso alguna vez pero... pero eso solo les haría daño a los niños Mariana

-Vaya primera vez que escucho un pensamiento no egoísta de ti

-No seas tan dura

Mariana abrió su boca indignada-¿Dura?... ¿Me llamas dura a mi Juan Pedro? Eres un cínico

-Gracias... ¿están tus papás?

-Esa pregunta es ridícula ¿porque lo haces?

-Porque si entró y Octavio me ve seguramente querrá mis piernas partidas por molestar a la niña de sus ojos

Mariana intentó no sonreír pero no lo logró-No me avergüenzo de ello.

Peter se encogió de hombros-Yo tampoco, solo que si me importa conservar mis miembros en perfecto estado.

Mariana suspiró-Entra

-¿Me ayudas?

-Dijiste que podías arreglártelas solo, adelante

Lali se alejó sin prestarle más atención y se sentó frente al piano. Juan Pedro maldijo, la anterior Mariana hubiera corrido a ayudarle, a darle la mano aunque fuera. Finalmente y con gran esfuerzo -que no estaba dispuesto a admitir- por fin estuvo dentro del saloncito.

-¿Cuándo aprendiste a tocar?

Mariana se encogió de hombros-Hace ya tiempo

-¿Cuando?

-Que te importa Juan Pedro, déjame en paz, ciertamente es estupido que te haya dejado entrar a mi casa después de las horribles palabras que haz levantado contra mi, así que lo que tengas que decir dilo pronto y márchate

Juan Pedro se acercó a ella y la miró, estudiándola no encontraba nada de su chispa enérgica o sus sonrisas tranquilizadoras, aunque esta faceta le molestaba también le agradaba en cierta medida. Pero prefería a la antigua Mariana, la dócil y manejable, esta afectaba demasiado a su autocontrol.

-Quiero que hagamos las pases, quiero que seamos una familia para Alexander y Adalis

-Ellos ya tienen una familia

Peter bufó-Me refiero a una madre y un padre

-Los tienen o es que tu y yo estamos pintados...-lo miro incrédula-A todo esta ¿como llegaste a la conclusión de que eran tus hijos, hasta hace unas horas estabas convencido en que eran los bastardas de quien sabe quien?

Peter furioso le tomo los brazos-No te atrevas a decir esa palabra ligada al nombre de mis hijos ¿Lo entendiste?

El miedo en los ojos de Mariana que esperó encontrar no apareció en cambio ella lo miraba fríamente con una media sonrisa en los labios...

-Vaya... te queda bien el instinto paterno-ella se soltó bruscamente-Si no es más te puedes marchar.

Pedro la miraba como si no la conociera-¿Qué es lo que pasa contigo? No eres la misma de antes

-No contigo Juan Pedro, si lo fuera me repudiaría

Peter asombrado-Estas ofendiéndome

-¿De verdad? No me había dado cuenta, sabes me sucede como cuando te sucedía a ti hace tiempo... me ofendías pero parecías no darte cuenta ¿Que se siente?

-No me gusta esta faceta tuya ¿Donde está la Mariana que era sumisa y adorable?

-No pretendo gustarte Juan Pedro y esa Mariana de la que hablas... tú la mataste, la mataste hace años

-No me culpes

Mariana rió-¿Cabe mas cinismo en ti Juan Pedro? por una vez acéptalo, acepta que te equivocaste... Oh pero que falla la mía olvidaba que estaba hablando con el orgulloso Juan Pedro Lanzani, el que pone el ego por encima de todos, el que nunca se equivoca, el que nunca se disculpa

-Estás amargada

Mariana se encogió de hombros-Probablemente, tu presencia me pone así

-No te voy a rogar Mariana

-No espero que lo hagas, pero cuando estés de rodillas ante mi lo saborearé como el plato más sabroso de mi existencia, ahora márchate

Sin quitarle la mirada de encima le abrió la puerta y la sostuvo así hasta que se marcho y cuando estuvo segura de que se había ido completamente, no pudo hacer más que deslizarse contra la puerta y sollozar como una chiquilina.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:47 am

CAPITULO 37

Mariana estaba muy triste mientras entraba en el hospital donde estaba internada la señora Hilda por una caída accidental, pero al ser una mujer ya mayor los riesgos habían sido altos, se había enterado por la boca de Bautista cuando llamó para saludarla a ella y a los niños. Había esperado dos días para poder ir a visitarla ya que Mabel había estado como una lapa desde el principio, menos mal ya se había cansado y había cambiado su turno con Lola.

Llegó al hospital pasadas las 6 de la tarde con el temor de que no la dejaran entrar sin contar el hecho de que le producía escalofríos entrar al lugar donde Juan Pedro había permanecido en coma por tantos meses. Sacudió la cabeza alejando el dolor de cabeza que ahora a atacaba en los momento menos pensados. Tendría que ir al medico pero para eso habría tiempo después. Llegó a la habitación 408 y llamó dos veces, Lola abrió los ojos de golpe y balbució mientras la hacia pasar...

-¿Mariana?-pregunto sorprendida la señora

-¿Cómo esta señora Hilda?

-Ay mi niña como una alfombra vieja

Mariana sonrió-Lamento no haber venido antes

-No importa-Lola interrumpió y la miró-¿Cómo están los bebes?

-Bien, gracias por preguntar

Lola sonrío dulcemente-Juan Pedro me dijo que estaban muy grandes

-Lo normal para su edad

-¿Cuándo vas a llevarlos a casa?-pregunto Hilda

-No creo que a la señora Mabel le agrade la idea

Hilda hizo una mueca-Mabel puede decir hasta misa, además yo quiero conocer a mis bisnietos y como tu estabas desaparecida y Juan Pedro prefiere mantenerlos para él solito

-Talvez podamos encontrarnos en algún lugar para que los vean

-¿Yo podría ir a tu casa?-pregunto con timidez Lola

-Por supuesto

Lola sonrió-Gracias.

Mariana se giró hacia Hilda-Ojala se mejore pronto, me preocupe mucho cuando me enteré de lo que le sucedió, mi mamá y mi papá le mandan sus mejores deseos para su recuperación

-Gracias muchacha ¿Ya te vas?

-Si, no quiero encontrarme con la señora Mabel y tengo entendido que vendrá dentro de poco

-Te entiendo-Hilda le tomó una mano-Eres una hermosa flor Mariana... tus hijos deben ser perfectos

Mariana se encogió de hombros y le ofreció una sonrisa, luego saco un papel y se lo tendió a Lola...

-Es mi teléfono, llámame cuando quieras ir a visitar a Alexander y a Adalis e iré a tu casa a recogerte

Lola tomo el papel totalmente sorprendida-¿Harías eso?

Mariana le acaricio el brazo-Por supuesto, eres la tía de los bebes

-Y tu cuñada-acoto

-Bueno de eso sabemos que no es así

-Sigues casada con mi hermano, para mi sigues siendo mi cuñada

Mariana le ofreció una sonrisa y se fue.

Justo en esos momentos Juan Pedro entraba al hospital donde se encontró con la enfermera que cuidaba de su abuela...

-Buenas tarde señor Lanzani

-Hola Marina, ¿Cómo está mi abuela?

-Mucho mejor señor, ahorita esta con la jovencita Lola

-Bien

-Y hace unos minutos su esposa se marchó

Peter frunció el ceño-¿Mi esposa? ¿Mariana?

-¿Acaso tiene otra?

Peter sonrío-Por supuesto que no, se me hace raro

-Hace mucho no veíamos a la señora, recuerdo con otras enfermera cuando estaba embarazada y venía a visitarlo todos los días, nos enternecía verla hablándole o contándole cuentos...-suspiró-¿Y como están los niños?

-Bien... bien gracias por preguntar

-Extrañamos que no tuviera el parto en esta clínica

-Si... oiga esta segura de que Mariana estuvo todo el tiempo mientras yo...

-Usted estaba en coma...-Pedro asintió-Si, es cierto, no se separaba ni un minuto incluso había que obligarla a salir para que comiera... es una mujer muy dulce y usted debe estar orgulloso por ella.

La mujer se fue y Juan Pedro se quedó saboreando el nuevo conocimiento que tenía... Mariana siempre había estado allí, siempre... le habían mentido y no había sido Mariana... Había sido su mamá.

Juan Pedro no supo exactamente cuanto tiempo había estado dando vueltas en su auto, ahora permanecía quieto frente a las puertas de la casa de sus padres, una parte de si mismo quería que su madre le dijera que todo había sido una mentira... la otra parte pedía con fervor lo contrario. No soportaría el dolor de una traición por parte de su mamá, marcó el teléfono que había estado marcando ya varias veces hasta que una cálida voz contestó...

-¿Hola?

Peter pasó saliva-¿Mariana?

-¿Juan Pedro?

-Si soy yo

-¿Que pasa? ¡¿Sucedió algo?!

-No, no, yo estoy bien...

-Tu abuela...

-¡¡No!! Mi abuela también está bien.

-Ah... entonces supongo que querrás hablar con los niños pero ellos ahora no...

-No-le interrumpió-Necesito hablar contigo primero

-Entre nosotros ya todo está dicho

-Mariana...

-Nada Juan Pedro ¿Crees que para mi es fácil?, en cualquier momento me dirás que soy una zorra o una mujer fácil... No voy a aceptar eso de ti... tu doble moral apesta Juan Pedro-y sin mas colgó

Juan Pedro juró en silenció mientras guardaba el celular en su bolsillo... Mariana era la segunda persona en el mundo que lo había juzgado por doble moral y la verdad poniéndose a pensar tenía mucha razón. Sin ponerse a esperar más se bajó del coche y atravesó el salón de visitas de la mansión Lanzani...

-¡Peter! ¿Qué haces aquí tan temprano? ¿No me ibas a reemplazar en el turno para cuidar a mi mamá?

-Tenía un asunto pendiente y Lola se ofreció a reemplazarme

-¡Oh!-exclamo Mabel acomodándose en el lugar que estaba sentada

-Hoy Mariana fue a visitar a mi abuela

El rostro de Mabel inmediatamente cambio-¡Esa mujer!... ¡¿Cómo se atreve?!

Peter se encogió de hombros-No veo que hay de malo en ello, mi abuela y ella se hicieron amigas ¿no crees?

-Y no puedo creer como mi mamá pudo ver algo especial en esa mujer Juan Pedro

-Si ya... el hecho es que una enfermera se acercó para felicitarme

-¿Felicitarte? ¿Por qué razón?

Juan Pedro miró fijamente a su mamá... le costaba creer que ella le hubiera mentido pero debía desechar todas las dudas...

-Si, me felicito por tener una esposa tan hermosa. Algo raro dado el caso que fuiste tú la que me dijo que Mariana no se había presentado en el hospital durante el tiempo que estuve en coma

-Pe... Pe... Pero no sé, esa mujer yo creo que...-Mabel sintió como los nervios se apoderaban de ella

Pedro se cruzo de brazos-Quiero la verdad mamá... no solo esto me hace dudar, son muchas cosas más... las enfermeras coincidieron en que se les hizo raro que Mariana no tuviera a los mellizos en el mismo hospital después de no separarse de mi un minuto

Mabel se levanto de un salto-Eso es mentira! ¡Yo los vi!... Se besaron yo los vi

-Mamá dime la verdad... Por favor

Mabel se dejó caer nuevamente en un sillón-Siempre me cayo mal, quería arrebatarte de mi, quería hundiere con ella en su desgracia-levantó el rostro bañado en lagrimas-Lo hice por amor Juan Pedro... por amor.

Entonces todo era mentira, todas aquellas ideas a las que había estado aferrado eran puras mentiras... puras y físicas mentiras, le dolía el corazón... Mabel no había hecho todo ello por amor, lo había hecho por celos, por envidia... pero nunca por amor.

-¿Por qué?-le pregunto Pedro intentando mantener la calma

-¿Por que?... ¿me preguntas porque? Oh vamos Juan Pedro, debías verte en aquel tiempo... vivías por ella y para ella, me dejaste a un lado

Peter se pasó la mano por el cabello-No soy un bebe mamá

-No podría soportar que te alejaras de mí, ella lo estaba logrando

-Nunca mamá, nunca Mariana me prohibió verte o hablarte... es la mujer con corazón más noble que jamás he conocido

-Te dejas cegar

Peter se inclino apenas-¿Cegar?... Me deje cegar por ti mamá y lo hice porque imaginé que mi mamá jamás me mentiría y ahora mira lo que me encuentro... la mentirosa más grande del mundo. No sabes lo importante que era para mí creer en Mariana... tu desbarataste todo aquello tan hermoso que ella me ofreció

-No me digas eso hijo

-Fuiste cruel y yo un idiota por creerte... he dicho cosas horrorosas contra ella... los niños... ellos...-la miro de nuevo-Son mis hijos y los he negado más de una vez ¿Cómo pudiste mamá?

-¿Cómo pude?... No me culpes por todo ahora Juan Pedro-se levantó furiosa-Si de verdad hubieras confiado en ella te hubieras puesto a pensar un minuto en todo lo que te dije, pero tu solo aceptaste lo que inventé... lo aceptaste porque no confiabas en ella y porque era mejor verla como una traicionera que como la fiel esposita

Juan Pedro miro a su madre por una ultima vez... ella tenía razón, si Mabel era culpable él lo era mucho, mucho más.

-Me voy

-Lamento todo-dijo antes de que Pedro desapareciera de su vista

-Si yo también lo lamento, no me gusto enterarme de las cosas así

-¿Qué vas a hacer ahora?

Peter se encogió de hombros-Tratar de arreglar algo de este desastre, aunque dudo que después de todo Mariana me acepte

Sin decir más se giró en medio del salón y salió de allí con la rabia y el dolor unidos en una furiosa batalla por liberarse.

Mariana tomó a Adalis entre sus brazos y la alzó por los aires mientras Alexander correteaba a su alrededor. Muchas risas y grititos llenaban el jardín, de repente Adalis dejó de gritar y se puso a perseguir una mariposa mientras Alex apretaba un montón de pasto en su mano y se lo llevaba a la boca....

-¡Ey! caballerito, el pasto no se come es feo-eh hizo cara de asco mientras le quitaba el pasto

-Passsss... to-repitió divertido Alexander

-Si pasto, haber suelta eso-le dio un beso en la manita-¿Acaso tienes hambre?

Alex negó con la cabeza-¿Tata?

-La tata está de paseo con el abuelito

-¡Papi!

Mariana se giró un segundo después de que Alexander saliera corriendo en dirección contraria, allí de pie estaba Juan Pedro quien tan pronto vio a sus hijos corriendo hacia el se arrodillo en el pasto y los apretó mientras unas lagrimas rodaban por sus mejillas... Mariana sintió que el corazón se le encogía por una extraña sensación.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:50 am

CAPITULO 38

Juan Pedro apretó las cabecitas de sus hijos contra su pecho mientras el amor crecía cada vez más sin restricciones por todo su cuerpo... Sus hijos, sangre de su sangre... no había duda. Levantó el rostro y se encontró con la expresión anonadada de Mariana, claramente podía ver que estaba conmocionada... además de que estaba pálida y los ojos vidriosos por las lágrimas los observaban...

-¡Viniste!-exclamo Adalis todavía aferrada al cuello de su padre

Alex se alejo de Pedro-Te faltamos

Peter río-Se dice "te extrañamos" Alex y yo también los extrañe mucho

-¿Ministe po nosotos?

-No-Pedro suspiró-Vine a verlos y también porque quería hablar con la mamita

Adalis se entretenía con el cabello de su padre-Mami ta jugando con nosotos

-¿Y que estaban jugando?

-Lis es pincesa, yo soy guerero y mami es la neina

-Vaya que interesante-dijo Pedro haciéndose el sorprendido

-Mami va a montan en pony con el ney que miene a nescatarla

-¿Y cual es ese rey?

Los dos niños se miraron y rieron...

Alex le pego con su pequeño dedo en el pecho-Tu papi

-Bueno, podría ser el rey que rescate a tu mami solo si ella quiere

Miró a Mariana quien se había acercado a ellos, tenía las mejillas húmedas y aferraba las manos la una a la otra contra su pecho...

-Niños vayan adentro a lavarse, tomaremos la leche

-¿Papi tamben?-pregunto ilusionada la pequeña Adalis

-Lis...-dijo severamente Mariana

Alex comenzó a dar pequeño saltitos-¡Mami di si, di si!

-Está bien, pero vayan

Los niños entraron corriendo a la casa y Juan Pedro se levantó del suelo, Mariana se obligo a mirar un poco hacia arriba para poder fijarse en sus ojos que la perforaban... solo que esta vez era diferente... era una mirada que ella ya había visto en esos ojos, una mirada que la había vuelto loca y de la que se había enamorado completamente...

-¿Qué haces aquí?

-Quería verte

-No seas ridículo

Peter sonrió-Me encanta tu genio

-Juan Pedro por favor...-se paso las manos por su pelo-¡Basta!

-Ok-levanto las manos)-Vengo a pedirte disculpas

-¿Qué?-a Lali eso la tomo por sorpresa

-Si-inclinó la cabeza-Me equivoque

-¿Con que?

-Contigo, con los niños, con todo

-¿Qué fue lo que te paso?-para Mariana algo fallaba, Pedro no era así

-Mi mamá me mintió

Sin decir más caminó hasta una sillita en el jardín y se sentó, Mariana lo siguió y se sentó junto a él....

-¿Cómo lo descubriste?-le pregunto Lali una vez sentada a su lado

Peter suspiro-Fueron muchas cosas, hoy la enfrente y me dijo que lo había hecho por amor... pero yo sé que lo hizo por envidia

-No la juzgues por ellos Juan Pedro, talvez si yo no hubiera tenido a Alex y a Lis te daría la razón pero no puedo... haría lo que fuera por mis hijos Juan Pedro... tu mamá te ama y quería lo mejor para ti

-Lo mejor para mi era estar contigo

Se creo el silencio más tenso mientras la brisa les acariciaba las mejillas...

-Me equivoque... me equivoque demasiado Mariana-le tomó una mano-Dame una oportunidad de compensar un poco todo el daño

Mariana miró la mano de Juan Pedro aferrando la suya... deseaba decirle que si pero aun estaba el temor de que el jamás confiara en ella... si tan solo le dijera que la amaba....

-No es tan sencillo Juan Pedro... una disculpa no es suficiente, perdón por querer más pero es algo que necesito

-Me amabas-susurro Pedro

Mariana acaricio apenas la mano de él-Hasta los huesos... pero tú lo dañaste, no confiaste en mí, nunca me dijiste si te importaba en serio... Lo quiero todo Juan Pedro... todo o nada, me amas o no lo haces... no quiero puntos medios como me gustas o te deseo... quiero un "te amo", ¿tan difícil es ello?

Juan Pedro observó el rostro de Mariana, estaba un poco pálida pero podía ver la determinación en sus ojos. Era la Mariana nueva, la luchadora incansable, la que lo enamoraba tanto como la anterior, la amaba hasta los huesos no podía negarlo más…

Peter se aferro mas a las manos de ella-Mariana, haz sido la mujer más importante en mi vida, desde el día en que te vi en ese bar bailando vestida de ángel… me enamore de ti, me enamore tanto que me dio terror porque aquella sensación me hacia sentirme vulnerable

Mariana ahogó un gemido y le apretó las manos dándole las fuerzas y esperando a que dijera las palabras mágicas que tanto quería escuchar…

-Lamento por todas las cosas que te hice pasar pero era la forma en que me protegía de ser lastimado… no quería depender de nadie mucho menos de ti-le acarició las mejillas-No llores mi
florecita… me parte el alma verte llorar

-¡Ya cállate Juan Pedro! ¿Por el amor de Dios, es que no vas a acabar de decirme que es lo que pasa?

Peter sonrió-Siempre tan impaciente-le besó las mejillas y se quedo mirándola a los ojos-Te amo Mariana… te amo como ningún hombre lo ha hecho, te amo tanto que me lleno de felicidad con solo verte sonreír, te amo, te amo, te amo

Mariana sonrió y rompió en lágrimas, se aferró a Juan Pedro abrazándolo y apretándolo contra su cuerpo, no dejándolo ir nunca más, las emociones eran demasiadas en aquel momento y de un momento a otro todo empezó a dar vueltas y se desmayó.

Juan Pedro tomó el cuerpo inerte de Mariana entre sus brazos y entró en la casa depositándola en el sillón, estaba extremadamente pálida, sus manos frías, los niños entraron a la salita pero
Juan Pedro los sacó rápidamente mientras una de las sirvientas aireaba el rostro de Mariana tratando de ayudarla a recuperar el conocimiento…

-No señor nada-le respondió la mujer luego de que Pedro le haya preguntado si tenían algo para ayudar a que Lali reaccionara

-¡Diablos!-sacó su teléfono-Necesitamos una ambulancia urgente… si… si, es urgente ya se lo dije… ¡Diablos!-arrojó el teléfono-Quédese con los niños, por favor cuídelos, enviaré a alguien por ellos en un momento

Tomó a Mariana entre sus brazos y la llevó hasta su coche, donde partió desbocado por las calles al hospital más cercano.

Quince minutos más tarde Lola entró por la puerta de la mansión Esposito, la sirvienta asintió
cuando esta le pidió que alistara a los niños ya que se irían con ella…

-El joven Alexander y la niña Adalis ya están listos señorita Dolores

-Gracias, ¿podrías dejarnos solos un momento?

La sirvienta asintió e hizo pasar a los dos niños a la salita, Lola contuvo las lágrimas y se acercó a ellos…

-Hola, pequeños

Lis era un poquito tímida-Hola

-Hola-Alex tomo de la mano a su hermano instintivamente

Lola se agacho a la altura de los dos niños-Yo voy a llevarlos a casa de su papi, allí lo esperaremos ¿bien?

-¿Y mami?-pregunto con desconfianza la pequeña

-Mami también estará allí

Alex frunció molesto su entrecejo-¿None etan?

-Están comprando pasteles para ustedes

Inmediatamente Lis y Alex rieron y Lola los abrazó. La llamada que había recibido de Juan
Pedro la había dejado parcialmente preocupada, pero cuando entro a aquella casa todo su autocontrol se desvaneció y cuando vio a los pequeños todo lo que había hecho en un pasado le pareció atroz y detestable. Lo único que podía hacer para arreglarlo era ser parte de la felicidad de Juan Pedro y por supuesto de Mariana.

En el hospital…

-¿Cómo estás?-le pregunto lentamente

-Bien

Peter no estaba del todo convencido-¿Segura?

Mariana puso los ojos en blanco-Si Juan Pedro

Juan Pedro suspiró y apretó la mano de Mariana, ella había recuperado el conocimiento antes de llegar al hospital pero Juan Pedro había insistido en que tomaran una consulta para saber que sucedía y después de varios chequeos el doctor había pedido que lo esperaran mientras salían los resultados…

-Un desmayo nunca es normal Mariana-le dio un ligero apretón-Y si… ¿si estas embarazada? ¿Es posible eso?

Mariana abrió los ojos-Por supuesto que no Juan Pedro-le soltó la mano-Es imposible yo… yo no he estado con nadie

-¿Desde hace cuanto?-le pregunto intentando mantener sus celos guardados bajo cuatro llaves

Mariana entornó los ojos-No te lo voy a decir

-Mariana…

-Ok, bien… No he estado con nadie desde que tu entraste en coma, ahí tienes tu respuesta ¿feliz?

Juan Pedro le beso la mano y le sonrió…

-No puedo decir que no estoy feliz de saber que nadie ha estado contigo, me siento halagado

Mariana lo miró y le regaló una media sonrisa, la verdad es que no habían hecho falta pretendientes, pero el recuerdo de Juan Pedro estaba marcado como un hierro ardiente.

-¿Mariana?

Lali elevo su mirada hacia el hombre que llevaba puesto una bata blanca y la esperaba en la puerta del consultorio

-¿Si doctor?

-Necesito que pases al consultorio, hay algo importante que hay que hablar

La preocupación ascendió por el cuerpo de Mariana "algo importante", con pasos tímidos se acercó a la puerta del consultorio, pero antes se giró…

-¿Por qué no… vienes conmigo?

-¿Quieres eso?-Pedro se levantó y caminó hasta ella

-Es lo que haría un esposo por su esposa ¿no?

Juan Pedro sonrió y la abrazó mientras le besaba los labios...

-Ha sido el beso más dulce mi florecita

-Y habrá muchos más, te lo prometo

Juan Pedro sonrió por enésima vez y entraron al consultorio.

-Bueno Mariana, me alegra que vinieras por el desmayo, sabemos que un desmayo nunca es normal así que los exámenes que hicimos nos dieron los resultados que necesitábamos

-¿Qué sucede?-pregunto con temor

-Encontramos un descenso en el nivel de azúcar en la sangre, una hipoglicemia idiopática considerando que no eres una paciente que sufra de diabetes.

Juan Pedro se aferro a las manos de su mujer-¿Y es grave?

-En este momento no, ya que no está avanzada, lo que te recomiendo es cambiar tu dieta incluso consumir porciones pequeñas pero en intervalos regulares, por ahora si llegas a tener otro episodio lo primordial es que consumas azúcar, toma-le dio una colombina-Esto ayuda, trata de mantenerlas cerca. Vuelve en una semana para que me cuentes como vas con esos dolores de cabeza

Finalmente el doctor los despidió y en el auto…

-Vaya… tenemos que empezar a cuidarte

Mariana lo miro con una ceja enarcada-¿Tenemos?

-Claro que si florecita…

-¿Florecita? ¿Sabes lo mucho que extrañe que me dijeras así?

Juan Pedro la miró-De verdad lo siento Mariana, he sido un canalla

-Por llamarte poco-dijo ella volviendo a poner su vista en la calle

Juan Pedro sonrió-¿No vas a tenerme piedad, verdad?

Mariana rió-Claro que no, es sólo que a veces… quiero serte sincera de verdad…

-¿Qué pasa?

-¿No te parece que estoy perdonándote demasiado rápido?

Pedro aprovecho que el semáforo estaba en rojo para verla-¿La verdad?

-Si

-Si, pienso que estas perdonándome demasiado rápido-agacho la cabeza y empezó a jugar con las llaves que colgaban-Y estas en todo tu derecho Mariana.

Mariana se acercó y lo beso…

-Solo quería escuchar eso

Peter elevo sus cejas sorprendido-¿Si?

-Si, quería escucharte y saber que me valoras por todo lo que estoy haciendo-negó con la cabeza y sonrío-Sé que es ridículo e infantil pero…

-No es infantil… Incluso pienso que eres la mujer más noble de este mundo

Mariana lo beso otra vez-Te necesito Peter… te necesito ahora… siempre, por favor

Juan Pedro le robó un último beso tierno y cálido y puso el pie en el acelerador del auto, debería llevar a Mariana a casa para que descansara pero había algo que tenían que compartir, algo por
el bien de los dos.

Quince minutos más tarde llegaron a un lugar que Mariana recordaba perfectamente…

-Es… Es el motel… en que tú y yo…-ella intercalaba su mirada entre el lugar y Pedro

-En el que te tome por primera vez, en el que cambiaste mi vida con tu sonrisa tímida-le tomó la mano-Quiero que hagamos el amor como aquella vez… sin barreras, sin nada entre nosotros, solos tu y yo, sin venganzas, sin dolor… solo amor

Mariana sonrió y le besó la mano que le sostenía…

-Vamos

Juan Pedro sonrió y le abrió la puerta del auto, tomándola por un codo la llevó hasta la misma habitación y la sentó en la cama, poniéndose de cuclillas le acaricio los muslos…

-Este es el principio de una vida nueva Mariana… te lo prometo

Las lágrimas no se contuvieron y empezaron a deslizarse por las mejillas de Mariana, su vida paso por sus ojos, todo el sufrimiento, todo el dolor vivido en años pasados era borrado por las tiernas caricias de Juan Pedro, él sabía muy bien como borrar aquellos amargos recuerdos.

Lentamente la recostó en la cama y le beso el cuello haciéndola estremecerse de puro y físico placer, Mariana no podía apartarse de la acción así que con manos expertas le empezó a desabrochar la camisa, botón por botón, muy lentamente…

-Me vuelves loco Mariana

Mariana rió y le beso las mejillas mientras le acariciaba el cabello

-Nunca, escúchame bien, nunca te voy a dejar de amar, así me muera Juan Pedro nunca dudes de lo que siento por ti

-Lo sé amor mío, y te lo agradezco

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:54 am

CAPITULO 39

Las caricias se volvieron más atrevidas y Mariana ahogo un gemido al sentir los dedos de Juan Pedro jalando el elástico de sus bragas bajo la falda, un estremecimiento recorrió su cuerpo, su cuerpo enteró convulsionó y Juan Pedro no pudo hacer más que sonreír victorioso… Y aquello fue el detonante de la pasión reprimida, sus cuerpos ardieron y en cuestión de segundos ninguna prenda los separaba, sus besos hambrientos devoraban el aliento del otro, robando el alma en cada suspiro, volviéndose dos seres primitivos en busca de un solo placer.

Mariana mordió el hombro de Juan Pedro y este gruño apretándole los pechos lentamente, masajeándolo, Mariana suspiró extasiada y enredo las piernas alrededor de sus caderas invitándolo a entrar, estaba más que dispuesta y Juan Pedro necesitaba aquella intrusión pero hizo acopió de todo su autocontrol y le apartó las piernas deslizándose por su vientre mientras dejaba un reguero de besos. Mariana apretó la almohada con sus manos mientras sentía la lengua aterciopelada de Juan Pedro lamiendo su henchido clítoris, hacia tanto que necesitaba de aquel contacto que aquello le parecía sureal y un grito de frustración se escapó de su garganta, Juan Pedro lamió dos y tres veces seguidas hasta que el cuerpo de Mariana empezó a contorsionarse, ella era tan bonita, tan sensual y estaba tan caliente que no los haría esperar más a ninguno de los dos, con gran agilidad trepó nuevamente sobre ella y se enterró completamente en su terso canal que lo recibió en un tierno abrazo…

-Dios…-exclamo Lali al sentirlo dentro de ella

-Peter, nena, soy Peter no Dios

Mariana soltó una medio risa, medio gemido mientras invitaba a Juan Pedro a que empezara a moverse, pero este estaba ahí quieto mirándola a los ojos sin hacer un solo movimiento, ni siquiera en falso…

-¿Pasa algo?

Peter negó con la cabeza-Es sólo que… que eres tan bonita

Mariana se sonrojo-Juan Pedro…

-Me encanta como te sonrojas

Y allí empezó a moverse, embistió una vez y se retiro depositando un beso en los párpados cerrados de Mariana. Había extrañado tanto su grácil cuerpo que tenerlo allí era alcanzar el mismo cielo. Ella era la madre de sus hijos, la dueña de su corazón, de su vida.

Mariana creyó morir cuando Juan Pedro embistió más rápido y más fuerte en su cuerpo, sus caderas chocaban y el sonido de sus cuerpos húmedos llenaba la habitación, el sudor recorría sus cuerpos satinándolos y volviéndolos más sensibles a las caricias.

Juan Pedro maldijo y salió de ella rápidamente, la tomó de los brazos y la levantó girándola contra el cabecero de la cama, Mariana se agarró a los postes y sintió el miembro duro entrar de nuevo en su canal por la parte de atrás, Juan Pedro aprovecho para besarle el cuello y la espalda y masajearle los pechos mientras bombeaba dentro de ella una y otra vez.

Aquello era demasiado, en cuestión de segundos una explosión de colores brillo ante los ojos de Mariana, sus cuerpo convulsionó exageradamente y sus extremidades se negaban a responder, con un suspiro ahogado Juan Pedro la tomo por la cintura y la pego a su pecho sentándola sobre su rodillas, entro dos veces más extendiendo el clímax de Mariana y alcanzando el suyo propio.

La cabeza de Mariana daba mil vueltas contra el hombro de Juan Pedro, sus cuerpos calientes y exhaustos se negaban a moverse. Él deslizó un dedo por su mejilla y le apartó algunos cabellos que se pegaban a su frente en una mezcla de sudor. No había palabras solo silencio, sus respiraciones agitadas y el olor al sexo impregnaba el cuarto.

Juan Pedro aparto a Mariana de su cuerpo y la acostó sobre la cama acariciándole los brazos, Mariana sonrió y extendió sus manos hacia el pidiéndole un abrazo que no le negó y que cuando recibió le provocó un millón de sensaciones. Si aquello era el amor, pues moriría feliz por haberlo conocido…

Juan Pedro la miro y se acostó sobre ella-Eso fue maravilloso

-Lo fue-sonrió y le acaricio el pecho-¿Podemos repetirlo?

Juan Pedro solo sonrió y decidió demostrarle una vez más cuanta pasión provocaba ella en él.

Quince minutos más tarde Juan Pedro apretó las manos de Mariana mientras exhalaba un último
suspiro, Mariana desahogo un gemido y se miraron a los ojos. Ese ultimo orgasmo había sido mejor que el anterior y esta vez si que los había dejado fuera de combate, Con un ultimo beso

Juan Pedro se alejo y mirándola a los ojos…

-Te amo Lali

-Te amo Peter

Sus ojos se cerraron y allí, entrelazados con sus cuerpos desnudos se permitieron sumirse en un profundo y tranquilizante sueño.

Todo estaba muy oscuro en aquel sueño, parecía estar en una habitación encerrada sin nadie cerca, entonces los gritos desgarrados de una criatura la sacaron de su profundo sueño…

-¡Peter, Juan Pedro!

Peter despertó de golpe ante los gritos de su mujer-¿Qué, qué paso?

-Los niños Juan Pedro-se levantó-Dejamos a los niños solos en casa

Peter le tomó un brazo-Tranquilízate muñeca, los niños están bien

-Están solos-repitió ella

-No están solos, le pedí a Lola que los cuidará

Mariana suspiro-Menos mal, pero deberíamos llamar a casa a ver como están-levantó la bocina
del aparato

-No… no están en casa

Mariana miro sobre su hombro a Pedro- ¿Cómo que no están en casa? ¿Entonces donde están?

-Están en casa de mis padres-le respondió haciendo una mueca de miedo ante la reacción de ella

Mariana lo miro atónita, entre sorprendida y extremadamente confusa…

-Tus papas…-colgó la bocina-¿Tienes problemas en la cabeza Juan Pedro?

Peter se sentó-¿A qué te refieres?

-¿A que me refiero? Sabes bien a que me refiero Juan Pedro, porque mis hijos están en esa casa
solos

-Escúchame bien Mariana-la miro fijamente-No solo son tus hijos, también son míos y segundo
no están solos, están con mi padre, con Lola y con mi mamá

-¡Eso!-Lali se levantó y empezó a caminar de un lado a otro-Eso es lo que me preocupa, ¿Qué esperas Juan Pedro, que olvide todo lo que tu mamá dijo en contra mía? O es que crees que no sé
que Alexander y Adalis no conocen a Mabel simplemente porque ella no ha querido que vayan a esa casa

-Te podrías calmar un minuto. Estás haciendo una tormenta en un vaso de agua

Mariana negó con la cabeza-Escúchame bien Juan Pedro si a mis hijos…

-Nuestros-la interrumpió-Son nuestros, entendido

Mariana suspiro-Ok, ok nuestros-se volvió a sentar-Perdóname, no quiero discutir contigo por
eso

Juan Pedro se acercó y la beso…

-No importa discutir si lo vas a hacer desnuda

Mariana se sonrojo y fue consiente de su desnudez, apenas llevaba encima las bragas aun así no
se sentía incomoda…

-Pensaras que soy una sicótica

Peter le acaricio los brazos-Bueno, si

-¡Ey!-exclamo Lali pegándole en el abdomen

Peter largo una carcajada-Estoy bromeando-la acerco a su cuerpo y la abrazo volviendo a la
cama-Entiendo como te sientes, mi mamá es difícil

-¿Difícil? Yo diría que imposible-comento mientras se acomodaba entre los brazos de marido

-Esta bien, está bien, eso no se aleja de la realidad-le levantó la barbilla-Pero también tiene que familiarizarse con esto

-Cuando dices "con esto" te refieres a…

-A nosotros, a los niños, a vivir juntos, a ser una familia

Mariana suspiro-No quiero que ella se meta entre nosotros-lo miro-Y eso es en serio

-Lo prometo, nadie se meterá entre nosotros-le acaricio el cabello-Esta vez nadie se entrometerá

Mariana sonrió y se acurrucó contra él…

-Tendrás que hablar con mi papá

Peter le acariciaba el cabello-¿Por qué?

-Bueno-sonrió y le beso la barbilla-Estas cortejando a su única hija, incluso la llevaste a la cama

Peter rió-No me digas que tendré que pedir su bendición para cuando te pida matrimonio

Mariana largo una risilla-Ya estamos casados así que ni modo

-No me refiero a eso… quiero decir casarnos, de nuevo

-¿De nuevo?-ella sonrió-¿Me estás tomando el pelo otra vez?

Peter la miro serio-No, es en serio… Nos casaremos de nuevo, bueno más bien renovaremos nuestros votos matrimoniales ¿te parece?

-Por supuesto que me parece, nada me haría más feliz-lo beso-Y está vez te haré firmar un contrato para que nunca más te alejes de mí

Juan Pedro rió y se preguntó como había hecho para vivir sin ella durante tanto tiempo, Mariana se había ido de su vida no solo con sus hijos sino también con su corazón… Ya era hora de enmendar todos sus errores empezando por no dejarla partir nunca más.

Mientras tanto en la casa Lanzani…

-¿Por qué haces esta pataleta?-le pregunto Lola sin comprender

-Trajiste a los hijos de esa mujer ¿Por qué?

-Porque también son hijos de Juan Pedro, mis sobrinos, tus nietos

Mabel se sentó-¿Dónde están?

-En el cuarto de invitados, viendo tele

Mabel se llevo las manos al regazo-¿Se parecen mucho a Juan Pedro?

-Bastante-Lola se sentó junto a ella-Me dijiste que querías recuperar a tu hijo… Bueno tienes la solución empieza por estas criaturas, estoy segura que estarían felices de conocer a su abuela

Mabel se llevo las manos al rostro-Tengo miedo Lola

-¿Miedo? ¿De que?

-De que no me quieran, no he sido una abuela ejemplar sabes

-Para todo hay una primera vez, vamos y conozcamos a esos lindos niños

Mabel asintió y siguió a su hija por las escaleras y luego por el corredor hasta que llegaron a la habitación. El corazón de Mabel se encogió al ver a las dos criaturas sentadas sobre la cama viendo el correcaminos en la TV. Lola entró y la niña la abrazó y se le sentó en el regazo…

-Entra mamá

Mabel se irguió y entro a la habitación-Hola niños

-Hola-saludaron los dos niños al mismo tiempo

-Mamá, te presento a Adalis y a Alexander… Niños ella es Mabel su abuelita

Adalis se paró en la cama y la miró…

-Nosotos, ya tenemos abue… se llama Alma

-¡Lis!-exclamo en forma de regaño su hermano-Ella es la mami de mi papi

-Ah-dijo Adalis encogiéndose de hombros

Lola le acariciaba tiernamente el cabello a la niña-Ella también es abuelita de ustedes

Adalis la miró y luego para consternación de Mabel se hecho a sus brazos y la abrazo, Alexander espero unos segundos para acercársele y darle un beso en la mejilla, luego y rápidamente le sonrío cálidamente.

Mabel sintió aquello como el castigo y la felicidad mas grande, sus nietos, no se podía negar el gran parecido de ellos con Juan Pedro, la verdad siempre habían sabido que esos niños eran legítimos, había sido una tonta al pensar lo contrario, haber perdido tantos años sin conocerlos fueron un duro golpe… definitivamente todas las personas empezaban a pagar por sus actos tarde o temprano y sus lagrimas eran la prueba de ellos porque aunque quisiera no las pudo retener y en un ataque emocional abrazo a los dos niños y les pidió disculpas una y otra vez.

Lola conmovida los dejó solos de forma que pudieran compartir un poco más.

Al Día Siguiente, Juan Pedro y Mariana se alistaron a primera hora para salir en busca de sus hijos…

-No te preocupes

-No estoy preocupada, solo un poco nerviosa

Juan Pedro le beso la mano-Si te llegas a sentir mal solo dime y saldremos de allí

Mariana sonrió-Me parece que estoy viviendo un sueño Juan Pedro, esto es tan…

-Real, es real, ahora al mal paso darle prisa

Pedro la tomó por los brazos y dándole un ultimo beso que afirmo su decisión subieron por las
escaleras de mármol de la casa Lanzani, León quien les recibió soltó una risa y abrazó a Mariana…

-Estás más hermosa que de costumbre Mariana

-Gracias, se ve usted muy saludable

-Oh no me halagues muchacha si no quieres que me pelee con mi hijo

Peter abrazo la cintura de Mariana-No tienes de que preocuparte papá sé que Mariana me ama a
mi y no me cambiaria por un viejito como tu

Los tres estallaron en risas hasta que apareció Mabel con los niños de las manos, ellos corrieron hacia sus padres y los llenaron de besos…

-Te estañe mami-dijo Lis apenas su madre la aupo

Alex se cruzo de brazos delante de su padre-¿None etaban papi?

Peter sonrío-Estábamos arreglando unos asuntos con mami

Mariana no dijo nada, solo escondía su mirada de la de Mabel, no quería mirar a los ojos a la mujer que podía haberle hecho más daño a su vida, sin pensarlo tomó la mano de Alexander y miro a León…

-Gracias por cuidar a Alexander y a Adalis

Mabel se adelanto y hablo…

-Fue un placer Mariana

Mariana la miró, Mabel se veía cansado pero un brillo en sus ojos le decía que estaba feliz, por
algo, no sabía exactamente porque, en ese momento llego Lola y la saludo con un efusivo abrazo…

-¿Niños porque no vamos a comer unos pastelitos?

Los niños emocionados se fueron con Lola dejando un silencio tenso en el recibidor, Mabel
suspiró y se acercó a Juan Pedro…

-Lo siento mucho hijo… te pido disculpas por todo lo que te he hecho pasar, no soy la mejor madre lo sé, pero quiero intentar serlo el tiempo que resta-las lagrimas se escurrieron por sus ojos-Necesito tu perdón Juan Pedro

Juan Pedro no demostraba ninguna emoción hasta que Mariana se acerco y le tomó la mano…

-Juan Pedro…

Mabel vio como el rostro de su hijo se ablandaba al mirar a Mariana, luego sus ojos se posaron sobre ella nuevamente y sin decir más la abrazo…

-Te prometo hijo-lloró en el pecho de su hijo-Te prometo que nunca más me interpondré en tu felicidad

Juan Pedro la apretó más dentro de sus brazos, le dio un calido beso en la frente y le sonrió, Mabel le devolvió el gesto y se llevó un pañuelo al rostro para secar las lágrimas. Mariana se sintió feliz de que Mabel y Juan Pedro volvieran a ser madre e hijos felices. Entonces Mabel la miró y se le acercó, sin decir más se arrodillo y Mariana ahogo un gemido de sorpresa…

-Perdóname pequeña, de verdad perdóname

Mariana se arrodillo rápidamente y la abrazo…

-Levántese señora Mabel, no tiene porque hacer esto

-Si debo hacerlo, porque te infligí mucho daño y lo hice adrede

Mariana chasqueo la lengua para que no hablara mas-No diga nada levántese
Mabel le tomó las manos-Por favor Mariana, perdóname por todas las cosas malas que he dicho y hecho. Por favor mujer

Mariana la abrazó y le susurro al oído su perdón, Mabel sonrío entre las lagrimas y la abrazo más fuerte. Nunca, nunca antes Mariana se había sentido más conmovida, ver a Mabel de aquella manera era una faceta difícil de creer pero sus lágrimas y palabras confirmaban el arrepentimiento de su suegra.

León se acercó y levantó a Mabel mientras Juan Pedro tomaba a Mariana de la mano y la acercaba a sus brazos…

-Supongo que debo avisarles que en tres días Mariana y yo renovaremos nuestros votos matrimoniales

-Me parece fenomenal-Mabel sorbió las lagrimas-Yo me encargaré de una recepción maravillosa.

Finalmente las cosas estaban yendo como debían haberlo hecho desde el principio.

Alma y Octavio viajaron tan pronto se enteraron de las buenas nuevas y además no podían faltar a semejante acontecimiento. Una cena especial para los novios organizada por Mabel. Alma se sentía feliz no solo por su hija sino también por la familia Lanzani, más que todo por Mabel, nunca pensó que iban a terminar así, nunca pensó que encontraría a su hija y nunca pensó que volvería a ser tan feliz como lo era en ese momento.

Mabel había hecho un trabajo fenomenal, las dos familias reunidas para una cena la noche antes
de la boda, los Lanzani y los Esposito llenaban la elegante mesa decorada en tonos pastel con
velas rojas y esplendidos ramilletes de rosas a modo de centro de mesa. Una camaradería excitante se sentía en el ambiente. Lola y la abuela Hilda hablaban animadamente con Alexander y Adalis que no paraban de contar su día en el zoológico, Bautista charlaba con Mariana mientras León, Juan Pedro y Octavio desenrollaban una complicada charla sobre economía, Alma tomó la mano de Mabel y observaron sus familias allí reunidas…

-Te lo agradezco mucho Mabel

-No hay de que Alma… Yo te lo agradezco a ti, porque diste a luz a la mujer más noble y hermosa que puedo haber conocido

Alma sonrió-Espero que esto dure para siempre

Mabel sonrió y Alma vio como Juan Pedro paraba su charla y miraba a Mariana, ella al mismo tiempo y ahí mismo supieron que aquello duraría para toda la vida

MAS TARDE…

Ya habían pasado varias horas y los niños y la abuela ya se habían retirado a descansar, León los
guió a su salón especial donde se sentó y compartió algunos tragos con los hombres, mientras las mujeres pensaban en el día siguiente y lo que el conllevaba, Mariana estaba más que feliz pero toda su atención se posó sobre el piano, León se dio cuenta de ello y se le acercó…

-¿Quieres probar?

-No, no podría yo…-miro a Juan Pedro sonriendo por alguna cosa que le había dicho

Bautista-Sabes que si… se supone que debo una sorpresa a alguien

León sonrió y mirando a su hijo supo a lo que se refería Mariana, sin decir más levantó la copa a modo de saludo y se acercó al piano con ella…

-Disculpe, su atención por favor

Lola se cruzo de piernas-Ay pero que modales papi

Bautista dejo escapar una risilla-Cierto, cualquiera pensaría que vas a hacer un anuncio mega importante

-No es un anuncio es más bien algo que yo tenía pendiente-explico Mariana

-Oh Dios no me digas querida que ya quedaste embarazada-tanto Alma y Mabel miraron a sus
hijos con los ojos abiertos

Mariana negó con una sonrisa-No mamá

-Pero trabajaremos en ello para darles otro nieto-Peter le guiño un ojo a Mariana y esta se sonrojó-¿Cierto preciosa?

Mariana asintió y se sentó tras el piano…

-Se suponía que había aprendido para darte una sorpresa en la luna de miel pero las circunstancias lo evitaron, así que porque no hacerlo hoy, nada de lo que sentía en ese tiempo ha cambiado, porque yo te sigo amando-miro a Peter a los ojos-Con todo mi corazón, te entregue mi alma hace mucho y no la quiero devuelta porque de las misma manera que te pertenezco, tu me perteneces

Las demás mujeres soltaron las lágrimas, Juan Pedro sintió algo parecido a las lágrimas forzar sus ojos, pero Bautista le sonrío y le dio unos golpecitos en la espalda.

Mariana movió sus dedos y empezó a sonar una deliciosa tonada, que luego acompaño con su
voz… (Contigo en la distancia- Lola Ponce)

Mabel y Alma estallaron en llanto mientras Juan Pedro se acercaba a Mariana y la llevaba a sus brazos rápidamente…

-Nunca escúchame bien florecita. Nunca, nos separaremos, nunca, porque te amo y porque sin ti la vida no vale nada

La abrazo fuerte mientras le robaba un beso afirmando lo mucho que estaba dispuesto a compartir la vida con esa mujer.

Finalmente la reunión termino y todos partieron a sus respectivos hogares, Juan Pedro entró a su habitación y rápidamente marcó el teléfono celular de Mariana…

-¿Hola?

-Te extraño

-Yo también-rió-Deberías dormir

-No puedo si no estas junto a mí, tú mamá y la mía están locas, ya estamos casados podemos compartir habitación o por lo menos dejar que te quedaras en casa

-Solo es por esta noche Juan Pedro… las demás las pasaremos juntos hasta que estemos viejitos

-No sabes lo que me estas pidiendo…Te necesito

-Y yo a ti, pero esperaremos ¿bien?

-Está bien…Mariana

-Dime

-Te amo

-Me parece extraño escuchártelo decir a cada momento, antes ni siquiera se te pasaba por la cabeza

-Claro que se me pasaba por la cabeza… el día del accidente yo estaba dispuesto a decirte que te amaba

-Talvez no era el momento entonces

-Pero ahora lo es, y te lo repetiré todos los días a cada momento, así que vete acostumbrando

-No me será difícil, te lo aseguro

Y entre risas lograron despedirse para poder dormir y descansar preparándose para el día que les esperaba.

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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Sáb Sep 03, 2011 4:55 am

EPILOGO

-¿Estás segura Mariana?-le pregunto Pedro

Mariana sonrío-Si… vamos a hacer papás de nuevo

Juan Pedro la abrazó-¿Tan pronto?

Mariana rió-Si, pronto, cuando volvamos de esta luna de miel improvisada tendremos que contarles a Alexander y Adalis

Juan Pedro asintió y la abrazó mientras la llevaba a la cama…

Llevaban dos semanas en aquel paraíso tropical al que los habían enviado León y Octavio como regalo de bodas, habían viajado una semana después de la ceremonia en que se juraron amor eterno frente al padre y frente a todos los que alguna vez los vieron casarse hacia años, ahora estaban allí disfrutando de la luna de miel que no habían tenido, con la sorpresa de un nuevo miembro en la familia…

Juan Pedro le lleno de besos el rostro repitiéndole una y otra vez cuan loco lo ponía y cuanto lograba hacerlo perder el control. Mariana simplemente se dejo llevar por las emociones del momento, Juan Pedro era el amante perfecto, el esposo ideal, un padre ejemplar, era su príncipe azul… no azul no, cuando se trataba de colores Juan Pedro podía ser tan negro como el ébano o tan blanco como el cielo… era su príncipe soñado, el que salió de los cuentos y le robo el corazón, aquel con el que siempre soñó y que después de todos los obstáculos que pasaron era suyo en cuerpo y alma.

Juan Pedro se entrego a Mariana por completo, dejó que ella explorará su cuerpo una y otra vez, lo hacia como una mujer tierna y cariñosa, el pasado de ella que alguna vez le afecto ahora no le importaba, para el los hombres alguna vez pudieron compartir el sexo con Mariana no eran mas que borrones en la historia, porque ellos obtuvieron sexo pero el obtuvo algo más grande, el alma de Mariana, su completa entrega a la hora de hacer el amor, porque era amor aquel acto en que sus cuerpos se unían y explotaban en un mismo placer, la vida nunca era perfecta, pero la suya era tal cual como quería que fuera.

Las manos vagaron, los besos se intensificaron, la ropa voló por los aires y allí ellos dos solos en la penumbra de la habitación con el viento calido del verano entrando por las ventanas y colándose por las cortinas acariciaba sus cuerpos desnudos agitados por los besos y caricias que se procuraban…

-Juan Pedro…

Era aquella suplica, esa que lograba enamorarlo cada vez más, esa que le prometía un placer exquisito, al que no se iba a esperar, Entró en ella despacio, tortuosamente elevándola en la cima de los placeres exquisitos de su cuerpo. Solo ella respondería a su toque de esa manera con total entrega, con tal pasión que lo conmovía completamente.

Mariana gimió al sentir el miembro de Juan Pedro abriéndose paso dentro suyo, su cuerpo se estremeció y el sabor de sus besos la empujo más cerca de la cima… Juan Pedro le acarició los pechos masajeándolos suavemente teniendo cuidado de no espicharla por temor a lastimar al bebe, con la idea en la cabeza salio de ella y la montó sobre su regazo dejando que ella alcanzar su placer y le regalara el de él, Pronto Mariana consiguió un ritmo enloquecedor, sus cuerpos chocaban y la humedad de sus juegos se derramaba por sus pieles, provocando que la sensibilidad creciera con cada toque…

Mariana cabalgo a Juan Pedro con un solo objetivo… alcanzar el clímax junto a él, gimió jadeo y se retorció mientras Juan Pedro la ayudaba a no perder el ritmo, sus ojos se llenaron de lagrimas y un grito ahogado hizo que su pecho se convulsionara, Juan Pedro empujó en ella haciéndola levantarse y caer rápidamente en el precipicio decadente del orgasmo arrastrándolo con ella.

Juan Pedro la recostó al lado suyo y le lamió el cuello, probando el sabor salado de su sudor que resbalaba por su nuca, su sonrisa era enorme y su cuerpo aun temblaba…

-Jamás me cansaré de esto florecita

-Ni yo Peter-le acaricio la mejilla-Me haz hecho la mujer más feliz Juan Pedro… te amo tanto

-Yo también te amo Mariana… Como yo nadie te ha amado.

Y allí entrelazada en los brazos de Juan Pedro mientras el cansancio los atrapaba, Mariana supo que los sueños si podían hacerse realidad y entonces creyó en que cenicienta si podía volverse princesa o que bestia podía volverse en el príncipe de sus sueños… solo era cuestión de paciencia y constancia... Porque tarde o temprano su cuento de hadas se hizo realidad y durante el proceso había ganado no solo el amor de su príncipe sino el amor de toda una familia.
FIN
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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   Vie Sep 09, 2011 8:15 pm

Te dije alguna vez que amo esta novela????

Si es que si, te lo vuelvo a repetir: AMO ESTA NOVE

Si es que no, ya estaba tardando... jajaj

Sigue haciendo lo que haces para que nosostras podamos disfrutar de novelas de gran calidad sacadas de la mas pura creatividad.

Muchos besos.
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MensajeTema: Re: Como yo nadie te ha amado   

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Como yo nadie te ha amado
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