Escribiendo Hojas En Un Libro

“Escribir es como mostrar una huella digital del alma” Mario Bellatín,
 
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 Cambio de Vida

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Mais020291
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MensajeTema: Cambio de Vida   Vie Ago 19, 2011 3:40 pm

La noche en que ella llegó, todo cambió. Sus rulitos rubios que le llegaban a los hombros, sus ojos grandes de color celeste, su piel blanca como la sal, sus pecas que poblaban sus mejillas, su sonrisa, todo derretía a cualquiera. Tenía tan solo 7 años pero actuaba como una de 12 y es que ella era y es muy madura, su vida fue dura.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!


Su madre la abandonó cuando ella apenas tenía unos 2 años; la droga y el alcohol la llevaron a una depresión profunda que hizo que un sábado por la mañana se quite la vida. Los llantos de su hija despertaron a los vecinos quiénes solo pensaban en conseguir dinero para sobrevivir pues vivían en extrema pobreza. Vendieron a la nena por un par de pesos a Marcos, un señor que pedía en la calle.

Marcos cuidó de la nena hasta que cumplió los tres años y sin pensarlo dos veces la puso a trabajar junto con él. Ella extrañaba a su mamá y no le gustaba vivir en la calle pues en las noches muchos hombres la miraban por su color blanco y su cabello rubio. “Seguro es una nenita de papá a la cual robaron” decían, pero ellos no sabían que su madre fue violada por un inglés que pidió refugio en su humilde casa una noche de invierno.

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.


La nena poco a poco fue acostumbrándose a ese trabajo, pero cuando cumplió los 6 años decidió escaparse y buscar otro refugio. Marcos no tenía paciencia con ella y muchas veces la golpeaba y la dejaba sin comer. El mismo día de su cumpleaños, se levantó del jardín del parque (el que había sido su casa por 2 años) en busca de algo mejor; corrió con todas las fuerzas que tenía ya que muchas las había perdido trabajando y ayunando. Llegó a una plaza y ahí durmió, esa sería su casa y su lugar de trabajo; su madre siempre le había dicho que robar era malo y es por eso que ella dejó de lado esa posibilidad.

Con los pocos pesos que le quedaban de la ganancia del día anterior, fue a una tienda donde vendían instrumentos musicales y se compró una flauta; no sabía qué era ni para qué servía, pero le gustó y su instinto le dijo que eso la ayudaría. Estuvo una semana aprendiendo a tocar la flauta, era bastante curiosa y eso la ayudó en su objetivo; esa semana se dedicó a pedir limosna para poder sobrevivir.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema


Pasó 1 año desde que llegó a esa plaza, dominaba perfecto la flauta y la gente se reunía a escucharla tocar. Sentía que nunca había tenido tanto dinero en sus manos pues por fin podía permitirse comprar una galleta para su almuerzo. Ese día, sin saberlo, recibiría el mejor regalo de cumpleaños y hasta ahora recuerda el momento a la perfección. Tocaba la flauta con los ojos cerrados, sintiendo como una calma recorría su cuerpo; ella pensaba que no había nadie escuchándola, pero se equivocaba, una pareja de esposos la miraba con ternura y mucha atención. “Es hermosa”, “Sí, al igual que su música”, esos murmullos la alejaron de su calma para darse cuenta que no estaba sola. Una morocha de baja estatura con una sonrisa radiante, entrelazaba su mano con un morocho de pelo corto y una sonrisa de lado; los dos la miraban expectante, sorprendidos ante su talento.

“Tranquila, no te vamos a hacer nada. Sólo estábamos disfrutando de tu música tan hermosa”, esas palabras fueron suficientes para que ella sonriera y no tema. Cómo muchas veces le había pasado, ellos le preguntaron por sus papás a lo que ella solo agachó la cabeza y resistió las lágrimas que amenazaban con caer: ella prometió que jamás lloraría por lo que le tocó vivir, pero habían momentos en que no podía evitarlo. La pareja sintió mucha ternura y tristeza por ella y decidieron invitarla a comer algo; ella dudó por unos momentos pero luego aceptó contenta cuando recordó que ese día no había tenido tiempo de comer algo.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.


“Somos Lali y Peter y vos?”, “No tengo nombre”, fue su respuesta, no quería utilizar el nombre Martina que le había puesto su madre porque le traía muchos recuerdos, había decidido no tener nombre hasta que alguien se ofreciera a darle uno nuevo. Desde ese momento, le contó a Lali y Peter su vida, con sus 7 añitos había aprendido a sobrevivir y a tocar la flauta y eso era algo que enternecía el corazón de ellos. Cuando se hizo de noche se disculpó porque tenía que irse a casa, pero Lali y Peter le ofrecieron su hogar por esa noche. Ella aceptó dudosa, y lo que no sabía es que a partir de ese día su vida cambiaría por completo.

Se sentía muy a gusto con ellos, le dieron un cuarto enorme para ella sola. Tenía juegos, muñecas, baño, televisor, algo que no conocía, y sobretodo una cama. La casa donde vivían Lali y Peter, era muy grande vista ante sus ojos, y contaba con un jardín con columpios; todo era un sueño para ella. Mientras que ella dormía placidamente como nunca antes, Lali y Peter conversaban abrazados en su cama, no sabían que hacer con la nena. Les partía el corazón verla así, viviendo sola en la calle, siendo tan pequeña y tan dulce; querían adoptarla pero tenían miedo de perderla. Lali no podía tener hijos y eso la mataba; hace 2 años, adoptaron a una nena de 4 años que les iluminó la vida pero esa felicidad duró poco. Ellos no sabían que la nena padecía de cáncer y en un año murió, dejándolos en la tristeza y el dolor.

Los días pasaban y ellos aún no tomaban una decisión, Valeria, como la habían llamado, estaba más contenta que nunca, le encantaba echarse en el jardín mientras tocaba su flauta y disfrutaba del momento. Adoraba a Lali y Peter porque la habían salvado de esa vida a la cual se había acostumbrado pero no le gustaba; le dieron un hogar, solo habían pasado 5 días, pero ella ya los quería como si fueran sus papás. Y es que, ella nunca tuvo unos.

Y el hombre... Pobre...pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;


Finalmente, un mes pasó y Lali y Peter decidieron darle la buena noticia a Vale; después de muchas averiguaciones y trámites habían conseguido adoptarla, sólo faltaría que ella acepte.

-Vale, queremos decirte algo importante – dijo Peter
-Amor, andá al grano – le susurró Lali porque Vale no dejaba de mover sus pies, algo que siempre hacía y hace cuando está nerviosa y quiere que le digan las cosas de una
-Sí. Dale decime – Vale siempre tan señorita
-Queremos adoptarte, pero sólo si vos querés – dijeron los dos a la vez con una sonrisa en sus rostros
-Adoptarme? – claro, ella no sabía que significaba
-Si mi amor. Eso significa que queremos que vivas con nosotros y que seas nuestra hija y nosotros tus papás – Lali siempre simplificando las cosas

Y es ahí cuando a Vale no le importó llorar frente a los demás, lloró de felicidad y abrazó a los que serían de ahora en adelante sus papás. Claro que quería, lo ansió desde el momento en que la invitaron a cenar. Un “Siiii” con muchas ganas fue todo lo que dijo para que desde entonces ella forme parte de esa familia.

Los años pasaron y ahora Valeria tiene 24 años. Se graduó en Julliard, una escuela de música en Nueva York y ahora regresa a casa después de 6 años de estar en el exterior. Lali y Peter son sus padres adoptivos pero también de corazón, la cuidaron como nunca nadie lo hizo y la amaron como ella los amó a ellos. Le dieron un hogar, una educación, felicidad, cariño, amor, pero sobretodo una familia; le costó mucho alejarse de ellos y viceversa, pero ella regresaría para seguir sonriendo e iluminando sus vidas.

-Papá!!!! – gritó Vale cuando lo vio a su morochito, como ella le decía, esperándola en el aeropuerto. Lo abrazó y dejó que él la llenara de besos en su mejilla sin importarle que los demás pensaran que era una nenita
-Ah bueno, ah bueno! Veo que a mamá ni bola le das, muy mal eh! Y vos, Juan Pedro, después vamos a hablar eh! – Lali siempre tan celosa cuando se trataba de su hija
-Ay ma! Obvio que a ti también te extrañé! – la abraza y deja un beso dulce en su mejilla – sobretodo extrañé tus celos hacia papá – y le guiña un ojo mientras Peter abraza a Lali. Ellos se aman cada día más y parece como si los años no hubieran pasado para ellos.

De vuelta a casa recibe una bienvenida cálida y hermosa de parte de todos sus tíos, primos, amigos, amigos de papá y mamá y sobretodo de él, de Agustín. Ellos fueron novios desde los 15 hasta los 18 en que ella se fue a Nueva York, decidieron cortarla y esperar a que ella regrese para ver cómo sucedían las cosas; definitivamente el amor seguía intacto. Se abrazaron con fuerza y se besaron sin importarle los demás, los celos de Peter hicieron que ella ría a carcajadas y que lo ame más que nunca.

Y, por fin, podía decir que era completamente feliz. Consiguió la familia que siempre quiso, un papá muy celoso que la adora a ella y a su mujer, una mamá pendiente y muy graciosa, unos amigos que estuvieron siempre con ella, su flauta que aunque no la use porque está obsoleta, la acompaña desde siempre y le hace recordar el día en que su vida cambió. Y, por supuesto, un novio que considera que es el amor de su vida. Y cómo dice una frase: “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. Su vida, antes de los 7 años quedará como un recuerdo.

Vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

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MensajeTema: Re: Cambio de Vida   Dom Ago 21, 2011 3:17 am

Definitivamente este corto la rompe.
Me gustó mucho, mucho, mucho.
Una tierna Vale.
Peter & Lali, nada sin palabras, amé a estos dos papás que a pesar de
todo lo que sufrieron, la siguieron & lograron formaron una familia.

¡Te felicito por la maravillosa historia!

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Mi razón de vivir. Mi razón de crecer. Mi razón de soñar.
Victoria~

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